El Club Rugby ‘A Palos’ es un claro ejemplo de cómo hacer prosperar un equipo de un deporte minoritario y fomentarlo en una pequeña ciudad como Cuenca. Después de sufrir dificultades en sus primeros años, han conseguido federarse como equipo en una liga, sacar un equipo femenino y fomentar el rugby en la ciudad a través de sus escuelas.

El ‘A Palos’  fue fundado en diciembre de 1999 con un único objetivo de poder formar a lo largo de los años un club con licencia con el que poder competir y fomentar el rugby en la ciudad.  Más de 18 años después, el club comienza la pretemporada del que será su séptimo año como equipo federado. El pasado sábado 29 de septiembre tuvo su primer amistoso contra el Arlequines de Miguelturra ciudarrealeño en el Trofeo de Rugby de San Mateo. El equipo venció por un holgado 48-15 que sirvió como primer test de cara a la liga que comienza el 21 de octubre.

Conseguir federar y competir con un equipo de un deporte como el rugby no se consigue de la noche a la mañana. El club verde ha tenido que superar escollos para poder llegar a la situación actual. En 1999 empezó la andadura con la creación de las escuelas municipales de rugby que durante cuatro años estuvieron trabajando con la gente joven de la ciudad, pero los siguientes cinco años la actividad tuvo un parón importante hasta que el equipo volvió a funcionar.

Después de este hincapié, el club estuvo durante dos años jugando amistosos sin poder sacar la licencia por dificultades a la hora de obtener recursos económicos y humanos, pera durante el curso 2012 pudieron dar por fin el paso y se federaron. Ese mismo año los ‘jabalíes’ conseguían uno de los principales objetivos de su creación y se inscribieron como equipo en la segunda liga regional valenciana.

Plantilla ‘A Palos’ / Fuente: Alberto Olaya

Practicar rugby en España, y más concretamente en Castilla-La Mancha, no es fácil. Según los datos de la temporada 2017/18 de la Federación Española de Rugby (FER), en la región hay cuatro equipos federados, uno de ellos el ‘A Palos’, de los 299 que hay a lo largo y ancho de España. Este número tan bajo de clubes ha impedido la posibilidad de formar una liga autonómica, dificultando durante muchos años la inscripción del equipo conquense en una competición regulada hasta que finalmente la Federacion de Rugby de la Comunidad Valenciana (F.R.C.V) aceptó al ‘A Palos’. Pero no es el único club que ha tenido que ir a otra región para poder competir, ya que comparte liga con el Club de Rugby de Albacete, mientras que el C.R Arlequines Miguelturra de Ciudad Real y el Mineros Puertollano compiten en la liga andaluza.

Otra de las dificultades a las que han tenido que enfrentarse los jugadores y cuerpo técnico del equipo es la precariedad económica. Un deporte tan físico como el rugby requiere que las licencias de jugador estén acompañadas con un seguro médico más caro de lo normal, a lo que hay que sumar otros costes como material o federarse. Esto conlleva que los jugadores no solo no cobren por jugar, sino que tienen que poner dinero para poder costear los distintos gastos.

Uno de los jugadores más veteranos, Jorge López, que lleva con el club desde que se creó, cuenta cómo han conseguido la estabilidad económica gracias a tres fuentes de ingresos principales: “Las subvenciones, principalmente de la Diputación de Cuenca, aunque este año también recibimos de parte del Ayuntamiento a través del Instituto Municipal de Deporte; los patrocinadores; y los propios jugadores. Esto nos permiten incluso cubrir un poco más de la licencia, incluido el seguro que es obligatorio”. Una de las nuevas incorporaciones de esta temporada, Fabio Arango, afirma que el coste que ha tenido que pagar por la licencia con el seguro incluido es “de unos 250 euros”, coste que sería mucha más caro de no ser por patrocinadores y ayudas.

Una familia más que un club

Las barreras y dificultades a las que se han tenido que enfrentar en el club hacen que se creen lazos más fuertes entre los jugadores y todo lo que rodea al equipo. No es el club que más aficionados tiene, pero cada partido que se juega como local, acuden fielmente alrededor de un centenar de aficionados que en su mayoría son familiares y amigos de los jugadores. Así lo relata Jorge López que afirma que “el ambiente es buenísimo, la afición no para de aplaudir, no solo a nosotros, también a los rivales. Somos una familia, incluso los contrarios son nuestros compañeros y amigos con los que te abrazas”.

Jorge López: “Somos una familia, incluso los contrarios son nuestros compañeros y amigos con los que te abrazas”

A simple vista, el club puede parecer que lo forman solo los jugadores y el cuerpo técnico pero la realidad abarca mucho más. El jugador del ‘A Palos’ describe como después de cada partido en los que juegan como local, van el equipo junto a la afición y los rivales, “está invitado todo el mundo”, a lo que ellos denominan ‘Tercer Tiempo’. Acuden a un local a las afueras de la ciudad donde todos juntos “nos tomamos una cerveza y picamos algo”. También confirma el buen ambiente del club Fabio Arango, que declara que aun siendo un jugador que acaba de llegar, “he sido recibido con los brazos abiertos”.

El rugby es reconocido por el trabajo en equipo. Juegan 15 jugadores, y como afirma López, que tiene más de 50 años, es algo que ayuda tanto a mayores como a los más jóvenes en el día a día, “la individualidad más brillante no consigue nada en el partido. Es el trabajo de equipo, que vamos a encontrarlo también en la vida diaria. El rugby sirve como formación para los más jóvenes y para personas de mi edad también. No todo depende de mí, tengo que apoyar y ayudar a mis compañeros, el sacrificio, la disciplina…“.

Reunión del equipo en un partido / Fuente: Alberto Olaya
Rugby, un deporte cada vez más practicado

Aunque en Cuenca el rugby se ha revalorizado gracias, principalmente, a la promoción que ha hecho el club ‘A Palos’ durante estos últimos 18 años, también se ha aumentado su práctica en el resto del territorio nacional. Según los últimos datos del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, en 2017 había 34.232 jugadores federados, un 2,24% más que el año anterior que hubo 33.482. Este incremento no es una estadística aislada, sino que desde el año 2000 ha sido un aumento casi constante (solo han bajado los jugadores federados en 2013).

Sin embargo, los primeros años del siglo XXI fueron subidas discretas (entre el 0,50 al 2%) hasta que llegó el 2008 donde aumentó hasta un 7,33%. Desde entonces, estos últimos diez años han sido un gran triunfo para el rugby que ha crecido de media por año (incluyendo el año 2013 donde hubo un descenso del 0,57%) un 6,46% en el número de licencias de jugadores.

En 2017 había 34.232 jugadores federados, un 2,24% más que el año anterior que hubo 33.482

Pero la popularidad del rugby no solo se plasma en cuanto al aumento de jugadores que lo practican, sino también al mayor número de aficionados que lo siguen.  Durante este 2018 hasta casi tres millones de personas vieron los partidos que fueron retransmitidos en el canal público ‘Teledeporte’ según la Federación Española de Rugby (FER).  Los eventos más seguidos de este deporte en nuestro país son los partidos de la selección española y la final de la Copa del Rey.

En cuanto a los espectadores que vieron al equipo nacional, han aumentado un 62% respecto al año pasado alcanzando una media de 114.250 espectadores según los datos de la FER. Pero lo que muchos consideran como el ‘hito’ del aumento de la popularidad del rugby es la gran acogida que tuvo la final de la Copa del Rey en Valladolid ante 26.500 espectadores consiguiendo el lleno total del estadio José Zorrilla y agotando las entradas con semanas de antelación. La repercusión del evento transcendió a la política ya que, además del rey Felipe VI, acudieron políticos como el entonces candidato a la presidencia del PSOE, Pedro Sánchez, y la que fue vicepresidente del Gobierno, Soraya Sáenz de Santa María.

Escuela deportiva y equipo femenino del club 'A Palos'

Con uno de los principales objetivos con los que nació el club cumplido –poder competir en una liga-, año a año trabajan para conseguir el otro: fomentar el rugby en la ciudad de Cuenca. Desde la fundación del ‘A Palos’ se ha trabajado con las escuelas deportivas para animar a los más jóvenes de la ciudad a iniciarse en este deporte y en la actualidad los miembros del club organizan el proyecto ‘Promoción y Difusión del rugby en Cuenca’ en el cual acuden a un gran número de los institutos y colegios de la ciudad, y algunos de la provincia, para animar a los alumnos a apuntarse. A día de hoy, Jorge López afirma que las escuelas deportivas, que empiezan en octubre, cuentan con “50 o 60 apuntados, pero según vayamos promocionando en los institutos podremos alcanzar los 90 que hubo el año pasado”.

Además, la promoción del rugby que hace el club ‘A Palos’ en Cuenca no solo se limita a los más jóvenes, sino que también rompe tabúes. En apariencia, el rugby es un deporte que se ha asociado mucho con hombres debido a que prima el contacto y la fuerza física, pero desde el equipo, y gracias al trabajo que se lleva haciendo con la base, desde hace un par de años ya tienen equipo femenino. De momento, se limitan a jugar amistosos contra otros clubes de otras ciudades, aparte de entrenar, pero el objetivo a largo plazo es lograr, al igual que el masculino, poder competir en una liga.

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