Alfonso Armada es periodista, escritor y Presidente de Reporteros sin Fronteras. Ha cubierto conflictos como el genocidio de Ruanda o el cerco de Sarajevo. Fue corresponsal en África en El País y corresponsal en Nueva York para ABC. Actualmente es adjunto al Director de ABC y dirige el suplemento ABC Cultural. Y el pasado día 17 de febrero participó en el X Seminario de Medios de Comunicación y Cooperación, organizado por Cáritas Cuenca y la Asociación de la Prensa de Cuenca.

Pregunta. Tras cubrir muchos conflictos internacionales como el genocidio de Ruanda o el cerco de Sarajevo, así como muchos más, no le gusta autodenominarse corresponsal de guerra, ¿por qué?

Respuesta. Nunca me he sentido cómodo con esa casaca de corresponsal de guerra, nunca me he sentido como tal. La verdad es que cuando me ofrecieron ir a Sarajevo me quedé perplejo porque nunca en mi vida había pensado en cubrir guerras y al final dije que sí por varias razones. La primera porque quería saber qué era una guerra, quería saber si podía manejar mi miedo y quería saber si era capaz de contar una guerra y, bueno, fue un descubrimiento interesante, pero nunca me he sentido cómodo en esta figura. Entonces, he cubierto varias guerras, pero, igual que escribo poemas y no me considero poeta, tampoco me considero corresponsal de guerra.

P. Bueno, pero tras haber cubierto este tipo de conflictos y como presidente de Reporteros sin Fronteras, ¿conoce si existen protocolos en caso de que un periodista sufra un incidente en un área de conflicto? ¿Cuáles?

R. Claro. A ver, depende de los países, porque puede haber protocolos al igual que hay convenciones como la de Ginebra de trato a prisioneros, hay países que lo respetan y países que no. Entonces, los países, los policías, las asociaciones de periodistas tienen sus formas de atender secuestros o de ayudar, pero cada terreno es distinto y cada país funciona a su manera. Por ejemplo, el caso de Siria, nosotros aconsejamos a los periodistas que no vayan a cubrir la parte de Siria que no está controlada por el gobierno, porque no hay ninguna garantía al final de poder hacer tu trabajo. Es verdad que tú no puedes impedir que los periodistas se jueguen la vida o corran riesgos, pero creo que no compensa.

Nosotros tenemos una serie de recomendaciones, hemos publicado un pequeño folleto exhaustivo sobre qué hacer antes de ir a conflictos, está en la web de Reporteros sin Fronteras y yo a cualquier periodista que vaya a cubrir conflictos le recomiendo encarecidamente que lo lea porque creo que es muy útil. A mí me habría gustado leer este folleto antes de haber ido a mi primera guerra porque te da muchas claves.

P. ¿De qué forma debe acercarse a las zonas de conflicto un periodista freelance cuando le falta el apoyo de una organización de medios?

R. Buena pregunta, pero no tengo una buena respuesta. Seas freelance o no, antes de ir a un conflicto tienes que documentarte al máximo sobre ello, desde el punto de vista histórico, político o económico. Cuanta más información tengas de antemano mejor vas a informar después. La cuestión es asegurarte de no correr riesgos inútiles, avisar en todo momento a fuentes fiables, a familiares, compañeros, de dónde vas a estar y con quién vas a ir. Si eres freelance, estás más expuesto. Primero no tienes ni un seguro de que tu medio te vaya a respaldar y te vaya a proteger o a rescatar, pero, además, tienes que informar a las autoridades consulares, a la embajada si la hay. Es decir, dejar un rastro de todo lo que vayas haciendo. Tienes que tratar de no fiarte de nadie, de hecho, en muchos casos algunos periodistas fueron secuestrados porque el fixer, que es la persona que se encarga de establecer las rutas, manejar el coche y buscar entrevistas, les traicionó. Muchos fixers o algunos traductores se venden al mejor postor y han vendido periodistas a cambio de mucho dinero.

P. En un momento en el que la imagen del corresponsal está en vías de extinción, y el freelance está de moda, ¿de qué forma se trabaja el periodismo internacional y qué expectativa de futuro tiene?

R. En España no es un momento muy edificante. Creo que los medios si quieren sobrevivir tienen que recuperar las esencias, volver a confiar en la calaña informativa, volver a apostar por una información diferenciada, enviar a reporteros sobre el terreno… A fin de cuentas, creo que es la única forma, y no te garantiza, que vaya a salir bien. Pero si el New York Times, o el Washington Post, o el Financial Times, o el Economist han demostrado que apostar por la información, cerrar las webs y ser independientes al máximo garantiza tu supervivencia quizás en España deberíamos aprender de eso. No podemos seguir regalando la información y no podemos seguir haciendo la información a través de intermediarios. Es necesario volver a recuperar el papel del corresponsal y dedicar tiempo a contar historias originales y distintas.

P. En los barómetros de Reporteros sin Fronteras se diferencia a los periodistas ciudadanos de los periodistas de profesión, personalmente ¿cree que el periodismo ciudadano beneficia o perjudica al periodismo en general? ¿Por qué?

R. Tenemos que ver en qué circunstancias ocurre esto. En Siria hay grandes zonas donde no hay prácticamente cobertura informativa, hay prensas locales que se exponen a todo tipo de peligros para informar y hay periodistas mal llamados “periodistas ciudadanos”, colaboradores o gente que motu proprio decide enviar informaciones, hacer fotografías o hacer vídeos. ¿Qué pasa con esas prensas ciudadanas? Nosotros los consideramos nuestros informadores porque en muchos casos es la única fuente informativa que hay. Pero un periodista se rige por una serie de códigos deontológicos fundamentales, como la independencia de las fuentes, contrastarlas, buscar la verdad, no tergiversar los hechos. A muchos les falta esta preparación ética y periodística para hacer una buena información. Entonces creo que si no hay otra posibilidad y la única forma de informarse es a través de esos periodistas ciudadanos, entonces los medios deben ser rigurosos a la hora de contrastar esas informaciones, pero desde luego no es lo ideal.

P. Según el barómetro de Reporteros sin Fronteras, en 2018 van 3 periodistas muertos, 1 periodista ciudadano asesinado, 182 periodistas encarcelados hasta la fecha y otros 123 periodistas ciudadanos encarcelados, ¿qué es lo que está mal para que en 2018 sigan existiendo tales violaciones a la libertad de expresión?

R. Los países no cambian de la noche a la mañana y si en el informe de 2016 y 2017 Irak, Afganistán, Irán, Yemen, Arabia Saudí, China, Vietnam, México, Honduras, El Salvador estaban en situación precaria, la verdad es que no ha mejorado prácticamente nada. En Afganistán, Siria, Turquía y México se sigue persiguiendo el periodismo y se sigue asesinando. Tienen que cambiar mucho las cosas en México, por ejemplo, que es un país con el que Reporteros sin Fronteras tiene una relación muy especial, no solo por la cercanía idiomática, sino porque hemos hecho muchos informes sobre el país. Allí tanto el poder judicial, como el poder político, como la policía y el ejército están corrompidos hasta grados inusitados, con lo cual los periodistas no tienen garantías de que se persiga el delito y de que pueden acudir a alguien que les proteja. Si no cambian estas circunstancial al final ser periodista en México supone ponerte una diana en el pecho. Tienen que cambiar mucho las cosas, pero la tendencia en algunos países es en dirección contraria.

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