Presentación del poemario “Vía Crucis” del poeta lorquino con la compañía de la declamadora Carmen Feito Maeso

El Club de Lectura de la Biblioteca Pública “Fermín Caballero” de Cuenca ha acogido esta tarde la presentación del tercer poemario de Antonio Perán, “Vía Crucis”, un recorrido poético del camino de Jesús hasta la cruz. En la Sala “Volado” de la Biblioteca no cabía un afiler, pues han asistido más de treinta personas. El ambiente, plagado de perfume y lleno de rostros ancianos hacía que la habitación de apenas veinte metros cuadrados se volviese acogedora y llena de sosiego. No se escuchaban más que murmullos. Leves rumores de expectación.

Varios de los miembros del Club de Lectura han introducido la presentación con la biografía del autor y unos breves apuntes de Ernesto Uria, autor de origen donostiarra que, a pesar de su ausencia, ha acompañado a Antonio Perán con unas bellas palabras. El autor ha querido comenzar dejando claro, tanto como en las primeras líneas de su poemario, que el libro, a pesar de tratar un acontecimiento de gran relevancia para la comunidad cristiana como lo es el Vía Crucis, está recomendado tanto para una persona católica, de otra religión o que simplemente no la tenga. Sus palabras, sencillas y serenas, han hecho hincapié en ese hecho.

Desde Argentina, una de las lectoras de “Vía Crucis” y también amiga de Perán, René, ha querido invitar, vía conexión móvil, a todos los asistentes a la presentación a que “no pierdan la oportunidad de leer el libro de Antonio. Se trata de un erudito de la poesía moderna en España, con una métrica y versificación excelentes. Expone su alma al lector”, ha recalcado la lectora, que ha releído el poemario en incontables ocasiones. Desde ese punto, la reunión literaria no ha hecho otra cosa que ir en crescendo.

Momentos antes de la presentación de «Vía Crucis»; Antonio Perán, primero izqda. Fuente: Rodrigo Abad

Presentación del autor

Antonio Perán ha comenzado hablando de cómo surgió la idea de este poemario. Comenta que hace varios años, quiso transformar en poesía cómo serían las sensaciones de un condenado a muerte. Y en ese caso, qué mejor que elegir la ejecución más famosa, explicada y sentida por los siglos de los siglos: la de Jesús de Nazaret. A pesar de tratar un “hecho histórico”, Perán ha querido expresar que “no se trata de un libro ortodoxo en lo que se refiere a la fidelidad religiosa. Es un libro de libertades, pero que trata con respeto la religión”. Los miembros del Club de Lectura han escuchado atentamente las palabras de Antonio Perán, que aunque desde los ocho años carece del sentido de la vista, tiene una especial facilidad para la oratoria.

Para Perán, es de vital importancia señalar que “en el arte no cabe la belleza sin esfuerzo, y es muy importante regirse por estas tres variables: aptitud, formación y esfuerzo”. El esfuerzo, la dedicación y no rendirse nunca son, además, sus  principales consignas.

Los asistentes parecían sorprendidos y a la vez intrigados por la complejidad del imaginario del poemario “Vía Crucis”, pero a quien de verdad se le notaba henchida de orgullo era a Paquita, la mujer de Antonio Perán, que aunque se encontraba sentada en una posición alejada, no podía dejar de sonreír cuando su esposo explicaba el fruto de su trabajo.

Declamación por Fabio Arciñegas y Carmen Feito

Tras la intervención de Perán, ha llegado un momento cumbre en lo que se refiere a la presentación del poemario. El narrador y declamador Fabio Arciñegas ha recitado el poema “No son los mismos” de la I estación del poemario de Perán. En este texto se narra cómo Jesús ve que las personas que le seguían, ahora no se comportan de la misma forma, pues le insultan, le gritan y otros incluso, le escupen. Luis, el coordinador del Club de Lectura, ha querido añadir de fondo una de las piezas musicales que pueden escucharse durante las Turbas en la Semana Santa conquense. Ese ha sido el punto de inflexión.

Los asistentes, la mayoría residentes en la ciudad, han escuchado las palabras del narrador atentamente, sintiendo con orgullo, reflejado en sus rostros, el poder de la música de su ciudad, además de las palabras de Antonio Perán en la estupenda voz de Fabio. “Una armonía de solemnidad que no ha dejado indiferente a nadie”, según ha declarado una participante del Club de Lectura.

Y si todos creían que esto había llegado al final, se habrían perdido la parte más bella y emotiva de la presentación. La declamadora Carmen Feito, oradora y cantante soprano, poseedora de unos intrigantes ojos verdes que no han parado de detenerse sobre los rostros de los asistentes más jóvenes a la presentación, ha elaborado una magistral narración de la obra de Perán. Su lectura del poema en el que Jesús de Nazaret pide perdón a su madre, la Virgen María, por el sufrimiento que le ha hecho pasar, no ha dejado indiferente a nadie. Apenas Carmen ha leído unas palabras, se ha hecho un absoluto silencio. Pero no un silencio cualquiera. Un silencio de profundo respeto y admiración.

Si buscamos información sobre Carmen Feito en internet, apenas encontramos unos cuantos resultados. Pero no es por su falta de talento. Su voz, rasgada y con un tono muy potente, ha dado vida a Jesús y a la Virgen María. Paquita, la esposa de Antonio Perán, de nuevo, no ha podido contener las lágrimas. Carmen Feito posee una voz como las de antes. Una voz que transmite la poesía de una forma que ni de lejos, los narradores de poesía actuales podrían conseguir. Y a pesar de eso, no encontramos muchos datos sobre ella en Google. Su timbre para la declamación es impecable. Pero no solo de esa forma podemos admirar su esfuerzo y dedicación en trasmitirnos la poesía de Perán. Con la lectura del poema 48, Feito ha puesto la carne de gallina a más de uno de los asistentes. Sus cantos, precediendo las estrofas previas a las palabras de Jesús en el momento de su muerte, han sido memorables.

De igual forma, Carmen Feito ha querido despedirse de los asistentes, narrando un poema de Gerardo Diego dedicado a la ciudad de Cuenca, “El Romance del Júcar”. Los aplausos, durante todas sus lecturas, no han cesado. El silencio, tras la comitiva de aplausos ha sido explicado por uno de los asistentes, que ha hablado por todos los demás. “Nos ha dejado sin palabras. No encontramos términos para describir lo que hemos escuchado”. Hasta un perro lazarillo que se encontraba en la Sala “El Volado” ha escuchado sentado y con total atención las palabras recitadas por Carmen.

Lectora y asistente obteniendo el libro «Vía Crucis». Fuente: Rodrigo Abad

Tras este momento tan emotivo, los asistentes han podido adquirir el libro “Vía Crucis” firmado por Antonio Perán y, también, por la propia Carmen Feito, que ha declarado que “la poesía hay que sentirla. Antonio Perán hace maravillas con sus palabras, y es para mí todo un honor haber podido recitarlas”.

Parece que el tiempo en la ciudad de Cuenca, frío y lluvioso, hace que queramos quedarnos en casa, e incluso, a veces, nos pone tristes. Sin embargo, no está de más arriesgarse a coger un pequeño resfriado, si se puede asistir a la Biblioteca Pública “Fermín Caballero” a apreciar maravillas como lo son las palabras de Antonio Perán o la magnífica voz de Carmen Feito.

 

ENTREVISTA A ANTONIO PERÁN ELVIRA, AUTOR DE “VÍA CRUCIS”

¿Cómo empieza su afición por la poesía?

Prácticamente desde niño. Desde niño ya me hacía mis cancioncillas y, evidentemente, eso es un proceso muy largo porque entre una canción y un poema, valga la redundancia, que contenga poesía hay muchísima diferencia. La gente durante muchísimos años ha confundido verso con la poesía, y ambos no tienen nada que ver. Lamentablemente, hoy se ha dado un paso más allá y se está confundiendo la poesía con el lenguaje común. Y el lenguaje común no es poesía tampoco.

¿Por qué escribir sobre el “Vía Crucis”?

Quería reflejar las sensaciones de un condenado a muerte. Y es todo un reto. Tomé el Vía Crucis porque me parece un ejemplo magnífico, y lo que intento precisamente en el libro es ir reflejando las sensaciones. Se trata de un libro de sensaciones. Por ejemplo, en el poema 7, se refleja la sorpresa por haberse caído [Jesús de Nazaret]. ¿Qué sentimos todos ante una caída? Normalmente nos hemos dado cuenta de que nos hemos caído es, precisamente, cuando estamos en el suelo. Y lo que sentimos es sorpresa, sobresalto. Ese poema intenta reflejar ese sentimiento. Y así todos los demás. Es un poemario lleno de sensaciones.

José Manuel Muñoz Serrano ha escrito el prólogo de su libro, ¿les une una estrecha amistad?

Aunque parezca mentira, lo cierto es que no. Lo digo por lo que él dice de mí. Es amigo de una amiga de Paquita, mi mujer. Ambos forman parte de una radio de internet. Pero es una persona muy gentil y también muy buen escritor.

¿Cómo cree que ha evolucionado su poesía desde su primer poemario, “Diálogos con mi perro Sancho”?

Los tres poemarios que he publicado son totalmente distintos, y solo una persona que se haya fijado en el nombre del autor, verá que he sido yo quien los ha escrito. Al fin y al cabo, los poetas recurren a similares imágenes, mecanismos de metáfora, pero los recursos y su utilización son muy personales. Sin embargo, puedo destacar que una diferencia  notable es su extensión, pues “Vía Crucis”, para ser un libro de poesía, es bastante extenso.

Con el panorama actual existente, en la llamada poesía moderna o prosa poética, ¿cómo podrían incentivar a los jóvenes para volver a consumir la poesía clásica, que cuenta con una métrica estructurada y una delicada elección de los recursos estilísticos?

Yo creo que la poesía siempre es una. Es la misma. Lo que cambian son las formas. Hemos pasado de una poesía que, de alguna manera, se agotó en el Siglo de Oro, una poesía en la que se dieron y se abusaron de los cuatro elementos clásicos, que son: el lenguaje poético, el ritmo, la métrica y la rima. Y al igual que pasó después con la música y con la pintura, hay un momento en que el arte evoluciona porque entiende que ese camino ya lo tiene agotado. Entonces se van creando nuevas formas.

El gran problema que yo le encuentro a la poesía moderna, por llamarla de alguna forma, es que empezamos a confundir poesía con escribir bonito. Pero eso no tiene nada que ver. A menudo ponemos como lo contrario de poesía a la prosa, pero no son contrarios. Lo contrapuesto a la poesía es el lenguaje común.

La poesía es un lenguaje, y a partir de ahí el poeta trabaja con herramientas muy suyas en las que lo fundamental son los códigos. Yo los llamo códigos gramaticales o lógicos. Y los códigos de la poesía no tienen nada que ver con los del lenguaje común. Las formas de asociación de ideas no son las mismas. Es todo distinto. Ya no hablar de las metáforas y figuras. Todo es distinto. Nadie va por ahí a la compra hablando en poesía o diciendo poemas.

En relación a la prosa poética yo prefiero hablar, para quien se lo merece, de poesía en prosa. Eso sería lo correcto. Hay gente muy buena que es capaz de hacer poesía en prosa, pero en problema está en que esos son solo cuatro en el mundo y, sin embargo, se lo están atribuyendo cuatro millones. Por lo que tenemos 3.999.996 millones que están defraudando a los lectores.

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