La equitación es deporte y arte a la vez. La disciplina, el equilibro, la constancia y el amor hacia el animal forman los principios básicos de una actividad que cada vez llama la atención de más gente.

Un total de 7 hombres y dos mujeres participaron en las olímpiadas de RIO 2016
La equitación es uno de los deportes olímpicos más tradicionales. Fue declarado como deporte olímpico en el año 1924, durante las Olimpiadas celebradas en Paris. Consta de tres modalidades: doma, baile de caballos, saltos y  concurso completo. Las tres disciplinas se desarrollan tanto de manera individual como por equipos y en ellas compiten tanto hombres como mujeres en la misma categoría, sin distinciones de género. Actualmente, el convinado español cuenta con cuatro medallas, entre las que destacan un oro, una plata y dos bronces.

Toledo es una provincia que siente gran deboción por el mundo de la hípica. El Club Hípico de Toledo fue fundado por el expresidente de Castilla La Mancha José Bono Rodríguez y actualmente es su hijo José Bono quien está al frente. Ofrecen una amplia variedad de actividades, desde iniciación a la equitación hasta el pupilaje de caballos. “Siempre buscamos agradar a todo el mundo, de cualquier edad”. De hecho, desde el propio club cuentan con un “Poni Club” donde los niños y niñas comienzan sus clases de equitación a la vez que participan en gymkanas y eventos sociales, todo ello con el único objetivo de hacer disfrutar a los niños.

Alumna escuela hípica Toledo

Otro de los servicios que ofrecen, y quizás uno de los más demandados, es el pupilaje de caballos, pero ¿en qué consiste realmente? Tener un caballo requiere de un buen establo o lugar en donde pueda habitar y tiempo para poder montarlo y mantenerlo. Por ello, cada vez son más las personas que optan por pagar al club hípico un “alquiler” por la  manutención del animal durante un periodo de tiempo determinado. “Es como si el caballo fuera tuyo. Nosotros lo cuidamos y su “dueño” viene a montarlo cuando puede. Hay personas que incluso le ponen nombre.” afirman desde el Club toledano.

Como bien reconocía el José Bono Junior en una entrevista a “El Mundo” recientemente, las claves para ser un buen jinete son “Tener disciplina y montar mucho. Cuantas más horas pases encima de un caballo, mejor te va a salir. Siempre digo que la hípica es un arte. El jinete es como un buen escultor o un torero: tiene que adaptarse a los distintos caballos y sacarles el mayor rendimiento posible”.

Bajo la piel de un futuro jinete
Monta a caballo desde que tenía 5 años. Ahora, con 15 sigue haciéndolo cada fin de semana. Se llama David Sánchez y no piensa rendirse nunca. Toda su infancia ha estado rodeado de caballos y por ello reconoce ser su animal favorito. “Veo a gatos y perros y no me transmiten lo mismo que me transmite un caballo. Gracias al caballo me siento libre y consigo olvidarme de todo”. Comenzó siendo un simple hobby y hoy se ha convertido en su sueño “estaba deseando que llegará el fin de semana para venir al pueblo y poder ver a mi caballo. Ahora no me imagino sin montar. Sé que es complicado, pero me encantaría llegar a ser un jinete profesional” Una pasión que David comparte junto a toda su familia. “Mi padre y mi abuelo siempre han montado a caballo, fueron ellos quienes me iniciaron y me enseñaron y han hecho que ame a los caballos”. Aún que David tiene grandes profesores en casa, lo cierto es que sigue dando clases siempre que puede “no estoy apuntado en ningún club hípico, todo lo que se lo he aprendido ha sido gracias a mi padre y mi al profesor que me ha dado clases en una pequeña escuela de mi pueblo”

Practicar equitación se ha puesto de moda. Considerado como un deporte divertido y completo, cada vez son, se ha convertido en uno de los pasatiempos favoritos de la población española y en especial de los niños y niñas.  Su práctica contribuye a la formación de valores como la superación personal y el amor y respeto hacia los animales. Javier Fernández, profesor de equitación, reconoce que la sociedad en realidad no es consciente de los beneficios que aporta montar a caballo “Mucha gente piensa que montar a caballo es dar un paseo y ya está. Pero en realidad, son paseos que ayudan a muchas personas, que favorecen la postura y el contacto con la naturaleza”.

Ejercicios para mejorar nuestra postura corporal

Así, montar a caballo contribuye a, entre otras cosas, mejorar y corregir nuestra postura corporal, mejorar el equilibrio y trabajar la coordinación. “Aquí vienen personas con el objetivo de mejorar su postura. No es una cosa que se aprende en un día, requiere de mucho esfuerzo”. Otro de los beneficios, tiene que ver precisamente con las calorías, ¿es cierto eso de que practicando equitación quemamos calorías?, Javier se muestra contudente y recono que “dependiendo del ejercicio que se esté realizando se quemaremos más o menos calorías, no es lo mismo trabajar velocidad que galopar o trotar. Cada ejercicio aporta algo diferente, pero todos buenos para la salud”. Pero, si hay algo por lo que cada vez hay más gente que práctica equitación es por su contacto con la naturaleza y su amor hacia los animales. “Hacerse cargo del animal. Ponerlo nombre. Lavarlo, echarle su comida o peinarlo es una experiencia totalmente increíble. Nadie se lo imagina hasta que lo hace por primera vez”. Además, también ayuda a trabajar la concentración y disciplina, pero sobre todo a desconectar y relajarse disfrutando de la naturaleza.

Hipoterapia y equinoterapia como rehabilitación

Bien es sabido por todos que practicar deporte ayuda a mejorar nuestras capacidades tanto físicas como mentales. Pero en este caso, además, sirve para mejorar la habilidad de nuestras capacidades psicomotrices. Hablamos de la hipoterapia, un fenómeno en auge que desde el año 2008 trata de ayudar a niños y jóvenes con alguna discapacidad tanto física como psíquica, sensorial y cognitiva.

En España casi el 100% de los clubes hípicos incluyen la hipoterapia entre sus servicios
Actualmente existen tres estilos de Hipoterapia principalmente; Hipoterapia activa, Hipoterapia pasiva y monta terapéutica. La hipoterapia pasiva consiste únicamente en la utilización del paso del animal. El paciente únicamente tiene que disfrutar y es el terapeuta quien se encarga de realizar los ejercicios.

En la hipoterapia activa, se busca estimular el equilibro, la postura y la coordinación a través de la realización de ejercicios neuromusculares. Para ello, el paciente debe de ir acompañado de un asistente lateral que velara por su seguridad.  Por último, como su propio nombre indica, en la monta terapéutica el paciente domina al caballo y se convierte en un auténtico jinete. Es una práctica cuyo objetivo es promover la enseñanza de equitación.

¿Es lo mismo hipoterapia que equinoterapia?

Aunque lo cierto es que ambas tienen nombres muy parecidos y bien podríamos pensar que estamos hablando del mismo fenómeno, lo cierto es que tienen sus pequeñas diferencias. La Equinoterapia, esta consiste en que el paciente tiene una discapacidad física o mental leve, lo cual le permite poder estar a cargo del caballo de manera autónoma, aunque siempre con la constante supervisión de un profesor de equitación.

En la Hipoterapia, por el contrario, el paciente necesita estar acompañado tanto por un guía como por un profesional de la salud. En este caso, el caballo es guiado por una persona, mientras que el paciente va sentado en un cojín a los lomos del caballo.

Paciente en clase de hipoterapia

Las dos prácticas aportan numerosos beneficios para la salud, no solamente a personas con discapacidades físicas, sino también a personas con problemas mentales como El Síndrome de Down, Autismo, Transtornos alimentarios o Psicosis. Algunos de estos beneficios, como reconocen desde el Club Hípico de Toledo son “Mejorar el equilibrio y la movilidad que se consigue gracias al movimiento del caballo. Facilitar la relajación muscular y articular. Estimular la psicomotricidad, pero lo más importante de todo es conseguir que el paciente mejore comunicativamente y en comportamiento con el animal”

Cada martes de la semana, Marta acude junto a su madre al Club Hípico de su pueblo para practicar hipoterapia. Marta padece una enfermedad neurodegenerativa que le provoca problemas a su capacidad lingüística y coordinación motriz. Cada vez que monta a caballo, esboza una sonrisa que provoca sentimientos de felicidad y orgullo en su madre.  “Marta va siempre muy feliz a las sesiones. Disfruta mucho. Le encanta poder tocar y montar en el caballo, al final ver feliz a Marta con el caballo es un auténtico placer”, explica su madre.  Además de disfrutar con el jinete, la joven también ha visto cómo sus capacidades han ido mejorando con el paso de las sesiones. “Gracias a la hipoterapia, Marta ha podido mejorar, no solamente sus comunicación con la familia, sino también su postura y relación con el resto de la gente”.

Como podemos observar, tener discapacidad no impide poder practicar deporte y cada vez son más las personas que optan por la hipoterapia como método de rehabilitación, ya que además de mejorar sus capacidades ayuda a disfrutar de la naturaleza y los animales. La equitación es un deporte que une cuerpo y mente, quizás de ahi provenga su éxito.

 

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