Una pradera que produce cinco veces más oxígeno que una selva amazónica

La Posidonia Oceánica, uno de los pulmones del Mar Mediterráneo se encuentra en vías de desaparición. El turismo y la contaminación son los factores que están propiciando esta pérdida que afecta a nuestras playas y a nosotros mismos más de lo que creemos.

Llega el verano y los portales de Internet se llenan de artículos con las playas mejor valoradas de Españ. Ea, así como las televisiones emiten los spots de promoción del turismo de las comunidades costeras. Llega el verano y todo lo que vemos son playas y más playas. Y no es para menos, pues la costa que tenemos, tanto la que es bañada por el Mar Mediterráneo como por el Océano Atlántico, son de envidiar.

En el norte tenemos una costa más marcada y quebrada debido a la fuerza erosiva y el fuerte oleaje. El litoral mediterráneo se caracteriza por unas arenas más blancas, un trazado casi rectilíneo y unas aguas cálidas y especialmente turquesas. Ya lo decían Los Rebeldes: “Pero yo sé de un lugar donde brilla el Sol, déjame llevarte este verano donde está la acción”. Y no les faltaba razón. Sí, hablan del Mediterráneo y como comenta El País, esta zona es de las zonas más visitadas a lo largo del año.

Imagen 1. Zona hotelera de Calp. Alberto Robles. 2018

El turismo es uno de los pilares fundamentales de la economía española. Durante el verano del 2018, los empleos en el sector turístico han aumentado un 3,1% respecto al 2017 y, del total, un 74% de los asalariados provienen de la Comunidad de Madrid, Canarias, Cataluña, Andalucía, Islas Baleares y la Comunidad Valenciana. ¿Qué tienen en común las cuatro últimas? El Mar Mediterráneo. Es tan grande el turismo en esta zona que al final está pasando factura. Más del 40% de las entradas turísticas en nuestro país se producen en verano. Teniendo en cuenta que el sector servicios, en particular el turismo, es uno de los principales motores de la economía nacional, sabemos que tiene beneficios, pero también inconvenientes.

La Posidonia Oceánica es una planta acuática que vive sumergida en las aguas del Mediterráneo de la que es endémica. Poco a poco, este ser vivo está desapareciendo por la contaminación marina, las prácticas de deportes náuticos y la construcción masiva en las costas que implican la instalación de desagües que liberan aguas residuales al mar aumentando la turbidez. Esta planta es valiosa porque de entre sus grandes funciones, destaca la de actuar como barrera para proteger las playas de la erosión.

Las praderas de Posidonia, las cuales son consideradas como los seres vivos más longevos del planeta con más de 100.000 años, proporciona refugio a más de 400 especies de plantas y 1000 especies de animales, según afirma Greenpace. Además, para muchos biólogos, esta planta es un indicador de calidad de las aguas puesto que es muy sensible a la contaminación. La Posidonia está muriendo poco a poco y cuando se extinga las playas del Mediterráneo no volverán a tener ese color cristalino, la arena blanquecina irá desapareciendo por la gran energía que desprenden las olas y perderemos uno de los pulmones más grandes del planeta ya que una hectárea de Posidonia crea cinco veces más oxígeno que una selva amazónica.

Imagen 2. Praderas de Posidonia Oceánica. Raquel Sussman, El Mundo. 2014
Políticas y progrmas de conservación

Para la Unión Europea, las praderas de Posidonia Oceánica son consideradas hábitats naturales de interés comunitario que requieren especial conservación, incluso se encuentras entre los hábitats de tipo prioritario. El Diario Oficial de la Unión Europea publicó en mayo algunas restricciones para los arrastreros que pescan en varias zonas de Francia. Entre algunas restricciones destacan la prohibición de la pesca con redes de arrastre, dragas o redes por encima de la vegetación marina, en particular de la Posidonia Oceánica. En España, de las 1.600 hectáreas de praderas que tenemos en nuestras costas, las Islas Baleares albergan un 54% de praderas, seguidas por la Comunidad Valenciana con un 27,6%, Murcia con un 11,4%, Andalucía con un 5,2% y Cataluña con un 1,8% del total.

Desde el Consell de Formentera y el Gobierno Balear han apostado por una campaña para concienciar y recaudar fondos para salvar a la Posidonia de la extinción. Save Posidonia Project confirma que las praderas han sufrido una regresión de entre el 30% y 45% desde 2008. Este proyecto tiene la finalidad de promocionar el turismo sostenible y “resaltar la importancia de la Posidonia Oceánica en el presente y en las generaciones futuras”. Grandes empresas como Estrella Galicia, Puleva o Ferrovial ya han apostado por defender este proyecto que ya ha conseguido apadrinar 173.170 m².

Imagen 3. Save Posidonia Project

El Gobierno balear se está percatando del grave problema que supone la extinción de la Posidonia. A principios del verano de 2018, se aprobó un decreto para la conservación de 650 kilómetros de praderas que hay en aguas baleares, por lo que han sido las pioneras de los países que envuelven el Mediterráneo en proteger esta planta. Este decreto prohíbe el fondeo incontrolado, las extracciones de minerales como áridos, el vertido de materiales dragados y la pesca de arrastre. Cuanto a las responsabilidades con las que se debe comprometer el Govern balear predominan controlar la calidad del vertido de aguas depuradas, vigilar los fondeos e impulsar la creación de campos de boyas ecológicas.

La Junta de Andalucía ha optado por conservar las praderas de Posidonia de forma diferente. La Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio ha instalado boyas de fondeo ecológico en el fondo marino, una actividad que se encuentra incluida en el Programa Life+Posidonia. En Almería se encuentra la mayor parte de las 9.200 hectáreas de praderas que hay en la comunidad andaluza. El estudio Conservación de las praderas de Posidonia oceánica en el Mediterráneo andaluz, del programa anterior, concluye que las praderas de Posidonia superan los 200 millones de euros en beneficio, pero, por otro lado, si las praderas llegaran a desaparecer, el mismo estudio, dictamina que la inversión en obras e infraestructuras para mantener el litoral se valora en 96 millones de euros. Del mismo modo, el coste de desaparición de estas se podría valorar en una cifra cercana a los 300 millones de euros en relación con la pérdida del turismo.

Sin ir más lejos, mientras que en las montañas apuestan por replantar especies arbóreas en las áreas que ha habido incendios, en el mar han sembrado 183 plantas de Posidonia, más en concreto en las zonas del Monumento Natural de los Bajos de Roquetas en Almería y en el Parque Natural de Maro-Cerro Gordo, entre Granada y Almería con el fin de facilitar la inclusión de esta especie en el fondo marino.

En Cataluña la reproducción de la Posidonia parece estar pausada. Mientras en el resto de la costa española e italiana se está haciendo con normalidad, en la zona catalana se observan anomalías. Cataluña tiene una gran presencia industrial, la cual acaba repercutiendo en el medio ambiente. Esta comunidad es la responsable de más del 60% de la contaminación española producida por industrias que acaba derramada en el mar Mediterráneo consecuencia de la industria textil, refinerías y fertilizantes.

Desde 1991, la política catalana ha protegido todas las especies vegetales fanerógamas marinas, es decir, que tienen flores, semillas y que poseen raíces, tallos y hojas. Y, ¿cómo lo ha hecho? Regulando las actividades pesqueras cerca de las praderas. Más tarde, en vista de su peligro de extinción, el Govern definió en 2014 las praderas de este vegetal como una Zona Especial Conservació (ZEC), compuesta por más de 3.000 hectáreas de praderas.

Mataró, la localidad famosa por ser una de las pioneras en poder disfrutar del ferrocarril, posee un área litoral amplia de Posidonia Oceánica en sus costas, por ello, Marcel Gubern hizo posible el nacimiento de la Asociación Posidonia 2021, un proyecto que pretende concienciar sobre la importancia de esta planta para sus playas. Barcelona ha acogido este noviembre el Posidonia Green Festival, un festival internacional de arte, naturaleza y de desarrollo sostenible dedicado a la difusión i el conocimiento de prácticas para favorecer el medio ambiente marino. El evento ha viajado también a ciudades como Santa Margherita Ligure y Alicante en el pasado mes de noviembre.

Del mismo modo, la Fiscalía de Barcelona abrió durante el pasado verano una investigación debido a la presunta pasividad de la Generalitat ante las medidas necesarias para proteger esta especie, sospechas que pueden acontecer en delito. Al llegar la época estival aumentan las denuncias por la mala praxis de las embarcaciones, las cuales se aproximan con exceso a las playas que no tienen seguridad. Denuncias que muchas veces acaban en nada.

Imagen 4. Titular de El Periódico. 2018
Comunidad Valenciana

Grandes praderas de Posidonia se extienden a lo largo de la costa valenciana. Desde 1992, la Orden del 23 de enero para la regulación de las actividades sobre las praderas fanerógamas marinas prohíbe la destrucción de las praderas por ser zonas de interés pesquero. Del mismo modo, la Dirección General de Pesca y Relaciones Agrarias son las responsables de establecer unas medidas necesarias para la ordenación de las actividades pesqueras que incurren sobre el litoral marino.

En Castellón, la mayor extensión se encuentra en Torreblanca. El pasado mes de agosto la concejalía de Medio Ambiente de esta localidad llevó a cabo un estudio en el que se muestra la cantidad de Posidonia existente y la calidad que presenta. Otras poblaciones de la costa castellonense que gozan de este prestigio son Oropesa del Marc, con la pradera mejor conservada y con grandes valores de densidad, Benicàssim, Castellón de la Plana y Burriana que, al mismo tiempo, son las ciudades que más turismo registran en la provincia durante los meses de verano.

En València, la presencia de Posidonia Oceánica se reduce a pequeñas praderas que se han reducido debido al gran impacto medioambiental, a las obras costeras y los vertidos que desembocan en el mar. Los municipios más marcados son Sagunt, Cullera, Tavernes de la Valldigna y Oliva, caracterizados por presentar pequeñas cantidades, matojos, en profundidades de entre 8 y 30 metros.

Imagen 5. Pradera de haces de Posidonia Oceánica. Juan M. Ruiz. Atlas de las praderas marinas en España

Es en la provincia de Alicante donde se distribuye de forma mucho más amplia. Una de las razones es la escasa presencia de ríos que propician vertidos de sustancias contaminantes como bien indica el Atlas de las praderas marinas en España publicado por el Instituto Español de Oceanografía: “están presentes en el litoral de la práctica totalidad de municipios alicantinos, a excepción de Guardamar del Segura, a causa de la influencia de la desembocadura del río Segura”.

El mismo estudio divide en cinco grandes tramos los que presentan Posidonia Oceánica. La costa dianense abarca un arrecife de casi 5 kilómetros que a lo largo de los años ha sido destruido por la regeneración de las playas. Desde Xàbia hasta Moraira, en concreto, desde el Cabo de Sant Antoni hasta el Cap d’Or, se esparcen praderas bajo los acantilados que se meten en el mar. Una de las extensiones más copiosas se encuentra frente la Playa de la Granadella, en Xàbia, que recientemente ha cerrado el tráfico de vehículos y ha activado un tren turístico para los visitantes con el propósito de evitar el colapso que a su vez daña el medioambiente.

Desde Moraira hasta Calp, pasando por Benissa, se extienden praderas en las mismas orillas de las playas y calas hasta una profundidad de 25 metros. Los benisseros y benisseras contribuyen cada septiembre a limpiar el fondo marino después de los meses de verano llegando ya a la XVI edición del programa Limpieza Submarina y Litoral. Mari Carme Ronda, concejal de Medioambiente, indica que “después del verano toca darle las gracias al mar por la época estival” y, por ente, por los puestos de trabajo que ha creado. “Benissa, al igual que todos los municipios que nos rodean, como Calp, Teulada-Moraira, Xàbia o Dénia, son municipios que en verano nos dedicamos mayormente al turismo y, los visitantes, al igual que los propios de la zona, no somos agradecidos con la naturaleza y no nos damos cuenta de lo perjudicial que puede ser ese bote de Coca-Cola que dejamos tirado en la arena de la playa” añade Ronda.

Más adelante, desde Altea hasta Santa Pola, se encuentran las praderas más extensas de la Comunidad Valenciana, que se han reducido en los últimos años casi un tercio por efectos que produce el Puerto de Alicante con la salida y entrada de buques, vertidos y pesca de arrastre. En este sector se encuentra el tesoro de la provincia: la Isla de Tabarca. Esta joya es la reserva marina más antigua de España que acoge una gran biodiversidad, ya que en su fondo marino habitan la mitad de las especies de fauna y flora que se encuentran en el Mar Mediterráneo. A lo largo del verano, más de 200 embarcaciones visitan la isla cada día, afectando de manera negativa a las praderas que coexisten en el fondo del mar. Por el contrario, la Posidonia Oceánica alcanza una superficie de 98 km2, lo cual resulta asombroso para los científicos teniendo en cuenta la regresión que está sufriendo a lo largo de la costa valenciana.

La última zona va desde Santa Pola hasta Pilar de la Horadada, caracterizada por la desembocadura del río Segura que provoca un empeoramiento en el vegetal.

Programa de la bandera azul

La iniciativa Bandera Azul es un galardón que ofrece la Fundación Europea de Educación Ambiental a las playas y puertos en función de la calidad del agua, la gestión ambiental, la seguridad y servicios y los senderos que las recorren. Un total de 696 Banderas Azules han recibido las playas de España este año, de las cuales 132 han sido para la Comunidad Valenciana, la más condecorada, además de 14 banderas para los puertos.

La Posidonia Oceánica es un claro indicador de la calidad de las aguas y, por lo tanto, la mayor parte de las playas que disfrutan de este vegetal son premiadas. La provincia de Alicante ha obtenido 68 banderas llegando a ser la provincia con más galardones de España.

Imagen 8. Bandera Azul en la Playa de Dénia. Diario Las Provincias

Los resultados están claros: sin Posidonia no tendríamos esas arenas tan blancas y esa agua turquesa que no tienen nada que envidiarle al Caribe. Protege nuestras playas de la erosión, alberga una gran diversidad de vegetales y de fauna e incluso se encarga de paliar los efectos del cambio climático, absorbiendo dióxido de carbono y produciendo hasta 20 litros de oxígeno por metro cuadrado.

La importancia de la vida submarina recae sobre nosotros mismos, somos los responsables de conservar de forma sostenible los océanos, los mares y los recursos marinos. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible pretenden que elijamos un nuevo camino donde las aguas costeras se deterioren cuantos menos, mejor, un camino en que la contaminación y la acidificación de los océanos se termine o, en su defecto, se reduzca; un camino que invite a poner fin a la explotación pesquera, excesiva e ilegal.

La contaminación marina no solo afecta a la Posidonia Oceánica, sino a las más de 200.000 especies que viven en el mar y a las que viven fuera de ella. La basura marina afecta a la biodiversidad. ¿Cómo? Los animales se pueden enredar en las redes de los barcos que estos tiran al mar o ingerir cualquier partícula de micro plásticos, que luego nos comeremos nosotros cuando cocinemos esa trucha al horno que sabe tan bien. Del mismo modo, para proteger nuestras costas, los gobiernos deben optar por políticas eficaces y equitativas.

Ya lo decía el biólogo marino Jacques-Yves Cousteau: “Solo se protege lo que se ama y solo se ama lo que se conoce”. Ya no tenéis excusa.

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AlbertoRobles

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