La Universidad de Castilla-La Mancha organiza una jornada monográfica dedicada al estudio general y específico del exilio de juristas, centrada en el caso de México. Dicha jornada tendrá lugar el miércoles 2 de julio en Toledo, en el antiguo convento de San Pedro Mártir.

Conmemorando los 80 años del inicio del exilio tras la guerra civil, se tratarán  los aspectos generales del exilio de los juristas, añadiendo semblanzas de algunos de los juristas más destacados exiliados en México como complemento a la especialidad en Justicia Constitucional, interpretación y aplicación de la Constitución.

Desde El Observador de Castilla-La Mancha, conversamos con Luis Arroyo Zapatero, uno de los dos directores del evento para conocer más a fondo su motivación, organización y ejecución.

Arroyo es Catedrático de Derecho penal y Director del Instituto de Derecho penal europeo e internacional de la Universidad de Castilla‐La Mancha, de la que es Rector emérito.

 

Pregunta: -¿Qué le motiva a hacer estas jornadas?

Respuesta: La conmemoración del 80 aniversario del exilio que dio comienzo con el fin de la Guerra Civil pretende sobre todo recuperar la memoria de lo que España perdió. De vidas, de oficios, de profesiones etc. En el caso en el que nos vamos a centrar en estas jornadas, conmemoramos la pérdida de los juristas y de todos aquellos que fueron asilados en México.

Para hacerse una idea de la catástrofe humana, política e intelectual, quizá haya que decir que entre 1910 y 1936, por lo menos 150 profesores fueron beneficiarios de becas de posgrado en el extranjero por parte de la Junta de Ampliación de Estudios. La mitad de esos becarios estudiaron en Alemania, y más de la mitad estos terminaron en España perseguidos y por fortuna “transterrados” como dijo uno de los más ilustres filósofos y discípulos cualificados de Ortega y Gasset, don José Gaos. Por fortuna, México se comportó como si fuera una segunda patria y les dio a todos las oportunidades que la falta de paz, piedad y perdón les privó de tener en España.

También hoy podemos entender lo que significa el exilio como huida. Cuando vemos a los que huyen de las guerras, de las dictaduras o de la pura pobreza, podemos entender mejor el sufrimiento  que supuso el exilio cuando de repente prácticamente de la noche a la mañana, más de 500.000 personas al caer Barcelona tienen que huir sin nada. Encontrarse en un país nuevo, con una lengua nueva, sin recursos de ninguna clase, la mayoría sin posibilidad de encontrar un trabajo, en campos de concentración… Es preciso que este país recupere la conciencia del dolor de lo que aquello supuso.

Desde el punto de vista de los juristas, cuya memoria conmemoramos, se trataba ni más ni menos que de los protagonistas principales en buena parte del gobierno de la República. Solo en México había más de cuatro catedráticos de derecho penal y en México están enterrados seis rectores de universidades españolas que murieron en el exilio y en una época en que las universidades españolas eran diez. A eso se pueden sumar los caso de los que fueron fusilados como el rector de la Universidad de Granada o el de la de Oviedo, y en eso se da cuenta uno de la barbarie de la Guerra Civil en la que hubo barbaridades por todas partes, pero la primera y principal es la de que los organizan la guerra y sobre todo los que una vez el ejército rojo cautivo y desarmado, no ofrecieron ni perdón ni paz  ni perdón como reclamó Azaña en el año 38 sino que instauraron un sistemas terrible de cárcel y fusilamientos.

También conviene recordar de qué huían. Tengo que recordar que al rector de Valencia lo fusilaron en el año 42, es decir, tres años después de terminar la guerra y aunque, las monjas, curas y demócrata-cristianos de Valencia quisieron salvarle la vida porque no tenía sangre alguna en su currículum, lo quisieron matar como lección. Esta es la enseñanza terrible que tenemos que tener los españoles para mirando hacia atrás. Mirar el presente y valorar lo que tenemos para procurar que nadie se salga del camino recto de la paz, la convivencia y el consenso. Esta es la cuestión clave y por tanto los que quieren asaltar la democracia, tendrían que ser tratados en consecuencia.

 

P: -¿Por qué justo ahora la celebración de estas jornadas?

R: Se cumplen 80 años del exilio, lo que supone que están las cosas suficientemente lejos como para poder valorarlo y examinarlo sin excesivas pasiones. La Facultad de Derecho de la UNAM tiene un cartel que dice: “En homenaje a los maestros españoles que nos trajo la mar”. Cada vez que he ido a esa facultad y veo ese cartel me estremezco de emoción.  Cuando a personajes de la literatura como por ejemplo Carlos Fuentes, le preguntan de dónde salió su vocación literaria, él contesta que de las clases de la Facultad de Derecho del profesor Manuel Pedroso. Nadie aquí sabe quién es Manuel Pedroso, inspirador de premios nobel. Era catedrático de derecho constitucional de Sevilla, embajador de la República, autor de libros valiosísimos y, aquí un desconocido por muchas razones.

A mí me gusta traer esos fantasmas del pasado para que se haga justicia. A mí me inspira combatir esa saña con la que se persiguió a los liberales españoles. Y luego también esto es una lección de democracia para ver que cuando se abre paso a que todo el mundo tenga armas en casa y por lo tanto se abre la dialéctica de los puños y las pistolas, se termina así.

 

P: -La inmigración española se produjo a todos los rincones de latinoamérica, entonces, ¿por qué México?

R: México tuvo un comportamiento absolutamente descomunal porque el propio Presidente de la República Mexicana ordenó a todo su servicio diplomático que enviara al país a todos los perseguidos españoles que lo necesitarán y de hecho, llevó a México a 25.000 personas. No somos capaces de darnos cuenta de lo que significa eso. Que cuando la vida de la gente perseguida no vale nada, se levente una personalidad titánica al otro lado del océano y diga: “todos conmigo”. Puso a su mano derecha al frente de la embajada en Francia para salvar la vida de don Manuel Azaña y de los 25.000 a los que dio documentos y visados para acudir a México.

En México hay en estos momentos casi un millón de nietos o hijos e españoles de aquella época. ¿Cómo no vamos a tenerlos en consideración y cómo no vamos a intentar a usarlos para establecer unas más firmes relaciones entre España y México? Aquellos españoles se convirtieron en un tesoro para la República Mexicana. Construyeron enteras series de hospitales, las facultades de derecho, asesoraron al país en la resolución de conflictos con la expropiación del petróleo y ayudaron a México, que era el país más importante de América, a hacer una política latinoamericana con los economistas exiliados.

 

P: -¿Cómo se dejó sentir la presencia de estos juristas en México como lugar de asilo y qué legaron al país?

R: Los dos juristas más importantes del México actual están ya retirados. Sergio García Ramírez, catedrático de derecho procesal, el cual viene a las jornadas, ha sido fiscal general de la República, presidente del Tribunal Americano de Derechos Humanos. Héctor Fix Zamudio, también es catedrático de procesal y ha sido también Presidente del Tribunal Americano de Derechos Humanos. Los dos cuando comienzan sus conferencias siempre dicen: “somos discípulos de Alcalá Zamora. Alcalá Zamora era uno de los jóvenes catedráticos de derecho procesal más notables de su época, además de ser hijo del Presidente de la República. Entonces, dejaron allí lo que aquí no hubo. La formación jurídica en el estado de derecho y en los derechos humanos. Aquí eso no lo hubo más que por parte de titanes aislados que prácticamente no pudieron asomar la cabeza hasta los años 70.

 

P: ¿Se perdió entonces una generación brillante de juristas en España?

R: Lo que a mí no cabe duda es que la edad de plata a la que llegó España en ciencia, tecnología, arte y literatura se perdió durante 40 años y eso es un crimen contra la españolidad que nadie puede pagar pero que tampoco nadie puede ocultar.

 

P: ¿Ha olvidado España su pasado emigrante?

R: Yo creo que en los debates sobre inmigración que hubo cuando empezó el problema, España fue uno de los países que mejor reaccionó porque los abuelos de la gente joven habían sido todos inmigrantes. Pero una cosa es abandonar el país para buscar trabajo y otra para salvar la vida. Los que huían del régimen de Franco es porque corría peligro su vida, su libertad y sus bienes.

Cuando comienza el debate sobre inmigración que genera en Europa los primeros enemigos del asilo, la mayoría de los abuelos de mis alumnos habían sido inmigrantes y hablaban idiomas como si fueran ricos, y lo que ocurría es que se habían criado en familias que tenían familia en Francia o en Suiza. Esa es la España real, hay otra España inventada que prefiere hablar de la reconquista.

España recibe a los inmigrantes pero todavía no hay una reacción globalmente negativa. El problema de la presencia de agentes políticos extremistas, de esa extrema derecha europea que tan fea resulta, es que legitiman los discursos y antes nadie se atrevía a decir barbaridades pero ahora sí, aunque el día siguiente borren el tweet correspondiente.

 

P: -¿Qué mensaje espera que cale entre los asistentes a estas jornadas?

R: Estas jornadas se realizan en el marco de una de esas cosas extraordinarias que organiza la Universidad de Castilla-La Mancha pero que parece que solo valora la universidad. Este año vienen más de 100 juristas completos, no estudiantes, sino letrados, magistrados, jueces, abogados de toda América que trabajan en las Cortes Supremas, en los Tribunales Constitucionales, en las Defensorías del Pueblo… esos son “nuestros alumnos”.

A nosotros nos interesa poner de relieve esa presencia española en América, en parte fruto de la bondad de los americanos, en el caso de México es evidente, pero no en el caso de otros que aceptaron a regañadientes. Un ejemplo es el barco lleno de exiliados españoles y judíos en el puerto de Buenos Aires. La prensa, menos un solo periódico, reclamaba: “fuera los rojos y judíos”. Y no les dejaban bajar hasta que por fortuna, el único periódico liberal que había, El Dueño, dio todo el dinero para pagar todos los visados y gastos. Esos actos heroicos de personas merecen la pena ser recordados con todas estas gente que vienen de América. Además no olvidemos que las cosas en América no están nada bien. El saber de qué hay que huir es muy importante en la vida y si  lo enseñan los juristas pues estupendo.

 

Algo que apuntar…

Pues como apunte, uno de los profesores que viene de México, es hijo del que era en la República juez de instrucción de Villanueva de los Infantes e hizo sus estudios allí porque su padre tuvo que huir por ser fiscal durante la guerra. Su madre tardó dos años en poderse marchar a México y pasó una época terrible en un pueblo de La Mancha con el cartel de “mujer de rojo”. Este hombre ha hecho una carrera de jurista y ha llevado en su vida la memoria de todos estos exiliados juristas. Hizo también una cosa muy bonita por su madre que es ayudarla a editar en México un libro llamado “Recetas manchegas”.

Por esta razón, la Academia de Gastronomía de Castilla-La Mancha le va a hacer académico de honor en Almagro el día 9 de julio, en el primer día de las Jornadas de Teatro Clásico que organiza la universidad, junto con Dolores Cabezudo que ha recibido la medalla de honor de la ciencia. Se da una medalla de honor al año y una ha sido para nuestra universidad.

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Juan Ignacio Cantero

Graduado en Periodismo por la Universidad de Castilla- La Mancha con Máster oficial en Profesor de Educación Secundaria Obligatoria, Bachillerato, Formación Profesional y Enseñanza de idiomas también en la Universidad de Castilla-La Mancha. En la actualidad es doctorando en la Universidad de Castilla- La Mancha e investiga sobre periodismo deportivo, nuevas tecnologías y periodismo inmersivo/ realidad virtual.
Juan Ignacio Cantero

Juan Ignacio Cantero

Graduado en Periodismo por la Universidad de Castilla- La Mancha con Máster oficial en Profesor de Educación Secundaria Obligatoria, Bachillerato, Formación Profesional y Enseñanza de idiomas también en la Universidad de Castilla-La Mancha. En la actualidad es doctorando en la Universidad de Castilla- La Mancha e investiga sobre periodismo deportivo, nuevas tecnologías y periodismo inmersivo/ realidad virtual.

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