El deporte inclusivo es una modalidad deportiva para las personas con discapacidad. Esta clase de deporte consiste en mezclar personas con capacidades diferentes y personas sin ellas con el objetivo de entrenar y hacer ejercicio, favoreciendo así su inclusión. El C.D. El Castellar, equipo del Centro Ocupacional El Castellar en Mota del Cuervo, ha sido uno de los primeros clubes en impulsar esta forma de hacer deporte. 

Hace ocho años el C.D. El Castellar emprendía una nueva aventura: el deporte inclusivo. Gari Cobo, presidente y entrenador del equipo, explica que al estar mezcladas las personas con discapacidad y sin discapacidad se deben cumplir unos estándares para que todos los equipos sean equitativos. «Hay que intentar que haya un ratio de jugadores con discapacidad y sin discapacidad. El equipo se puede componer como máximo de 12 jugadores y puede haber entre siete con discapacidad y cinco sin discapacidad u ocho con discapacidad y cuatro sin discapacidad. Luego si vas bajando el número de jugadores, hasta 10 que es lo mínimo que se exige para formar el equipo, el número de jugadores inclusivos que forman parte de este disminuye» afirma Gari.

En estos momentos el deporte que se juega de modo inclusivo más extendido es el fútbol 7. Gari aclara que «durante un partido de fútbol 7 puede haber dos jugadores sin discapacidad como máximo y uno como mínimo en el campo».

FECAM (Federación de Deportes para Personas con Discapacidad Intelectual de Castilla La Mancha) organizó la primera experiencia en esta modalidad deportiva de fútbol 7 hace ocho años, reuniendo a varios equipos regionales para participar en ella. Desde entonces se celebra cada año el Campeonato Nacional de Fútbol 7 inclusivo en Albacete, que cada vez tiene más prestigio y reconocimiento.

Gari explica que en la última edición celebrada del torneo lograron proclamarse campeones, compitiendo contra  más de 25 equipos entre los que destacaban varios clubes grandes a nivel nacional como fueron el Atlético de Madrid, el Levante o el Villarreal.

C.D. El Castellar levantado la copa de campeones de España en Fútbol 7 inclusivo. Fotografía: Centro Ocupacional El Castellar

En cuanto a la categoría en la que se posiciona el equipo a nivel regional Gari asegura que «tenemos unos jugadores con una calidad que cuando estamos en primera, chocamos con rivales muy fuertes. Entonces un año estamos en primera división, que a lo máximo que hemos llegado ha sido a un tercer puesto, y a otro año bajamos y estamos en segunda. Lo que pasa es que cuando bajamos quedamos campeones y ascendemos, y a otro año bajamos. Y ahí estamos para arriba y para abajo. En segunda tengo que quitar a jugadores buenos porque vamos sobrados y sin embargo, subimos a primera y son ellos los que tienen que quitar a los buenos porque van sobrados. Entonces tenemos un año muy bueno, en el que disfrutamos y otro año en el que perdemos pero disfrutamos igual, aunque claro, no es lo mismo que ganar».

En cuanto a nivel nacional, «cada Comunidad Autónoma tiene su propia Federación y se realiza un campeonato estatal de fútbol 7 inclusivo por comunidades, tipo selecciones» explica Gari.  Además, añade que «FEDDI (Federación Española de Deportes para Personas con Discapacidad Intelectual) está organizando una liga genuina de fútbol 7 con los equipos que se podrían catalogar como de primera división. Esta liga no la hacen por jornadas como una liga de fútbol normal, si no por sectores o torneos». Aunque aclara que «esta liga es solo para personas con discapacidad, no para inclusivos».

Aunque el fútbol 7 es el deporte más generalizado en esta modalidad, Gari afirma que desde hace dos años se está empezando a probar con el baloncesto. «En el caso del baloncesto solo puede haber un jugador sin discapacidad como máximo y como mínimo durante el partido, a diferencia de los dos que puede haber como máximo en el fútbol 7».

Encuentro regional de pruebas motrices inclusivas en Toledo el pasado mes de noviembre. Fotografía: FECAM

Además del baloncesto, también se está comenzando a experimentar la inclusión en las denominadas pruebas motrices. Noé Manjavacas, jugador inclusivo del Castellar, explica que «son diez pruebas a modo de juegos que se hacen por parejas entre un inclusivo y un chico con discapacidad en un pabellón. Lo estamos probando de momento sin competir, solo a modo de ocio. La clasificación en las pruebas motrices que son solo para ellos se hace por sistema de puntos, sacando los tres primeros puestos. Las pruebas motrices inclusivas las comenzamos a realizar para que familiares y amigos pudiesen participar con los chicos».

Noé también cuenta que después de las competiciones se hace una gala de entrega de premios donde suben a los tres primeros clasificados al podio y a todos los demás le dan un obsequio por participar. «Allí disfrutamos todos un montón» afirma.

Además, Noé destaca la gala de premios del VIII Campeonato de Nacional de Fútbol 7 Inclusivo. «El director de la película Campeones estuvo en la gala de entrega de premios en Albacete  y nos entregó el primer premio. Esta película es muy especial para todos pero especialmente para los que practicamos deporte con personas con discapacidad. La realidad supera a la ficción ampliamente. La película refleja muy bien las situaciones con las que nos encontramos con los chicos. No voy a decir que son ellos los que se lo pasan bien por que nos lo pasamos todos bien. Yo voy por que disfruto enormemente. Si puedo ayudarles en algo les ayudo, pero no creo que yo pueda ayudarles a ellos más de lo que ellos me ayudan a mi» concluye Noé.

El deporte adaptado en el Castellar

El Castellar cuenta con 27 federados. Gari explica que los deportes que practican los deportistas del centro son sobre todo los deportes de equipo (fútbol sala, baloncesto y fútbol 7 inclusivo), las pruebas motrices, la petanca, el atletismo y el tenis de mesa. Además, añade que hasta hace unos años también practicaban natación pero «llevamos sin practicarla unos años, ya que casi se nos ahogó uno de los chicos y cogimos un poco miedo. En gimnasia rítmica tampoco tenemos a nadie».

Equipo de baloncesto del Castellar. Fotografía: Centro ocupacional El Castellar

Gari explica que el Centro Ocupacional participa en las competiciones con FECAM y solo se trabaja con personas con discapacidad intelectual, aunque existen más tipos de discapacidades. «Cada federación organiza según la discapacidad de sus deportistas en sus campeonatos. Cada persona, según su discapacidad tiene que estar con los suyos, haciendo deporte con los suyos. Una persona que es ciega no puede jugar con una persona que es sorda o que está en silla de ruedas. Cada uno tiene que tener su federación» aclara.

FECAM clasifica a sus deportistas en cuatro niveles. «El grado más alto es el G1, en el que los deportes juegan sin ninguna adaptación, con el mismo reglamento con el que se juega normalmente, no se adapta ninguna regla. Luego le sigue el G2 en el que ya se adaptan un poquito las normas y el reglamento a ellos según sus capacidades. Luego está el G3, que ahí ya si que se modifican bastante las reglas. Y por último el G4, que se dirige a las personas del G3 que necesitan de ayudas para su movilidad, como por ejemplo las que están en silla de ruedas».

Los problemas a este sistema de clasificación se encuentran en deportes como en atletismo o natación. «Por ejemplo en atletismo se ponen unos tiempos marcados para los chicos y dependiendo del tiempo que hagan en una carrera están en un nivel u otro. Lo que ya nos ha ocurrido varias veces es que estamos entrenando, y hacen unos tiempos con los que estarían dentro de la categoría G3, pero luego cuando llega el momento de la competición se pican y se motivan y superan su tiempo, por lo que hacen un tiempo para G2. Eso conlleva la descalificación porque según esos tiempos debería haber corrido en el G2. Esto nos ocurre a muchos equipos. Luego resulta que el que llega el último es el único que se clasifica, porque los demás están todos descalificados» explica Gari.

Además, a la hora de ir a competir, el Centro se encuentra con problemas como que «cuanto más bajo es la categoría en la que participan los chicos, estos necesitan un mayor número de monitores. Yo he ido solo a jugar con ocho chicos con discapacidad. Pero estos tienen un nivel de autonomía en el que ellos se meten en sus habitaciones, se duchan solos… Se valen por si mismos, aunque tengas que ir a echar un vistazo de vez en cuando. Pero si vas con niveles bajos, se necesitan más monitores por que los chicos necesitan que se esté pendiente de ellos. Por lo que lleva mucho trabajo y a veces no contamos con los suficientes monitores o voluntarios para poder ir a competir» añade Gari.

Otro de los problemas a la hora de competir es la financiación de las competiciones. «Muchas familias no están dispuestas a pagar. Por ejemplo, hacer noche cuesta unos 50 euros pero desde el centro intentamos ayudarles un poco gracias a las subvenciones. También, al ser una federación, tenemos que pagar nuestras licencias que cuesta 50 euros y se la paga el centro a través de las subvenciones. Ellos lo único que tienen que abonar son las competiciones. La competición de fútbol 7 inclusivo ,que son 4 noches vale sobre 100 euros y para que nos salga más barato vendemos rifas y así solo pagamos sobre 35 euros. Pero claro, son cuatro noches en un hotel de cuatro estrellas con pensión completa, y a parte, la organización del campeonato, que lleva bastante gasto».

Campeonato regional de petanca celebrado en Mota del Cuervo el pasado octubre. Fotografía: FECAM

Acercándose el final del año, Gari ya tiene puesta la vista en el próximo año. «Para 2019 queremos seguir la misma línea que este año y participar en los mismos deportes y a ver si podemos probar otra vez en natación. Desde el Centro del Castellar queremos organizar un campeonato de petanca regional así que este año, con las elecciones, tenemos que dejarlo todo planificado antes de que pueda haber algún cambio de gobierno» concluye el presidente del club deportivo.

 

 

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