ASPANOA, la asociación de padres de niños con cáncer de Aragón celebró su partido de fútbol benéfico en Zaragoza, por vigésima cuarta vez.

Todavía se recuerdan en las calles cercanas a La Romareda tiempos mejores de fútbol zaragozano. Los 5 magníficos, las 6 Copas del Rey y por supuesto… el gol de Nayim en París.

Zaragoza es una ciudad volcada con el fútbol. En la actualidad, miles y miles de aficionados se reúnen en ese estadio cada jornada para ver al Real Zaragoza. Aunque ese equipo, poco se parece a los de aquellos tiempos de gloria. Aún así, la afluencia de aficionados resulta masiva. “No traten de entenderlo” que diría aquel.

El pasado 25 de noviembre fue un nuevo día de fútbol en la ciudad del Ebro. 18.000 aficionados volvieron a animar al equipo blanquiazul, como en cada jornada. Pero ese no era el Real Zaragoza de siempre. No era, ni siquiera, un partido cualquiera. Por vigésimo cuarto año consecutivo, ASPANOA, la asociación de padres de niños con cáncer de Aragón celebraba su partido de fútbol benéfico.

El espacio donde todos los años se celebra el partido resultaba hasta simbólico. La Romareda se encuentra justo enfrente del Hospital Infantil Miguel Servet, lugar donde la mayor parte de niños con cáncer de la ciudad son tratados. Esta casualidad, ha sido aprovechada con una bella factura en la promo del partido.

Como cada año para este partido, un combinado de veteranos del Real Zaragoza se enfrentaría a otro equipo de profesionales ya retirados. En este 2018, ASPANOA tenía preparado un conjunto con mucha calidad en sus botas. Nada menos que un combinado de exjugadores de la selección española.

Cedrún, Aguado, Cani, Joan Capdevila o el Lobo Carrasco son sólo algunos de los grandes nombres que volvieron a pisar un césped el día 25 de noviembre. Jugadores con mucha historia y pedigrí que, sin embargo, no dudaron en vestirse de corto de nuevo por una causa que, desde luego, bien merece la pena.

Y es que tal y como nos cuenta Carlos Larroy, responsable de comunicación de ASPANOA, la recaudación que se consigue con las entradas de este partido representa aproximadamente el 15% de los ingresos que se necesitan para prestar servicio a los niños con cáncer de Aragón y sus familias. “Es la segunda fuente de financiación más importante después de los socios, por lo que para nosotros es un acto fundamental” comenta Carlos. Todo eso, con un precio de tan sólo 3 euros por entrada.

Este partido, además, contaba con un añadido muy especial. Y es que la asociación cumple este año su 30 aniversario. Una trayectoria inmaculada y muy valorada en tierras aragonesas. Sin ir más lejos, tal y cómo recita su web oficial, ASPANOA atendió el pasado año a 197 niños y adolescentes residentes en Aragón y La Rioja, en las distintas fases de cáncer.

A todos estos niños, se les prestó servicios como apoyo psicológico y social, fisioterapia, musicoterapia, actividades de ocio y tiempo libre, campamentos, piso de acogida para familias desplazadas y un largo etcétera.

Además, este mismo año han puesto en funcionamiento la primera investigación contra el cáncer infantil en Aragón que busca tratamientos más exitosos contra las leucemias y el neuroblastoma.

Los caminos del fútbol y ASPANOA se cruzaron hace ahora 24 años con una idea del exfutbolista Javier Planas. El que fuera jugador del Real Zaragoza y de la Unión Popular de Langreo tuvo la idea de un partido benéfico cuando éste conoció a la asociación.

“Javier Planas se sensibilizó con nuestra causa en una gala de ASPANOA a la que asistió como público. Le debemos mucho a Javier porque este partido nos ha dado una visibilidad muy importante, de hecho, mucha gente nos conoce solo por este partido. Durante muchos años fue uno de los pocos eventos que se organizaban para recaudar fondos y suponía un porcentaje muy importante del presupuesto de ASPANOA” cuenta Carlos.

Por este partido han pasado grandes combinados de veteranos, como los del Real Madrid, FC Barcelona o Athletic de Bilbao, por citar sólo algunos. Cómo nos cuenta Carlos el contacto con los exjugadores es de lo más sencillo. “Con la Agrupación de Veteranos del Real Zaragoza hay un contacto constante. Con respecto al equipo rival, después de 24 años, tenemos el contacto de la mayoría de los equipos de veteranos. Todos los equipos de veteranos de España están deseando que les llamemos porque este partido es único en nuestro país”

Carlos, comenta en varias ocasiones el significado tan especial de este encuentro. “Mucha gente no lo sabe, pero esto solo pasa en Zaragoza. No es habitual que en un partido de futbolistas veteranos vayan al estadio cerca de 20.000 personas. En otros partes apenas logran congregar a unos centenares. Los zaragozanos tenemos que estar orgullosos”

Este año, al coincidir con el 30 aniversario de la asociación, ASPANOA quiso que hubiera más presencia en el partido de niños y familias. Así, al inicio del encuentro “ellos salieron al centro del campo formando un corro, representando el primer logotipo que tuvo Aspanoa, y posteriormente formaron un ’30’ en referencia a las tres décadas de trabajo de la Asociación” cuenta Carlos.

Los jugadores del Real Zaragoza y la Selección Española se saludan al finalizar el encuentro (Heraldo de Aragón)

Además, en ese día se vivieron momentos muy emotivos. Cuando todo el campo cantó el cumpleaños feliz y por supuesto el saque de honor que hizo Jorge, un niño afectado en representación de todas las familias aragonesas que tienen un familiar con cáncer.

Debemos de hacer también una especial mención a los voluntarios. Durante el partido, son los propios miembros de la asociación quienes, de forma voluntaria, realizan algunas labores como vender los refrescos en las barras o controlar el acceso al estadio.

Es el caso de las hermanas Zúñiga. La más pequeña, Sonia, tuvo una leucemia linfoblástica aguda de tipo B a los cuatro años. Actualmente colabora con ASPANOA en el grupo de veteranos.

“Somos personas que han pasado por la enfermedad desde hace unos años y que mayoritariamente somos mayores de edad. El grupo se formó hace dos-tres años y desde entonces hemos llevado a cabo distintos proyectos. Damos charlas en colegios e institutos donde se vaya a reinsertar un chico o chica que haya padecido algún tipo de cáncer para que su llegada sea un poco más cómoda” comenta Sonia.

Aunque este año no ha podido participar en la organización del partido sí lo hizo en el pasado en varias ocasiones, saliendo al estadio en el corro inicial que todos los niños de ASPANOA realizan al inicio del partido.

De la misma forma, su hermana Yolanda también ha colaborado en multitud de ocasiones con este partido. “Solía ayudar en la organización. Llevar a los chicos al césped con unas flores de agradecimiento o ayudar a los padres con la venta de una lotería benéfica”

Un marcador insignificante

Pocas veces tendrán los inquilinos de La Romareda la posibilidad de acudir a un partido con la tranquilidad de no importarles el resultado final. Aquel domingo era una fiesta y el marcador era lo de menos.

Aún así y a pesar de que los actos previos al partido y el significado de este eran los motivos principales que movieron a casi 20.000 personas al estadio, lo cierto es que se vio un gran fútbol.

0-2 fue el resultado final a favor del combinado nacional. Todos los goles llegaron en la primera parte, que se jugó a 35 minutos. Diogo en propia meta en el 16 y Catanha, de cabeza en el 24 fueron los artífices de los goles. El Real Zaragoza tuvo varias ocasiones de marcar, aunque finalmente el resultado no se movió.

Un marcador que poco importa si tenemos en cuenta la repercusión que este acto puede llegar a tener. Un partido que ofrece oportunidades y esperanza a quienes más la necesitan.

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Javier Pascual

Amante del cine y el buen periodismo. Defensor del final de Perdidos.
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