La Real Academia Española define el término guerra como “lucha armada entre dos o más naciones o entre bandos de una misma nación”, dando por hecho que es necesario la posesión de un arsenal armamentístico. No es la única definición que aporta la RAE, pues añade que puede tratarse de una “desavenencia y rompimiento de la paz entre dos o más potencias”, olvidando, así, la lucha armada. Esto es importante para entender las nuevas formas de hacer guerra que están apareciendo en esta nueva era.

La realidad es que la sociedad está conviviendo en continuos conflictos, pues ya no solo aparecen los tradicionales métodos con tanques y asaltos por tierra o los misiles y cazas por aire; las nuevas guerras se está llevando a cabo en términos globales debido a la influencia de la tecnología en ámbitos económicos y sociales, incrementados por la hiperconectividad en la que viven muchos países en la actualidad.

Esa hiperconectividad global está provocando la aparición del fenómeno `Industria 4.0´, una nueva tensión en la era geopolítica actual. José Luis del Val Román, ingeniero industrial en la Universidad del País Vasco, en su informe Industria 4.0: la transformación digital de la industria, resume este concepto como la “aplicación a la industria del modelo internet de las cosas». Esta convergencia de la sociedad con la tecnología se ha definido por numerosos autores como la 4º Revolución Industrial.

¿Qué tiene que ver el auge de la hiperconectividad con las nuevas formas de desarrollar una guerra? En el libro ConnectivityWars de Mark Leonard, se hace mención a las nuevas formas de batallas que se están desarrollando en la actualidad como pueden ser “la interrupción del comercio e inversiones, el derecho internacional, internet, enlaces de transporte y el flujo de las personas”. Estas formas de luchas han visto incrementada su importancia y uso debido a, en gran parte, el auge de esa gran conectividad y la mencionada `Industria 4.0. También se puede mencionar la idea ParagKhannah, especialista de relaciones internacionales, plasmada en su libro Cartografía, “la conectividad está produciendo la carrera armamentística del siglo XXI”. En definitiva, lahiperconectividad podría considerarse como un nuevo entorno donde se desarrollan guerras hibridas.

Por su parte, la académica británica Mary Kaldor en su libro Las nuevas guerras afirma que el proceso de la globalización influye en términos bélicos como por ejemplo en la “presencia de periodistas internacionales, soldados mercenarios, asesores militares extranjeros e incluso en el poder de organizaciones no gubernamentales”, aspectos que cambian las formas de hacer guerra, según la autora, antes de los años 80 que tendrían una gran importancia en la Guerra Fría.

Se podría decir que las barreras económicas y políticas que disponían cada país han sido derribadas, por lo que, como menciona Mark Leonard, “se combate a través de la forma de gestionar la economía global”. Por ello, este autor clasifica los nuevos campos de batalla en tres escenarios: las instituciones de armamento, la competición de infraestructura y la guerra económica, escenarios en los que nos centraremos detalladamente más adelante.

Antes de todo hay que conocer la situación de la tecnología y de la globalidad actualmente. El siguiente ranking elaborado por DHL mide la profundidad de la globalización del comercio, el capital, la información y los flujos de personas de 169 países del mundo, es decir la conectividad mundial que existe entre los estados. Encabezan este ranking Holanda, Singapur y Suiza, ocho países del top diez son europeos, por lo que se puede decir que el viejo continente es la región más conectada del mundo. España se encuentra en el puesto 21, por delante de Italia (26), Estados Unidos (30) o Japón (42) entre otras muchas naciones.

Centrándonos en la tecnología, hay más datos sobre la situación mundial y europea, el informe de 2019 realizado por We Are Social y Hootsuite informa que existen 4.338 millones usuarios en internet, 367 millones más que en el año 2018. De esos datos que nos deja 2019, 3.896 millones de personas (52%) acceden a internet desde los smartphones, lo que permite hacerlo en cualquier momento y lugar. A partir de esas cifras y dividiendo Europa en cuatro regiones nos podemos encontrar con que el norte de Europa tiene una penetración de internet del 95% (empatado con Estados Unidos) seguido por el oeste con el 94%, un 88% el sur y el este con un 80%. Por su parte, España se encuentra en el puesto número 13 del ranking de países con un 93%.

 

Un nuevo juego

En la obra Kym de Rudyard Kipling se acuñó el  término “Gran Juego” para definir la disputa que tenían el Imperio Británico y la Rusia zarista por el control de Asia Central, más concretamente por el territorio que llegaba desde Persia a la India, entre los años 1813 y 1907. Por otra parte, el  periodista José Ignacio Torreblanca actualiza ese término hablando del “Gran Juego Digital” para relacionarlo con la actualidad. Según este autor internet nació con la intención de ser un “espacio de libertad y comunicación entre individuos”, dejando fuera a los máximos dirigentes de las naciones. Torreblanca va más allá y explica que ahora internet es un espacio que todos los países quieren dominar y en el que dentro de él se compite militarmente para tener el mayor poder posible. Quién más controle este ámbito, más posibilidades tendrá de ganar este juego y, con ello, dominar a otras naciones.

Javier García Toni escribe en El País y en el Huffington Post, también trabajó en European Council on Foreign Relations (ECFR). García Toni explica el término del “Gran juego digital” como la “misma geopolítica de siempre en terrenos nuevos, en ámbitos digitales que, por ser nuevos, nunca habían sido escenario de disputa geopolítica”. Además, añade que “la geopolítica ha sido fundamental para entender las disputas de poder en el ámbito internacional siempre, y en esto no es diferente”.  Destaca que en este nuevo juego se cuentan con nuevas capacidades que se parecen menos a los tanques y más a los ordenadores. “Lo digital es otro campo de batalla más, mucho más importante que el de tierra a día de hoy”, concluye.

Si comprobamos los anteriores datos se puede decir que la sociedad actual depende en un gran porcentaje a la conectividad de internet, existe una fuerte dependencia de esta herramienta tecnológica y cualquier cambio brusco, como podría ser un hackeo financiero o de datos personales, puede suponer un problema en un Estado o en una gran empresa.  A pesar de las buenas cifras que demostraba Europa respecto a internet y a su conectividad, el escenario en esta batalla no está en el viejo continente. En este “Gran Juego Digital” toman la delantera países como China y EEUU, además algunos expertos incluyen, pero sin darle tanta importancia, a Rusia e Israel.

En esa disputa de los cuatro estados, parece que parte con victoria Estados Unidos. Las cuatro primeras empresas con mayor capitalización bursátil en 2018 fueron relacionadas con el ámbito tecnológico y norte americanas. Ese ranking lo lidera Apple y le siguen Alphabet, Microsoft y Amazon, mientras que Facebook se sitúa sexta. En el quinto puesto aparece la primera empresa China tecnológica,Tencent Holdings, delante de su compatriota, también del mundo de las TIC, AlibabaGroup Holding situada en la octava posición. Además, más abajo aparecen empresas importantes como la polémica Huawei, ZTEo JD.

Según el catedrático Gregorio Martín Quetglas, en su artículo La carrera digital, esta competición la inició Estados Unidos tras terminar la segunda guerra mundial hace 74 años. Actualmente Norte América, a pesar de las polémicas políticas de Donald Trump y del partido republicano, sigue apareciendo en todos los rankings por su alta conectividad digital y la importancia de sus compañías tecnológicas en la sociedad y en la economía mundial. Mientras, las empresas tecnológicas europeas quedan muy atrás de este gran duelo y parece que no van a poder plantar cara en un futuro.

García Toni piensa que Europa y Españanecesitan un “nuevo impulso para no quedarse atrás en el campo de la innovación y la tecnología”, pues considera que todavía no es tarde para ese cambio. Se muestra optimista y afirma que “Europa es la primera potencia económica mundial”, teniendo los recursos y el talento necesario para competir cara a cara contra Estados Unidos, Japón o China. La realidad no es esa y lamenta la situación actual en la que vive el continente, pero intuye que después de las elecciones europeas puede ser el momento perfecto para ese “nuevo impulso”.

Volviendo a la carrera por la supremacía tecnológica entre Estados Unidos y China, el actual contexto puede cambiar en unfuturo. China pretende ser el centro neurálgico de la Inteligencia Artificial en los próximos años. El ministerio chino comenzó el «Plan de Trabajo para las Tareas Clave de la Nueva Generación de Innovación de la Industria de la Inteligencia Artificial» con el que pretende cumplir una serie de objetivos antes del 2020, para igualar en el 2025 a Estados Unidos en este escenario y tener en el año 2030 el dominio total de la Inteligencia Artificial. En ese plan se pretenden desarrollar tecnologías como vehículos autónomos, robots de servicios, chips de redes neuronales, domótica o logística inteligente entre otras.

Alejandro Nieto González es ingeniero de telecomunicación por la Universidad Politécnica de Madrid, escribe en numerosos blogs sobre tecnología como en Xataka, medio en el que participó en un podcast para hablar sobre la carrera digital entre China y Estados Unidos. Sobre la Inteligencia Artificial es cauteloso respecto al futuro y manifiesta que “parece ser que será importante, pero nunca se sabe”. Nieto añade que la idea actual de que ese ámbito pueda ser el dominante en unos años hace que los países busquen ese control, pero advierte, “ha habido otras ocasiones en que se perseguía un santo grial y luego no ha sido la clave”.

Pero, ¿existe la posibilidad de que China supere a Estados Unidos? Alejandro Nieto piensa que
en el ámbito público lo ve más probable queen el privado. Según él, “las empresas americanas tienen mayor capacidad de atraer talento de todo el mundo, los investigadores prefieren vivir en EEUU (una democracia liberal) que en China (un régimen totalitario) y esto limita su capacidad de crecimiento”. ¿Qué pasa con Europa? Nieto lamenta que a nivel público las universidades europeas estén «rotas” ya que “tienen un modelo muchopeor que lo que presenta EEUU, aunque mucho más asequibles para los alumnos”. Completa esa afirmación con quea nivel privado la situación “es incluso peor”, añadiendo a España.

La única esperanza europea, según el ingeniero, “es que hubiera una reforma europea de universidades y facilidades para crear empresas innovadoras”, algo que llegaría tras las próximas elecciones europeas.  Las dificultades de que esto suceda son muchas, pues Nieto deplora que “todavía el mercado está muy fragmentado, sería una labor difícil”. Si de verdad la IA es el futuro y el estado que la domine será hegemónico, Nieto confiesa, sin muchas esperanzas, que “estamos en mala posición y sin mucho margen de maniobra”.

La tensión entre estas grandes potencias se puede comprobar con la reciente detención de la directora financiera e hija del fundadorde Hawuei, MengWanzhou,en Canadá por petición de Estados Unidos. Esto se debe a que el país norte americano acusa a dicha empresa de fraude electrónico saltándose así las sanciones estadounidenses impuestas contra Irán hace una década. Huawei es una de las empresas chinas con mayor proyección tecnológica en la sociedad con su compromiso del avance en la tecnología 5G que, como indica María Camila Hernández en France 24, “permitirá la conexión entre todo tipo de dispositivos como vehículos y productos de consumo”.

Nieto, sobre esta polémica y el posible aumento de tensiones entre estas naciones, lo tiene claro y afirma que es un paso más en la escalada de Trump en su guerra comercial, “Trumpha convertido todo en un circo”, añade.Según el ingeniero de telecomunicaciones, “esta situación puede que presione para que disminuya el espionaje industrial, pero hay tendencias difíciles de mover por un simple hecho aislado”. Además, descarta una guerra a gran escala ya que no estaría claro nunca el vencedor, lo que si aparecen en la actualidad son “guerras proxy como la de Siria”.

La conectividad y el poder de internet no solo tienen una gran influencia en el ámbito económico y político de los países, también lo tiene en la comunicación hacia y, sobre todo, entre los ciudadanos. Con los smartphones y la rápida conexión internet, que permite a cualquier usuario comunicarse donde, con y cuando quiera, puede provocar cambios en una nación.  Un ejemplo serían las conocidas primaveras árabes vividas entre el 2010 y 2013. Un vídeo de Youtube en el que se podían ver a cuatro egipcios inmolándose para protestar por la subida de los precios alimenticios, cambio la historia del país.Estas imágenes llegaron a tanta gente en tan poco que los ciudadanos se reunieron para protestar en la plaza del Tahrir, ahora conocida como la plaza de La Liberación.

Este es uno de los ejemplos por el que algunas naciones se preocupan de tener controlada el origen de la información, pero también de vigilar y controlar todo lo que circula por el soporte cibernético. Uno de los casos es el de Rusia, estado que busca implantar en internet la denominada “Westfalia”. Este término se puede definir como un principio que otorga a la nación la soberanía exclusiva sobre su territorio. Según Carla Hobbs, Andrew Puddephatt y José Ignacio Torreblanca en el libro de ConnectivityWars, el país soviético usa internet, en términos de política exterior, para “atacar naciones europeas, desestabilizar, espiar o transmitir propaganda”. Es más, desde 2014 Rusia cuente con las denominadas “tropas de información” para intentar evitar el fomento de estas guerras digitales, lo que serían espionajes o presiones, que vienen de territorios exteriores con intereses. Se podría decir quepara intentar ganar este juego digital es necesario controlar todo lo que te rodea y disponer de estrategias tanto externas como internas.

Las sanciones europeas

Por otra parte, prestando atención en el escenario de guerra económica que comentaba Mark Leonard, nos podemos centrar en las inversiones de capital en países o empresas, el cambio de moneda, la regulación del comercio o las polémicas sanciones que en tantas ocasiones se pueden leer en los medios de comunicación. La Unión Europea utiliza mucho esta labor desde hace décadas. Estas sanciones, desde la propia institución,las califican como “un instrumento esencial de la Política exterior y de Seguridad Común de la UE”. Además, añade que aparecen dentro de “un planteamiento político integrado y global que comprende el diálogo político, acciones complementarias y el recurso a otros instrumentos disponibles”.Estas pueden estar dirigidas a Gobiernos, empresas, organizaciones e incluso personas. Estas se pueden considerar como una herramienta, un poder normativo, importante para mejorar las relaciones internacionales, ya sea directa o indirectamente.

La Unión Europea es transparente respecto a los países que son sancionados. En su página web se puede comprobar que actualmente hay 43 naciones sancionadas, además se especifica los motivos de ello. Por ejemplo, en el caso de Venezuela nos encontramos que ha sido sancionado por exportar armas, congelación de activos, restricciones de admisión, del equipamiento de telecomunicaciones o por represión interna. Cabe destacar que el estado más sancionado por parte de la Unión Europea es Corea del Norte con 36 incumplimientos.

García Toni lo tiene claro, “las sanciones forman parte de la diplomacia, no lo considero como una forma de hacer guerra”. Asimismo, añade que desde siempre han demostrado su gran utilidad y que, utilizadas con inteligencia como lo hace la UE, “producen grandes cambios duraderos y no violentos, que es lo que considero importante”.

Una guerra económica provoca una gran competencia geopolítica, ningún país quiere depender de otro pero si quiere que dependan de ellos. Por ello, el objetivo de las naciones es desarrollarse lo máximo posible como nación, por ejemplo, desde las empresas nacionales y evitar, así, esa interdependencia que está provocando la globalización. Desde este ámbito se relaciona con lo visto en el “Gran Juego Digital”, el nuevo juego geoeconómico en los que aparecen tanto ganadores como perdedores, solo depende del avance que genere cada nación y su interdependencia con otras regiones.

Uno de los casos más polémicos, que nos sirve de ejemplo para comprobar la interdependencia que se tienen con algunos territorios, es el de Turquía hace tres años. Desde la UE se propuso sancionar al país turco congelando las negociaciones de adhesión de la nación a la Unión Europea. RecepTayyipErdogan, presidente de Turquía, amenazó con abrir las fronteras para dejar pasar a los, según él, 3.000.000 de refugiados. Esta decisión se puede relacionar con la idea de Mark Leonard en la que calificaba el “flujo de personas” como un nuevo campo de batalla, una nueva forma de hacer guerra. Erdogan aprovechó la situación y el poder de su país respecto a estos movimientos de refugiados para crear una nueva tensión geopolítica que también se ha visto desarrollada por la globalización anteriormente mencionada.

Como dice la UE las sanciones pueden ir tanto a países, como ya hemos visto, pero también para empresas. Centrándonos en un ejemplo más actual de sanciones a sociedades podemos hablar de la sanción económica de la Unión Europea a Google. La Comisión Europea multó al principal buscador de internet con 1.490 millones de euros y los motivos pueden relacionarse con el `Gran Juego Digital´ actual en el que tanto empresas como estados quieren tener controlada a la sociedad. Como informa ABC, se sancionó por “posición de abuso dominante” con el servicio de publicidad Adsenseque bloqueaba anunciantes de la competencia. Con esta medida se pretende que los usuarios tengan libertad a la hora de buscar diferentes y productos y precios, favoreciendo también a otras empresas más pequeñas.

En definitiva, se puede observar cómo en el mundo actual se han cambiado las relaciones internacionales y políticas exteriores debido a la conectividad, e incluso hiperconectividad, entre naciones. La actual tensión geopolítica en la que conviven numerosos países están cambiando las formas de hacer guerra, los intereses económicos y un desarrollo de la `Industria 4.0´ que está desarrollando un “Gran Juego Digital” en el que nadie quiere perder y ser dominado por su contrincante.

Gregorio Martín Quetglas escribe en El País que “Europa debería priorizar sus escasos puntos fuertes (…) y llegar a acuerdos con algunos de los gigantes”, prefiriendo, por cultura, a Estados Unidos.Esto se debe a que, a pesar de las infraestructuras, los recursos y el capital humano del que dispone Europa,está muy lejos de plantar cara a los grandes competidores de este juego como son China y Estados Unidos y únicamente podríamos aspirar a un tercer puesto. A parte de los beneficios económicos y tecnológicos, los expertos consideran que es importante que Europa entre en el juego, que sea competitivo, invierta e innove, pues así podrá evitar que el mundo tecnológico, y sobre todo internet, en un futuro quede en manos de un duopolio que prive de la libertad y de la seguridad que los ciudadanos merecen. El primer paso para comenzar esta estrategia llegará a finales de mayo con las elecciones europeas.

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