Vera es una de las protagonistas de la obra “Vera y Victoria”, transexual, vegetariana y amante de los animales, estudió Filología Clásica. Se ha convertido en una de las piezas fundamentales del proyecto creado por la fotógrafa y artista Mar Sáez, cuyo principal enfoque es mostrar la cotidianidad de esta pareja y servir de herramienta para normalizar y visibilizar el tema, aún tabú para muchos.

“El día que Vera besó por primera vez a Victoria le confesó que era transexual. Fue en un parque. No cambió nada. Durante los cuatro años que pasaron juntas se amaron como nunca antes amaron a nadie. En esa etapa de sus vidas Vera y Victoria dejaron de ser dos personas para convertirse en una. Juntas construyeron un hogar común colmado de sueños y proyectos de futuro”. El proyecto es un diario visual comprendido entre 2012 y 2016 en el que se observa el retrato del universo íntimo de Vera y Victoria. Un universo en el que surgen renovados matices de la riqueza de una relación como la suya. Ni mejor, ni peor que las demás.

-En la descripción de la exposición se cuenta como le confesaste a Victoria que eras trans, ¿Tuviste o sentiste la necesidad de confesarte?
-Lo dije por un motivo completamente práctico, digamos que en esa primera cita y por no meterme en detalles, parecía que la situación iba a pasar a más y en ese momento, en el que veo que vamos a llegar a una fase de intimidad, yo tengo la necesidad de decírselo para que sepa que es lo que se va a encontrar. Quizás no tendría por qué hacerlo, igual que ella no me explica lo que tiene o deja de tener en las piernas, pero por una cuestión de seguridad personal, decidí que era necesario hacerlo y ya que en ese momento ella decidiera rechazarlo o no darle importancia, pero lo vi conveniente.

Vera vivió el retrato de ese universo íntimo que narra la exposición de una manera cómoda y muy natural, aunque recuerda el principio con un poco de nerviosismo. Afirma que fue el resultado de un proceso en el que Mar (fotógrafa) se iba introduciendo cada vez más en su intimidad, “Por mi parte fue una etapa de descubrimiento, de aceptación y de aprender a amar mi cuerpo”. También señala que gracias al resultado que iban viendo de la obra, así como las fotografías hubo una retroalimentación entre ellas y Mar, lo que llevó al momento de fotografiarlas en situaciones de máxima intimidad. “El resultado íntimo y a la vez carente de morbo, que sencillamente estaba retratando la intimidad con una capacidad artística que yo admiraba, alimentaba las ganas de seguir compartiendo esa intimidad”

“Mi identidad trans no tiene nada que ver con mi salud mental”

-La salud mental se encuentra desplazada a un segundo plano y no se le da la prioridad que merece ¿Cómo se trata desde la seguridad social la salud mental de las personas trans?

-Las personas trans pasamos casi obligatoriamente por un proceso que analiza exhaustivamente nuestra salud mental y muchas veces sentimos que se hace girar los problemas de nuestra salud mental a nuestra identidad trans. Recuerdo una vez que relacionado con la ruptura con Victoria y otros factores, pedí a mi médico de cabecera que me derivara a psicología clínica para que me ayudara a superar la relación y a darme una serie de herramientas que yo veía que necesitaba para sociabilizar. “Me quedé sorprendida al ver que en el informe que mandaba para derivarme, menciona mi identidad trans. Entonces dije ¿esto qué pinta aquí? ¿en qué momento he mencionado yo que tenga algo que ver con el ser trans? Mi identidad trans no tiene nada que ver”. Vera apunta que cuando hay algún problema en la salud mental, de una u otra manera se intenta relacionar con ser trans.

Isabel Gómez Rodríguez realizando la entrevista a Vera en la Facultad de Periodismo de Cuenca durante las Jornadas Trans18/ Fuente: Alba Torrado

– ¿Funciona debidamente el Protocolo de atención específico?

-Desde mi punto de vista tiene demasiados fallos, lo primero es darle una visibilidad y el conocimiento a la comunidad médica de que estos protocolos existen. Hemos visto que hay un problema vital, y es que la mayoría de los profesionales de la salud no saben cómo se acceden a estos o ni siquiera saben que existen, entonces ¿Cómo van a orientar a los usuarios de la salud mental o de la sanidad en general? ¿Dónde tienen que ir o hacia donde tienen que acudir? En ocasiones, los protocolos llevan detrás leyes que están aprobadas pero que no se están cumpliendo, no se toman medidas, ni se están respetando en algunas autonomías los protocolos que hay en sanidad. En parte por inacción de los gobiernos de esas Comunidades Autónomas y en parte porque al no destinarse ninguna o casi ninguna partida presupuestaria, aunque haya una ley no se puede aplicar, no se puede enseñar al equipo médico sobre personas trans porque no se paga a nadie para que lo haga.

– ¿Cómo crees que afectan los roles de género que impone el heteropatriarcado a las personas trans?-Las personas trans nos vemos dentro del patriarcado en un punto en el que se nos ataca por izquierda y por derecha, me explico, si yo como mujer tengo una actitud que se pueda considerar muy femenina, enseguida se me acusa de estar perpetuando los roles de género tradicionales que se me han impuesto, y se me puede tratar un poco de alienada, pero si no lo hago se pone en duda mi identidad y se pone entredicho que yo sea realmente una mujer. Andamos en un espacio de cuerda floja, tanto en las expresiones como en las decisiones que tomamos sobre nuestros cuerpos, si decidimos operarnos estamos de nuevos perpetuando la cisnorma, si decidimos no hacerlo, no somos trans, somo travestis. Y así con absolutamente todo lo que hacemos, nos vemos en una cuerda floja en la que se nos juzga hagamos lo que hagamos.

– ¿De qué manera crees que se debe abordar un feminismo que se centra mayoritariamente en las mujeres “cis”?

-Las mujeres trans sufrimos el patriarcado igual que las mujeres “cis”, del mismo modo que las mujeres sin capacidad reproductiva sufren el patriarcado, de modo que es una concepción reduccionista, a partir de ahí, podemos empezar a cuestionar la idea de los símbolos, la simbología que se utiliza, el hecho de que se use como representación del feminismo, el útero o la vagina. No hay que olvidar que unas de las principales reclamaciones del feminismo es el derecho a decidir sobre el propio cuerpo, no digo que se quita el útero ni se quita la vagina, sencillamente que se deje de utilizar como un símbolo que implique a todas las mujeres como un símbolo universal porque no lo es, es necesario, pero no como algo que nos tenga que identificar necesariamente a todas y por último añadir a esas realidades, a esas luchas ya existentes, aquellas que se refieren a las realidad que a día de hoy no se representan. Dejar de negarnos, dejarnos defender nuestros derechos como derechos humanos y los ataques que sufrimos como atraques misóginos o transmisóginos. Son cambios que creo que son necesarios y solo se pueden conseguir a través de escuchar a las feministas trans.

Isabel Gómez Rodríguez realizando la entrevista a Vera en la Facultad de Periodismo de Cuenca durante las Jornadas Trans18/ Fuente: Alba Torrado
The following two tabs change content below.

Isabel Gómez rodriguez

Leave a Response