La parroquia conquense de San Román ha celebrado el pasado 7 de octubre su fiesta. En la misa de ese día se ha comentado su historia y cómo ha ayudado a vertebrar el barrio de Villaromán desde su consagración en 2005.

Fue en la fiesta de la parroquia, la Virgen del Rosario, el pasado 7 de octubre. El párroco de San Román, Ildefonso Martínez, dedicó la parábola de ese día a explicar la historia del edificio de la Iglesia situada en el barrio conquense de Villaromán, y cuya estética tiene el apodo de “la iglesia búnker” por estar hecha prácticamente de hormigón. Se trata de un edificio construido a primeros de la década de los 2000, y que se inauguró oficialmente en 2005.

Pero antes, se celebró una procesión que recorría la manzana en la que se encuentra ubicado el templo. En ella los monaguillos y fieles sacaban en andas imágenes de la patrona de la parroquia mientras el cura interpretaba cánticos religiosos en honor a ambas imágenes. Y después de la misa, una conocida empresa de cáterin organizó una paella popular a la que estuvieron inscritas más de 200 personas, y que también incluía juegos para los más pequeños.

Un instante de la procesión dedicada a la Virgen del Rosario que se celebró el pasado 7 de octubre en la parroquia de San Román. / Mario Prieto
La parroquia surgió antes que la iglesia

La parroquia de San Román, sin embargo, empezó antes que la iglesia. Se constituyó en 1997 y sus primeras celebraciones se desarrollaban en un local comercial situado en uno de los primeros edificios construidos en el barrio del sureste de Cuenca. Su primer párroco fue don Joaquín, que tanto en el local comercial como en el edificio actual, dotó de fervor católico a unos vecinos que estaban necesitados de él. Durante esos primeros años, en un solar cercano, comenzaron las obras del templo.

Ildefonso normalmente explica en sus parábolas y celebraciones que la construcción de la iglesia requirió de un préstamo que se solicitó al Banco de Santander, y que gracias a las donaciones de los fieles y las colectas que se recaudan durante las celebraciones, van pudiendo pagar poco a poco.

De hecho, la iglesia ya empezó a celebrar sus primeras misas en 2003, aunque de forma muy modesta y con mobiliario que tuvieron que aportar los propios vecinos y fieles. No fue hasta 2005 cuando se consagró en un acto presidido por el obispo de Cuenca cuando la iglesia de San Román contó por fin con una parroquia para servir a sus fieles.

A lo largo de los trece años que han pasado desde la consagración de su templo, la parroquia de San Román ha seguido recibiendo aportaciones y donaciones. Una de las más recientes ha sido la remodelación de una de las capillas con unas pinturas elaboradas por Johan Esteban Na, un párroco procedente del Asia central que, tras la donación, se convirtió en uno de los párrocos del barrio de Villaromán.

Como ocurre en todas las iglesias de Cuenca, se organizan clases de catequesis los domingos por la mañana. Curiosamente, las organizan dentro de la capilla principal del templo y en varios grupos de pocos alumnos llevados por voluntarios que se prestan a enseñar las sagradas escrituras. Eso sí, desde la propia parroquia se viene avisando de que necesitan más personas que impartan la catequesis.

También son habituales las escuelas prematrimoniales, en las que las parejas que quieran casarse en San Román reciben clase para reforzar sus próximas uniones eclesiásticas; y cursos anuales de lectura bíblica, dedicados cada año a un segmento diferente de la Biblia. Este curso, según anunció Na en la misa del 14 de octubre, se va a leer y analizar el Evangelio según San Lucas.

Normalmente los fieles interpretan con el párroco los cantos de la misa a través de un cancionero, aunque hay ocasiones, como la misa del Día de la Parroquia, en las que se necesita de un coro / Mario Prieto
Las peregrinaciones, un punto de encuentro entre la parroquia y sus fieles

Una de las actividades más frecuentes en la parroquia de San Román es organizar peregrinaciones a distintos lugares de la geografía española donde haya referencias religiosas o años jubilares. Es de sobra conocida entre todos los vecinos del barrio de Villaromán y de otros núcleos cercanos la peregrinación que se organiza en el primer cuatrimestre de cada año a la Basílica de Jesús de Medinaceli en Madrid.

En esta peregrinación los fieles acuden a la imagen del Medinaceli madrileño a rogarle sus plegarias y, después, Ildefonso Martínez, que normalmente se encarga de organizar este tipo de excursiones, oficia junto a los clérigos de esta basílica la misa. La peregrinación de este año, que se celebró el 21 de abril, incluyó visitas a la iglesia de San Pedro el Viejo, donde se encuentra la imagen del Jesús Pobre, y la Catedral Castrense, aunque en este último templo se tuvo que acudir de pasada porque ese día se celebraba una boda.

La peregrinación más reciente de la parroquia de San Román se organizó el 29 de septiembre. Se organizaron sendas visitas a Huete y a Carrascosa del Campo con motivo de años jubilares celebrados en ambas localidades, respectivamente por los 800 años del establecimiento de la orden mercedaria en el Convento de la Merced y por los 500 años de la ermita de Santa Ana.

En Huete los fieles pudieron visitar el monasterio de los mercedarios junto a varios museos de la localidad y pasear por el pueblo; y en Carrascosa del Campo, se organizó una comida grupal en un restaurante a las afueras de la localidad y hubo visitas a la iglesia de la Natividad de Nuestra Señora y una misa oficiada por Ildefonso en la ermita de Santa Ana, en la cual a la parroquia se le concedió la indulgencia plenaria.

Los más necesitados también participan de San Román

La parroquia de San Román colabora estrechamente con la delegación conquense de la Sociedad de San Vicente de Paúl, que se encuentra situada a pocos metros de la estación de autobuses. Es habitual que en el templo se habilite un punto para depositar alimentos no perecederos destinados a esta Sociedad, para así ayudar a dotar de recursos alimentarios a los más desfavorecidos del barrio.

Otro aspecto que destaca de esta parroquia es que no necesitan un coro para la música de las celebraciones. En la entrada de la iglesia hay un espacio en el que se encuentran los cancioneros, que este 2018 tienen una nueva edición (la anterior estaba fechada en 2015), y un panel en el altar indica las letras que los fieles han de interpretar, distinguiéndolas de si son para la entrada, el ofertorio, la comunión y la despedida.

Villaromán no suele celebrar fiestas patronales, y es la parroquia de San Román la que de facto las organiza. El fin de la semana del 3 de agosto se celebra una misa con procesión en la que una imagen de San Román Mártir recorre los alrededores del templo, y después, algunos vecinos se prestan a elaborar una limonada que sirven a los fieles, con la idea de celebrar al patrón del barrio.

No cabe ninguna duda de que la parroquia de San Román de Cuenca dota de fervor católico al barrio de Villaromán. No solo eso, sino que además ayuda a cohesionar el núcleo poblacional con sus actividades y propuestas culturales.

Leave a Response