Esforzarse por la perfección del carácter, defender los caminos de la verdad, fomentar el espíritu del esfuerzo, honrar los principios de etiqueta y guardarse contra el valor impetuoso. Estos son los preceptos del Dojo, el lema del Karate donde el tatami se convierte no solo en combate o un lugar de lucha, sino una filosofía de vida, una forma de entender tu propia alma. El maestro Gichin Funakoshi es conocido como el “padre del karate moderno” y se basó en el respeto para formar el origen de la estricta filosofía del confucionismo, y el budismo zen, haciendo alusión al camino del guerrero japonés medieval o samurai.

El karate se divide en varios tipos desarrollados en diferentes países, pero siempre de la mano del Karate Do; el original. Uno de ellos, el Kyokushinkai; Verdad Definitiva es un estilo de karate fundado en 1953 por el maestro de artes marciales japonés-coreano Masutatsu Oyama. Este modo posee una filosofía basada en la mejora personal mediante el control de la mente y el cuerpo. Su objetivo es la eficacia en el combate real. Además, destaca por unos entrenamientos muy duros llenos de disciplina y gran dureza.  En la actualidad, es uno de los estilos de Karate- Do más practicados a nivel internacional, con más de 40 millones de practicantes.

Lidia Soriano, estudiante de Criminología en la Universidad de Valencia, está de lleno metida en el mundo del Kyokushinkai. Comenzó a practicar este tipo de karate a los 3 años, la edad mínima, nos dice, en la que se puede empezar a practicar. Su padre fue el que la animó a comenzar en el arte marcial, “me metí en ese mundo porque mi padre es profesor de karate, de hecho, él es mi entrenador”.

“Tenía a mi lado a mi familia y amigos apoyándome. Me costó muchísimo, pero logré ganar”

Lidia ha sido campeona de España más de una vez; la primera con 9 años. “Recuerdo como que no me lo creía porque las demás niñas eran mayores y yo solo iba con la intención de participar a ver cómo me sentía”. Fue el primer año que se presentó al Campeonato de España y consiguió ganar. Desde entonces, ha conseguido pódium en diferentes Campeonatos de España, tanto en primero, segundo y tercer sitio, pero el que más le marcó fue el Campeonato de España de 2017. “Tengo especial cariño a este Campeonato porque se celebró en mi ciudad y tenía a mi lado a mi familia y amigos apoyándome. Me costó muchísimo, pero logré ganar”.

Lidia Soriano, en la izquierda, compitiendo

El karate ha sido un deporte que no ha pasado las valoraciones finales de Juego Olímpico. La Asamblea General de los juegos decidió, que, como forma de llegar a lo más jóvenes, se iban a añadir 5 deportes más. Así los deportes de kárate, béisbol, surf, escalada deportiva, e incluso, el monopatín participarán en Tokio 2020. “Tenemos que seguir una adaptación de los tiempos”, argumentó el Comité, admitiendo así que se anula el límite de 28 deportes por edición, pudiendo alcanzar incluso los e-Sports.

Todos los deportes más conocidos y reconocidos como importantes se juegan en las Olimpiadas, pero hay muchos que no consiguen pasar el corte para poder considerarse Olímpicos. Algunos no llegan a la competición y no son tan conocidos, como el Stacking o el Kinball. Sin embargo, hay muchos conocidos como el ajedrez, patinaje o fútbol sala, que no consiguen llegar al límite.

La decisión de incluir el arte marcial en Tokio se aprobó por unanimidad, medida que ha gustado a todos los competidores. Por parte de la Federación Internacional de Kárate, el presidente Antonio Espinós sintió alivio y felicidad por la inclusión del deporte en Tokio. “Es un paso muy trascendente por el que han luchado “muchos años” y que tendrá “una influencia enorme en el futuro”.

Los Juegos Olímpicos son un lugar de pacifismo y de carácter humanitario. Según el COI, Comité Olímpico Internacional, “el deporte será practicado sin discriminación de ninguna clase” e incluso se impone para la promoción de las actividades deportivas de las mujeres en todos los niveles, “con vitas a la aplicación estricta del principio de igualdad de sexos”. Aun así, aunque la primera edición  los Juegos Olímpicos de la era moderna se llevó a cabo en  Atenas en 1896, la mujer no hizo su aparición hasta los de Paris 1900 y para Barcelona 1992, aún 35 países participaban con equipos solo masculinos.

El machismo y sexismo está presente en todos los ámbitos de la vida, el deporte, como vemos no está exento de esta lacra. El karate también se alimenta de esta discriminación; un deporte que llega de Japón, con una cultura más cerrada y unos roles de género más marcados de lo que podemos llegar a pensar en pleno siglo XXI. “Quizás no veamos que nos repercuta igual en la parte europea o en Estados Unidos, una parte más occidental, pero las normas generales las ponen ellos. Esto nos termina afectando”, nos cuenta la karateca.

“Es muchísimo más difícil que una chica puede presentarse a un mundial, porque significa que tienes que mantenerte en lo más alto unos años en Europa durante 4 años”

Un ejemplo claro marcado del sexismo en el tatami es la forma de conseguir los representantes europeos que se presentarán a la Competición Mundial. Para seleccionar a un campeón del mundo de la parte masculina, cada país puede llevar a tres chicos, tres representantes al campeonato del mundo. En cambio, en la parte femenina, cada país no puede llevar a tres competidoras, sino que son elegidas por ranking europeo. Es decir, solo se pueden presentar las Top 10 que han estado en los últimos años en Europa. “Es muchísimo más difícil que una chica puede presentarse a un mundial, porque significa que tienes que mantenerte en lo más alto unos años en Europa durante 4 años que es el periodo que hay entre campeonatos del mundo”, resiente Lidia. Además, el premio de Campeones del Mundo muestra la cara oscura del Karate. La modalidad masculina recibe un premio que dobla al de la modalidad femenina.

Es un hecho que, entre los cien deportistas con más ingresos del mundo, solo aparece la tenista Serena Williams y, que, además, el patrocinio del deporte femenino solo supone un 0,4% del total. La brecha salarial afecta a todas las mujeres, en todos los sentidos, pero aún más en el deporte, la brecha es profunda. Un mismo juego, pero con una categoría de primera y otra de segunda.

Aun así, por parte de Lidia Soriano, le encantaría participar en los Juegos Olímpicos, “pero es algo que se introduce por primera vez ahora. Estamos esperando que se aclaren muchas cosas. Somos novatos y tenemos mucho que aprender”.

Competir es difícil, y compaginarlo con los estudios mucho más. Soriano estudia en la Universidad de Valencia, y trabaja dando clases de karate a niños. Ahora mismo, se está preparando para el Campeonato Europeo, “lo normal es entrenar entre 5 y 6 días a la semana, una media de dos horas y media al día. Compaginar esto con los estudios a veces me resulta difícil, sobre todo cuando se acercan las fechas de entregar trabajos y exámenes siempre voy un poco saturada”, explica.

“Muchas veces me pregunto si todos los sacrificios que hago merecen la pena; el cansancio, las lesiones…”

Sin embargo, conoce que el esfuerzo merece la pena. La Universidad a veces es un sitio que se centra demasiado en los estudios y no permite, a quienes tienen otras carreras a su alrededor, desviarse por diferentes caminos y conocer otros mundos. “Cuando estoy muy cansada o llevo muchos meses de entrenamiento, muchas veces me pregunto si todos los sacrificios que hago merecen la pena; el cansancio, las lesiones, los moratones…, pero en seguida se me quita de la cabeza y sé que, si merece la pena”, revela.

 

Lidia Soriano, a la izquierda

Según un estudio de la Bangor University, todas las artes marciales mejoran la capacidad de atención y alerta a largo plazo. Estos deportes, dice el informe, necesitan de una gran fuerza física, pero a la larga, permiten desarrollar una increíble cantidad de agudeza mental. Aunque el deporte traiga muchísimos beneficios de desarrollo personal, tenemos que tener en cuenta que es un deporte de alto riesgo y de contacto. El cuerpo nota los golpes y caídas de año tras año y eso también pasa factura a tu salud. “La verdad es que a largo plazo no me veo compitiendo. Mi idea es retirarme hacia los 27. Considero que es una edad adecuada ya que las chicas en este mundo se suelen retirar a esa edad, no por temas de trabajo u horarios, si no por temas de salud”, nos cuenta la participante. “No quiero estar a los 30 y pico en el tatami, al menos en la modalidad de combate”.

Un trabajo duro que se lucha competición a competición. “Me marco pequeñas metas, no tengo objetivos a largo plazo muy grandes porque me frustro y siento muchísima presión”. La confianza en una misma es fundamental en un deporte donde la relación cuerpo-mente es el pilar fundamental. “Una vez que llega el momento, tienes que dejar la mente en blanco, te plantas en el Tatami y solo estáis esa persona y tú. Tiene que ganar una de las dos. Si esto se puede considerar estrategia, esta es mi estrategia de juego”.

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