Fotografía: economiaparaprincipiantes.com

Las preferentes no fueron creadas para sacar el dinero a las personas incautas. Eran un producto pensado para inversores profesionales que consistía en una mezcla de acciones y bonos. Las acciones son una de las partes en las que se divide el capital de una empresa; los bonos representan la deuda de la empresa y te permiten recibir un derecho de cobro. Sin embargo con las preferentes no tenías derechos políticos o de voto pero eran una acción de renta variable, es decir, estaban sujetas a la obtención de beneficios de la entidad. También eran un producto de carácter perpetuo, solamente podías recuperar el dinero invertido vendiéndolo a otra persona.

El problema comenzó cuando tras la caída de Lehman Brothers en Estados Unidos, momento en el que estalló la crisis mundial en septiembre de 2008. Los países comenzaron a nacionalizar los bancos para evitar la quiebra. España no quiso hacer eso y utilizó las preferentes para que los bancos tuvieran capital. Las entidades necesitaban más fondos para pedir créditos a las bancas internacionales. El Banco de España dijo que las preferentes eran material de primera categoría para el emisor y presionó para que se vendieran en masa y mejorar el capital de las entidades. En resumen, se utilizaba el dinero de los ahorradores para financiar los bancos con estos instrumentos complejos y de carácter perpetuo. Aunque ellos los vendían como una inversión segura y poseían un interés alto en comparación con los fondos de ahorro, un 7%, en los mercados mundiales por este producto se pedía un 13%. Todos los pequeños inversores y ahorradores a los que se les estaban colocando las preferentes, y que dejaban sus ahorros creyendo que iban a estar a salvo, ya estaban perdiendo dinero al firmar.

¿Cómo se podría haber evitado? La Comisión Nacional del Mercado de Valores es quien tiene que velar por la transparencia de los productos y por los intereses de los inversores. Aunque emitió informes, e incluso un tríptico para instar a los bancos a que no emitan preferentes, no se esforzó para que realmente se dejasen de vender a los pequeños inversores y ahorradores. La crisis económica se afrontó estafando a los ciudadanos para que invirtiesen, sin saberlo, en unas entidades que estaban perdiendo dinero. Actualmente esas personas todavía están luchando en los tribunales para que los bancos y cajas de ahorro les devuelvan su dinero.

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Maria Marzo

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