El Teatro Auditorio de Cuenca acogió la V edición de las Jornadas de Zarzuela 2018, organizadas como cada año por la Fundación Jacinto Guerrero, y  como siempre de acceso gratuito. El evento tuvo lugar entre los días 26 y 29 de septiembre, donde se rindió culto a uno de los géneros musicales con mayor influencia en nuestro país a lo largo de los siglos: La Zarzuela.

La Fundación Jacinto Guerrero, bautizada así en honor al compositor manchego de zarzuela Jacinto Guerrero Torres (1895-1951), organiza cada año las Jornadas de Zarzuela en homenaje a dicho autor y al género al que dedicó su vida. Esta edición tenía como objetivo reflejar un poco de la historia de la zarzuela a través de los avances tecnológicos y cómo el género evolucionó junto con lo mecánico, por este motivo el evento recibe el nombre de “La Zarzuela Mecánica”.

Las jornadas estuvieron compuestas de una exposición que recogía artefactos muy importantes en la historia de música como gramófonos, symphonions y el órgano de barbaria, procedentes de cuatro colecciones. El comisario de la exposición, el musicólogo Ignacio Jassa, explicó el valor y la antigüedad de algunos de los objetos expuestos, “Las piezas de tecnología que hemos traído abarcan más o menos la segunda mitad del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX, aproximadamente entre los años 1850 y 1950”. Dentro de la exposición los más pequeños contaban con un espacio en off dedicado a ellos que consistía en un taller de estampación y que servía para acercar un poco más a los niños y niñas a la música.

Objetos de la colección expuestos durante las jornadas. Foto: Sergi Escrivá

Unos de los grandes fuertes de esta edición fue el visionado de la película de animación Don Quintín el Amargao (1925), uno de los primeros films de animación del cine español. La obra es un sainete, un género dramático nacido en España, y cuya banda sonora fue compuesta por el propio Jacinto Guerrero. La música de la película tiene su base en la zarzuela y es un ejemplo más de como el género, a partir de la tecnología, trascendió y dio el salto a otros medios. Uno de los grandes méritos de este film fue el intentar romper con la hegemonía del cine de animación americano.

Aunque los primeros días de las jornadas los visitantes pudieron disfrutar de las exposiciones y del Muro Grafitero, realizado por el artista local Mario Rodríguez, que aportaba frescura y modernidad a un género centenario, los actos principales tuvieron lugar los dos últimos días. Los días finales empezaron con ponencias sobre diferentes cuestiones. Marita Fornaro Bordolli ilustró la influencia de la zarzuela en su país natal, Uruguay, donde disputó en popularidad a la ópera, hasta el punto que hace 23 años dejó de representarse en el Teatro Solís, el escenario más importante de Montevideo (Uruguay) debido al desagrado que provocaba en los propietarios.

Concha Baeza realizó un recorrido por la ilustración en los álbumes de zarzuela, algunos de ellos considerados obras de arte. Alex Steinweiss (también conocido como el inventor del álbum moderno) , Joseph Binder o Fernando Marco con sus ilustraciones llevaron la zarzuela a otro nivel disparando la venta de álbumes, en  lo que hoy en día se conoce como la edad dorada de la zarzuela (1959-2000). A día de hoy podemos seguir escuchando zarzuela en directo a través de la página oficial de Facebook de el Teatro de la Zarzuela, pero la fusión entre el arte del dibujo y la música ha ido decayendo con la llegada de Internet.

Álbumes de zarzuela. Foto: Sergi Escrivá

Antonio Gallego, miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, dio a conocer obras de zarzuela desde los primeros artilugios que le dieron voz, como los míticos rollos de cera y los gramófonos. En la misma línea estuvo la mesa redonda “Los últimos mecanismos discográficos” donde invitados estrella como Mª Luz González Peña (CEDOA), Antoni Parera Fons (compositor y productor) y Fernando Poblete (Ópera Cómica de Madrid) debatieron sobre el impacto de los avances tecnológicos (CD’s, Interntet, smartphones…) y como estos han repercutido en la zarzuela. Precisamente fue la actualidad el tema de cierre de las ponencias. Expertos en música como Mejías García (CEDOA) o Antonio Fauró (director del coro del Teatro de la Zarzuela) discutieron sobre la difícil tarea de crear zarzuela a día de hoy.

Las jornadas siguieron con distintas ponencias como la de Julio Arce y Mario Lerena, que trataron la llegada de la zarzuela a la radio y la conservación de obras escritas y  grabaciones de casi un siglo de antigüedad. La fundación Juan March realizó una gran aportación a las jornadas produciendo el teatro musical “el género bello” que combinaba fragmentos míticos de un gran repertorio de obras.  El gran final de estas jornadas, tuvo lugar durante la noche del sábado. Elena Gómez deleitó a los asistentes con una mezcla entre música electrónica y zarzuela, acompañada de el videoarte de Lury Lech. Los interpretes estrella fueron MicroChica y DestroBoy que  firmaron una gran actuación y sirvieron de telón de cierre a las jornadas.

La música de nuestro pasado

La zarzuela ha sido un género que con los años se ha ido perdiendo, el auge de nuevos estilos y géneros y el no haberse sabido adaptar a los tiempos modernos, la ha ido dejando a un lado. Nada es de lo que una vez fue, y los álbumes de sus obras han quedado recluidos en las estanterías polvorientas de nuestros padres y abuelos. Es por esto que es importante que se  sigan realizando eventos en homenaje a géneros ya olvidados, que han servido de base en muchos aspectos  de nuestra cultura. La zarzuela a día de hoy sigue influyendo de maneras más sutiles en otros medios  y puede que en un futuro sirva como chispa en la creación de nuevos géneros. Por este motivo animó a todo el mundo a descubrir un poco más de la zarzuela pues es uno de los pasajes más bellos a nuestro pasado.

 

El Género Bello

La zarzuela, antiguamente conocida como “el género bello”, es un género musical basado en la escenografía, que nació en España durante el siglo XVII. Su característica principal es que las obras combinan partes habladas, cantadas e instrumentales, por lo que está considerada tanto como género musical como teatral. La particularidad de utilizar partes habladas la diferenciaba de la ópera tradicional, por lo que la zarzuela se convirtió en una alternativa frente a esta, pues era el género más exitoso en Europa desde el siglo XVII.

El género alcanzó una gran popularidad en España durante el siglo XIX, con obras como La Revoltosa (1897) de Ruperto Chapí, La Gran Vía (1886) de Frederico Chueca, o La Viejecita (1897) de Manuel Fernández de Caballero. Tras el éxito cosechado en el territorio nacional se extendió a otros países como Argentina, Uruguay, Cuba y México, donde hoy en día se siguen representando obras de zarzuela.

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