Carlos David Álvaro Yunta es un joven físico nacido en Cuenca, que durante su recorrido por el instituto optó por apuntarse al atletismo para más adelante especializarse en la velocidad, donde el 100 o los 200 metros eran sus pruebas más queridas. Tuvo que dejar su muy buena trayectoria aferrada a la competición por los estudios, dejando así una larga carrera de éxitos. Según Gonzalo Corrales ex-tenista y fundador de Athletes Global Management (AGM) solo 1 de cada 16 mil deportistas puede vivir profesionalmente.

Carlos David comenta que comenzó su andanza cuando estaba en el instituto, en 3º de la ESO, y que por aquel entonces practicaba futbol. Era portero y el profesor de educación física que resultaba ser también el entrenador de atletismo, Alberto Fernandez, les hizo al principio de curso unas pruebas, como el test del Course-Navette, conocido mejor como el de los pitidos. A través de las pruebas vio que se le daba bien y que si quería entrar al equipo con ellos y así fue como empezó.

Al principio no sabía cómo iba el atletismo o como funcionaba, entonces dijo que se enganchó con el resto. Como era principio de temporada lo que se corrían eran croses, en los fines de semana. Recuerda empezar a la altura de septiembre u octubre, y desde ese tiempo a marzo, estuvo haciendo croses y carreras de larga distancia hasta que le comentaron que existía la pista y lo que se hacía en ellas. Aunque el entrenador le intentaba llevar más por la dirección de medias distancias, es decir, 600 o 1500 metros, a Carlos le llamaba más la atención las pruebas de velocidad y le dijo que quería probarlas. Así es como se inició en la velocidad.

Su primera competición en general fue una de cros, en un pueblo de Cuenca, cerca de San Clemente, y la primera de velocidad fue el Provincial de pista al aire libre de Cuenca de ese mismo año. Era su segundo año de cadete y ese año corrió el provincial de 100 metros y 300 metros y así es como conoció la pista, porque esas fueron sus primeras pruebas  y las recuerda con muchos nervios, porque no sabía bien cómo iban. Él conocía a la gente de los croses, pero no se le daban especialmente bien, entonces afrontó la pruebas de los 100 metros con ilusión pero sin conocer a nadie, así que no sabía lo que se iba a encontrar. Resultó ser una alegría porque corrió a semifinal, luego la final y ganó ambas.

Más adelante comenzó a disputar pruebas en distintos lugares y ciudades de España, pero también se fue un año a correr a París los 200 metros consiguiendo quedar segundo. Expresó que lo de Paris fue un poco buscado, ya que fue en el puente de diciembre de 2008 e iba con sus padres a Paris y una noche bromeando con su padre le dijo que estaría divertido aprovechar y correr allí. Se lo tomó muy a pecho y se puso a buscar competiciones. Dio la casualidad que ese mismo fin de semana había un control de pista cubierta de 200 metros. Entonces se inscribió a través de la Federación Española, les hicieron los trámites y fue una experiencia bastante distinta. Indicó que el control lleva su ritmo, otro idioma, otra gente, el no conocer a nadie. Además, expresó entre risas que la organización era un poco mala y había mucho retraso, pero que fue una experiencia muy interesante y bonita. Era un control de pista, por lo tanto no era ningún campeonato ni nada por el estilo, pero llegó a correr con el que por entonces era uno de los más rápidos de Paris y estuvo codo con codo con él y entraron casi juntos en la meta. 

Para estar entre los mejores se necesitan cualidades innatas, pero Carlos también nos dices que “esto es como todo en la vida, uno nace con unas cualidades que pueden ser mejores o peores, pero lo que al final determina el éxito es el entrenamiento y creo que es aplicable en todo”. En cualquier faceta de la vida se puede nacer predispuesto para hacer algo, pero si no le dedicas esfuerzo y sacrificio las cosas no salen por si solas. Por lo tanto es muy importante tener esas cualidades, pero lo que determinará que seas mejor que otro será que entrenes más que el resto.

Lo que respecta a los entrenamientos y compaginarlos con los estudios en la secundaria nos expresó que eso también fue una sorpresa para él, cuando entró al atletismo, venía del futbol que entrenaba 2 días  a la semana y cuando le pregunto al entrenador de cuantos días se entrenaba, dijo que todos los días. “Yo me sorprendí”. Su rutina era de lunes a viernes, incluso algunos sábados, entrenaba 1 hora y media o 2 y al principio al hacer largas distancias era algo monótono, solo era correr, o series largas en la pista. Pero a medida de que se fue especializando en la velocidad, los entrenamientos se fueron haciendo algo más específicos, más entretenidos. Se compaginaban varias cosas, como ir al gimnasio, técnica de carrera en pista, series largas en la pista. Luego  aclaraba que había otros entrenamientos divertidos que consistían en hacer series en la pista de 40 o 60 metros, pero tirando de un trineo con pesas, para ganar potencia de arranque y fortalecer la musculatura. Al entrenar de 5 a 7 luego tocaba llegar a casa y ponerse a estudiar y al principio se le hacía cansado, porque uno no está acostumbrado a ese ritmo de cansancio físico y después ponerte a estudiar pues es duro, pero al final te acostumbras y las cosas terminaban saliendo.

Llegó a correr siempre con el Club Casas Colgadas, por ese entonces no había muchos clubes,  y estaba también el Club atletismo Cuenca que era más para veteranos, mientras que el Casas Colgadas era más para atletas jóvenes. Al tener allí a todos sus amigos del atletismo, nunca se planteó irse a otro equipo en otro sitio. También por aquel entonces lo ganaba todo o casi todo. Comenta que fue pasar de los croses de no ganar nada, “corrías te lo pasabas bien, pero no ganabas”, a empezar la pista y ver que ganaba carreras y que iba teniendo un pequeño nombre entre toda esa gente. Para él era muy reconfortante ver que el trabajo que le dedicaba en la pista día tras día, tenía su recompensa en el fin de semana cuando competía y le salían las cosas. Acababa ganando o segundo y era muy gratificante.

Competiciones

Carlos David aún así en cros, al ser por equipos consiguió el Campeonato Provincial por equipos en 2008 en Tarancón. A nivel individual, llegó a ser Campeón Provincial de 100 metros lisos en 2º año de cadete y en 2º año de juvenil, y subcampeón de 100 metros en 2007 cuando era su 1º año de juvenil y que le ganó Ernesto Prados, un atleta del Club de Atletismo de las Mesas, que ese mismo año fue campeón nacional de 110 vallas. Así que ese primer puesto era bastante difícil de alcanzar ese año. También ganó el provincial de 200 metros lisos y los 2 años siguientes ya como juvenil. A nivel regional fue tercero en las pruebas de 100 y 300 metro lisos y al año siguiente en 2007 fue campeón regional con la mejor marca de la temporada de 200 metros. Además se clasificó segundo en la final b de 200 metros en 2007 en el Campeonato de España de Comunidades Autónomas en Palma de Mallorca. 

Al final le cogió mucho cariño a las pruebas, pero le pasaba que le gustaba mucho el 100, porque para él es la prueba reina de la velocidad y una de las pruebas reina del atletismo, entonces le tenía un cariño especial. Pero luego, lo que lee pasaba era que en el 200 tenía mejores resultados y se le daba mejor, así que tenia una especie de quiero y no puedo, porque quería el 100 pero se le daba mejor el 200. Al final pues a una por una cosa y a la otra por otra, les tenia mucho cariño a las dos. 

Para preparar ambas pruebas necesitas entrenamientos ligeramente diferentes. Aunque parece un poco obvio un 200 son dos pruebas de 100 seguidas, entonces el entrenamiento es muy similar, porque  son pruebas de potencia extrema, no te tienes que reservar nada de fuerza y lo tienes que echar todo durante toda la carrera. Digamos que el 100 con el 200 no se lleva nada, pero del 200 con el 100 sí hay una diferencia. En el 200, empieza la carrera en curva, la curva tiene cierta complejidad porque técnicamente es más compleja y si que hay que prepararla bien, pero a la hora de hacer salidas, las explosividad en las 2 pruebas es la misma. Expresó también que entrenar el 200 para la prueba del 100 es maravilloso, porque además te da esa resistencia que necesitas para los últimos metros, y para entrenar el 200, el 300 también es una gran prueba porque también te ayuda a ganar esa resistencia que te va  a faltar en esos 200 metros al final. 

Lo peor y como a cada atleta, lo peor en su carrera pueden llegar a ser las lesiones y nos dijo que “de verdad tuve mala suerte con las lesiones, porque tras mi primer año que todo fueron alegrías, al final, me encontré con una lesión que fue una rotura de isquiotibial a la altura del glúteo, más o menos en la inserción y esa lesión me dio bastante guerra en las siguientes temporadas”. Indica que era bastante frustrante porque iba entrenando a lo largo de la temporada, adquiriendo forma y a medida que se intensificaba la carga de entrenamiento, la lesión empezaba a dar guerra y cuando llegaba la temporada de competiciones y de pruebas, pues el músculo estaba cargado y a lo mejor aguantaba un par de competiciones a máximo rendimiento y después tenia que parar porque estaba sobrecargada o se le rompía otra vez el isquio y tenía que andar con rehabilitación, pero esto nunca fue determinante para dejar el atletismo. La razón por la que dejó el atletismo fue porque para él era un hobbie y lo principal eran los estudios. Cuando se tuvo que ir a Madrid a estudiar la carrera, es una ciudad grande y las cosas o las tienes a mano o te quedan lejos. En este caso, la pista no le quedaba cerca y tuvo que optar por una cosa u otra. 

Se planteó volver pero aclara que es muy difícil el haber estado entrenando tantos años a ese ritmo cuando estas metido en competiciones y dejarlo de golpe. Cuando ya se logró acostumbrar un poco al ritmo de estudio de la universidad, encontró una pista de atletismo cerca de la residencia. Aunque estaba en bastantes malas condiciones, pero se podía hacer algo. Entonces si intento reengancharse de nuevo otra vez, pero ya no era lo mismo porque no le podía dedicar el mismo tiempo como le dedicaba antes y es verdad que la lesión si le seguía dando guerra. También llegó a correr un campeonato universitario, que no recuerdo como quedó, pero la sensación que tuvo cuando vio las marcas es que no había ido muy mal, pero resultó no ser capaz de volver a reengancharse y hacer atletismo. Pero esto no lo apartó del deporte, que le gusta mucho, expresa que “cada vez que voy a Cuenca me gusta irme a correr al río, hacer mis series por la pista y en la residencia teníamos gimnasio, así que nunca lo he dejado, pero ya no volví de manera competitiva”.

Para dejar un buen sabor de boca a esta historia dice tener y acordarse de bastantes recuerdos, como las excursiones que hacían con el equipo de atletismo, los campeonatos de España o alguna noche noche por ahí porque se iban lejos y corrían temprano. Tiene también  muy buenos recuerdos de una competición del gran premio sub17 de Elche que fue donde consiguió sus mejores marcas pudiéndose clasificar para el campeonato de España por Comunidades Autónomas en Palma de Mallorca. Pero los mejores momentos que recuerda sin duda son de ir con su padre en el coche, de fin de semana. Le gusta recordarlo de esta manera: “nos levantábamos un sábado a las 6 de la mañana, nos íbamos a Murcia, nos tragábamos las horas de coche que hiciesen falta, calentaba 1 hora, corría 20 segundos y de vuelta a casa”. “Esas eran las experiencias de los fines de semana cuando competía, eso y mi madre en la grada dando gritos de ánimo que solo se le escuchaba a ella cuando me tocaba correr”.

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