En el mundo del deporte no solo hay entrenadores, deportistas y público. El deporte contiene una tercera faceta muy importante de la que depende en muchas ocasiones para que se puedan desarrollar las competiciones, y esta tercera pata son los árbitros. Sin ellos no se podría llegar al resultado final de la competición, son los jueces del deporte.

Elena Moreno Martínez, árbitra asistente de tercera división en el grupo de Castilla-La Mancha, habla sobre los cambios y evoluciones de los últimos años en el mundo y su experiencia como mujer en el mundo del arbitraje y del fútbol.

Elena es una de las muchas mujeres que ha logrado encontrar su hueco dentro del fútbol, pero, sobre todo, en el mundo del arbitraje. Con 17 temporadas como bagaje, su aportación sobre el mundo de los árbitros se torna esencial. Al igual que su experiencia personal desde el genero femenino dentro de un mundo que, aunque aparenta ser cada vez más igualitario, sigue siendo en gran mayoría de hombres.

Fotografía aportada por Elena Moreno Martínez

Moreno empezó en el arbitraje en 2004, con 16 años, aunque se colegió en 2008 donde debutó por primera vez con 20 años en la liga regional de Castilla-La Mancha como árbitra asistente. Reconoce que para su entorno social y familiar era “una rareza” ser árbitra. “Me llamaban de muy poquitas entrevistas por no decir de casi ninguna. Además, por el año 2008 éramos muy poquitas las colegiadas y era prácticamente una novedad. Actualmente, sin embargo, desde mi punto de vista no considero que sea un oficio donde la mujer llame la atención por estar en un mundo de hombres”.

Afortunadamente, el arbitraje femenino en el fútbol ha experimentado un gran salto cuantitativo, puesto que la creación de una nueva categoría femenina arbitral para la Liga Iberdrola, compuesta solamente por mujeres, ha hecho que el numero de colegiadas en España se haya disparado en los últimos meses, según datos ofrecidos por el Comité Técnico de Árbitros (CTA) de la Real Federación Española de Fútbol, un 25% más, ya que, han pasado de ser 500 a 628 en tan solo seis meses, un dato que sin duda se convierte en esperanzador, aunque, el oficio del arbitraje en España representado por mujeres sea de un 4,18% del colectivo.

Sin embargo, hasta el año 2016, la Liga Iberdrola solo era arbitrada por hombres. Gracias al trabajo y el apoyo llevado acabo por la RFEF se fomento la igualdad, profesionalizando a la mujer en el arbitraje en la máxima competición nacional femenina. Que nadie se confunda, no es prohibir a los hombres, es dar paso a las mujeres que están cualificadas y muy bien preparadas para ello.

Fotografía de Elena Arbitrando la tercera división de Castilla-La Mancha

Uno de los principales propósitos en su carrera profesional para Moreno es llegar a ser una de las 20 integrantes de la categoría específica para arbitrar la Liga Iberdrola como lo ha conseguido su compañera Isabel Gurumeta de Castro. “Es para mi todo un ejemplo a seguir, me acuerdo su primer partido como árbitra asistente en 2016 contra el Atlético-Espanyol, fue una experiencia inolvidable tanto para ella como para mi que fui a transmitirle todas mis fuerzas”. Según Elena, el arbitraje es algo verdaderamente vocacional “tengo videos de cuando era bien pequeña y ya me llevaba mi padre a ver partidos del Albacete Balompié y quería entrar al campo donde se estaba jugando el partido mientras mi madre iba a cogerme una y otra vez. Cuando tenía 9 años decidí jugar a fútbol, aunque no había equipo femenino ni en mi colegio ni en mi barrio, tenía claro que quería estar dentro del campo, así que decidí ser árbitro de los partidos que se realizaban en mi colegio y ahí comenzó mi pasión. Mi primer partido fue todo un espectáculo pues llega a arbitrarlo con un palo de madera, he experimentado una gran evolución en este aspecto, sobre todo, en la tecnología, llevamos cantidades de aparatos que a veces me sorprenden a mi misma, como los pinganillos, detector de gol-no gol e incluso he visto a compañeros con el VAR. De un modo u otro, mi elección de dedicarme al arbitraje fue todo un acierto pues me hace verdaderamente feliz.

Los sueños están para cumplirlos, aunque, a veces, sean difíciles “tenemos que pasar unas pruebas físicas que requieren estar a un nivel muy alto físicamente, nos piden superar las mismas pruebas que a los hombres en las categorías altas, es decir, en la profesional como por ejemplo para la Liga Iberdrola. Hay muchos entrenamientos y necesariamente dejas cosas sin hacer para dedicarte a ello, pero cuando pones en una balanza lo que consigues a cambio del esfuerzo, sabes que realmente merecerá la pena. Hay que disfrutar del camino. En las pruebas para mi categoría son tres físicas y dos técnicas obligatorias por temporada y son cada tres meses aproximadamente.

Insultos ¿Gajes del oficio?

El éxito del oficio de árbitro es pasar desapercibido, debido a que si son muy nombrados es porque han sido los principales “culpables” de que un equipo pierda o que gane o como muchos hemos oído innumerables veces “os han regalado el partido” “estaba comprado” pero ¿Qué ocurre con esto, si además del tópico de árbitro comprado o del otro equipo, también cargas con el de ser mujer?

Moreno reconoce que en toda su trayectoria ha escuchado de todo, incluso muchas veces bromas pesadas de sus propios amigos. Afortunadamente, las cosas han cambiado mucho en este tiempo, pero, sobre todo a nivel de aceptación. “Ya a nadie le sorprende ver a una mujer arbitrando” aunque los insultos sean inevitables y algún quede algún cavernícola suelto, por lo general no insultan hacia la mujer, sino hacia la imagen del árbitro. “La figura del arbitro siempre va a recibir insulto, de hecho e una de las pruebas que pasas en el test te analizan como controlarías tus nervios en ciertas situaciones que desgraciadamente se dan a diario en cada partido”.

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