La fotografía demográfica de nuestro país nos muestra dos realidades paralelas: la España urbana, que se confina alrededor de Madrid y la periferia de la costa; y la España rural, pueblos castigados por el éxodo masivo y que envejece a pasos agigantados por la falta de relevo generacional. Una España rural que se desangra por la pérdida incesante de habitantes y que sitúa a muchas áreas en serio riesgo de peligro de extinción. La crisis demográfica se sitúa como problema sociopolítico de primer orden y requiere de la aplicación de medidas políticas de Estado urgentes. Mientras llegan las respuestas institucionales, proyectos como el que realiza la Fundación Oxígeno y la iniciativa de jóvenes emprendedores que trabajan por un futuro mejor en los pueblos, van poniendo voz a la callada lucha contra la despoblación rural.

La brecha que separa el mundo urbano del mundo rural se hace cada vez más grande. España tiene 8.125 municipios y más de la mitad de ellos, en concreto 4.995, subsisten con menos de mil vecinos. En el conjunto del mapa español la desproporción demográfica y territorial se ha agravado en los últimos años, sólo el 3,15% de la población (apenas millón y medio de habitantes) vive en el 61% de los municipios. Muchos pueblos, 1.286 exactamente que suponen el 16% del total de municipios en España, no pasan de los cien empadronados y la tasa de envejecimiento es muy alta. Los datos de este demoledor desequilibrio se desprenden del Documento de trabajo de la Comisión de Despoblación de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), a partir del análisis de los últimos datos de población por municipios certificados por el INE y publicados en diciembre de 2016.

Distribución de la población española según tamaño de los municipios
Tabla de elaboración propia con los datos del informe “Población y despoblación en España 2016”. Fuente: FEMP.
En esta tabla se muestra el desequilibrio demográfico en el territorio español: el 12,6% de la población española se concentra en el 1,76% de municipios: las 143 ciudades de más de 50.000 habitantes concentran un total de 5.854.053 empadronados. Sin embargo, entre los 4.955 municipios españoles de menos de mil habitantes no llegan a sumar un millón y medio de vecinos.
Teruel, Soria o Cuenca son los casos más paradigmáticos de lo que se denomina “desiertos demográficos”.

Según el análisis de este informe, 36 provincias o autonomías uniprovinciales han perdido habitantes durante el último año y las mayores pérdidas de población se concentran en las áreas rurales. Las provincias que históricamente han acumulado años de caída demográfica siguen perdiendo habitantes de forma notable, y se sitúan entre las provincias más despobladas de España. Es el caso de Teruel, Soria o Cuenca, provincias que acumulan un mayor número de municipios en peligro de extinción por el éxodo de habitantes y el envejecimiento de la población. Estas tres provincias son los casos más paradigmáticos de lo que se denomina “desiertos demográficos”.

Castilla-La Mancha, una de las más afectadas por la despoblación

Castilla-La mancha es una región eminentemente rural donde más del 90% del territorio está calificado como territorio rural. La densidad de población por kilómetro cuadrado es la más baja de toda España y la demografía va decreciendo de forma progresiva en los últimos tiempos, lo que convierte a esta región en una de las más castigadas por el problema de la despoblación.

Según la previsión del Instituto Nacional de Estadística (INE), la despoblación de Castilla-La Mancha se acentuará en los próximos años perdiendo población de forma sustancial. En concreto Cuenca tendrá, en 2033, un 8% menos de población con respecto a los que tiene en 2018. La provincia de Albacete perderá un 4% y Toledo un 0.4%; Guadalajara es la única que tendrá un 5% más de habitantes con respecto a los que tiene a día de hoy.

Vivir en el medio rural no es fácil. La ausencia de trabajo y la escasez de servicios educativos, sanitarios o sociales hacen que los habitantes de estos territorios se sientan ciudadanos de segunda clase y opten por marcharse a las capitales. Para frenar el éxodo rural se pueden tomar distintas medidas, que pasan por favorecer un modelo económico basado en las potencialidades del medio rural como dar más apoyos a la agricultura, a la ganadería, a las actividades forestales o al turismo de interior para que se cree empleo.

La locomotora del emprendimiento verde

La Fundación Oxígeno, creada hace casi 19 años, invierte todos sus esfuerzos en crear empleo y en generar una concienciación de respeto por el medio ambiente. La locomotora del emprendimiento verde, financiada por la Diputación Provincial de Cuenca,  hizo una parada en nuestra capital el pasado 13 de noviembre. Los participantes inscritos recibirán 30 horas de formación y la “aceleradora de ideas” trabajará con ellos durante 3 meses para tutelar, asesorar y fortalecer la idea empresarial especialmente en sus comienzos.

Emprendedores conquenses del mundo rural asisten a las jornadas de la Fundación Oxígeno celebradas en el Centro de Empresas. Foto: Sonia Sánchez

Roberto Lozano, director de la Fundación, explica que su objetivo principal es reunir los intereses económicos y sociales a favor de una cultura medioambiental. La Fundación no cuenta con ningún tipo de mecenazgo, ni público ni privado, “vivimos de presentar proyectos y vendérselos a quien los quiera comprar, principalmente al sector público, de tal manera que cuando se desarrollan las ideas sean gratuitas para los usuarios finales”. La Fundación trabaja con un público general, niños, jóvenes y adultos, y también para públicos más específicos como periodistas. “Nosotros realizamos cursos de formación y actividades en función de las solicitudes, y los sectores en los que más trabajamos son la educación y voluntariado ambiental  y en los últimos años el emprendimiento”.

“La mayoría de la gente viene con muchas ideas pero muy dispersas, nosotros intentamos centrar esas ideas a lo largo de 3 meses con actividades presenciales dirigidas al proyecto, con acceso a asesoramiento a distancia y con mentores especializados en su tema en concreto”.

La “locomotora del emprendimiento verde” es un proyecto de impulso gratuito para personas emprendedoras que quieran desarrollar su negocio vinculado a temas medioambientales, rurales o sociales que buscan una solución contra la despoblación. Según explica Lozano, “aunque el producto final del servicio que ofreces pueda no tener esos ingredientes, sí lo tiene que tener el proyecto en sí mismo”. “La mayoría de la gente viene con muchas ideas pero muy dispersas, nosotros intentamos centrar esas ideas a lo largo de 3 meses con actividades presenciales dirigidas al proyecto, con acceso a asesoramiento a distancia y con mentores especializados en su tema en concreto”.

Al principio se trabaja en grupos con una formación genérica  como marketing, plan de negocio, contabilidad y en las siguientes fases quedan aquellos que han madurado su proyecto. “La formación es muy práctica para comprobar la viabilidad real del proyecto”.

El objetivo es identificar emprendedores

El objetivo principal del proyecto “la locomotora del emprendimiento verde” es identificar a 280 personas repartidas en 16 provincias, aquellas que sufren un mayor grado de despoblación en España, sobre todo Castilla-La Mancha, Castilla y León y Extremadura. Según Lozano, “la finalidad es fijar población en el medio rural y en ciudades pequeñas, haciendo ver el valor que tiene vivir en este medio, tanto para la calidad de vida como por el menor impacto ambiental, esa huella ecológica que uno deja en su día a día”.

El proyecto “La locomotora del emprendimiento verde” tiene paradas en Castilla-La Mancha, Castilla y León y Extremadura.

Para Roberto Lozano, el problema de la despoblación es un reto de Estado, “de Castilla-La Mancha se van más de 10.000 personas al año que se desplazan a otras comunidades autónomas como Madrid o Valencia principalmente, y esas personas ya es muy difícil que regresen a sus pueblos”. Otro aspecto que destaca Lozano es que “la mayoría de las políticas que se desarrollan en el mundo van dirigidas a reequilibrar los territorios, donde el 80% de la población vive en grandes ciudades dejando despoblado el entorno rural”.

“La gente quiere comer mejor y más sano, por lo que todo lo que tiene que ver con la agricultura y la ganadería sostenible es un sector emergente”

Uno de los nichos de mercado en el mundo rural es el mercado de la alimentación sostenible, que según Lozano es un mercado que está subiendo cerca del 20% cada año, “la gente quiere comer mejor y comer más sano, por lo que todo lo que tiene que ver con la agricultura y la ganadería sostenible es un sector emergente”. Por otro lado, España recibe 70 millones de turistas al año y un alto porcentaje de estos reclama cada vez más un turismo de interior, “hoteles grandes y pequeños y otro tipo de alojamientos se están asentando en el medio rural para satisfacer las necesidades de este otro tipo de turismo que busca otras cosas”, apunta Lozano. Los proyectos de emprendedores que más se están presentando en la Fundación Oxígeno están vinculados al turismo, al turismo de la educación ambiental y a la alimentación sana.

“La principal dificultad que veo en los que se embarcan en un nuevo proyecto es la falta de educación y de preparación para emprender, ni en la escuela ni en los institutos nos han fomentado esa capacidad para impulsar nuestras ideas”

Según Lozano las dificultades que encuentran los que inician su emprendimiento en el medio rural son  los límites personales que se marca cada uno, “muchos se quejan de que no hay dinero, de que no hay financiación, luego les mostramos que sí que hay financiación que viene de distintas líneas como las Diputaciones, la Junta, los bancos”. Pero la principal dificultad para Lozano en aquellos que se embarcan en un proyecto nuevo es “la falta de educación y de preparación para emprender que tenemos desde chavales, ni en la escuela ni en los institutos nos han fomentado la capacidad para emprender e impulsar las ideas”.

El mundo rural siempre se ha ligado al trabajo del hombre en el campo, relegando a la mujer a un papel secundario. Lozano lo desmiente y afirma que “en nuestro caso el porcentaje de mujeres que se inscriben para recibir asesoramiento es mayor que el de hombres, el papel de la mujer es esencial en este medio porque va ligado a la disminución de la despoblación”.

De la crisis económica nació el proyecto “La cabra tira al monte” en Cuenca

Rodrigo González en uno de los jóvenes que tomó la decisión de emprender en su pueblo. En 2007, justo cuando la crisis económica irrumpía en nuestro país, Rodrigo terminaba la carrera de Ingeniería Técnica Forestal. La falta de trabajo le obligó a regresar al pueblo de sus padres, Villalba de la Sierra, un pequeño municipio en plena serranía conquense que hoy en día cuenta con 499 vecinos. “Mi padre tenía 50 cabras y mientras me salía algún trabajo empecé a ocuparme de ellas, mi proyecto de futuro era trabajar de lo que había estudiado pero la crisis me devolvió a la casa de mis padres”.

Rodrigo González saca a diario a su rebaño de cabras en Villalba de la Sierra, en plena Serranía de Cuenca. Foto: plataforma DeYerba.
“Empecé a hacer los quesos de manera autodidacta, mirando vídeos por internet”

Volver al pueblo y ocuparse de las cabras no había pasado por sus pensamientos, pero al poco tiempo se dio cuenta de que salir con ellas al campo realmente le gustaba. “Estoy muy a gusto en el monte, hago mi marcha y estoy en contacto con la naturaleza, que es algo que me encanta”. En su casa las cabras nunca se habían ordeñado, solo se vendía la carne de los cabritillos, y Rodrigo pensó en aprovechar la leche para hacer quesos. “Empecé a hacer los quesos de manera autodidacta, mirando por internet, con libros y al final descubrí la asociación Quered para queseros artesanos que te asesoran y te enseñan a hacer quesos a través de cursos basados en normativa y elaboración”.

La quesería “La cabra tira al monte” por fin echó a andar este verano y ya cuenta con 200 cabras, de las razas “blanca celtibérica” y “cabra del Guadarrama” que según Rodrigo “es una raza que aguanta muy bien el frío y da bastante leche, al principio probé con otra raza que es la murciana pero con este clima frío de la sierra de Cuenca estas cabras apenas dan leche”.

Rodrigo González en la sala de maduración de su quesería “La cabra tira al monte”. Foto: Sonia Sánchez.

Montar la pequeña quesería con la maquinaria adecuada (cuba, sala de maduración, mesas de trabajo, ordeñadoras) supuso una inversión de entre 40.000 y 50.000 euros, y la nave donde duermen las cabras son otros 20.000 euros. Rodrigo pudo hacer frente a esta inversión ya que ganó el premio de la Diputación de Cuenca “La Lanzadera” en 2017, dotado con 20.000 euros. También, al incorporarse como joven ganadero, obtuvo otra subvención de la Consejería de Agricultura por valor de 27.000 euros. “Si no llega a ser por el premio y la subvención no habría podido montar la quesería”. Rodrigo tiene ya todo pagado, “ahora los beneficios son lo comido por lo servido, pero es un desahogo no tener que pagar una hipoteca al banco cada mes”.

Rodrigo se encarga de realizar todo el trabajo, por ahora no puede contratar a nadie más. “Yo me encargo de las cabras, de la quesería, de las ventas, de la contabilidad y de las facturas…pero mi objetivo es contratar a alguien que se ocupe de las cabras, pero cuando los beneficios me lo permitan”.

La elaboración de los quesos es estacional, en cuanto llega el frío las cabras dejan de dar leche y hasta abril las ventas se reducen a los quesos curados que Rodrigo tiene almacenados. “A partir de abril paren las cabras, crían a los cabritos y el trabajo se multiplica hasta Navidad”. La producción de este primer año ha sido escasa, “a la semana he elaborado unos 20 quesos curados, otros tantos quesos frescos y yogures”. Todo los quesos que Rodrigo produce los vende en el pueblo y la carne de los cabritos la vende a través de la plataforma DeYerba, que pone en contacto a ganaderos de animales de pasto y que no comen pienso con gente que quiere comprar ese tipo de carne.

“Mis cabras se alimentan exclusivamente en el campo y en los quesos se notan los matices y los aromas de las plantas como el romero o la bellota”

Los beneficios de los quesos que elabora Rodrigo en su quesería son muchos. El principal es que las cabras no comen jamás pienso, sino que se alimentan exclusivamente en el campo aprovechando los recursos del monte. “Se comen los matorrales y las hierbas con lo que también se reduce el riesgo de incendios, también el sabor de los quesos es muy distinto y se puede notar los matices y los aromas de las plantas de las que se alimentan las cabras como el romero o la bellota, que por ejemplo aporta más grasa a los quesos”. Rodrigo presume de que su proyecto no genera residuos, “la mayoría del estiércol se queda en el monte y lo fertiliza, lo que queda en la nave viene gente del pueblo y se lo lleva a los huertos”.

Rodrigo mira con optimismo a su futuro laboral, piensa que su proyecto tiene un recorrido largo. “Si la quesería va bien me centraré en los quesos, pero si no va bien me centraré en las cabras y en vez de tener 200 pues ampliaré el rebaño a 500”.

El ejemplo de emprendimiento de Rodrigo González es una de las cientos de historias que se suceden a lo largo y ancho de nuestro país, historias de jóvenes que han decidido apostar por devolver la vitalidad a un mundo rural que se desangra.

Foto principal: Sonia Sánchez

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