Durante los últimos meses, Europa se ha visto atacada en gran medida por los sucesos terroristas que han provocado diversas opiniones entre la sociedad de los países que las han sufrido. Sirva como ejemplos: el que ocurrió en París en noviembre de 2015, en Londres o en el paseo marítimo de Niza cuando una furgoneta arrolló a varios de los viandantes que por la tarde paseaban por las calles de la ciudad en un mercadillo navideño. Por todos estos acontecimientos, se ha recuperado el viejo debate sobre la seguridad y la libertad, sobre si potenciar una y restringir la otra o viceversa.

No obstante, este debate ya se viene observando desde un tiempo muy lejano, pues ya hablaban sobre estos asuntos filósofos y políticos, en este caso, como Nicolás Maquiavelo o John Locke, considerado como uno de los más influyentes pensadores del empirismo. Maquiavelo hablaba sobre la libertad y la seguridad en su libro El Príncipe, en el cual expone su idea (basada en su experiencia personal como político) sobre cómo debe ser un gobernador para ser respetado por la ciudadanía sin que estos sientan que pierden su libertad. En palabras de este filósofo y político “A los gobernados no les interesa el poder, sino un mínimo de seguridad y de libertad en sus asuntos privados”. De esta manera política, seguridad y libertad se relacionan, ya que, para Maquiavelo, la res-pública está vinculada con la libertad positiva. Mientras, para el liberal Locke el surgimiento del Estado moderno estaba motivado, precisamente, por la garantía de la libertad y de la seguridad.

Después de aportar una visión sobre este debate que ya se venía dando desde la antigüedad y volviendo a la actualidad, concretamente, sucesos terroristas como los que se mencionaban, aumentan el miedo en momentos puntuales, donde las personas creen correr peligro y que se vuelva a producir de nuevo otro posible atentado. De esta forma prefieren apartar su derecho a la libertad para poder obtener mayor seguridad.  Pero ¿Qué libertades están dispuestos a ceder para poder conseguir más seguridad? Hace casi 17 años que se produjo el atentado terrorista en Nueva York a las Torres Gemelas, y tal como recoge un artículo de eldiario.es, para entonces ya se realizó una encuesta en la que un alto porcentaje de la población americana estaría dispuesta a ceder algunas libertades. Para ello estarían dispuestos, por ejemplo, al control de sus correos electrónicos, llamadas, mensajes, cámaras de vigilancia en la calle… etc.

Sin embargo, un ejemplo de que ceder más libertades no garantiza mayor seguridad se encuentra en los atentados de Barcelona y Cambrils, conocidos ya como los atentados del 17 de agosto del 2017. En este caso Abdelbaki Es Satty (el imán de la mezquita de Ripoll y cerebro de la célula de Cataluña) estuvo en 2005 vigilado por la policía nacional por haber estado relacionado con otro atentado de Casablanca; además pasó varios años en prisión por narcotráfico, y extranjería y mantuvo relación con otros detenidos relacionados con el 11-M. A pesar de esta vigilancia, los terroristas y sus colaboradores, aunque estaban bajo sospecha por la policía (que priorizaban la seguridad), disfrutaron de una libertad que, concedida por el poder judicial, les permitió realizar con total albedrío los atentados ya mencionados en la ciudad catalana.

Evolución de la preferencia por la libertad y la seguridad entre 2009 y 2016, CIS* (Fuente: eldiario.es)

Aquí es donde en multitud de ocasiones se encuentran las diferencias entre los cuerpos del Estado y la judicatura sin que se pueda llegar a velar por ambos derechos en su totalidad como es una vigilancia plena o una libertad absoluta. Por un lado, la policía, con motivos fundados, arresta a aquellos que resultan sospechosos de cometer algún delito contra la seguridad, pero tan solo se les permite ese arresto durante 48 horas hasta pasar a un interrogatorio. Sin embargo, si no se demuestran tales sospechas deben ser liberados inmediatamente como indica la judicatura, anteponiendo el derecho a la libertad.

Libertad positiva y negativa

Todos los seres humanos nacemos ya con unos derechos que son inalienables, de hecho, la libertad es y se considera uno de los más importantes. Pero si se relaciona la libertad con la seguridad hay que decir que la primera sin la segunda pierde parte de su poder, ya que la ciudadanía solo se puede sentir libre si se siente segura para aplicar sus derechos y cumplir sus deseos.

Esto no quiere decir que se tenga que coartar la libertad para así sentirse más seguro. Efectivamente, aumentar la seguridad ya de por sí limita la libertad en cierto modo. Esto se puede observar, por ejemplo, como ya se decía con la vigilancia de cámaras en las calles, con sensores de control en las puertas de algunos establecimientos o con el aumento del cuerpo de policía en las carreteras. La cuestión es saber si merece la pena limitar esa libertad debido al aumento de los ataques terroristas en estos últimos meses, mediante el uso de estos controles de seguridad y si esto compensa ciertamente con una mejora de la seguridad.

Existe un concepto acuñado por Isaiah Berlín llamado ‘Libertad positiva y libertad negativa’. La libertad negativa según este autor se relaciona con la “libertad de”, mientras que la libertad positiva es la “libertad para”. La primera está relacionada con la libertad condicionada, es decir, el individuo se percibe libre, pero se auto limita por el condicionamiento exógeno, leyes, presencia policial intimidatoria, etc. Sirva como ejemplo la libertad condicional penitenciaria en la que a la persona se le permite eludir la prisión con o sin fianza, pero sujeto a vigilancia y control de los jueces, de la policía o de su agente de la condicional.

Por otro lado, la libertad positiva se refiere a la capacidad que tiene el individuo de ejercer a su voluntad sus acciones o destino. Este tipo de libertad está más relacionada con aspectos filosóficos y éticos, que generan morales que van a propiciar en muchos casos la libertad negativa. Pues la moral no deja de ser elementos condicionantes creados por el hombre para controlar sus pasiones, voluntades, deseos etc.

Por un principio meramente racional la libertad absoluta no existe, como tampoco la seguridad absoluta

Un ejemplo de esta libertad se puede observar en la libertad de pensamiento, la libertad de expresión, o libertad de credo, aunque la libertad de expresión cada vez entra más en el ámbito de la libertad negativa porque cada vez se limita y coacciona en mayor medida.

Por un principio meramente racional la libertad absoluta no existe, como tampoco la seguridad absoluta. Unas y otras están limitadas, controladas y temidas. Los Estados tienen un gran cuidado en que sus ciudadanos no perciban los límites o la represión que sufren, pero existen. Ningún Estado puede permitir que sus ciudadanos ejerzan plenamente la libertad porque sólo desde el control puede ejercer el Gobierno. Depende del tipo de Estado ese control será más o menos visible, presencial, limitativo o coercitivo; dependiendo de que ese Estado sea democrático o dictatorial. Si esto se reduce a un pensamiento simple, los Estados sólo podrían ser democráticos o dictatoriales, pero esto no es cierto. Hay Estados democráticos que ejercen el poder de forma totalitaria (Marruecos, Venezela, etc), y países dictatoriales que envuelven su política en un velo de supuesta libertad (China, Rusia, etc). Tanto uno como otro crea sensaciones falsas a los ciudadanos tanto en su seguridad como en su libertad.

Movimientos racistas

Los movimientos geopolíticos y geoestratégicos impiden que las distintas culturas se desarrollen en sus lugares de origen. Así mismo, la miserable conducta de los países del primer mundo prefiere invertir en elementos coercitivos de control de masas que, en el desarrollo de estas culturas en su lugar de origen, siendo este último punto mucho más rentable y efectivo que el control de masas represivo, ya que es caro, ineficaz y absolutamente opresivo. Como ejemplo, por cada euro que la Unión Europea invirtiera en cualquier país como Siria, en Namibia, o cualquier otro país en estas circunstancias, su efecto en el lugar de origen es cuatrocientas veces mayor que el euro invertido en la misma ayuda en una familia en Europa.

Según lo que muchos de los racistas de nuestro país dicen, “que se regala a cada persona migrante 430€”, si eso fuera verdad, y esos 430€ por persona los invirtiéramos en su lugar de origen, la repercusión sería de aproximadamente lo que se podría conseguir con 172.000€. o sea, en nuestro país esa persona con 430€ se seguiría muriendo de hambre, pero en su país el efecto sobre esa persona con esa misma inversión le garantizaría un modo de vida digna y totalmente integrada.

Lógicamente, estos conceptos relacionados con el racismo impiden la reinserción real en el país de acogida ya que su libertad se siente amenazada. Los Estados lejos de profundizar en que unos y otros ciudadanos se sientan integrados, colaborativos y copartícipes en el desarrollo, riqueza y prosperidad de todos, lo que hace es estimular la sensación de miedo a lo diferente. El homófobo por lo general es un ser miedoso y carente de la más mínima ética, que hace de su odio a lo diferente su forma de vida. Así podemos ver que cuando se unen grupos de individuos de este tipo se generan grupos de élite supremacista que tratan de preservar su seguridad por medio de las armas. Es el caso de los grupos neonazis en distintos puntos de Europa o supremacía blanca y el Ku Klux Klan en EE. UU, y nuevos brotes de sesgo fascista en Francia, Holanda, Hungría, España, etc… A lo que también están ayudando mucho los nacionalismos.

Los movimientos geopolíticos y geoestratégicos impiden que las distintas culturas se desarrollen en sus lugares de origen

La seguridad y la libertad en los países mencionados se ve gravemente alteradas por estos movimientos racistas. Sirva como ejemplo el caso más reciente del asesinato del pequeño Gabriel a manos de Ana Julia de nacionalidad dominicana, lo que ha desatado una fiebre vengadora y de odio sobre todos los sudamericanos que nada tienen que ver pero que son víctimas de estos movimientos homófobos que se sienten agredidos o atemorizados por un hecho puntual delictivo que nada tiene que ver con el color, ni con el país de origen.

Otro ejemplo que sirve para justificar estos movimientos racistas se observa en el barrio madrileño de Lavapiés en el que un mantero senegalés se vio sorprendido por la policía y en la huida fue víctima de un paro cardiaco que probablemente se podría haber evitado si las leyes coercitivas de un gobierno no hubieran convertido la supervivencia en delito. A partir de ese momento los policías tratan de ayudar al migrante senegalés, pero el miedo homófobo de los propios habitantes de Lavapiés arremete contra la policía al sentir su libertad y su seguridad transgredida, aunque en este caso concreto el racismo vino de la otra parte.

Fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado (Fuente: ivema.es)
Fuerzas de seguridad

Hoy en día todas las sociedades encomiendan la protección y la seguridad de sus Estados a los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, o sea, a la policía y al ejército. Estos dos elementos de protección deben trabajar por y para garantizar derechos y libertades de los ciudadanos de sus Estados tanto dentro como fuera de ellos. La policía tiene encomendado la vigilancia, protección y seguridad de los ciudadanos dentro de las fronteras nacionales. Esa es la teoría. La práctica es que cada vez servicios de policía se integra en los ejércitos y los ejércitos cada vez tienen mayor presencia dentro de la población civil.

Esto, en teoría, debería dar a los ciudadanos una mayor sensación de seguridad, pero realmente lo que hace es limitar, controlar y erradicar cualquier tipo de acción o acto de libertad que no esté perfectamente controlada por estos cuerpos y fuerzas de seguridad. Dicho así hablamos de un Estado policial, cosa que los ciudadanos verían como una transgresión grave de su libertad. Por eso, los Estados impiden al máximo la presencia militar y policial en las calles supliéndola por otros medios de control y vigilancia de los ciudadanos, como, por ejemplo, intervención de las comunicaciones, intervención de la libertad de capitales, control a través de cámaras y de los medios de comunicación, etc.

Todo ello para que el ciudadano de a pie se sienta libre siendo esclavo del Estado que le gobierna y que en ningún caso va a poder garantizar la seguridad de sus ciudadanos por mucha seguridad o ejército que ponga en las calles.

Movimientos geopolíticos y geoestratégicos

En las próximas décadas la humanidad verá alterada no solamente las libertades, los derechos y la seguridad, sino que se establecerá un punto de unión entre todas basado en los recursos y la economía. Los Estados cada vez ceden más ante los condicionantes de la economía que ante las necesidades de sus ciudadanos. Hoy en día los Estados (la mayoría carentes de recursos de financiación para la investigación) los entregan a grandes corporaciones o empresas, como, por ejemplo, Amazon, Facebook, Google, etc. A estas empresas, se les ha depositado el poder y control sobre los Bigdata y el desarrollo de software y hardware destinado al control evolutivo de la seguridad, libertad y de los individuos.

El desarrollo que estas empresas tienen encomendado por los Estados es la creación, generación y control de elementos en los que el hombre cada vez tenga menos presencia. Lógicamente esto sólo se puede hacer invirtiendo millones de horas de trabajo y millones de millones de dólares en la investigación de la IA (Inteligencia Artificial). Hoy en día la IA solamente se desarrolla basándose en datos dados por el ser humano. Pero estas empresas están profundizando en el desarrollo de la IA intuitiva, sensorial y capacitativa. O sea, que al igual que el ser humano, es capaz de aprender, de sentir y de actuar en base a un aprendizaje, la diferencia de la IA con el ser humano es que éste aprendería en diez vidas, y la IA lo aprendería y desarrollaría en menos de diez minutos.

Todos estos desarrollos van encaminados hacia la nano-robótica, la robótica y los nano-fármacos entre otras muchas aplicaciones. Todas ellas orientadas al control de las sociedades y de los individuos. Que sea bueno o malo solo va a depender de aquel que tenga el control sobre estos elementos.

Las sociedades modernas van a tender a sufrir grandes crisis. Crisis provocadas por la falta de recursos, alimentos, falta de seguridad y de libertad. Unos de los mayores problemas a los que se van a tener que enfrentar las sociedades van a ser las migraciones, por varios de los muchos motivos que se pueden producir. En todos ellos la economía va a jugar un factor fundamental. Los grandes bloques conocidos tanto por su poder político, económico y militar ya no son realmente tan poderosos como ellos se creen ya que están apareciendo nuevas potencias emergentes que les cuestionan y les plantan cara. La extinta Unión Soviética ya no tiene el poder militar que tenía, ni la OTAN su capacidad interdictiva. Por lo cual, tanto las nuevas potencias como las antiguas están buscando la capacidad para intervenir en los recursos de los demás.

Los Estados cada vez ceden más ante los condicionantes de la economía que ante las necesidades de sus ciudadanos

Todo este tipo de obras económicas, políticas y empresariales van a provocar grandes movimientos migratorios que ya se están produciendo en distintas partes del mundo y para las que el mundo no está actualmente preparado ni económicamente ni políticamente. Otro de los motivos por los que las migraciones van a ser un problema para los Estados y las sociedades será el cambio climático, pues es un elemento que el ser humano todavía no puede controlar. Estas migraciones van a poner en peligro la libertad y la seguridad de personas y Estados a los que se deriven.

Esto va a poner a prueba la capacidad de los seres humanos para tolerar nuevas culturas, razas y nuevas formas de vida en sus ámbitos familiares. Este tipo de migraciones van a provocar en muchos casos disturbios, enfrentamientos, hambruna, violaciones y todo tipo de transgresiones de derechos humanos. Sin embargo, si se pregunta a los ciudadanos de los países desarrollados qué grado de libertad están dispuestos a perder por una seguridad inexistente y falsa, la mayoría decidirá perder libertad a cambio de esa falsa sensación de seguridad.

Derechos Humanos

La mayoría de los países del mundo han suscrito la Declaración Universal de Derechos Humanos, pero a fecha de hoy ningún país cumple con todos los artículos de dicha declaración. Como se ha visto, la seguridad prima por encima de la libertad. Esto lo recoge perfectamente el último de los artículos (el Art. 30 de la Declaración Universal de Derechos Humanos) que dice así: “Nada en esta declaración podrá interpretarse en el sentido de que confiere derecho alguno al Estado o a un grupo o persona para emprender y desarrollar actividades o realizar actos tendentes a la supresión de cualquiera de los derechos y libertades proclamados en esta declaración”.

DESPIECE: Intervención de los Estados
DESPIECE:

Intervención de los Estados Como ya se ha venido diciendo con anterioridad a lo largo del análisis, uno de los problemas más inminentes es el cambio climático como causa de migraciones, y ante la falta de voluntad del primer mundo para ayudar a que el cambio climático minimizara sus efectos, el egoísmo de los países en vías de desarrollo han condenado por el momento a los países del tercer mundo a ser base de experimentos o del control de poblaciones.

Las grandes migraciones que ya ha habido por motivos de guerra deberían haber enseñado qué se tiene que hacer para evitar lo que en el futuro reciente va a acontecer. Estas grandes migraciones han convertido al mediterráneo en una gran fosa común y las fronteras terrestres en grandes campos de concentración y exterminio. Esto no sorprendería si estuviéramos hablando de principio y mediados del s. XX, pero realmente está ocurriendo en el s. XXI.

Estos países que son destino migratorio tienen que hacer frente a la alimentación, cuidado socio sanitario, educación e inserción de los refugiados en sus sociedades. Éstas no entienden el carácter humanitario que desarrollan y lo que sí desarrollan ciertos individuos es un gran instinto homófobo porque se sienten inseguros y agredidos.

Los Estados tienen que reaccionar para integrar distintas culturas y formas de vida en sociedades que las rechazan. Evidentemente esta inserción en muchos casos se realiza a través de guetos, control de la población con bajos salarios, educación discriminativa y sanidad inexistente para estos colectivos. Lo que provoca que segundas o terceras generaciones de migrantes se puedan revolver y levantar en búsqueda de los mismos derechos y libertades que gozan los ciudadanos del país que los explota y los reprime.

Hoy en día se trata de controlar estas pequeñas revueltas con actos represivos, policiales y militares. Pero nadie se ha tomado la molestia de analizar que sólo desde la incursión, desde políticas positivas, integrativas y de respeto se puede llegar a garantizar derechos y libertades.

REFERENCIAS:

Para la realización de este análisis se han consultado las siguientes fuentes:

Orriols, L. (2016). Seguridad contra libertad. [online] eldiario.es. Disponible en: https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/Seguridad-libertad_6_593250670.html [Consultado el 20 de marzo. 2018].

Martín Blanco, I. (2018). Libertad y Seguridad. [online] ABC. Disponible en: http://www.abc.es/espana/catalunya/abci-libertad-y-seguridad-201604101152_noticia.html [Consultado el 16 de marzo. 2018].

Bergalli, R. (2003). Libertad y seguridad: Una equidistancia puesta en crisis en el S.XXI. [ebook] Coimbra. Disponible en: http://www.ces.uc.pt/direitoXXI/comunic/RobertoBergalli.pdf [Consultado el 25 de marzo. 2018].

Fernández-Llebrez, F. (2018). Libertad y seguridad en las sociedades democráticas: violencia legítima versus ética. [online] Pensamiento Crítico. Disponible en: http://www.pensamientocritico.org/ferfer0303.htm [Consultado el 20 de marzo. 2018].

Fernández Rodríguez, J. (2010). Seguridad y Librtad: ¿Equilibrio Imposible? Un análisis ante la realidad de internet. [ebook] Santiago de Compostela. Disponible en: http://www.usc.es/export9/sites/webinstitucional/en/institutos/ceseg/descargas/segylibequilbrio.pdf [Consultado el 28 de marzo. 2018].

Moyano Estrada, E. (2017). Libertad y seguridad tras los atentados de Cataluña. [online] Crónica Popular. Disponible en: https://www.cronicapopular.es/2017/08/libertad-y-seguridad-tras-los-atentados-de-cataluna/ [Consultado el 18 de marzo. 2018].

D. Farrell, M. (1989). Libertad negativa y Libertad positiva.

Asistencia a las conferencias de El Ejército del Tierra y los retos futuros: Entorno operativo futuro y las fuerzas terrestres en 2035. La necesaria adaptación a los nuevos retos y las amenazas.

Ponencias en las que me he basado sobre estas conferencias:

[Panel: Entorno Seguridad 2035]: Moderador GD. D. Antonio Ruiz Benítez; director de Doctrina, Investigación, Orgánica y Materiales del Ejército de Tierra.

Factor geoestratégico: Ponente Mr. Charles Powell; director del Real Instituto Elcano.

Factor humano/demográfico: Ponente D. Alejandro Macarrón Larumbe; director de la Fundación Renacimiento Demográfico y Consultor de Otto & Company.

Factor económico: D. José Luis Feito Higueruela; director del Instituto de Estudios Económicos.

[Panel Tecnología de defensa]: Moderador TG.D. Juan Manuel García Montaño; director General de Armamento y Material.

Factor industrial y tecnológico: Ponente D. Francisco Herrera Triguero; catedrático del Departamento de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial de la Universidad de Granada.

Factor militar: TG. D. José Carrasco Gabaldón; Jefe del Mando de Adiestramiento y Doctrina.

Estudios Fuerza 2035: GD. D. Luis Manuel Martínez Mejide; Jefe de la División de Planes del Estado Mayor del Ejército.

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Mercedes Martinez

Estudiante de Periodismo en la UCLM
Mercedes Martinez

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