Las pasadas elecciones celebradas el 24 de septiembre dejaron un resultado claro para el futuro de Alemania. La canciller alemana, Ángela Merkel, fue reelegida para cumplir un cuarto mandato, igualando así el récord de posguerra de su mentor Helmut Kohl, que estuvo 16 años en el cargo, mientras que la ultraderecha logró una marca histórica en las elecciones federales.

El bloque conservador formado por la Unión Cristiano Demócrata (CDU), el partido de centro-derecha de Merkel y la Unión Social Cristiana (CSU) de Baviera, obtuvo su peor resultado en casi 70 años, aunque sigue siendo mayoría en el parlamento. Según los datos difundidos por la Oficina electoral federal, la CDU-CSU obtuvieron un 33% de los votos, una caída de 8,5 puntos respecto a las elecciones del 2013 y su segundo peor resultado tras el 31% de 1949.

Por detrás, el Partido Socialdemócrata (SPD), liderado por Martin Schulz, cayó al 20,5%, más de cinco puntos por debajo de las anteriores generales y el peor resultado de la historia de la formación.

La ultraderecha vuelve al Parlamento Alemán

El partido de ultraderecha Alternativa para Alemania (AfD), convertido ahora en el principal grupo de la oposición, ya se ha hecho notar. Fundado en 2013 por economistas y catedráticos opuestos al euro, AfD estuvo a punto de desaparecer en 2015, pero transformó a tiempo su discurso euroescéptico por uno más xenófobo y antiislamista al calor de la crisis migratoria.

Este cambio hizo que el partido ultraderechista haya logrado entrar en el Bundestag por primera vez desde 1949 al alcanzar el 12,6% de los votos en las elecciones alemanas. Con este resultado, la formación que lideran Alexander Gauland y Alice Weidel se convierte en la tercera fuerza política, tras el bloque conservador de la canciller y de los socialdemócratas de Schulz.

Por detrás están Los Verdes, con el 8,9% de apoyos, la Izquierda (9,2%) y los liberales (FDP), que con el 10,7% de votos vuelven a obtener representación parlamentaria tras el descalabro de 2013.

Liberales y verdes, ¿claves para Merkel?

Tras conocerse los resultados, Merkel inició una serie de negociaciones para formar de nuevo una coalición para gobernar con mayoría suficiente. Todo apuntaba a que los liberales y Los Verdes serían sus nuevos socios de gobierno, puesto que los socialdemócratas dieron por muerta la Gran Coalición. Sin embargo, el Partido Liberal (FDP) decidió interrumpir las conversaciones previas destinadas a formar un Gobierno con el bloque conservador de la canciller Ángela Merkel y con Los Verdes por considerar que no se había llegado a principios de acuerdo en temas fundamentales.

Ángela Merkel sobrevivió a su peor crisis cuando muchos creyeron que era el final de su carrera política. Cuatro meses y medio después de que se celebrasen las elecciones y tras estar reunidos durante 22 horas en la sesión final,  la unión conservadora de la canciller Ángela Merkel (CDU-CSU) y los socialdemócratas de Martín Schulz (SPD) han formado la nueva coalición.

Después de prorrogarse la negociación, el acuerdo concede a los socialdemócratas seis ministerios, incluyendo el de Finanzas, una importante victoria para el SPD. Los socialdemócratas mantendrán también otros cargos estratégicos como Justicia, Familia y Trabajo. También la CDU se queda con seis ministerios, entre ellos: Economía, Defensa, Agricultura y Educación y Sanidad. Por su parte, la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU) ocupará tres ministerios, destacando especialmente el Ministerio de Interior, Fomento y Patria, un guiño al electorado más conservador.

Pero, ¿Quién es realmente Ángela Merkel?

Ángela Merkel nació el 17 de julio de 1954 en Hamburgo. Esta política alemana, conocida como la “Dama de Hierro” alemana y como la mujer “más poderosa del mundo” es presidenta del partido alemán Unión Demócrata Cristiana desde el año 2000 y canciller de la República Federal de Alemania desde 2005. Fue la primera mujer que ocupó la jefatura del Gobierno Federal desde que nació el Estado alemán (1870) y también el primer canciller originario de la República Democrática Alemana (RDA).

Hija de un pastor luterano y de una profesora de latín e inglés, se casó con 23 años con el físico IIrich Merkel, del que aún conserva su apellido, a pesar de que el matrimonio duró tan solo cinco años.  Merkel se doctoró en química cuántica en 1986 bajo la tutela del profesor Joachim Sauer, del que se enamoró y con el que se casó por segunda vez. Investigadora en la Academia de Ciencias de la RDA, llegó a la política después de la caída del Muro de Berlín, sin ser una política de formación, sino una científica, doctora en física. Fue ministra de Juventud y Familia (1990-1994) y del Medio Ambiente y Naturaleza (1994-1997).

Su antecesor, el veterano canciller Helmut Kohl, comenzó su mandato en 1982 y anunció su retirada en 1998. Por su parte, Merkel asumió primero la Secretaría General para,  más tarde, convertirse en la Presidenta del partido alemán Unión Demócrata Cristiana (2000). Desde este momento, Merkel siempre ha mostrado una gran tenacidad en la lucha por el poder desde que fue elegida Secretaria General. Su ascenso como presidenta de la CDU provocó recelos entre los barones del partido, que la consideraban una figura de transición, de manera que cuando hubo que elegir un candidato para las elecciones, los parlamentarios eligieron a Edmund Stoiber, presidente de la Unión Social Cristiana (CSU).

Edmund Stoiber fue derrotado en las elecciones del 22 de septiembre de 2002 por el canciller Gerhard Schröder, lo que permitió que Merkel fuera elegida presidenta del grupo parlamentario CDU-CSU y, en consecuencia, jefa de la oposición en el Bundestag, el Parlamento Alemán. La presidenta del grupo parlamentario CDU-CSU, siguió el consejo de Kohl: para preservar el poder es preciso dominar el partido. El 11 de noviembre de 2002, Merkel fue reelegida presidenta de la CDU en un congreso en Hannover como líder indiscutible. En diciembre de 2004, se dio la misma situación y volvió a ser elegida, lo que hizo que consolidara su reputación como una mujer implacable. Merkel se mostró firme en sus discursos contra las reformas de Schröder, que juzgó insuficientes y adoptó una posición racional ante los problemas. Si algo marca el estilo político de Merkel es la observación y el estudio de los detalles, al contrario de Kohl, un político tradicional y católico, obsesionado por la historia y por el consenso social y político.

El 11 de noviembre, Merkel presentó en Berlín el programa-contrato de los dos grandes partidos, cuyo objetivo, según proclamó, era “invertir la tendencia a la baja”, pero las medidas sobre el aumento de impuestos y los recortes sociales para corregir el déficit presupuestario se preveían polémicas.

Durante años, fue dejando en el camino a los barones de su formación, hasta que el 22 de noviembre de 2005, la democristiana se proclamó como la primera canciller de Alemania consiguiendo un acuerdo con los socialdemócratas para formar gobierno de coalición (CDU-CSD). Ángela Merkel, sucesora de Schröder, quien fue canciller durante siete años, obtuvo 397 votos a favor, 202 en contra y 12 abstenciones. El gobierno de coalición perduró hasta el año 2009, año en el que la CDU obtuvo la mayoría parlamentaria y constituye una nueva coalición formada por la Unión Social Cristiana de Baviera y el Partido Democrático Liberal (FDP).

Su habilidad para esquivar todos los obstáculos ha hecho que la “canciller inamovible” asuma su cuarto mandato. “Madre Ángela”, como la denomina la prensa alemana, no tiene rivales en su país puesto que, como afirma el filósofo Peter Sloterdijk en 2015, encarna como nadie “el deseo ardiente de normalidad” de los alemanes, consecuencia de una historia convulsa y de una mirada discreta hacia el mundo.

Los grandes datos económicos han sido la balanza de la que presume Merkel, pues Alemania hoy no tiene nada que ver con el país que se encontró en 2005. En sus doce años de canciller se han atenuado las desigualdades entre Este y Oeste, se han absorbido los costes de la llegada de 1,3 millones de refugiados y el trauma del desempleo, que se redujo de 11,5 al 5,7%. Asimismo, el pasado año se logró un ligero superávit en las cuentas públicas.

El tercer mandato, además, quedó marcado por leyes como el salario mínimo interprofesional, la rebaja de la edad de jubilación para determinados colectivos o la introducción de la cuota femenina que obliga a las grandes empresas a que cuenten al menos con un 30% de mujeres en sus consejos de administración. Otra de las medidas fue, en materia social, la legalización del matrimonio homosexual.

Principales retos del nuevo gobierno

Como se ha mencionado anteriormente, desde 2005 Merkel gobierna ininterrumpidamente la mayor potencia europea. Los logros económicos le han permitido presentarse al mundo como un paradigma de perfección, pero aún se enfrenta a numerosos retos.

Trump, inmigración y ultraderecha son los principales retos del nuevo gobierno de Merkel. En 2015, el país conmocionó al mundo volcándose con la acogida de cerca de un millón de refugiados, algo que hizo que le llovieran y le lluevan numerosas críticas. En este nuevo mandato, Merkel asume la responsabilidad de garantizar la integración y la convivencia armoniosa de los refugiados en una sociedad que ha manifestado recelo hacia los migrantes. Por tanto, la canciller se enfrenta al desafío más importante tras la reunificación del país en 1990: terminar de poner orden y abordar medidas que faciliten la integración cultura y democrática de los recién llegados.

En política exterior, la mayor prioridad es Europa: que se mantenga unida y que siga unida. La llegada de Macron al Elíseo ha renovado las esperanzas de fortalecer el eje franco-alemán, aunque resulta difícil encontrar un consenso entre ambos países, debido a sus ideas sobre la unión monetaria. Otro pilar de la política exterior alemana es Turquía. En Alemania viven más de tres millones de personas con antecedentes familiares turcos y 1,1 millones con doble nacionalidad. Turquía, Alemania y Europa comparten interesantes en cuanto a la seguridad, lucha contra el terrorismo y política de emigración. Pero la deriva autoritario de Rayip Erdogan, presidente turco, ha tensado las relaciones diplomáticas. Merkel apuesta por mostrar firmeza ante Ankara, mientras que el líder de los socialdemócratas, Martin Schulz, por romper las negociaciones de adhesión de Turquía a la Unión Europea.

Paralizar a la ultraderecha

Otro de los retos más importantes es la contención de la ultraderecha. Por primera vez en más de medio siglo, en el Parlamento Alemán se sienta un partido de ultraderecha. Esta formación de tintes xenófobos, muy crítica con el Islam, se formó como la tercera fuerza política en el país. Su entrada en la Cámara, le otorga una mayor visibilidad y amenaza con ganarle terreno a los partidos tradicionales.

Reparar la imagen de Alemania

Mejorar la imagen de Alemania como país es otro de los retos a los que se enfrenta, ya que su reputación se vio manchada por escándalos como el protagonizado por el fabricante de automóviles Volkswagen en 2015 y el estreno fallido de la nueva vía de alta velocidad entre Berlín y Múnich o el retraso en la apertura del nuevo aeropuerto de la capital alemana, que tenía prevista su apertura y funcionamiento en 2011 y muchos dudan que lo haga en 2020.

Disminuir las infraestructuras

La potencia europea deberá acometer un potente programa de inversiones para paliar la carencia o el mal estado de las infraestructuras. En regiones como Renania del Norte-Wetsfalia, los atascos en las carreteras son una constante y falta dinero para modernizar las escuelas. Además, en el terreno de las nuevas tecnologías ha perdido posiciones respecto a otras economías avanzadas. Según un ránking de digitalización del centro de estudios Acatech, Alemania ocupa el puesto decimoséptimo entre 35 naciones industrializadas. De no tomarse medidas, el país podría convertirse en una economía “en vías de desarrollo” en el ámbito digital.

Luchar contra la pobreza

Un desafío social para la canciller es luchar contra la pobreza, sobre todo en la vejez. Pues, numerosas organizaciones sociales denuncian que una gran parte de los jubilados, después de trabajar toda una vida, se ven obligados a buscarse un empleo a tiempo parcial cuando ya están retirados debido a que no consiguen llegar a fin de mes con la jubilación.

En la última década, se ha incrementado el número de trabajadores en riesgo de pobreza y la cifra de pluriempleados y de los 2,5 millones de parados oficiales que hay en Alemania existe alrededor de un millón de personas en situación de subempleo y el porcentaje de la población que está bajo el umbral de la pobreza se ha duplicado.

Además, el 70% de los alemanes manifiesta que la desigualdad es demasiado alta y aunque el nivel de desempleo sea bajo, la mayoría de ciudadanos cuentan con trabajos de mala calidad, cobran pocos o subsisten con subsidios estatales.

Mejora del sistema educativo

Alemania acusa a Merkel de una falta de inversión en los centros educativos o la desgana del alumnado que, ante la ausencia de información, deciden abandonar sus estudios. Para los economistas, esto da lugar a los famosos “números negros” del antiguo ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, que llevaron a un atasco de inversiones y que ocasionó infraestructuras lamentables o escuelas y universidades mal suministradas. Por tanto,  es necesario mejorar el sistema educativo alemán para que se parezca al de los países escandinavos y cualificar a los recién llegados.

En los próximos cuatro años, Alemania se enfrenta a su mayor desafío económico desde 2003 y, como advierten los analistas, la inversión pública en educación, innovación e infraestructura deberían tener mayor prioridad. De esta manera, Alemania recuperará su liderazgo económico y garantizará su prosperidad.

Alcanzar la igualdad de género

A pesar de su prosperidad, Alemania ha visto cómo en las últimas legislaturas se abría una brecha entre ricos y pobres, además de la gran diferencia de salarios entre hombres y mujeres. Es decir, en esta nueva legislatura, Ángela Merkel deberá ponerse manos a la obra. Pues, las mujeres ganan un 22% menos que los hombres en el mercado de trabajo, una cifra que empeora en República Checa y Estonia. Por tanto, alcanzar la igualdad de género en este sector y que participen más mujeres en cargos medios y altos, son más retos a los que se enfrenta la canciller.

¿Último mandato?

La Constitución alemana no establece límites a la duración del mandato de un canciller. En teoría, puede gobernar la República Federal de Alemania hasta el día de su muerte. Solamente el jefe de Estado francés tiene un tope máximo de ocho años al frente del Gobierno.

La líder de la CDU y canciller en funciones sabe que su cuarto mandato podría ser el último. Ya se tomó mucho tiempo antes de las últimas elecciones federales para decidir si competía o no, y ahora, la oposición exige renovación. Además, muchos en la misma Unión esperan que Merkel se vaya más temprano que tarde, pues en el lado más derechista de su partido existe un malestar con la canciller por haber llevado a la Unión Cristianodemócrata (CDU) hacia una dirección más socialdemócrata. ¿Encarará Ángela Merkel un quinto mandato? ¿Superará el récord de Helmut Kohl de 16 años como canciller? ¿Hay que dar espacio a la renovación y pensar en un futuro sin la canciller?

The following two tabs change content below.
Cristina Lopez

Cristina Lopez

Estudiante de Periodismo en la Universidad de Castilla-La Mancha.

Leave a Response