El alpinismo es una de las modalidades deportivas de montaña más antiguas. En este deporte no se trata sencillamente de realizar un viaje por la montaña, sino que cuando se hace referencia al alpinismo se habla de que la persona que peregrina por las montañas lo hace con una motivación concreta. Puede hacerlo por motivos científicos (geología, botánica etc.), también puede hacerlo por disfrutar de la naturaleza y sus paisajes. En ocasiones hay personas que lo hacen por varios motivos, pero en definitiva, un alpinista siempre tiene alguna razón por la que ha decidido a viajar hasta las montañas.

Desde épocas antiguas el hombre ha tenido la necesidad de ascender por montañas. A finales del siglo XVIII, esta necesidad acabó convirtiéndose en deporte cuando se convierte en un entretenimiento para quien lo hace.  En la actualidad, el alpinismo es una disciplina que precisa de un conocimiento amplio del entorno donde se vaya a practicar. Conocer el tipo de terreno que se va a encontrar, si es hielo, roca, o incluso terreno mixto el cual alterna tanto hielo como roca y tener una buena capacidad para la orientación son habilidades básicas que se deben adquirir previamente.

A pesar de todo esto, el alpinismo no es un deporte exclusivo para profesionales y expertos en montaña. También existen personas que cada año deciden ascender montañas de manera amateur. Pedro Almagro es un gran ejemplo de todo esto.

Ganas, esfuerzo y un gran espíritu aventurero

Aunque no es un profesional del mundo de la montaña y practica este deporte como si fuera un hobbie, a sus cuarenta y siete años de edad, Pedro Almagro puede presumir de haber visitado lugares como el Aconcagua, el Kilimanjaro o los Alpes. A la edad tardía de 32 años, comenzó en el alpinismo, debido a la falta de recursos y de tiempo. “Yo empecé tarde a practicar la escalada, porque no tenía ni medios materiales, ni tiempo, ni dinero. Comencé en el alpinismo, cuando empecé a trabajar y tener una independencia económica” asegura. Pedro sabía que acabaría practicando alpinismo, ya que desde pequeño era una persona que le  gustaba mucho la montaña y siempre le había llamado la atención la naturaleza. “Yo siempre digo que existen tres sitios perfectos para la exploración donde también descubres el interior de uno mismo: uno son los grandes desiertos, que actualmente resulta muy complicado poder ir a esos lugares ya que muchos están situados en zonas de guerras y conflictos de radicalismo islámico, los grandes océanos y las grandes montañas.” En la actualidad, Pedro Almagro es profesor de tecnología del I.E.S Hervás y Panduro de Cuenca, donde alterna su trabajo con el alpinismo.

El alpinismo como hobbie

A pesar de llevar quince años de experiencia en el mundo de la montaña, Pedro Almagro no es considerado un profesional. Para él, el alpinismo es una afición donde cada viaje es una experiencia y una lección de vida, ya que siempre se aprende cosas nuevas. “Yo siempre digo que cuando se escala una montaña, el viaje es la tarta y la guinda es conseguir hacer cumbre. Pero no es lo más importante, porque cuando subes una montaña siempre es un aprendizaje donde empiezas a conocer tus propios límites y las ganas internas que te hacen superarte a uno mismo porque siempre hay momentos en los que físicamente llegas al límite”.

Vista desde frontal del Aconcagua

La ascensión al Mont Blanc (montaña situada en los Alpes a 4.810 metros) por la ruta de Gonela fue unas expediciones más duras que recuerda Pedro debido a las grandes dificultades técnicas y climatológicas que tuvo para afrontar. “Fue una ruta difícil que la realizamos en verano, y curiosamente no nos encontramos con nadie, lo hice con Juan José Buendía y un alumno del instituto. Juan José Buendía es un escalador veterano que está acostumbrado  realizar escalada de ocho Miles y para él,  lo recuerda como la jornada de montaña más grande que ha vivido nunca”.

El físico no lo es todo

Como en cualquier deporte, la preparación física y los entrenamientos son la base sobre lo que se sostiene todo. Para la práctica de alpinismo el físico es un aspecto fundamental para poder llegar a la cumbre sin  problemas. Sin embargo, antes de cada expedición, Pedro no sigue una pauta determinada de ejercicio físico y dieta por un motivo principal, entrena su cuerpo cada semana. “Yo en realidad no tengo un entrenamiento específico para ir a la montaña porque yo hago deporte habitualmente y por lo tanto siempre estoy entrenado”. Dos días por semana realiza diez kilómetros de carrera continua a un ritmo de cuatro minutos y medio por kilómetro con un poco de desnivel. También, dos días hace otro tipo de ejercicios como pueden ser piragua, en épocas veraniegas y si las condiciones atmosféricas son adecuadas, y si es invierno, practica en el rocódromo o realiza escalada en roca.

La mentalidad, un aspecto clave para el alpinismo

Para poder llegar a la cumbre de cualquier montaña, estar preparado físicamente es  importante, sin embargo no es lo más importante para llegar a la cima. Pedro considera que no hace falta tener un gran físico para hacer las expediciones que él hace. “No creo realmente que necesites tener una gran capacidad física para hacer lo que yo hago, porque en 10 mil años que llevamos viviendo en sociedad, todavía guardamos en nuestro interior, muchas cosas del medio del que procedemos y estamos más preparados para movernos que para hacer todas las cosas que estamos acostumbrados hacer en la actualidad”. Mantener la calma y tener la mente fría son dos aspectos que a Pedro le han ayudado en alguna ocasión para poder terminar alguna expedición.  Y es que una de las situaciones más complicadas que vivió Pedro fue cuando viajó al Aconcagua, (monte de 6.962m situado en la provincia de Mendoza al Oeste de Argentina)  momentos antes de llegar a la cima.

Penitentes de hielo  a 4.000 m en los Andes

“Cuando estábamos a punto de llegar a la cumbre, tuve una sensación de agotamiento físico y de que me faltaba el oxigeno, que era más mental y miedo a lo desconocido y a lo que me iba a enfrentar con el tema de la altura. Y fue más psicológico que otra cosa, porque me puse a hablar con un compañero y después de un rato parecía que no me había pasado nada y era como estuviera en la puerta de mi casa. Por eso en estos deportes, la fortaleza mental es la más importante y la que en muchos momentos te hace seguir adelante”, asegura Pedro.

La expedición: una aventura de veinte días

La RAE define la palabra expedición de la siguiente forma: toda excursión colectiva a alguna ciudad o lugar con un fin científico, artístico o deportivo, el uso de esta palabra es habitual en los deportes de montaña. Las expediciones son las aventuras que realizan todas las personas que decidan viajar a la montaña con un fin determinado. Además, varían en función del objetivo con el cual se hace, de esta forma, hay expediciones que pueden durar varios días, meses o incluso años. Pedro Almagro solo ha realizado excursiones a picos entre seis o siete mil metros con una duración de quince o veinte días como máximo. “La expediciones  tienen esa duración por el tema del cuerpo, ya que ese es el tiempo para que él se aclimate en este caso al clima o las condiciones atmosféricas que tienes”.

Otro de los elementos importantes en una expedición, es la compañía, ya que se puede hacer de forma colectiva o  individual. Pedro planifica todas sus excursiones de manera individual, sin embargo siempre ha acabado llegando a la cima con personas que ha ido conociendo durante el viaje. “Al Aconcagua por ejemplo, me fui yo solo, sin gente conocida, pero siempre cuando llegas una montaña conoces gente allí, y al final acabas entablando una amistad, y luego siempre terminas haciendo cumbre con personas que has conocido y con las que al final acabas compartiendo tienda de campaña, a veces también comida, y al final terminas intercambiando  experiencias y recuerdos”.

Campamento para el abastecimiento durante el ascenso

Hay que tener en cuenta que la planificación y la preparación previa a las expediciones es bastante sencillo. Actualmente, existen empresas comerciales que ofertan billetes de avión a un precio asequible para poder desplazarte al lugar que se quiera y además, también incluyen lugares donde refugiarte y abastecerte durante el tiempo de expedición. Pedro siempre viaja en función de las vacaciones que tiene y las ganas que tenga de explorar un lugar. “Yo decidí ir al Aconcagua con una semana de antelación. Lo pensé y me empecé a informar, hasta que encontré una empresa que tenía una oferta de vuelo que incluía la cocina allí y así lo hice. También hay que tener en cuenta que las expediciones que yo he realizado no son expediciones a  8.000 metros,  en las que se necesite  una preparación grande en cuanto a medios y logística. Cuando estuve en los Alpes por ejemplo, si que me tuve que informar antes de las rutas más seguras. Además siempre hay que plantearse montañas y sitios que están alcance de uno mismo y no eligir zonas que te sobrepasen o que se necesite de un mayor grado de profesionalidad”.

El alpinismo es un deporte tradicional, que el ser humano lleva practicando de manera inconsciente desde que  apareció hace miles de años. Además es las pocas disciplinas que te permite ejercitar el cuerpo y la mente, a la vez que disfrutas de paisajes increíbles que ofrece la naturaleza. En definitiva, para toda persona amante de la naturaleza y el deporte, el alpinismo es su mejor opción.

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