Según la RAE, el término internacionalizar significa “someter a la autoridad conjunta de varias naciones, o de un organismo que las represente, territorios o asuntos que dependían de la autoridad de un solo Estado”. Esta técnica política ha sido un primordial caballo de batalla del  actual movimiento independentista en el denominado conflicto catalán.

El actual procés arrancó hace ya ocho años, debido a una serie de factores interrelacionados:

1) La Sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut de Autonomía de Cataluña de 2006, que declaraba en 2010 inconstitucionales 14 de sus artículos, referidos a las aspiraciones lingüísticas y nacionales de esta región. Esto fue una excelente oportunidad para que los partidos independentistas tejieran un discurso victimista.

2) La victoria del Partido Popular y su nueva “ola centralizadora”. En las elecciones generales de 2011, el partido conservador se hacía con la mayoría absoluta en el parlamento. En este contexto, el ejecutivo de Mariano Rajoy tomó medidas como la polémica ley educativa “Wert”, en referencia al ministro que la incubó y afirmó que había que “españolizar a los niños catalanes”.

3) La crisis económica e institucional española, que fue aprovechada por Convergéncia i Unió (CiU) y Esquerra republicana de Catalunya (ERC) para presentar el Estado propio como una alternativa a los estragos de la austeridad y la desesperanza. Los datos del CIS muestran claramente cómo la valoración de la situación política del país, por parte del conjunto de los españoles, empeoró en más de dos puntos, entre 2008 y 2014.

Valoración de la situación política española desde la Transición. Fuente: El Español, con datos del CIS.

4) El cambio del posicionamiento de los partidos catalanistas. El giro soberanista gradual que acometió Convergència, movilizó a sus votantes en la misma dirección. La sensación que calaba en Cataluña era la de que “desde Madrid no les dejaban ser españoles”. Este cambio estratégico de Artur Mas ha sido clave en todo lo sucedido posteriormente, pues coincidió con la perdida de iniciativa política desde Moncloa.

Pero el verdadero casus belli para los nacionalistas catalanes fue la negativa de Madrid a llegar a un acuerdo fiscal con la Generalitat. En septiembre de 2012, Rajoy lo enterró al considerarlo “contrario a la Constitución”. Ese mismo mes, fue aprobada una moción en el Parlament para convocar una consulta sobre la independencia de Cataluña. Dos meses después, se celebraron las autonómicas, donde CiU, partido que gobernaba, perdió 12 escaños, pero las fuerzas soberanistas obtuvieron la mayoría absoluta. La deriva secesionista había comenzado.

Fue a partir de ese año cuando el apoyo al Estado independiente creció hasta un máximo del  48,5 % de los catalanes en 2013, según el Centro de Estudios de Opinión de la Generalitat. Ante la mutua negativa de Madrid y Barcelona a una solución consensuada, el líder mesiánico Artur Mas apostó por la vía unilateral. Pero él y sus aliados necesitaban algo más que convencer al poble catalán. El denominado procés requería una visibilización más allá de Cataluña o España.

Apoyo de los catalanes al Estado independiente (variable de color rojo). Fuente: “El País”a partir de datos del Centro de Estudios de Opinión de la Generalitat de Cataluña.

La premisa ha sido la siguiente: primero, forzar las circunstancias continuando la vía unilateral, y así lograr la celebración del ansiado referéndum de autodeterminación, ignorando su ilegalidad. Después, obtener una legitimidad popular en las urnas para el movimiento secesionista y, tras, la previsible negativa de Madrid a negociar las condiciones de una separación amistosa, contar con un as en la manga. Éste sería el apoyo de diversas personalidades e instituciones internacionales: como gobiernos y organizaciones (Unión Europea e incluso la ONU).

Con el 1-O, las cargas de los cuerpos de seguridad del Estado se viralizaron  y tuvieron mayor relevancia para el ojo mediático que los motivos de fondo o la legitimidad de la votación. Aunque medios como The Guardian destaparon algunos bulos sobre las personas heridas el día de la votación, la prensa europea criticó la actuación policial de Mariano Rajoy. Un tanto que se apuntó el ex President.

La aventura belga de Carles Puigdemont

Tras proclamar formalmente la nueva república catalana en el Parlament, el pasado 27 de octubre Puigdemont huyó de la Justicia española junto a cuatro ex consellers, rumbo a Bélgica. Él y su Govern habían sido acusados de delitos de rebelión, sedición y malversación de fondos públicos.

Pero, ¿por qué escogió el líder del ahora llamado PDCat Bruselas como refugio, y no otro lugar como Rumanía, donde nació su esposa Marcela Topor? Puigdemont no dejó nada al azar: bien son conocidas las similitudes entre España y Bélgica. Ambos presentan una diversidad cultural y lingüística notoria. Y es que, en el país centroeuropeo, la fuerza mayoritaria es la Nueva Alianza Flamenca (N-VA), de carácter nacionalista y conservador. Representa a un 57% de belgas que hablan principalmente neerlandés. Pero después hallamos una nada desdeñable comunidad francófona, en torno al 42 % de su población.

El líder de la N-VA, el polémico Theo Fracken, había ofrecido asilo político a Puigdemont y sus séquitos. Además, Bélgica es sede del Parlamento Europeo, y el único territorio de la UE que contempla el derecho al asilo a ciudadanos europeos, ya que el Protocolo 24 de la Unión considera que “la solicitud de asilo efectuada por un nacional de un Estado miembro sólo podrá tomarse en consideración para su examen por otro Estado miembro si se dieran circunstancias especiales”.

Tras fijar su residencia en el municipio de Waterloo, Puigdemont inició una especie de gira europea para internacionalizar el proceso soberanista catalán. Su primera parada fue Finlandia, donde fue invitado por unos parlamentarios simpatizantes con su causa. Sin embargo, cuando cruzaba la frontera entre Dinamarca y Alemania, fue detenido a raíz de una euroorden contra él. Ahora, el ex President ha salido de la cárcel Neumünster (Alemania), donde había permanecido desde entonces. La justicia teutona y la española negocian la extradición del líder catalán, para ser juzgado por delitos de rebelión y/o sedición.

Precisamente ha sido la huida de Puigdemont de nuestro país lo que más ha ayudado a la internacionalización del procés. Su detención apareció en portada en cabeceras europeas como “Die Welt”, “Le Soir”, “The Scotsman”, “Corriere della sera” o “Le Figaro”. También fue mencionada en medios estadounidenses como “New York Times” o “Washington Post”.

Algunos medios de prensa internacionales que recogieron en portada la detención de Puigdemont. Recopilación propia.

El ex presidente de la Generalitat defendía en Berlín, tras su salida de la cárcel, la necesidad de internacionalizar el proceso soberanista. Afirmando que su experiencia en prisión había contribuido a esto, alentaba a movilizar la opinión pública también desde Bélgica o Reino Unido, donde se encuentran otros ex miembros del Govern prófugos de la justicia española. Puigdemont también apelaba a la actuación de Naciones Unidas.

El nacionalismo genera rechazo en Europa

Aunque Puigdemont y sus allegados se exiliaron durante casi cinco meses, lo cierto es que no recibieron no recibieron ningún tipo de apoyo del Gobierno belga. Y es que, según los mandamases independentistas, la nueva república catalana se iba a reconocer en Bruselas, y pasaría automáticamente a formar parte de la Unión. La realidad fue otra: los 28 estados miembros (destacando Alemania, Francia y Reino Unido, que está en vías de abandonar la Unión) dieron su apoyo al presidente Mariano Rajoy y al orden constitucional. Además, indicaron que el conflicto catalán se trataba de un “asunto interno español”. Tampoco nadie en las Américas apoyó la secesión unilateral, que se produjo el 27 de octubre momentáneamente en el Parlament y fue suspendida por el Tribunal Constitucional unos días después.

El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, fue el primer líder internacional en reaccionar. “Para la UE nada cambia, España sigue siendo nuestra única interlocutora”, aseguró. Estados Unidos también se alineó con el Gobierno de Rajoy y los tribunales. Antonio Guterres, secretario general de la ONU, propuso “buscar soluciones dentro del marco de la Constitución española”. La OTAN también se pronunció, indicando que la crisis debía ser resuelta de acuerdo a las leyes españolas.

Caso curioso es el del primer ministro belga Charles Michel, que criticó la actuación policial del 1-O en Cataluña. El mandatario liberal sugirió una mediación internacional, justo lo que Puigdemont quería. Pero Michel no reconoció la república, sino al diálogo por encima del uso de la fuerza o la imposición de las leyes, siempre dentro del orden constitucional. Y esta puntualización es muy importante.

Quien sí fue rotundo fue el presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani: “nadie en la UE va a reconocer la independencia, por ser contraria al Estado de Derecho, a la Constitución española y el estatuto de autonomía de Cataluña, que son parte del ordenamiento legal de la Unión Europea”.

Lo significativo fue el silencio de Rusia, que consideraba la DUI como un “asunto interno español”. Recientemente, Alemania ha denunciado que este país apoyó la secesión de Cataluña, en un contexto de lucha por desestabilizar a sus vecinos de la Unión Europea. Según Hans-Georg Maaseen, de la Inteligencia alemana, Moscú habría creado una campaña de desinformación durante los días anteriores al referéndum, ya que “para ciertos países es interesante una UE dividida y débil”.

Pero, ¿por qué este malestar en Europa con las acciones del Parlament y el Govern de Cataluña? Como bien explican Josep Borrell y Joan Llorach, en su libro Las cuentas y los cuentos de la independencia, el motivo principal es que el nacionalismo genera rechazo en Europa desde la Segunda Guerra Mundial, y especialmente tras crisis como la Guerra de los Balcanes. Además, la Unión teme que, si se reconoce el derecho a la autodeterminación en Cataluña, podría producirse un fuerte efecto rebote en otras regiones. Lombardía y Véneto (Italia), Flandes (Bélgica), Córcega (Francia) o Gales (Reino Unido), son algunos ejemplos.

El sueño de caminar hacia los Estados Unidos de Europa sería más utópico que nunca. Además, en Bruselas no gusta el modus operadi de los líderes independentistas, que padecen de un importante descrédito, con constantes envíos de cartas y memorandos a gobiernos y embajadas, y un argumentario difícil de tomarse en serio.

¿Qué dice el derecho internacional?

El término “Declaración Unilateral de Independencia” (DUI) fue introducido en el derecho internacional cuando el territorio de Rhodesia, la actual Zimbabue, se declaraba independendiente del Reino Unido en 1965, sin ningún tipo de acuerdo.

Sin embargo, la secesión unilateral de un territorio no es aceptada en ninguna de las Constituciones del mundo, salvo en casos muy puntuales como Liechtenstein y Etiopía.  Por otra parte, Naciones Unidas reconoce el principio de libre determinación o derecho de autodeterminación:

“Todos los pueblos pueden determinar libremente su condición política y persiguen libremente su desarrollo económico, social y cultural”

Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, Artículo 1 (ONU, 1976).

Este fundamento fue establecido durante el proceso de descolonización, y sólo se puede plantear en territorios anexionados por conquista u ocupación extranjera, o bien a pueblos oprimidos mediante una violación flagrante de sus derechos.

A lo que se acogen los soberanistas de Cataluña es al Tribunal Internacional de Justicia de la Haya, que en 2010 reconoció la DUI de Kosovo como legal, aunque sea un territorio ajeno a opresión colonial o extranjera. La sentencia, si bien no era vinculante, sí fue muy significativa: Kosovo ha sido reconocido ya por 111 países. Pero existen diferencias entre este territorio y Cataluña muy claras.

La región española no ha sufrido la expulsión de 700.000 ciudadanos por parte del Gobierno Central (algo que sí padeció Kosovo con Serbia), ni ha sido ocupada militarmente, sus administraciones no han sido suprimidas y, lo más importante, no ha tenido que ser liberada por ningún Ejército la OTAN, que sí liberó al país balcánico. Además, Kosovo estuvo tutelada por la ONU entre 1999 y 2008, cuando proclamó una independencia recomendada por Naciones Unidas.

La Convención de Viena sobre el Derecho de los Estados establece que, si una independencia unilateral contraveniese el derecho internacional, la región que la proclama no tendría derecho a ser Estado miembro de Naciones Unidas. Además, la Comisión Europea indicó en 2013 que, si un territorio de la UE se independiza de un Estado miembro, dejará de formar parte de la Unión, acorde a los artículos 4.2 y  52.1 de su Tratado.

Para que una región pueda ser constituida como Estado independiente, debe contar con un territorio, una población y una soberanía, pero además debe ser reconocida por otros países y organizaciones supranacionales. De no ser así, puede dar lugar a un estado fallido, no reconocido o con reconocimiento limitado. Si Cataluña sigue en sus trece y Moncloa o los tribunales no actúan con mayor contundencia, esta comunidad autónoma podría acabar así.

La república catalana no podrá materializarse, por muchos recursos políticos, institucionales, diplomáticos y económicos que se inviertan

Una victoria internacional del Procés llegó cuando tuvieron lugar las elecciones del 21-D, la prensa mundial se hacía eco de la mayoría parlamentaria independentista, omitiendo que Ciudadanos (fuerza política claramente antinacionalista en Cataluña) había sido el partido más votado. “Washington Post” o “The Guardian” hablaban de un “duro golpe” al Gobierno español. Sin embargo, ambos diarios denunciaban los “bulos” que se habían difundido internacionalmente sobre la violencia del 1-O.

Puigdemont pasó de criticar al Gobierno español a extender sus quejas a la Unión Europea, avisando de su “deriva antidemocrática y criticando a sus líderes por ser “cómplices de la represión y de un golpe de Estado”. Un grave error que, lejos de hacerle ganar apoyos, le reportará más detractores, al mostrar un discurso más bien populista y radical, el mismo que tantos países de Europa sufren hoy en día.

El Libro Blanco de la independencia, publicado en 2014 por el CATN (Consejo Asesor para la Transición Nacional), órgano de la Generalitat de Catalunya, reconocía que la adhesión automática a la UE era imposible, y que el reconocimiento internacional era una quimera. Sin embargo, este informe auguraba que, finalmente, los Gobiernos y la opinión pública internacional cederían por cuestiones pragmáticas, e interferirían para aceptar a una Cataluña soberana y miembro de la UE, para así evitar daños económicos.  Nada más lejos de la realidad.

Los partidos CiU y ERC, que han gobernado por primera vez en coalición, han gastado, según cálculos de Moncloa, 29 millones en internacionalizar el “procés”, (solo en 2017), a través del Diplocat (Consorcio de Diplomacia Pública catalán) de la Conselleria de Afers Exteriors, que dirigía Romeva. Es decir, casi la mitad de su presupuesto. Se han abierto en los últimos años varias “embajadas” de elevado coste y discutible utilidad.

Red de representación exterior de Cataluña. Fuente: ABC.

Sin embargo, por muchos recursos políticos, institucionales, diplomáticos y económicos que se inviertan, la república catalana no podrá materializarse, porque no cuenta ni con legitimidad jurídica ni apoyo internacional. La esperanza de Moncloa es que todo el castillo de naipes colocado durante los últimos años caiga finalmente por sí sólo por su inestabilidad e incoherencia. La irrupción del fenómeno Tabarnia del dramaturgo Albert Boadella, que ha hecho a los independentistas mirarse en su propio espejo para percatarse de sus contradicciones, ha pasado de ser un chiste a un recurso valioso para el bloque unionista, formado por Partido Popular, Ciudadanos y PSOE.

Por muchos pasos en firme que se den, y pese a la insistencia de los directores del Procés, éste no podrá culminarse en un Estado a todos los efectos, ya que no puede ser reconocido internacionalmente, y España cuenta con el pleno apoyo de Bruselas para recuperar su soberanía de este territorio en rebelión.

Futuro incierto para Cataluña y el conjunto de España

Si hay un término para calificar el porvenir del conflicto catalán y sus consecuencias no solo para Cataluña, sino para toda España, es el de incerteza. De momento, los efectos están siendo nefastos: más de 4.500 empresas han trasladao su sede social fuera de esta comunidad, según datos del Colegio de Registradores. La pérdida de la candidatura de Barcelona a sede de la Agencia Europea del Medicamento (peligra también la Mobile World Congress), también merece ser mencionada.

El apoyo a la independencia cae drásticamente en encuestas si va asociada a una salida de la UE, y de ahí el empeño de Puigdemont y Junqueras por ganar la batalla contra Madrid en la internacionalización del conflicto. Porque cabe recordar que la hipotética república nacería no solo fuera de la UE, sino también de la OTAN, de la OMC Sin embargo, el Estado español  y sus instituciones (entre ellas, el propio parlamento catalán), gozan de una legitimidad y respeto exterior innegables que no posee la república “ficticia” de Cataluña.

El reciente nombramiento in extremis de Quim Torra como nuevo President de la Generalitat no parece que vaya a mejorar la imagen catalana en el exterior, teniendo en cuenta sus intenciones de proseguir con la peligrosa hoja de ruta trazada por sus predecesores, así como las acusaciones vertidas sobre él por supremacismo e intolerancia hacia “los españoles”.

Para evitar el “Catalexit”, no basta con ejercer la violencia legítima del Estado o esperar a que el fervor secesionista se agote. Han de aparecer representantes políticos de altura con capacidad de diálogo y de materializar acuerdos inclusivos. Y es que, por mucho que algunos quieran recurrir a Europa como mediadora, el conflicto catalán es un asunto interno que debe resolverse dentro de nuestras fronteras, alcanzando un pacto político pero también social que debe reconstruir la profunda brecha ocasionada por el Procés entre las instituciones de esta comunidad autónoma y las del Estado, pero también entre los propios ciudadanos catalanes. El futuro de España como país y su prestigio internacional están en juego.

 

REFERENCIAS

Fuentes académicas
https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/6035869/2.pdf
http://revistes.ub.edu/index.php/ACS/article/viewFile/19152/21605

Libros

• Borrell Fontelles, J. and Llorach, J. (2015). Las cuentas y los cuentos de la independencia. La Catarata, pp.133-150.
• Carrillo Salcedo, J.A. (2001). Soberanía de los Estados y Derechos Humanos en Derecho internacional contemporáneo. Madrid: Tecnos.

Legislaciones internacionales
http://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/?uri=CELEX:12016M/PRO/24
http://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/?uri=CELEX:12016M007
• Artículo 1. Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos

Prensa
http://www.elmundo.es/espana/2018/03/27/5ab955c4ca47418e538b4622.html
http://www.elmundo.es/album/cataluna/2018/03/26/5ab8a22e468aeb24558b45d1_1.html
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http://www.lavanguardia.com/opinion/20170512/422508726937/el-proceso-y-la-internalizacion.html
http://www.lavanguardia.com/politica/20180302/441190778187/gobierno-conselleria-exteriors-29-millones-euros-proces.html
http://www.eleconomista.es/politica-eleconomista/noticias/8716507/11/17/La-Generalitat-gasta-69-millones-en-dos-anos-en-internacionalizar-el-procs.html
http://www.lavanguardia.com/politica/20171222/433806668973/elecciones-cataluna-21d-prensa-internacional.html
https://www.larazon.es/espana/the-guardian-reconoce-noticias-falsas-sobre-la-violencia-en-cataluna-BC16630504
http://www.europapress.es/nacional/noticia-asi-tratando-prensa-extranjera-presencia-puigdemont-bruselas-20171031140144.html
https://www.elperiodico.com/es/politica/20171222/prensa-extranjera-destaca-victoria-independentismo-alerta-crisis-politica-6512456
https://politica.elpais.com/politica/2017/08/12/actualidad/1502562247_125256.html
http://www.periodistadigital.com/opinion/columnistas/2017/09/12/el-derecho-internacional-no-ampara-la-independencia-de-cataluna.html
http://www.europapress.es/nacional/noticia-declaracion-unilateral-independencia-dui-dice-derecho-internacional-20171004170022.html
https://politica.elpais.com/politica/2017/09/26/actualidad/1506424550_261561.html
https://www.larazon.es/espana/europa-cierra-filas-con-rajoy-y-no-reconoce-la-independencia-de-cataluna-BC16725958
https://www.elconfidencial.com/mundo/2018-05-14/la-inteligencia-alemana-afirma-que-rusia-apoyo-la-secesion-en-cataluna_1563580/
https://politica.elpais.com/politica/2017/10/25/actualidad/1508933447_912673.html

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Antonio J. Villena

La verdad es que escribir constituye el placer más profundo, que te lean es sólo un placer superficial.
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