La inteligencia económica es un fenómeno que ha surgido en el sector empresarial en estos últimos años y ha ido creciendo con mucha rapidez en todo el mundo. Este concepto, está basado en la recogida, el uso y la difusión correcta de la información obtenida por las empresas a través de los agentes económicos. A posteriori, las empresas que acceden a esa información transforman los datos en una gran ventaja competitiva. Las empresas implantan diferentes modelos para el funcionamiento económico y para sus planes estratégicos, basándose en la materia obtenida y la información recopilada.

Por ejemplo, la empresa Inditex la forman un total de ocho empresas bajo nombres diferentes, y los datos de registro que se introducen en una de sus tiendas, se incorporan a las bases de datos de las siete empresas restantes. Así, si buscamos una chaqueta en Internet, nos saldrá publicidad de chaquetas por todos lados -bombardéanos, incluso de forma invasiva- de las empresas que conforman Inditex. Otro ejemplo, por antonomasia, que está muy presente en la actualidad es el botón que permite loguearte con el usuario de Facebook en cualquier otra aplicación o web[i].  La empresa de marketing, Bakery London, publicó un análisis en el cuál se muestran los peligros que conlleva usar dicho botón. Al usarlo, cedemos -voluntariamente o por obligación- información sobre nuestro perfil como puede ser: el correo electrónico, el nombre y apellidos, la ubicación donde nos encuentramos, la lista de amigos, el estado civil, etc.

Información que una marca recibe al registrarte a través de Facebook / Fuente: Análisis Bakery London

De esta manera, las empresas crean una inteligencia competitiva o empresarial (también conocida como diplomacia corporativa) que permite a cualquier tipo de empresa, institución -incluso gubernamental- una mejora de sus planes y un mayor rendimiento, a la vez que ajustan los que ya tienen para rentabilizarlos a todos los niveles (económico, político, social o lucrativo).

Una aplicación perfecta de la información en los distintos sectores económicos lleva a obtener en la mayoría de las ocasiones, una gran ventaja respecto a la competencia de otras industrias que no consigan implantar mejoras en sus planes. De esta forma, se ven obligados a renunciar a gran parte de sus beneficios. Además, es indiscutible que el sector empresarial que mejor encaja con el término inteligencia económica es aquel que está en constante movimiento y evolución, realizando cambios continuos siempre con el objetivo de innovar y mejorar. Entre los sectores que destacan en la práctica de dicha estrategia encontramos el sector tecnológico, el farmacéutico y el financiero, aunque existen otros sectores como el inmobiliario o el textil, que se suben al carro de estas técnicas innovadoras. A menudo, estos sectores van asociados a la práctica que realizan los lobbys.

En el siglo XXI, la diplomacia corporativa ha adquirido una gran relevancia y dependencia de la innovación directiva. En cuanto a la relación con terceros, en lo que se refiere a la idea de colaboración, esta práctica arroja unos resultados que nada tienen que ver con la idea que se tenía hasta ahora. Esto se traduce en un gran cambio cualitativo en la teoría de los stakeholders (personas u organizaciones afectadas por las actividades y las decisiones de una empresa) tan actual en los años 90. De hecho, una vez que el autor R.E Freeman publicó su libro ‘Strategic Management: A Stakeholder Approach’ en 1984, existen muchas empresas y analistas que comprendieron las externalidades, la gestión de las relaciones con terceros y la necesidad de diseñar una estrategia que tenga en cuenta qué consecuencias tienen nuestras decisiones empresariales[ii].

En la actualidad, supone todo un reto negociar con agentes externos, establecer alianzas internacionales, maniobrar mediante coaliciones ofensivas o defensivas o conseguir la mejor información sobre aspectos claves concretos, añadido a la actual y nueva delimitación del mercado, sin fronteras, pues ahora no sólo estamos enfocados en un mercado doméstico, sino que las posibilidades de mercado aumentan. Igualmente, la nueva sociedad globalizada aumenta considerablemente la necesidad de que la información siga un flujo continuo, siempre latente y consigue una eficacia probada gracias a las herramientas de gestión empleadas. Como consecuencia, la trasparencia empresarial se ha convertido en una de las claves primordiales de, si no todas, casi todas las empresas para participar en los mercados actuales. Con este aumento de la demanda de responsabilidad -bajo diferentes fórmulas- son muchas las empresas que están incorporando, por ejemplo, un departamento de Responsabilidad Social Corporativa (RSC) a sus diferentes formas de gestión, pues con ello, consiguen una ventaja competitiva en lo que a competidores se refiere.  Actualmente, el auge de la RSC se encuentra en las grandes empresas[iii], pero el verdadero reto es incluir dicha sección en las pymes, aunque cada vez son más las pequeñas empresas que se suman al reto. En cifras, y según la ley SGE 21, “más del 55% de las entidades que cuentan con un sistema de gestión de la RSC certificado son pymes”.

Fuente: Revista Compromiso Empresarial
La inteligencia corporativa en Europa[iv]

Europa no termina de consolidar una agencia de inteligencia propia, esto se debe a una falta de masa crítica que pueda conseguir las demandas de servicios de contraterrorismo y contrainteligencia, que aparecen cada vez con más asiduidad, y lo que es aún mas evidente, para atender a las misiones y responsabilidades derivadas de la materia de seguridad económica inherentes a la Unión Europea, y que son singulares de estas instituciones. Los riesgos y amenazas a los que la Comunidad Europea podría verse sometida no están contraladas por nada y por nadie, ya que no existe ninguna institución o agencia creada para que controle, vigile e intervenga en cualquier proceso financiero, industrial, comercial y logístico que pueda suponer un riesgo o amenaza para el continente europeo.

A pesar del grave problema que la Unión Europea está sufriendo respecto al terrorismo, aún no existe una conciencia situacional común que empuje a las instituciones de los distintos países comunitarios a crear un estatuto común que impulse acciones político-institucionales para la creación de una posible agencia de inteligencia, que sea capaz con sus propios recursos y capacidades, de luchar contra las estrategias creadas por grupos terroristas, es decir, una agencia para luchar contra terroristas que intente mejorar las perspectivas en este terreno. En Alemania, recientemente dos funcionarios de su inteligencia rechazaron la creación de una agencia de inteligencia europea, a pesar de la insistencia y sugerencias de funcionarios y líderes europeos tan destacados como el presidente francés Emmanuel Macron y el Comisario de Migración, Asuntos de Interior y Ciudadanía de la Unión Europea, Dimitris Avramopoulos.

El presidente francés Macron tenía un gran interés en crear una inteligencia europea común, pues su país ha creado una Delegación Interministerial de Inteligencia Económica, en la cual se editan guías de Inteligencia Económica para principiantes e impulsan tanto a nivel privado como público gran cantidad de colaboraciones con el apoyo de una gran parte de la sociedad francesa que comprende la importancia y eficacia que acarrea un organismo de inteligencia a la hora de defender y proteger los interés de un país y así, conseguir un futuro prometedor como nación, creciendo y garantizando su propia seguridad económica y consiguiendo aumentar la competitividad de las empresa del país.

En vías de desarrollo

La Inteligencia Económica en España está todavía en vías de desarrollo, a pesar de que el actual gobierno del PP, presidido por Mariano Rajoy, apoya incondicionalmente el área estratégica. En 2016, Rajoy presentó un posible proyecto de Sistema de Inteligencia Económica (SIE) persiguiendo, igual que lo ha hecho Francia, mejorar su competitividad. Además, se ha presentado con la intención de implantar e impulsarlo de cara a asegurar la contrainteligencia y la seguridad, haciendo un especial hincapié para potenciar la inteligencia en sectores claves como el turismo que supone el 11,2% del PIB español (2015). Con la aplicación de estas técnicas se prevé que puede mejorar enormemente y aumentar la productividad del sector turístico.

Como consecuencia de la disputa por el poder, la administración y la influencia global, actualmente aparece la competencia geoeconómica como sustituta de la competencia geopolítica. A parte, los agentes europeos implicados no tienen un proceso reglado para la producción de inteligencia y contrainteligencia en materia de seguridad económica.

Europa está sometida a una globalización que conlleva a fortalecer los vínculos entre sus Estados miembros con la intención de reforzar sus servicios de inteligencia, la base financiera industrial, comercial y de I+D. Los inconvenientes que pudieran surgir en los procesos financieros, industriales o comerciales no llegan a los países avisando, por tanto, la prioridad de la Unión Europea es establecer una institución común de Inteligencia Económica y así, ganar unidad y competitividad.

Aunque pueda existir alguna duda sobre la existencia de una diplomacia corporativa en la Unión Europa; el concepto existe. Entonces, por qué no se consolida una institución propiamente dicha en la actualidad y cuales son las consecuencias de dicha ausencia. En mi opinión, creo que es porque falta voluntad política.

Aplicación de los pilares de la Inteligencia Económica en España

La inteligencia económica posee dos grandes pilares o ejes[v], en los cuales cimienta todo su funcionamiento. Entre esas dos categorías, una sería el poder duro y otra, el poder blando. El poder duro se basa en el poder nacional, sustentado por el ejército y sus medios económicos. Este poder se utiliza de forma habitual en las relaciones internacionales y en este poder distinguimos varios tipos: militar; aunque España y sus diferentes gobiernos, nunca han conseguido tener ni la capacidad ni la voluntad de utilizar sus fuerzas para la intervención en conflictos ocurridos en otros lugares, tan sólo las ha utilizado cuando ha contado con alianzas de terceros, y en todas las ocasiones en las que ha intervenido,  nuestras fronteras han estado muy alejadas; económico, la Política Comercial nacional ha estado condicionada a las decisiones de la Unión Europea desde que España ingresó en la Comunidad Económica Europea provocando que nuestro país no tuviera la facultad propia para la utilización de los mecanismos correspondientes en el comercio coercitivo; financiero, por su pertenencia a la Eurozona, España pierde la posibilidad de hacer uso de cualquier tipo de concepto

Evolución Presión Fiscal. Fuente: OCDE

ntamos con instituciones y especialistas en los distintos cuerpos de funcionariado capaces de tramitar cualquier asunto que pueda surgir en cualquier campo, tanto a nivel de la diplomacia clásica, como en las relaciones económicas, comerciales y financieras y, por supuesto, no queda relegada en su papel, si se tratase del ámbito militar, desempeñando un lugar más que a la altura, pudiendo homologarse con cualquier otro país del mundo en similares condiciones al nuestro. El idioma español tiene adquirido un gran prestigio, siendo considerado como un gran poder cultural. Desde el punto de vista histórico, España siempre ha gozado de unos fuertes nexos históricos con varios países, como pueden ser Hispanoamérica, EE. UU y Portugal, entre otros muchos, que le ha servido para reforzar su imagen y su influencia de cara al exterior.

Lo que la inteligencia corporativa aporta a la seguridad nacional, en el ámbito jurídico[vi]

La Inteligencia Corporativa, como toda función orgánica de una empresa o institución, necesita estar configurada y gestionada acorde a los límites establecidos según el marco jurídico que se encuentre vigente en los diferentes países, siendo éste quien regula el libre mercado para que la competitividad entre las diferentes organizaciones o entes partícipes sea conforme a Derecho. La primera dificultad que encontramos en España es la falta de práctica empresarial de dichas técnicas, el vacío normativo, la desregulación y ausencia de jurisprudencia en lo que se refiere a la Inteligencia Corporativa, sin olvidarnos de su novedad y sofisticación. Son muchos los problemas que le siguen a la problemática jurídica de la Inteligencia Corporativa como, por ejemplo, la verificación del carácter abierto de las diferentes fuentes de información, la viabilidad o “legalidad” de ciertos métodos de obtención, el uso de metodologías de elaboración, redes de apoyo, las relaciones cooperativas público-privadas o la buena praxis que se realiza en las operaciones de Inteligencia y Contrainteligencia (contraespionaje laboral).

Un primer límite jurídico que resulta indiscutible en el terreno de la Inteligencia Corporativa es el que hace referencia a las fuentes de información no abiertas. Por ello, el secreto oficial se ha convertido en un parte que tiene un valor primordial en el campo de la Inteligencia, ya que la información que se maneja es de una enorme sensibilidad. Sin embargo, nos encontramos ante un problema de delimitación, porque lo que resulta fácil en cuanto a las fuentes que tienen información clasificada, no lo es tanto cuando falta una declaración formal explícita, necesitando un análisis jurídico muy amplio en las fuentes que poseen un carácter abierto.

Respecto a la legalidad en los procedimientos de obtención de información, la diferenciación jurídica entre las prácticas de inteligencia competitiva y las de espionaje económico reside en la finalidad. La intención con la que se realiza en la Inteligencia competitiva es la de convertir la información para un posterior conocimiento útil de los datos mientras que en el espionaje se pretende usurpar los secretos de la propiedad de otro. En el Código Penal encontramos tres artículos (278, 279 y 280) en donde se habla sobre el tema, siendo el artículo 278.1 CP el que plasmó por vez primera el delito de espionaje industrial o empresarial. Además, en Derecho Comparado, podemos ver una de las normas pioneras que ha hablado sobre el problema del espionaje económico corporativo y que se encuentra en la Economic Espionage Act promulgada en 1996 en Estados Unidos[vii] (González Cussac & Larriba Hinójar, 2011).

Para concluir, está claro que en un mundo tan globalizado como en el que vivimos actualmente que exista un vacío legal, una ausencia de jurisprudencia y la falta de un Sistema de Inteligencia Económica Español que sea firme y que tenga unas pautas a seguir, hace que se asienten y permanezcan zonas grises en cuánto a la información privada. De hecho, los profesionales de los mercados son conscientes de que al realizar estas prácticas están incurriendo en un delito como el caso que hemos visto recientemente sobre la filtración de datos personales de Facebook. La consecuencia que estamos sufriendo es que el abuso que cada organización comete al usar información de terceros aumenta de forma vertiginosa y a la velocidad de la luz. De esta forma, y según mi opinión, la famosa frase de “quién no hace algo es porque no puede o quiere” quedaría latente. Para hacer frente a dichos abusos, el punto de partida desde donde debemos empezar es con la promulgación de unas leyes sólidas que traten el tema de la información privilegiada en profundidad para conocer hasta que límites se puede llegar.

Referencias:

[i] Martínez, Miguel. (2014). El peligro de hacer login con tu Facebook o Twitter personal. Recuperado de: https://computerhoy.com/noticias/internet/peligro-hacer-login-tu-facebook-twitter-personal-8885

[ii] Manfredi Sánchez, Juan Luis (2016). La inteligencia directiva y la diplomacia corporativa, excelencia estratégica para la globalización. Foro de Marcas Renombradas Españolas. Recuperado de: http://www.marcasrenombradas.com/actualidad-marcas/la-inteligencia-directiva-y-la-diplomacia-corporativa-excelencia-estrategica-para-la-globalizacion/

[iii] L. García, Sergio. (2016). ¿Es la RSC también para las pymes? Consultado en: www.compromisoempresarial.com  Recuperado de: https://www.compromisoempresarial.com/rsc/2016/08/es-la-rsc-tambien-para-las-pymes/

[iv] Javier (2017). Geoeconomía global y estabilidad europea: ¿hay un lugar para la inteligencia económica en la UE? Escuela de Inteligencia Económica de la UAM. Recuperado de: https://escuela-inteligencia-economica-uam.com/2017/11/14/geoeconomia-global-y-estabilidad-europea-hay-un-lugar-para-la-inteligencia-economica-en-la-ue/

[v] IEEE: Instituto Español de Estudios Estratégicos (2016). El sistema de inteligencia en España. Plan anual de investigación 2016. Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional (CESEDEN) y Comisión Permanente de Investigación en Inteligencia. Recuperado de: www.ieee.es/Galerias/fichero/docs_trabajo/2016/DIEEET07-2016_Sistema_Inteligencia_Economica_Espana.pdf

[vi] De Espona, R. J. (2017). Consideraciones jurídicas sobre la inteligencia corporativa en el marco del sistema de seguridad nacional de España. Revista de Pensamiento Estratégico y Seguridad CISDE, 2(2), 37-44. Recuperado de: http://www.uajournals.com/ojs/index.php/cisdejournal/article/view/246/215

[vii] González Cussac, J. L.; Larriba Hinójar, B. (2011). Inteligencia económica y competitiva. Valencia (España): Tirant lo Blanch

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Silvia Torrejon

Estudiante de Periodismo en UCLM (Cuenca). Seriéfila y amante de la lectura. Prácticas en OndaViva Radio (Sonseca).
Silvia Torrejon

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