La escena de un terreno cubierto por un enorme césped, en el que el color verde se ve resaltado por el brillo de los rayos de sol, un balón rodando, previamente golpeado y seguido por una veintena de pies que luchan por hacerse con él, a su vez que cientos de ojos pertenecientes a los espectadores observan la jugada con atención. Nos acercamos al mundo del fútbol femenino para conocerlo desde dentro. ¿Qué está cambiando? ¿Cuáles son los sentimientos que transmite? ¿Y qué es lo que tiene que tanto gusta?

Seis mujeres, seis nombres, seis jugadoras

Tras entrevistar a seis jugadoras del equipo actual del conquense femenino, hemos podido obtener una serie de conclusiones necesarias para comprender este deporte y contemplar desde una perspectiva real todos los factores que envuelven este mundo. A pesar de jugar en segunda división no reciben ningún tipo de salario por jugar en este club, algo que parece asombroso si lo comparamos con la categoría masculina, en la que sí cobran un sueldo e incluso les cubren los gastos universitarios y la manutención a sus jugadores.

Cuando se les pregunta sobre cuáles son los valores que priman es este deporte, todas responden casi al unisonó, “Compañerismo, respeto y trabajo en equipo”. La deportividad está presente cada minuto que pasan en el campo, así como la amistad y la confianza en el resto del equipo. Sobre todo, destacan “el apoyo que te dan tus compañeras si fallas o pierdes”. Se trata de un juego en el que todas se sientes iguales y por supuesto, cada una de ellas, piezas claves a la hora de enfrentarse a un partido.

Jugadoras del Conquense femenino abrazándose antes de comenzar el partido

Dentro del equipo se respira buen ambiente, tal y como narra Andrea “tenemos un ambiente muy bueno, nos complementamos, nos reímos. Es como una familia en la que me siento muy a gusto”. Asimismo, María afirma que tienen un buen grupo y hacen que cualquier rato sea único. Su rutina personal y profesional van de la mano, entrenan tres días a la semana, los martes, miércoles y viernes, tres horas y media en total. A la vez que compaginan el futbol con sus estudios, afirman que es cuestión de saber organizarse, les resulta una tarea fácil y aseguran que hay tiempo para todo. El día que tienen partido es fundamental comer sano, suelen seguir recomendaciones alimenticias que les manda el entrenador y cuando acaban, después de la ducha se van a descansar o a tomar algo juntas, dependiendo del día.

El fútbol para ellas

Para muchas de ellas, el futbol es una vía de escape y sin duda la mayor de sus aficiones. Les hace sentir bien por las personas de las que se rodean, les aporta mucha felicidad, además de hacer amistades y tener responsabilidades. María cuando juega se siente libre, puede hacer lo que verdaderamente le gusta con gente a la que quiere y eso la hace muy feliz. Sin duda una mezcla de emociones, tal como narra Andrea: “Me transmite muchas sensaciones como tristeza, rabia, alegría, felicidad, amistad, compañerismo. Las sensaciones negativas las siento cuando pierdo o cuando las cosas no me salen bien, pero pese a eso siempre siento el apoyo de mis compañeras y eso es con lo que me quedo. Jugando me siento yo misma, siento que puedo expresar todo lo que llevo dentro, desahogarme, distraerme de cualquier problema que pueda tener. me siento feliz, alegre por compartir eso con amigas de verdad”.

Jugadoras dándose la mano como gesto de deportividad antes de empezar el partido

Entre pregunta y pregunta se pusieron a recordar momentos que han pasado juntas y algunas de sus anécdotas más divertidas, como el día que tras ganar un partido le tiraron piedras al autobús a modo de venganza, contaba entre risas Andrea. Tampoco se olvidan de aquella compañera que se tiró al suelo para celebrar un gol y al levantarse se dio cuenta de que estaba llena de barro, ni de la vez que a Sheila se le cayó el altavoz de la música en la cabeza mientras iban en el autobús de camino a jugar. Aunque haya momentos de seriedad siempre sacan tiempo para las bromas, “una compañera se bajó un día los pantalones en pleno partido y, aunque nos hizo pasar vergüenza, fue gracioso” comenta Laura. Sin parar de reír cuenta Andrea como durante un entrenamiento en el que una de sus compañeras estaba haciendo ejercicios, se tropezó con un agujero y se cayó de morros, y como de caídas va la cosa, María recuerda como una amiga suya metió un gol estando ella lesionada, “vino corriendo a darme un abrazo para dedicármelo, pero se tropezó y calló de morros. Todo el mundo nos estaba mirando y ella se levantó, más digna que nadie y siguió corriendo a abrazarme.”

Pregunta: ¿Creéis que se está consiguiendo que cada vez se apueste más por el futbol femenino?

-Beatriz Marín: Sí, por ejemplo, ahora televisan el fútbol femenino, incluso algunas cobran por ello, algo que era impensable hace unos años.
-Laura Palenciano: Sí. Cada vez tiene más repercusión, aunque sea poco a poco va creciendo, los medios de comunicación se interesan por él.
-Andrea Martínez: Avanza muy despacio pero sí.
-Sheila Martínez: Sí, paso a paso, es un camino muy largo, pero el futbol va siendo más igualitario.
-María val: En cierto modo sí, muchas cosas han avanzado con respecto a unos años atrás, ahora tiene más repercusión mediática. Pero como en todos los aspectos de la vida, las mujeres sufrimos desigualdad. No es fútbol, tenis o balonmano, es “fútbol femenino”, “tenis femenino” y “balonmano femenino”.
-Andrea Soriano: Poco a poco se va consiguiendo que el fútbol femenino tenga un mayor apoyo.

Jugadoras del Conquense posando todas juntas.
El comienzo

La mayoría empezaron a jugar al futbol a una edad temprana, sobre los 7 y los 10 años, todas coinciden en que durante sus comienzos jugaban con los chicos, ya que no había suficientes chicas como para formar un equipo. Desde muy pequeñas tenían claro que era su deporte favorito y que iba a marcar sus vidas. Por supuesto contaron con el apoyo de sus familias desde el principio, Andrea: “mi padre fue el que me dio ese pequeño empujón para comenzar, ya que de niña jugaba con él, además siempre ha venido a casi todos mis partidos, ha estado animándome y me ha dado fuerza”, respecto a su madre dice que también la ha apoyado, aunque a ella le gustase menos la idea de jugar porque pensaba que le quitaba mucho tiempo de estudio, pero los dos la han apoyado y han aceptado que jugar al fútbol era lo que ella quería. María señala que, sin duda, su seguidor número uno es su abuelo.

Una entrenadora a la que no consiguieron pararle los pies

Según cuenta Mariví Sanglada Albir entrenadora del C.D. Camporrobles femenino, su historia comenzó con una generación de chicas a las que les gustaba el fútbol y eso propició que el deporte que siempre tenía que practicar con chicos pudieran llegar a practicarlo con chicas, al igual que competir y disfrutar del fútbol femenino. Mariví, asegura haberse sentido realizada con el deporte y haber podido valorarse más a si misma por hacer algo que sabe y que además le encanta, explica que eso se lo debe a sus padres, “tuve una gran suerte, he tenido unos padres de admirar, a los cuales agradezco en el alma que me dejasen hacer lo que más me gustaba y que saliera a competir fuera, muchas chicas se han quedado en el camino sin poder conocer lo que se siente y se vive. “Hace 24 años todo era diferente, mucha gente no lo veía igual, y mis padres nunca pensaron en el que dirán”.

“En su día sería machona, y más calificativos negativos para la sociedad machista pero no me importa, porque pude hacer lo que me hacía feliz y sentirme bien conmigo misma”

Aunque hoy en día se ha avanzado muchísimo en el futbol femenino, aún queda limpiar algunas mentes. La gente dice que esto solo es deporte, yo creo que no, que es una parte de ti, de tu interior, que puede hacer que mejore tus otras formas de vida.” Sus motivaciones y preparaciones de los entrenamientos le surgen en el día a día, de cualquier video, canción o dibujo que ve, comenta la entrenadora, “en ese momento pienso en mis chicas, lo que les diría, y lo que siento, va saliendo simplemente, lo llevo dentro y en ciertos momentos me vienen ideas para ellas” Mariví cree que quien ha sido jugador tiene un punto a su favor, ya que conoce los sentimientos y las reacciones de los de dentro, “porque los entrenadores aún siendo parte del equipo estamos un poco fuera del círculo, del conjunto que son las jugadoras, de sus vivencias en el vestuario”. Afirma sentirse muy satisfecha con su plantilla “Yo creo que tengo mucha suerte de tener las chicas que tengo, son estupendas jugadoras y grandes personas. Siempre he pensado que lo primero es estar a gusto y algo muy importante aquí es sentir esto como tuyo, y así creo que lo sienten cada una de mis jugadoras”.

Entrenadora de fútbol femenino observando el partido.

“Cuando me llamaron para poder formar parte del C. F. San Vicente Valencia estuve tres días casi sin comer de los nervios que tenía, estaba muy emocionada”

Se trataba del único equipo de Valencia que jugaba a nivel nacional en esta comunidad. Cuando le hicieron las pruebas pertinentes, comenzó a jugar ahí y en la Selección Valenciana sub-19. “Disfruté mucho de poder llegar a competir a ese nivel, pero aun así decidí volver a casa, porque no era lo que es ahora. Yo estudiaba en la universidad, cuidaba de mis sobrinos para sacarme un dinero extra, entrenaba 3-4dias por semana y a mi pareja apenas la veía, solo cuando me llevaba a entrenar. De la misma manera que estaba lejos de mi familia, pues el fin de semana que me tocaba jugar en casa, los partidos eran en Valencia y como entrenaba los viernes, solo podía venir a Camporrobles los sábados. Y todo ello en tren, antes no había tanto coche, era una época diferente. Por otro lado, el fin de semana que jugaba fuera salíamos en autobús a hacer muchos kilómetros, así que por supuesto esos fines de semana los dedicaba plenamente al partido”.

Salta a la vista la enorme evolución que se ha conseguido en este deporte con el paso de los años, el progreso y la normalización de que las mujeres jueguen al fútbol, así como la coexistencia de ambas categorías, masculina y femenina, en un terreno profesional y en otro dedicado meramente al ocio. Todo ello hace que prevalezca la imagen de un equipo unido (fuera y dentro del campo), comprometido y trabajando mano a mano para construir entre todos un juego que merece la pena observar.

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Isabel Gómez rodriguez

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