La propaganda rusa se ha convertido en los últimos años en uno de los temas de discusión más importantes dentro de la Unión Europea. Este conflicto ha dado de que hablar en temas relacionados con las políticas de comunicación, las redes sociales, etc. Fue durante la Revolución de octubre de 1917 cuando se eliminó la propiedad privada y se intensificó la llegada de una nueva forma de agitación política, la conocida propaganda rusa. Este término se conoce como el intento de una o varias personas de modificar a través de instrumentos de comunicación, las actitudes de otros individuos, cambiando su forma de pensar de manera manipulada por el propagandista.

Cuando los comunistas llegaron al poder, se apoderaron de todos los medios de comunicación que existían en el país, incluyendo la publicidad. En noviembre de 1917 Lenin firmó el Decreto sobre la introducción del monopolio estatal sobre la propaganda. A partir de este decreto, la libre circulación de información y la publicidad pasó a ser controlada por el Estado, y únicamente podía publicarse en periódicos del gobierno o de los soviets. En 1919, con Lenin al mando del país, se encargó la creación de la Agencia Telegráfica Rusa (R.O.S.T.A.) donde la información pasó a ser transmitida en imágenes, mientras que los decretos y consignas se convirtieron en refranes populares.

Tras la Revolución de Octubre predominó la propaganda política. Posteriormente, en los años 20 y 30 pasó a ser predominante la propaganda social y tras el final de la Segunda Guerra Mundial pasó a ser imprescindible la publicidad relacionada con la recuperación de la economía. En los años 50 y 60, cuando la industria volvió a consolidarse se comenzó a desarrollar una propaganda más comercial. Realmente importante es el papel que desempeñan los propagandistas en la política interior y exterior de Rusia. En las últimas décadas se ha eliminado la propaganda con ideologías comunistas, y se ha pasado a ser flexibles en ideologías, es decir, varía según las necesidades del Kremlin. En 2017, pleno apogeo del debate sobre la injerencia y la propaganda rusa, ésta cumplió 100 años de existencia.

¿Son reales los bots rusos?

En los últimos años, la duda sobre la injerencia rusa en diferentes democracias occidentales, así como elecciones europeas, está más presente que nunca. La potencial manipulación del Kremlin en las pasadas elecciones presidenciales de Estados Unidos, los rumores de intervención de Moscú en Reino Unido para forzar el Brexit o la posible promoción del independentismo catalán a través de los bots (robots) rusos son algunos de los casos más mediáticos. Pero lo cierto es que ninguna de estas presuntas injerencias ha llegado a demostrarse, como tampoco la capacidad real de influencia de estos métodos de distorsión y desinformación sobre la población de Occidente. El principal objetivo del Kremlin es volver a formarse como gran potencia mundial, haciéndolo tanto de manera militar en territorios como Siria o Crimea, y de manera intelectual y mediante guerra de la información, en los países occidentales. La Federación de Rusia tiene como estrategia militar definida el uso de la guerra de la información, un nuevo modelo de conquista a través de las conciencias y no del físico.

Foto: agenciadenoticias.luz.edu (Universidad del Zulia)

En el envío de la propaganda actual tienen un papel importante los tecnólogos políticos, son agentes muy preparados que unen la vieja propaganda soviética con los nuevos modelos de relaciones públicas. Estas maneras de distorsión o desinformaciones que se propagan de forma abusiva por redes sociales se realizan mediante trolls, bots o fake news. Si la supuesta manipulación por parte del Kremlin ruso es cierta, en España durante el conflicto producido el 1 de octubre de 2017 en Cataluña con respecto a la independencia catalana, es un punto de fuego. Una pieza clave que dio voz de alarma del peligro que iba a suponer la propaganda rusa en el conflicto catalán es Alfonso Dastis. El diplomático y ahora Ministro de Exteriores y Cooperación declaraba tras producirse el referéndum que se intentó manipular varias informaciones con el fin de alterar el desarrollo democrático de Cataluña.

Ahora, hay que preguntarse, ¿por qué Valdimir Putin se inmiscuye en los problemas políticos de otros países? ¿Qué beneficio se lleva de ello? Con relación al conflicto catalán, la propaganda rusa ha apoyado a los independentistas y ha ido en contra de la respuesta del Estado. Realizando dichas tareas mediante la combinación (tipo de operación que recoge la ciberguerra, ciber inteligencia, desinformación, propaganda y la colaboración con actores hostiles a los valores de la democracia).

Según varios estudios (provenientes de la empresa analítica Audiense o del Instituto Elcano) fueron alrededor de 5.000 bots y trolls los que intentaron manipular informaciones sobre el conflicto catalán mediante las redes sociales Twitter y Facebook, y que, en la mayoría de los casos, se encargaban de retuitear información publicada por medios rusos como RT (es el medio más importante de propaganda exterior rusa) o Sputnik. Durante el mes anterior al referéndum, en septiembre, hubo un incremento del 2.000% en la actividad relacionada con Cataluña en Rusia. A todo el entramado de información maltratada propaganda rusa, se añade la intromisión de colaboradores como Julian Assange, Edward Snowden y otros grupos radicales que también apoyaban el Brexit y a Donald Trump, y que trataban información como “España es una república bananera”.

Desde la Federación Rusa no solo se han encargado de publicar información falsa, sino que también han ofrecido puntos de vista alternativos con el fin de desprestigiar a la democracia española, dividir a los ciudadanos españoles, crear confusión y distraer la atención de sus ciudadanos de sus conflictos internos. Por parte del Gobierno español, así como por parte de la OTAN, se ratifica la idea de que el Kremlin ha influido en el conflicto catalán. La Federación de Rusia ha sido acusada de poseer una fábrica de bots con los que altera las opiniones públicas de países clave.

Otro gran conflicto que precede al catalán es el vivido en Crimea. Tras la proclamación de independencia de Ucrania y la posterior adhesión a Rusia, el revuelo formado en la Unión Europea y Estados Unidos por supuestas amenazas con tal de que Crimea perteneciese a la Federación Rusa pone en duda la legalidad de los actos del país que preside Vladimir Putin. Las campañas militares en la Península de Crimea (con soldados rusos haciéndose pasar por gente amable) fueron acompañadas de propaganda rusa. La anexión de Crimea sin soltar ninguna bala fue para Rusia el mayor éxito relacionado con la utilización de la guerra de la información.

Tras el conflicto de Crimea y la anexión de éste con Rusia, por el que Ucrania, Estados Unidos y la OTAN han impuesto sanciones a la Federación presidida por Putin, por la crisis que provocó en Ucrania y Crimea. Sanciones económicas que Vladimir Putin está solucionando mediante la utilización de propaganda y guerra de información en el referéndum de Cataluña. La propaganda era habitual en la televisión rusa, pero a partir de Crimea gana en intensidad, refuerza la idea de las teorías conspiratorias y los sentimientos de injurias hacia Occidente. Uno de los principales implicados en el conflicto que enfrentó a Ucrania y a Rusia, es el medio de comunicación El País.

El presidente ruso Vladimir Putin pagó a varios medios extranjeros con el fin de que publicasen propaganda a través de un suplemento titulado Russia Beyond The Headlines. Información publicada desde España o escrita directamente desde Rusia y publicada en El País (hasta el año 2016), que trataba temas relacionados con la Guerra de Siria, de Ucrania o las relaciones de Rusia con la OTAN y Estados Unidos.  La web de Russia Beyond The Headlines pertenece a la misma empresa editora que el medio RT, al que El País ha considerado recientemente un agente del Kremlin. Al igual que el medio de comunicación español, otros periódicos de gran relevancia internacional como The New York Times, The Wall Street Journal o The Washington Post también publicaron ese suplemento que difundía informaciones favorables a los intereses comerciales y políticos del Kremlin.

Al igual que el conflicto relacionado con la crisis provocada en Crimea, otro punto de contacto entre las injerencias y propagandas rusas es la Guerra de Siria. Pero, ¿qué pretende la Federación Rusa en la guerra civil siria? Vladimir Putin tiene como principales finalidades superar y dejar en evidencia la estrategia de Estados Unidos, distraer la atención del foco creado en Ucrania, consolidar su liderazgo como presidente y demostrar que el Kremlin lucha contra la entrada de los yihadistas en tierras rusas, entre otras. Los numerosos intentos por parte del gobierno ruso de luchar contra los yihadistas en los últimos tiempos se han puesto en cuestión, ya que tan solo un 20% de los ataques han sido contra el Estado Islámico, mientras que le 80% restante va contra rebeldes.

Desde Rusia continúan con su lucha en la guerra de desinformación, en este caso en Siria, donde los medios de comunicación locales (y antes mencionados) se encargan de difundir informaciones extremas o sin completar todos los datos con el fin de provocar dudas sobre los ataques que Rusia realiza dentro de Siria. Según el East StratCom (Equipo de Estrategia de Comunicación para el Este de la Unión Europea) al Kremlin le sirve publicar este tipo de noticias porque logra sembrar confusión, pero con el paso del tiempo, sus informaciones son desmentidas. Hasta ahora, la estrategia de Vladimir Putin es todo un éxito ya que la intervención rusa en Siria ha cambiado el sistema de la guerra y modificar las fuerzas, siendo Rusia un factor indispensable en la zona.

Todos estos conflictos que tienen como principal valedor a la Federación rusa y a Vladimir Putin, tienen una represalia e intento de frenar esta guerra de desinformación tanto de la Unión Europea como de la OTAN. Desde ambas instituciones contemplan las actitudes rusas como ataques y amenazas a los países que conforman la Unión Europea. En los últimos años la OTAN ha intensificado las ayudas en cuanto a ejercicios, coordinación, etc. a los países amenazados por la Federación Rusa, con el objetivo de calmar la ansiedad de los estados afectados. Para todas las partes implicadas en cuanto a la injerencia y propaganda rusa, la seguridad de las comunicaciones y la información, que dependen de Internet, son prioridades que necesitan solucionarse con nuevas técnicas y tecnologías.

Para ello, se han puesto en marcha numerosos proyectos o instituciones, algunas como la creación de East Stratcom Team (2015) y que se conoce como un equipo que depende del SEAE (Servicio Europeo de Atención Exterior) y que tiene como principal objetivo evaluar la propaganda rusa dentro de la Unión Europea. Otro proyecto que ha salido a la luz en 2015 es la organización StopFake que se encarga de verificar los hechos y las informaciones publicadas sobre los eventos en Ucrania. Y, por último, y como principal trabajo que se realiza dentro de la OTAN, es el llamado Centro de Comunicación Estratégica (Stratcom) es una organización militar internacional constituida multinacionalmente que contribuye a mejorar las capacidades de comunicación estratégica dentro de la Alianza y las naciones aliadas y que se encarga principalmente de investigaciones relacionadas con el poder ruso.

Aunque las relaciones con Rusia volvieran a la normalidad, nunca se volvería al principio de todo, sino que la Federación rusa, con o sin Vladimir Putin, se mantendrá por muchos años en la imagen de liderazgo, utilizando el concepto de enemigo exterior para unir el interior, sin contar con las consecuencias que conlleva a la ciudadanía rusa. Por parte de la Unión Europea, ésta tiene como objetivo identificarse como principal actor global, y, por tanto, tener el poder y evitar que Rusia continúe con la batalla de la desinformación y la desestabilidad de los estados europeos. Para ello necesita de una estrategia y una capacidad de acción y diplomacia que acrediten el poder de la comunidad política.

La información que se publica dentro del estado ruso pretende consolidar el mensaje de la hegemonía rusa, mientras que la desinformación que se publica en el resto de Europa tiene como principal objetivo desestabilizar la confianza de los ciudadanos con sus gobiernos. El miedo a que la máquina de desinformación rusa continúe en procesos electorales es evidente dentro de la Comisión Europea, ante las elecciones que está por venir durante 2018 en países como Holanda, Italia, Letonia, México o Suecia, o la principal: en el Parlamento Europeo. Desde la Comisión Europea se ha diseñado una nueva estrategia para reforzar los ataques provenientes de Rusia, siendo la ciberseguridad una de sus principales armas. Al igual que Emmanuel Macron ha anunciado este mismo año que en Francia se procederá a aprobar una ley con multas que sirva para combatir la difusión de noticias falsas en procesos electorales.

Desde la Unión Europea se continúa intentando disminuir, ya que eliminar toda la desinformación y propaganda es muy complicado, y por ello, este mismo año, se ha creado una nueva comisión conocida como HLEG, en la que informan y asesoran cómo luchar contra este problema. Tras los informes elaborados recomiendan que buscar culpables o instaurar leyes no supondrá una solución a largo plazo, sino que es recomendable favorecer la transparencia, educación e información a toda la población. Según un estudio realizado por Eurobarómetro, un total del 83% de los europeos reconocen que las fake news son un problema para la democracia. Principalmente España está concienciada sobre el asunto, tanto los ciudadanos como el Gobierno. Es por ello por lo que en la Estrategia de Seguridad Nacional se ha nombrado embajadora de Misión Especial para las Amenazas Híbridas y la Ciberseguridad a Julia Alicia Olmo y Romero. Con el principal objetivo de garantizar un uso seguro de las redes y los sistemas de comunicación e información, y evitar así la manipulación de la información.

Recientemente se ha celebrado en la Comunidad de Madrid la celebración del foro Fake News: Cómo combatir las noticias falsas en Europa, donde tanto miembros de la Alianza LENA (Alianza de Periódicos Líderes en Europa) como eurodiputados han comentado algunas soluciones ante la numerosa desinformación y propaganda que se está difundiendo por internet y redes sociales. Un periodismo riguroso y de calidad, la comprobación de datos o la continuación de medios tradicionales han asegurado que son soluciones ante tanta desinformación que se publica ya sea por interés político o económico.

Siendo Facebook uno de los principales afectados por las noticias falsas al poder comprar publicidad de manera sencilla, desde la red social ya facilitaron la búsqueda de los compradores de publicidad que posteriormente se utilizaría como propaganda, para facilitar el trabajo a la Unión Europa y la OTAN. En esta ocasión, Nick Wrenn como representante de Facebook en el debate celebrado en Madrid, ha asegurado que se ha comenzado a utilizar una herramienta conocida como fact checkers para comprobar la veracidad de los datos publicados. El ahora principal elemento en el que aparece la propaganda y la desinformación son las redes sociales, convertidas en el altavoz perfecto. Es por ello la dificultad que se atañe en frenar este método de entrometerse e intervenir en asuntos externos, así como el intento de manipulación de las opiniones públicas.

En resumen, la guerra de la desinformación entre Rusia y los estados de la Unión Europea y Estados Unidos, se ha convertido en uno de los elementos centrales del panorama político actual. La incesante lucha tanto de la UE como de la OTAN por claudicar este conflicto, han provocado que Vladimir Putin siga manteniendo fuerte su idea de volver a ser una gran potencia mundial, cueste lo que cueste. Aunque aún hoy en día no haya pruebas concluyentes de la manipulación de información en varios países occidentales, la idea de que el Kremlin está detrás de todos los conflictos políticos actuales es incesantemente clara. Desde mi punto de vista, el presidente Vladimir Putin está intentando convertirse en la primera fuerza a nivel mundial a base de guerras, ya sea militares como en las que está involucrado en Siria, o a través de la guerra de desinformación que está provocando la desestabilización de los gobiernos para con sus ciudadanos, como el caso de las elecciones de Estados Unidos, el Brexit, el referéndum catalán, etc.

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Blanca Moraga

Estudiante segundo de periodismo en la Facultad de Periodismo de la Universidad de Castilla La Mancha en Cuenca.

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