La esgrima no es un deporte de masas, pero día a día son más los niños que se forman en este deporte, creando así una cantera muy competitiva y una gran base para el futuro.

Cuenca cuenta con uno de los clubs más competitivos del panorama regional en este deporte. La escuela del Club Espadas Colgadas está cosechando grandes premios en las competiciones a las que se presenta, llegando a tener entre sus filas a varios niños subcampeones y campeones en sus categorías. Estos pequeños empiezan en este club con cinco años, cuatro si aún no han cumplido los cinco años cuando empiezan las clases, pero si antes de final de año. En total, unos cincuenta niños son los que se entrenan semana tras semana en los pasillos superiores del Polideportivo San Fernando.

Calentamiento previo a la clase de esgrima/ María Herance Jiménez

Su entrenador Gabriel Martínez, comenta que las mayores cualidades de un esgrimista son la rápida toma de decisiones y el trabajo bajo presión. En otro escalón estaría coordinación, lateralidad, velocidad-reacción. Como valores, el principal es el respeto al oponente. Valores que todos los niños deben poseer. Dependiendo de la edad de los niños se puede entrenar una habilidad u otra. Por ejemplo, A los más pequeños al no tener conformada la lateralidad ni la coordinación se deben trabajar muchísimo. Este deporte está orientado a niños que son muy inquietos o muy nerviosos. La esgrima no deja de ser un arte marcial con un implemento. De manera que los pequeños tienen que iniciar su juego con respecto al oponente que tienen en frente. Por lo tanto, antes de hacer cualquier movimiento tienen que tienen que tenerlo ya previamente pensado. “Eso es la idea, luego ya lo que hagan depende de cada niño”, comenta Gabriel entre risas.

Para enseñar un deporte y más con niños lo último de lo que tienes que preocuparte es del deporte en sí. Lo importante es que se lo pasen bien, que se diviertan y que tengan seguridad

La espada es bastante más pesada que el florete. Y, además, los duelos con esta arma son muchos más realistas que los realizados con el florete. En esta modalidad se puede tocar al contrincante a lo largo de todo el cuerpo y en este caso no hay reglas de convención. La última modalidad es el sable, donde los esgrimistas que lo practican deben estar en muy buena forma física, ya que durante los asaltos (combates realizados metiendo el pie derecho y el arma al mismo tiempo) deben tener una agilidad pasmosa. Además, la zona de ataque de estos esgrimistas es de cintura para arriba, vestigio de la antigua caballería, según explica Gabriel.

Si hablamos de la mejor edad para iniciarse en este arte marcial, como en todos los deportes, cuanto antes se inicien en los niños, mejor para su desarrollo y mayor captación de habilidades.  Gabriel confiesa que prefiere que los pequeños no se limiten solo a la esgrima, sino que vayan haciendo varias actividades al mismo tiempo. “Normalmente mis alumnos realizan natación, fútbol, un idioma o tocan algún instrumento. A medida que estos niños van creciendo y este deporte va exigiendo más tiempo pues ya van tomando ellos mimos una determinación, o más hacia otra actividad o más hacia la esgrima”,  comenta Martínez.

Saludo antes del asalto entre dos niños / María Herance Jiménez

La esgrima es un deporte individual con una larga tradición, sobre todo en el territorio español. Es más, La esgrima es el único deporte olímpico donde sus inicios fueron españoles, a pesar de que sean varios países los que se peleen por tener a este deporte entre los originarios de su país. Este noble arte marcial aparece en la España Medieval, donde surgen las primeras escuelas. Es aquí donde se los soldados españoles eran entrenados de una manera mucho más técnica y estilosa, para conseguir un mayor rendimiento. Con el paso del tiempo y con la aparición de las armas de fuego, la esgrima fue pasando a un segundo plano menos militar hasta convertirse en el deporte que hoy conocemos. Más concretamente, en 1896 durante los primeros Juegos Olímpicos Modernos, la esgrima estaba presente.

Actualmente en Castilla-La Mancha se realizan varios campeonatos. El último el pasado mes de junio, el Campeonato Regional, donde estos niños conquenses quedaron entre las primeras posiciones en sus categorías. El Club Espadas Colgadas además organiza un torneo, el cual se organiza, dependiendo del año, o en Cuenca o en Huete. Pero a pesar de ello, Gabriel lamenta que en nuestra comunidad no se abrace más a la esgrima. “Ojalá que la esgrima en Castilla-La Mancha fuera mejor, simplemente por la tradición que existe. Nosotros somos el club más nuevo en la Comunidad y a la vez el que compite con más gente y a más alto nivel en campeonatos nacionales. Yo personalmente no creo que nosotros lo estemos haciendo especialmente bien, sino más bien que le resto, sin faltar y con todo el respeto, es un deporte en que la gente no se profesionaliza, es decir, que el trabajo principal del entrenador no es ser esgrimista, sino que es, por ejemplo, profesor de Educación Física y como complemento, profesor de esgrima. Entonces hasta que no se dé el salto y estas personas, entre otras, se involucren más es complicado que un deporte vaya a mejor. Puede mantenerse, que eso es fabuloso, pero si quieres que los tiradores mejoren y tengan nuevos objetivos, tú tienes que crecer como entrenador a la vez que el tirador”.

Niño en clase de esgrima / María Herance Jiménez

Es por ello por lo que la motivación a los niños es muy importante. Sobre todo, al principio. “Los primeros pasos en la esgrima siempre son aburridos. Quien juega al fútbol siempre puede jugar con amigos fuera, pero quien practica el esgrima solo puede hacerlo aquí. Son movimientos muy específicos que los niños deben adquirir y por ello, como entrenador, tienes que buscarte mecanismos lo más positivo y entretenidos para que ese aburrimiento pase a ser algo beneficioso y divertido” comenta Martínez. “Con los más pequeños casi todo va orientado al juego. Para los niños lo más divertido es el asalto, eso o el juego libre. Pero no siempre pueden estar jugando libremente, porque cuanto más les das menos quieren hacer. De vez en cuando sí que les dejo jugar y que ellos mismos desarrollen el juego. Así puedo ver también cómo funciona el grupo, quien es el líder… en general ver cómo funcionan fuera de mi mando.”

Los entrenamientos de los niños son algo distinto a como estamos acostumbrados a ver en los otros deportes más mayoritarios. Gabriel cuenta que él no divide el club por edades, sino más bien por afinidad. “En uno de mis mejores grupos tienen edades comprendidas entre los siete y los nueve años y no hay mucha diferenciación entre ellos. Vienen como grupos, se divierten como tal y como se lo pasan bien quieren venir. En casi todos los deportes te dividen por fecha de nacimiento, porque a la hora de competir así lo exigen. Pero en Espadas Colgadas trabajan por grupos de afinidad porque no tienes por qué llevarte bien con los de tu edad, puedes llevarte bien con niños más mayores o más pequeños.”

La complicidad que existe entre Gabriel y sus alumnos es asombrosa. Sonrisas cómplices, pequeñas bromas y muchas risas. Así lo deja claro “para enseñar un deporte y más con niños lo último de lo que tienes que preocuparte es del deporte en sí. Lo importante es que se lo pasen bien, que se diviertan y que tengan seguridad.”

 

 

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