Entrenamiento funcional es una actividad deportiva que cada día está más demandada por la sociedad. Famosos y deportistas de todo el panorama internacional practican este deporte y a través de sus respectivas cuentas en redes sociales comparten sus experiencias e impresiones sobre el mismo. Así, consigue tener un “efecto llamada” en la población, dotando a la actividad de cierta actualidad.

Tanto es así que, cada vez, más gimnasios incluyen el entrenamiento funcional como parte de su oferta deportiva. Este, también es el caso del servicio de deportes de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM), donde se implantó la actividad en febrero del curso pasado en el Campus de Cuenca.

La decisión vino motivada por la propuesta de un grupo de alumnos, los cuales acudían a la sala de musculación de la institución a realizar diferentes ejercicios. El argumento principal que acompañó a dicha solicitud fue que incorporando esta nueva actividad los alumnos podrían realizar ejercicios propios de musculación, pero guiados por un monitor, el cual podría dinamizar la práctica deportiva.

Pero, ¿qué es exactamente entrenamiento funcional?

Entrenamiento funcional consiste en la realización de diferentes ejercicios, los cuales pueden estar relacionados con los que se realizan en las máquinas de un gimnasio convencional. Una de las diferencias es que entrenando de forma funcional no se diseñan los entrenamientos para un grupo específico de músculos, como en las salas de musculación, sino que se trabaja todo el cuerpo.

Concretamente, se trabajan todas las capacidades físicas básicas: fuerza, resistencia, velocidad y flexibilidad, para mejorar cada una de ellas. Asimismo, también se distingue de la musculación al uso en que la práctica del entrenamiento funcional está guiada por un monitor cualificado, cuya función es preparar las clases, pensar los ejercicios que se van a llevar a cabo en cada una de ellas, marcar los tiempos y corregir a los usuarios, evitando también posibles lesiones.
Puede practicarse de forma individual o colectiva. De manera individual, el monitor, en este caso más conocido como entrenador personal o bajo el anglicismo de “personal trainer” está a cargo de una única persona y de forma colectiva de varias a la vez.

Material de la actividad deportiva, pesos. Foto: Alba Soledad.

Los materiales con los que se lleva a cabo, también son uno de los elementos indispensables. Algunos de ellos son: cuerdas, combas, steps, esterillas, ruedines, pesas, training bags o neumáticos de entrenamiento, entre otros.

¿Dónde, cómo y cuándo se practica en la UCLM?

Las clases de entrenamiento funcional en el Campus de Cuenca se realizan de forma colectiva, con un grupo máximo de 20 personas. La oferta del número de plazas en esta actividad se diseñó conforme a la magnitud de la sala y viendo la cantidad de materiales disponibles. Asimismo, para ello, también se tuvo en cuenta la opinión del monitor de la actividad como voz experta.

Fermín Cañizares, técnico del servicio de deportes de la institución académica, detalla: “Nos gusta que la gente esté bien tratada y que trabaje a gusto. No queremos tener mucha gente, preferimos cuidar la calidad de las actividades que se realizan”.

El campus universitario de Cuenca acoge todas sus actividades deportivas en dos espacios diferenciados: las instalaciones “Gil de Albornoz”, ubicadas en el edificio “Melchor Cano” en las que se encuentra la sala de musculación y una sala de usos múltiples, donde tiene lugar la actividad de spinning. Y, por otro lado, el espacio “María Recuenco”, el cual está compuesto por el pabellón polideportivo “Luis Yúfera Recuenco” en el que hay dos salas multiusos y una pista central.

El entrenamiento funcional tiene lugar en el espacio “María Recuenco”, concretamente en una de las salas multiusos del polideportivo “Luis Yúfera Recuenco”. Esto, es así, puesto que las instalaciones “Gil de Albornoz” ya se encontraban ocupadas. Los materiales de la sala destinada a la práctica de este deporte son totalmente nuevos, pues la universidad los compró el pasado mes de febrero, antes de que comenzara por primera vez la actividad.

En cuanto a la gestión de dicho deporte, el cual requiere un monitor, Fermín Cañizares explica: “Todas las actividades recreativas que se realizan en la UCLM son llevadas a cabo por una empresa de servicios. La empresa ha de presentar un concurso de acuerdo a unos baremos. Si lo gana es la que se encarga de contratar a los monitores. Asimismo, la Universidad exige que las personas que vayan a llevar a cabo ese trabajo sean tituladas y estén cualificadas para ello”.

Javier Parra, monitor de entrenamiento funcional en el desarrollo de una clase.. Foto: Alba Soledad.

El monitor del recién estrenado deporte en la institución es Javier Parra Chacón, graduado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte. Para llevar a cabo la realización de la actividad, el diseña una guía de trabajo. En ella detalla qué se va a realizar en cada una de las sesiones, desde el primer día hasta el último, con la pretensión de que cada una de ellas sea diferente: “Si un día hemos trabajado unas cosas, al día siguiente trabajamos otras. Así, intento cambiar todos los ejercicios para que se trabaje todo el cuerpo, desde la cabeza hasta los pies. Además, con ello, también quiero evitar que todo aquel que realice la actividad se aburra”.

La metodología que se sigue en las clases de entrenamiento funcional impartidas por Javier Parra en la universidad resulta simple y muy fácil de seguir. La actividad está compuesta por un circuito, con varias estaciones. En cada una de ellas se realiza un ejercicio diferente.

Al comienzo de cada sesión, el monitor de la actividad explica y realiza detalladamente cada uno de los ejercicios que componen el circuito. Un ejemplo de ello, podría ser un circuito compuesto por una esterilla donde se realizan abdominales, un espacio en el que se hace levantamiento de pesas y otro con salto a la comba.

Trabajo por parejas en cada una de las estaciones del circuito de entrenamiento funcional. Foto: Alba Soledad.

En cada estación o ejercicio, suele haber dos personas que trabajan durante un tiempo de 45 segundos. Después de ese período, Javier Parra indica que hay que cambiar a la siguiente estación, a la más cercana. De esta manera, se va pasando por cada uno de los ejercicios propuestos en el circuito de manera rotativa. Tras haber pasado por 3 estaciones o ejercicios, el monitor indica un periodo de descanso de un minuto, tras el cual se retoma la actividad.

Las clases de entrenamiento funcional en el campus de Cuenca están llenas de movimiento, coordinación, esfuerzo, compañerismo y musicalidad, pues son amenizadas con música de fondo, lo que contribuye a la motivación de alumnado.

¿A qué puede contribuir la práctica del entrenamiento funcional?

Realizar entrenamiento funcional puede tener múltiples beneficios. Uno de ellos es la mejora de las capacidades físicas básicas del ser humano: fuerza, resistencia, velocidad y flexibilidad. Javier Parra, guía de la actividad en la institución académica en Cuenca, comenta que el año pasado, en los cuatro meses de duración de la actividad, pudo ver la evolución de muchos alumnos tras practicarla: “Una de las chicas ganó muchísima flexibilidad. Además, un chico que tenía molestias en una rodilla, practicando este deporte notaba como poco a poco le iba dejando de doler. Asimismo, muchos otros perdieron peso, ganaron músculo…”.

Leticia Martínez realizando un ejercicio durante la clase de entrenamiento funcional. Foto: Alba Soledad.

Leticia Martínez Cano, lleva realizando la actividad desde el primer día y es una de las alumnas que mejoró algunas de sus capacidades físicas. Ahora, con el comienzo del nuevo curso académico ha decidido volver a inscribirse. Así, detalla su experiencia:  “Con este deporte puedo ejercitar todo el cuerpo, ganando masa muscular. Además, desde el primer mes en el que comencé a realizar la actividad, aquí en la universidad, ya comencé a notar cambios corporales. Por ejemplo, gané muchísima flexibilidad”.

¿Cuál es la opinión de quienes la practican?

Laura Rodríguez, alumna de tercero del grado de Trabajo Social, acaba de comenzar la actividad con un grupo de amigas. Todas ellas explican que decidieron inscribirse por el precio, ya que es muy asequible y porque comprobaron que se trabaja todo el cuerpo: “Vimos carteles anunciando la actividad por la facultad y no sabíamos muy bien en qué consistía el entrenamiento funcional, así que pusimos vídeos en los que se realizaba este deporte y nos gustó. Por ello decidimos apuntarnos”.

Tanto Laura Rodríguez y sus compañeras, como Leticia Martínez, coinciden en que la sala es un buen lugar donde realizar entrenamiento funcional y que tanto el profesor, como los materiales por los que está compuesta la actividad, no podrían ser mejores.

El entrenamiento funcional en el campus de Cuenca se realiza los martes y jueves en horario de 20 a 21 horas de la noche. El precio de inscripción es de 40 euros cuatro meses, en este caso desde octubre a febrero. En la cuantía se incluye el acceso a la sala de musculación en horario matinal.

Fermín Cañizares, técnico del servicio de deportes detalla: “Como aliciente para que la gente decida inscribirse en las actividades deportivas, el pasado curso, decidimos incluir el acceso gratuito a la sala de musculación. Las tasas de matriculación a las actividades recreativas son fijadas por la Universidad con el visto bueno del servicio de Gestión Económica, porque entendemos que hay que pagar algo, pero todas son bastante asequibles”.

Para muchos, dos días a la semana pueden no ser suficientes, a pesar de que la actividad incluya el acceso a la sala de musculación todas las mañanas de lunes a viernes, pero todos las deportes que son guiados por un monitor se ofertan en la Universidad Castellano-Manchega exclusivamente dos días por semana. “Normalmente, como nos debemos al calendario universitario, no ponemos nada los viernes, pues entendemos que la gente se va fuera o que para muchos ese día empieza el fin de semana. Por lo tanto hay cuatro días de actividades, es decir, de lunes a jueves”, expone Fermín Cañizares.

Laura Rodríguez, en su primer día de entrenamiento funcional, con una de sus compañeras, observa las explicaciones del monitor. Foto Alba Soledad.

Leticia Martínez y Laura Rodriguez afirman que dos días o dos horas a la semana les sabe a poco, a pesar de que este vacío podría completarse practicando más ejercicio en la sala de musculación. Pero ambas, por las mañanas, que es cuando se oferta este añadido, tienen clase. “Debería realizarse más horas puesto que sólo en una clase, la cual dura 60 minutos, hay que calentar, preparar el circuito, etc., y con ello se pierde mucho tiempo”, reflexiona Leticia. Por lo que plantea que se podrían incluir más días en la oferta o más horas cada día.

En el futuro, Fermín Cañizares, técnico del servicio de deportes, espera que el entrenamiento funcional siga teniendo continuidad en el campus universitario de Cuenca. Más todavía, dado que tanto la actividad, como el material con el que se trabaja están ahora de moda y se deben a la demanda de los alumnos y alumnas de la universidad.

En la actualidad, el nuevo ciclo de entrenamiento funcional, el cual comenzó el pasado 1 de octubre, ya cuenta con 13 chicas y 2 chicos matriculados. Por lo tanto, hay una clara predilección femenina hacia este deporte. Tal y como recuerda el monitor Javier Parra, el pasado año, también hubo un mayor número de mujeres en este deporte.

Las redes sociales también han recogido esta disparidad. A través de Instagram, el 8 de octubre llegaban mensajes anónimos a la cuenta @informeruclmqnk, con los que se animaba a los varones de la UCLM a inscribirse a entrenamiento funcional. Dicha cuenta se utiliza por los universitarios de Cuenca para hacer sugerencias o intercambiar información, entre otras acciones.

En sintonía con todo lo expuesto, el entrenamiento funcional en el campus de Cuenca es una actividad deportiva cada vez más demandada con la que se pueden mejorar las condiciones físicas de quienes lo practican. Además, permite obtener resultados visibles a corto plazo de forma dinámica, guiada, entretenida y viva, siendo el esfuerzo y el movimiento algunas de sus características más objetivables.

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