El salón de actos del Museo Paleontológico de Castilla–La Mancha se convirtió en el escenario perfecto para la segunda conferencia del programa ConCienciaAcción cuyo objetivo se centra en la divulgación de la Paleontología. El acto, organizado por el Museo de Paleontología de Castilla–La Mancha y el Taller de Empleo de Restauración Paleontológica en colaboración con el Grupo de Biología Evolutiva de la UNED, fue la oportunidad perfecta para que Elena Cuesta hiciera los honores de presentar los detalles desconocidos hasta ahora de Concavenator y Pelecanimimus.

En esta segunda intervención del programa, la canaria Elena Cuesta, licenciada en Geología (Especialidad Paleontología), con un máster en Geología Ambiental por la Universidad Complutense de Madrid y Doctora en Biología (Paleontología) por la Universidad Autónoma de Madrid fue la encargada de explicar con todo lujo de detalles los últimos avances sobre estas dos especies dado su amplio conocimiento en la materia, pues desarrolló su tesis doctoral sobre el terópodo Concavenator Corcovatus del Cretácico Inferior del yacimiento de Las Hoyas (Cuenca), más conocido popularmente como “Pepito”. Este gran terópodo al que Elena dedicó cinco años de profundo estudio, no deja se sorprender a todo aquel que lo investiga y aún deja incógnitas por resolver para aquellos amantes de los rompecabezas.

La doctora Elena Cuesta en la segunda conferencia de ConCienciaAcción

Una vez concluidas las presentaciones oficiales del carnívoro a entusiastas de los dinosaurios y bajo el título “De Concavenator a Pelecanimimus: los terópodos del yacimiento de Las Hoyas”, Elena comenzó a exponer las características físicas del Concavenator para todo aquel despistado o ignorante de aquellas. A modo de repaso y para todo aquel que desconozca quién es Pepito y el porqué de su relevancia, se trata del descubrimiento más reciente y de mayor tamaño dentro del clado, es decir, cada una de las subdivisiones que hay tras realizar un corte en el árbol filogenético, además de ser una de las especies de la era del Cretácico Inferior que habitó en el mundo hace algo más de 25 millones de años por la zona manchega, más concretamente en Las Hoyas, perteneciente a la provincia de Cuenca. El hallazgo de esta impresionante especie junto a la del Pelecanimimus Polyodon sorprendió a todos por su riqueza fósil y su buen estado de preservación, además de encontrarlos prácticamente completos, en articulación anatómica y con conservación de tejidos no esqueléticos, aunque en el caso del Pelecanimimus Polyodon, debido a errores en su extracción se ha perdido parte de esta valiosa información.

Las características más significativas del Concavenator se centran en su inclusión en el grupo de los carcarodontosaurios debido a la cabeza inclinada de su fémur o la concavidad que presenta el húmero hallado en sus restos. Pero principalmente, lo más característico en lo que la Dra. Elena hizo hincapié fue en el cráneo de este mamífero, con una forma bastante más ovalada que lo diferencia de otras especies. En términos más anatómicos, otra de las diferencias más llamativas que presenta es que en el hueso concervitáreo, es decir, el hueso que está detrás de la órbita que presenta una estructura muy desarrollada que está presente en todos los cráneos de los carcarodontosaurios.

Pero, ¿Cómo llegó la doctora a esta conclusión? Elena reconoce que “no fue una tarea fácil, pues en primer lugar es necesario transferir la estructura 2D del cráneo de Concavenator hallado en la piedra caliza a una estructura 3D tras un duro trabajo de reconstrucción de las piezas que faltaban fijándonos en sus parientes más cercanos”. Abusando de técnicas como la fotometría, que consiste en según la paleontóloga en “hacer una serie de fotografías alrededor del fósil imitando una panorámica, después dichas imágenes son trasladadas a programas informáticos, provocando como resultado final una útil pieza que simula la reconstrucción del cráneo en 3D, combinando así el juego de la tecnología y los colores con el objetivo de poder consolidar y divulgar la información de una forma más lúdica y visual”.

La singularidad de Concavenator

Por un lado, el presente tejido no esquelético que posee en algunas zonas, especialmente en el pie del que recibe el nombre de podoteca fue el descubrimiento que más ilusión le hizo a Elena, quien afirmaba: “Es uno de los resultados de mi tesis que más me gustan y de la que más orgullosa estoy porque es cierto que cuando se publicó se habló muy poco sobre ello , pero no se profundizó demasiado ni se le dio tanta importancia como esperaba”.

Tras una metodología bastante compleja de ejecutar, la doctora recurrió a la información anatómica de los parientes vivos más cercanos a Pepito: las aves y cocodrilos. Por tanto, explicaba que “si una estructura está presente en la piel de los cocodrilos y también en la de las aves, lo más probable es que su ancestro común descienda de los dinosaurios, es lo que ocurre con la podoteca”. Pero, ¿cómo surgió esta idea? Prestando gran atención a los fósiles hallados, Elena descubrió que si observaba una fotografía del pie de un ave y aumentaba su imagen, en la zona del tobillo podían apreciarse una serie de escamas de bastante tamaño, hexagonales, que se encuentran separadas del hueso y que a medida que se aproximaba a la zona del hueso, estas escamas iban disminuyendo en tamaño y su morfología iba siendo más irregular. También han preservado las almohadillas plantares, perfectamente delimitadas de los dedos de los pies y unos estuches córneos que serían lo que llamamos como “garras” de Concavenator.

Por tanto, toda esa estructura en conjunto da un aspecto mucho más similar a la podoteca de las aves actuales y no a la de los cocodrilos. Esto quiere decir que los pies de los dinosaurios o de los dinosaurios carnívoros específicamente, serían muy parecidos a los de las aves actuales. Y aunque esta teoría era presupuesta, no ha sido confirmada hasta hallar el fósil de Concavenator, lo que ha supuesto un gran avance en esta área ya que “ha permitido conocer también la relación entre el hueso y la huella del dinosaurio, algo totalmente desconocido hasta entonces” como afirmaba la doctora.

La segunda característica que convierten a esta especie en singular, son sus espinas hipertrofiadas que conforman la joroba y, aunque la pregunta del millón que todo el mundo que tiene oportunidad le formula y con la que bromeaba Elena de ¿para qué sirve la joroba?, todavía sigue sin réplica, sí puede presumir la paleontóloga de estar un paso más cerca de conocer la respuesta certera desde un aspecto más biomecánico.

La joven investigadora se fija también en su tesis en que las espinas neurales de las espinas dorsales, es decir, las que están situadas antes de la cintura pélvica están hipertrofiadas, pero también las caudales posteriores. Y a pesar de que no es extraño encontrar dinosaurios que presenten jorobas, crestas u otras estructuras parecidas, la diferencia que presenta el Concavenator Corcovatus (traducido como Dinosaurio Conquense Jorobado), es que la hipertrofia de esta especie se encuentra delimitada solamente en una parte de la columna, concretamente en su cintura pélvica, detalle que lo convierte en tan singular especie.

Este detalle ha provocado en más de una ocasión confrontación de opiniones y teorías entre los estudiosos de la paleontología, pues hay quien sostiene erróneamente según la Doctora Elena, que, “siguiendo perfectamente la línea de los huesos para hallar la forma exacta de este dinosaurio, destacarían dos jorobas. Otros investigadores que por supuesto conocen mi teoría o no han podido discutir conmigo, defienden que si esa línea fuese más continua, uniría las dos zonas con hipertrofia y existiría únicamente una sola de mayor tamaño”. Erróneamente, puesto que la teoría de la doctora lleva a la conclusión de la existencia de una sola joroba que como afirmaba: “Puestos a especular, yo optaría por defender que esa joroba tenía una función de soportar peso y evitar problemas de espalda”.

Finalmente, son las protoplumas inusuales que posee Pepito lo que aportan una mayor información de la imagen real que tendría. Se trata de cinco protuberancias situadas en los antebrazos, en lo que llanamente llamamos como cúbito y que también están presentes en las aves. Por tanto, se trataría de la misma estructura, convirtiendo a esta especie en una de las más carnívoras más basales con este tipo de estructura que normalmente se asocian a dinosaurios mucho más derivados como el Tiranosaurios Rex o el Velocirraptor.

Vista frontal del Museo de Paleontología
Las claves para conocer a Pelecanimimus Polyodon

Tras un año de investigación y estudio sobre los fósiles hallados del Pelecanimimus Polyodon, Elena comentaba las diferentes características que convertían a esta especie en uno de sus misterios por resolver, que se volvió todavía más difícil debido a la accidentada transferencia con resina de la placa durante la campaña. Algunos de los detalles que preservaron a dicho incidente fue el de la cresta occipital, así como una especie de bolsa, que visualmente asociaríamos a una papada parecida a la de los pelícanos (de ahí su nombre Pelecanimimus, imitador de pelícano).

Pero si en algo la doctora mostró especial interés fue por la cantidad de dientes que presentaba esta especie, pues antecesores a Pelecanimimus poseían alrededor de 80 dientes a lo máximo, cifra que quedaba muy lejana de la que este poseía: 200 dientes fueron hallados en la mandíbula de este dinosaurio.

La primera teoría que se tenía acerca de este grupo, antes de conocer los restos de Pelecanimimus, fue que en su linaje evolutivo, esta especie perdía dientes, algo que sorprendió enormemente con este hallazgo. Tras estudios posteriores, Elena explicaba que la clave residía en que no debían centrarse en el número de dientes, sino en la función de estos, ya que se trataba de una mandíbula que tenía una función cortadora más que desgarradora como sus antecesores.

Muchos más detalles quedan por saber de Pelecanimimus, que no serán revelados hasta su vuelta de Japón, cuando esperaremos con gran interés todos los detalles los últimos avances del protagonista de su estudio de posdoctorado.

Maria Galdon

Maria Galdon

Estudiante de Periodismo en la UCLM.

Leave a Response