El cinco de diciembre tiene como fin celebrar y hacer visible la labor de esas personas que pasan desapercibidas, pero realizan una gran aportación a la humanidad. Ellos son los primeros en preocuparse por las familias que lo necesitan, que recorren el mundo con la intención de mejorar la sociedad. Personas que pese a su labor desinteresada, no reciben todo la atención que se merecen. Los voluntarios conforman esa marea humanitaria que busca mejorar el mundo y obtener una sociedad más justa y respetuosa sin esperar a cambio nada más que un “gracias”, una sonrisa o un abrazo.

Para recordar la labor que realizan están personas, en 1985 la Asamblea General de las Naciones Unidas decretó el 5 de diciembre como el Día Internacional del Voluntario. Un día que por su singularidad varía dependiendo del año. Si en 2009 se celebró con el fin de “Involucrar a las comunidades”, el año pasado la celebración tenía como objetivo dar a conocer el papel del voluntariado joven bajo el lema “Jóvenes del mundo. Activos”. Este año, el papel principal de la celebración se centra en el “Desarrollo económico y social”, un ámbito que afecta mucho a nuestro país debido a la aguda crisis que está atravesando.

Comida donada por parte de los estudiantes universitarios
Comida donada por parte de los estudiantes universitarios

La ciudad de Cuenca no es ajena a esta situación, muchas familias se han visto afectadas por la crisis y aumenta cada día el número de personas en riesgo de exclusión social. El trabajo desinteresado de asociaciones y voluntarios ha logrado, en muchas ocasiones, que una familia tenga algo para comer al final de mes o tener acceso a material escolar.

Una de las asociaciones más importantes en nuestra ciudad es el Banco de Alimentos, el cual se encarga de realizar campañas de recogida de alimentos, juguetes y material escolar para repartirlo entre las 87 entidades con las que colabora, para que puedan llegar a las familias que más lo necesiten.

Desde el tranquilo centro de mayores “San Pedro”, Antonio Villaseñor, el actual presidente del banco de alimentos, desentraña la maquinaria de voluntariado que han ido mejorando a lo largo de los años de crisis. Si al principio “éramos cuatro gatos”, actualmente cuentan con una plantilla de 31 voluntarios fijos, que llega a aumentar a más de cien personas en campañas claves, como la “Gran campaña de recogida de alimentos, que se llevará a cabo los próximos 28 y 29 de noviembre”. Campaña que Antonio espera que sea “mejor incluso que la del año pasado, en la que conseguimos 60.000 kilos de comida para las familias. Este año esperamos, mínimo, doblar esa cantidad. Cuenca es muy solidaria con estos temas”.

Antonio Villaseñor entre la comida donada. Autor: Cruz Ruiz
Antonio Villaseñor entre la comida donada. Autor: Cruz Ruiz

En el sótano del centro de mayores se apilan cajas y cajas de comida donada que prejubilados y jubilados en su mayoría, se encargan de empaquetar y preparar para los centros de distribución. “Lentos, pero sin pausa y con mucho ánimo” es como han logrado crear una red que ha pasado de cuarenta puntos de reparto a 87 en apenas cuatro años. Cuentan además con un almacén cedido gratuitamente por el ayuntamiento, una carretilla elevadora, una furgoneta para realizar las entregas y el suficiente dinero para permitirse tener la furgoneta con la gasolina necesaria. Éste es el recuento de las únicas ayudas que reciben, lo demás simplemente se consigue gracias a la labor desinteresada de las personas. Labor por la que a cambio reciben “el querer de las personas a las que ayudas y la satisfacción que luego te queda”.

Cruz Roja no existiría sin su voluntariado


Ese sentimiento es el mismo que expresa María Domínguez Casero cuando habla de la labor que realizan los voluntarios de Cruz Roja. Ella es la encargada del voluntariado en la ciudad conquense, es el primer paso entre ser un ciudadano más y convertirse en un voluntario de la entidad.

“Cruz Roja no existiría sin su voluntariado”, este mantra es una de las cosas que primero aclara. Y los datos le avalan, pues actualmente Cuenca cuenta con un total de 1264 voluntarios, que aumentan a 2933 cuando miramos los datos de toda la provincia.

Voluntarios que “a través de la transmisión y educación en valores, en la adquisición de hábitos saludables y en el proceso de integración plena de las personas, desean cambiar el mundo” reza uno de los carteles que llena la sala. Voluntarios que en nuestra ciudad tocan temas tan diversos como: personas mayores, inmigrantes, plan de salud, socorro y emergencias, juventud, concienciación o empleo y formación. Estos dos últimos “de vital importancia actualmente” por parte de la Cruz Roja, “debido a los problemas que están atravesando las familias en nuestra ciudad» comenta María.

Cuando empezó el tema de la crisis hubo un gran aumento de voluntarios


A pesar de la importante labor que realiza esta entidad, tampoco ha sido ajena a la crisis y ha visto como su número de plantilla ha descendido drásticamente: “Lo que hacen cinco personas no lo pueden hacer dos. Estamos menos de la mitad de plantilla, y eso se nota mucho”. Por suerte, aunque el número de trabajadores se ha visto reducido, el de voluntarios a aumentado: “Cuando empezó el tema de la crisis hubo un gran aumento de voluntarios. Jóvenes que terminan la carrera y no encuentran trabajo, gente sin empleo…en lugar de encerrarse, decidieron venir a ayudar”.

Acciones que demuestran la solidaridad de los conquenses, y la coordinadora pone como ejemplo la ultima campaña de recogida de alimentos celebrada hace dos semanas en nuestra región: “De toda Castilla-La Mancha, Cuenca ha sido la provincia que más ha recaudado. Cuenca se puede considerar muy solidaria, la gente se vuelca mucho”. Pero María no quiere centrarse solo en ese ejemplo, y hace una valoración muy positiva de los tres años que llevan realizando la campaña de material o de juguetes. Ella confiesa que le encantan los niños y describe con gran énfasis la ilusión de poder llevar un juguete a un niño que de otro modo no hubiese podido disfrutar ese año de unas Navidades “como el resto de sus compañeros de colegio”.

Por ultimo, María Domínguez explica que pasar a formar parte del voluntariado es “algo que tiene que salir de ti, no te pueden intentar convencer”. Por eso, desde que una persona se acerca a informarse sobre como realizar el voluntariado hasta que comienza “un breve curso, que se puede hacer on-line”, apenas pasan quince días, «para que no pierda las ganas».

Uno de estos cursos tuvo que pasar Guillermo García, un joven conquense que lleva más de siete años colaborando como voluntario de servicios preventivos y primeros auxilios de la Cruz Roja. Acompañado por su perro, este jugador del equipo de rugby conquense “A Palos” cuenta como comenzó a los 16 años cuando “un par de amigos ya estaban dentro” y que “es una experiencia que no puedes encontrar en otros sitios”. Se confiesa un gran amante de la música y destaca el punto de vista alternativo que te ofrece poder ser voluntario de primeros auxilios en un concierto: “Puedes disfrutar de la música, pero además sabes que estas ayudando a que otros puedan disfrutarlo si ocurre algo”

Guillermo Garcia. Autor: Cruz Ruiz
Guillermo Garcia. Autor: Cruz Ruiz

Por desgracia, según comenta, la gente a veces no respeta su labor como voluntario: “Como no cobras, parece que la gente no te toma en serio”. Algunas situaciones, como la ocurrida en la última celebración de San Mateo en Cuenca, donde la labor de la Cruz Roja “fue puesta en duda”, desaniman a este joven. Guillermo aclara que: “Al voluntariado no le puedes pedir más, muchas veces salvas la vida a una persona y encima protesta. Más de cien personas son bien atendidas y parece que solo se da cancha a la que se queja”. Aunque aclara que esto es algo puntual, y que la satisfacción general está por encima de estos problemas puntuales.

El ámbito del voluntario alberga muchos campos. Este año, el desarrollo social también tiene su apartado en el Día Internacional del Voluntariado. Uno de estos ejemplos lo tenemos en la propia Facultad de Periodismo.

En el sótano del edificio polivalente del Campus de Cuenca, se encuentran las instalaciones del International Erasmus Student Network, una organización sin ánimo de lucro con sedes en las universidades que reciben estudiantes Erasmus. La labor del ESN, según explica Mario Marín, un estudiante que lleva casi dos años colaborando para esta entidad, comienza antes de los Erasmus lleguen a Cuenca: “Les ayudamos a todo lo relacionado con la búsqueda de pisos, papeleos, carnet joven…para una vez que lleguen aquí, no se encuentren con todo el lío de buscar piso sin saber apenas el idioma”.

La labor de estos voluntarios abarca mucho más que el simple hecho de solucionar la estancia a los Erasmus. Una vez en la ciudad realizan encuentros y reuniones para conocerse, organizan viajes por todo el país y cada cierto tiempo celebran encuentros a nivel nacional en alguna ciudad.

Mario Marín comenta que él ni siquiera sabía de la existencia de esta organización hasta que realizó su Erasmus en Polonia: “El ESN me ayudó mucho allí. Al principio iba muy perdido”. La ayuda desinteresada de sus colegas polacos es lo que le animó a formar parte del ESN en Cuenca. “Fue muy sencillo, les mandé un mensaje, rellené un formulario y…ya son casi dos años ayudando a otros estudiantes”.

Llama la atención la aclaración que hace sobre este voluntariado: “No te creas que es necesario un buen nivel de inglés. Unos no saben inglés, a lo mejor saben italiano o francés, o ninguno. Se necesita más una buena voluntad y ganas de ayudar sin esperar nada a cambio. Al final entre todos nos entendemos”.

Su labor como voluntario le ha llevado por diversos puntos de la geografía conquense, este mes han realizado un viaje a la Ciudad Encantada, pero explica que lo mejor de todo es el ambiente que se crea: “Cuando alguien venga a una de nuestras actividades y conozca el entorno que tenemos seguro que se enamora y se apunta sin dudarlo”. Termina con una frase que parece recoger el sentimiento mayoritario del voluntario en Cuenca: “Te sientes genial por ayudar a alguien a cambio de nada. Solo por el gracias, un apretón de manos o una sonrisa”.

IESN Cuenca en uno de sus viajes. Foto cedida por IESN
IESN Cuenca en uno de sus viajes. Foto cedida por IESN

Son ya casi treinta los años que se viene conmemorando el Día Internacional del Voluntariado. Se ha podido ver como en tiempos de crisis y necesidad la gente se vuelca totalmente con la causa. Cuenca cuenta en su censo con apenas 60 mil habitantes y sin embargo es una ciudad donde el voluntariado esta a la orden del día. Seguirán pasando los 5 de diciembre, y se seguirá recordando la labor desinteresada de tantas y tantas personas, pero mientras los conquenses sigan con la mentalidad actual, Cuenca y solidaridad seguirán siendo sinónimos.

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Cruzruiz

Estudiante de Periodismo en la Facultad de Periodismo de la UCLM
Cruzruiz

Cruzruiz

Estudiante de Periodismo en la Facultad de Periodismo de la UCLM

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