Zaragoza acoge por vigésima primera vez la muestra de cine realizado por mujeres en un evento que dio comienzo el pasado 19 de octubre

Cierre los ojos. Trate de enumerar unos cuatro o cinco directores de cine. ¿Ya? No es difícil verdad? Bien. Vuelva a hacer el ejercicio pero ahora pensando en directoras. ¿Ya lo tiene? ¿Todavía no? ¿Por qué le cuesta más? ¿Acaso no hay mujeres que se dediquen a hacer películas?

El cine, como otras tantas manifestaciones de arte, se ha visto siempre influenciado por su entorno social. Ya en sus inicios, a principios del siglo XIX, el cine estaba limitado a las altas clases que veían cortas cintas en teatros y cafés. Estas películas, por supuesto, siempre dirigidas por hombres blancos.

El arte de filmar pronto comenzaría a ganar un status y a llegar a todos los públicos. Directores de cine como David Griffith o Georges Mélies serían considerados artistas de primer orden. Sin embargo y a pesar de que la producción aumentaba con los años, el cine todavía no había logrado derribar la barrera social del género. Las mujeres no tenían un lugar en la industria del cine y la dirección estaba reservada para los hombres.

Ahora en pleno 2018 y con un cine en continúa renovación resulta difícil admitir que está situación no ha cambiado. Y no hay excusas.

Sólo cuatro de las 100 películas más taquilleras de la historia están dirigidas por mujeres y en España, según Cima (la asociación de las cineastas españolas) sólo el 7% de los filmes estrenados en 2017 fueron dirigidos por una mujer.

Además por si la desigualdad no fuera suficiente, conocidos son los lamentables casos de acoso sexual que se han acontecido en los últimos años en Hollywood (y quién sabe si en otros países más) que hacen del cine una industria cada vez más machista.

Muchas son las voces femeninas que se han alzado denunciado esta situación. No sólo avisando de las tremendas desigualdades que se han ocultado durante años sino también advirtiendo de que la calidad cinematográfica de las mujeres es tan buena o mejor que la de cualquier hombre.

Así, en un momento tan importante para las mujeres cineastas, Zaragoza acoge un nuevo acto para reivindicar la voz femenina cineasta. Será en forma de muestra donde, por vigésima primera vez y durante los días 19 y 27 de Octubre, se proyectarán 30 títulos dirigidos por mujeres.

Cartel de esta edición (SIEM)

No es la primera vez que se realiza esta acto en la ciudad aragonesa. En 1998, el SIEM (Seno del Seminario Interdisciplinar de Estudios dela Mujer) de la Universidad de Zaragoza, crea esta muestra “como un espacio de visibilización de la cultura cinematográfica de las mujeres”, señalan desde su web.

Por aquellos años, no se conocían todos los casos de abuso ni se tenían los datos que tenemos hoy día, pero desde este grupo se comprobó que había un problema. Así, estas mujeres con los rollos de película en mano comenzaron a seleccionar y proyectar películas para mostrar el valor de la mujer cineasta.

Años después, en la vieja facultad de medicina del campus de Zaragoza continúa la oficina del SIEM. En un recogido despacho están, rodeadas de folletos, fichas y carteles de otras ediciones, Carmen Pérez y Rebeca Gracia, ultimando los detalles de la muestra 2018.

Las componentes del SIEM hablan de cómo, a pesar del tiempo, el propósito se mantiene desde la primera edición. “El objetivo ha sido, desde el inicio mostrar discursos situados en los márgenes del cine hegemónico, teniendo en cuenta, así, a todas aquellas mujeres que están en la frontera del discurso dominante, para cambiarlo”

Para la selección de películas de esta edición se ha tenido muy en cuenta la actualidad de la industria del cine. “Las cintas de este año visibilizarán diferentes aproximaciones a violencias ejercidas sobre las mujeres en distintos momentos de la historia y en diversos puntos del globo, así como sus consecuencias personales y sociales” comentan desde el SIEM.

Todos los títulos, sin embargo deben reunir una serie de características para poder ser seleccionadas en la muestra. “Todas las películas deben estar dirigidas o codirigidas por una mujer, no deben tener más de dos o tres años y han de ser películas que no se hayan estrenado antes en Zaragoza” señala Carmen.

Con estas bases, el SIEM ha seleccionado para este año 30 títulos entre largometrajes, cortometrajes, documentales y web series. La muestra también ha reservado una sección para tres cortos aragoneses; Un Viaje de ida y vuelta (Alba Zarzuela, 2017), Habitación 110 (Ana García, 2018) y Café sin leche (Yaiza Nuez, 2018).

Para abrir la muestra de este año, Recuerdos desde Fukushima de la alemana Doris Dörrie ha sido la elegida. Otros títulos que tendrán su estreno en la ciudad maña serán A Most Beautiful Island de Ana Asensio, Geek Girls, de Gina Hara, sobre las comunidades geaks formadas por mujeres y el acoso que sufren en redes o The Miseducation of Cameron Post de Desiree Akhavan. Está cinta, ganadora del premio del jurado en la última edición de Sundance y protagonizada por Chloë Grace Moretz, clausurará la muestra.

Plano de “The Miseducation of Cameron Post” película de clausura de la muestra (Beachside/Parksville Pictures)

Carmen y Rebeca lamentan la poca visibilidad que tienen muchas de estas cintas para el gran público. “Son títulos muy interesantes que perfectamente podrían haber llegado a las grandes salas. “Algunas de estas cintas no llegan ni siquiera a muchas ciudades” lamenta Rebeca.

Como nos comenta Carmen, existen otras ciudades como, Huesca o Pamplona que están comenzando a adoptar este formato de muestra con cine hecho por mujeres. Pues a pesar de que en grandes festivales como Cannes estén tomando medidas para solucionar la paridad en miembros de selección y jurado (el 50/50 para 2020), la realidad es que todavía existe una gran invisibilidad sobre las mujeres directoras en festivales.

El papel de los medios de comunicación

Carmen lamenta la calidad informativa de algunos medios a la hora de hablar de la muestra. “Hemos visto algunas noticias que hablaban de cine por y para mujeres. No es así. No es un cine hecho para un público concreto, ni siquiera un género especifico”.

La realidad es que sin el reconocimiento a las mujeres directoras en festivales se produce una terrible espiral. Estas no llegan a los medios de comunicación por lo que tampoco al público. Finalmente, esto hace que los productores no lo vean como un producto rentable, llegando a la triste situación actual.

De esta forma “las directoras, rara vez tienen la oportunidad de dirigir una película con mucho presupuesto y son relegadas a películas independientes con historias más pequeñas” explica Rebeca. “Por eso, hay más mujeres haciendo documentales, porque los medios son más accesibles”.

No debería sonar utópico hablar de un futuro donde mujeres y hombres compartan la cartelera. Tampoco debería ser extraño que una mujer realizara la película más taquillera del año. Y por supuesto, no tendría que ser habitual que mujeres tengan que hacer muestras anuales para hacer ver al mundo que también saben hacer cine.

 Antes de que todo eso se haga realidad, miraremos al SIEM y a todas las directoras que nos presentan en busca de películas que nos impresionen y que en realidad, siempre estuvieron allí esperando a ser vistas.

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Javier Pascual

Amante del cine y el buen periodismo. Defensor del final de Perdidos.
Javier Pascual

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