El martes 2 de julio, en el antiguo convento de San Pedro Mártir, actual sede de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de Toledo, se celebrará la Jornada de homenaje a los juristas españoles refugiados en los países iberoamericanos y, en especial, en México, tras la Guerra Civil. Su dirección corre a cargo de Luis A. Arroyo Zapatero (Rector Honorario de la Universidad de Castilla-La Mancha y director del Instituto de Derecho Penal Europeo e Internacional) y F. Javier Díaz Revorio, catedráticos, respectivamente, de Derecho penal y de Derecho constitucional de la UCLM.

Contará con la participación de un nutrido elenco de profesores y personalidades provenientes de la diplomacia (Emilio Cassinello) o de la cooperación internacional (Enrique Vargas, coordinador del Espacio Cultural Iberoamericano de la Secretaría General Iberoamericana) y de varias universidades españolas y mexicanas. Entre los académicos mexicanos, estarán, en representación de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Fernando Serrano Migallón, Sergio García Ramírez y Andrés Ordóñez; y, por parte del Instituto de México en España,su director (Jorge F. Hernández). Aunque predominan los ponentes de la UCLM (Nicolás González Cuéllar, Feliciano Barrios Pintado, Marisol Campos Díez, Alfonso García Figueroa, Adán Nieto Martín, Eduardo Demetrio Crespo, Cristina Rodríguez Yagüe, Javier de León Villalba, Rosario de Vicente Martínez), están presentes también profesores de algunasde las principales universidades españolas: Complutense (Antonio Ortiz-Arce de la Fuente y José Luis García Delgado), Carlos III (Matilde Eiroa San Francisco), Rovira i Virgili (Gonzalo Quintero Olivares), Salamanca (Ignacio Berdugo Gómez de la Torre), UNED (Pedro Miralles Sangro) y Granada (Manuel Martín Rodríguez), además del Instituto Ortega y Gasset (Antonio López Vega).

Son conocidas las gestiones del presidente mexicano, Lázaro Cárdenas, para que miles de refugiados pudieran re-emigrar a México en el verano de 1940, a bordo de barcos como Sinaia, Ipanema o Mexique.México se convirtió entonces en un centro receptor de exiliados cualificados (desde militares a médicos, pasando por maestros, ingenieros, abogados o profesores universitarios), que jugaron un papel importante en la vida intelectual mexicana, con aportaciones tan brillantes como la creación del Colegio de México o la editorial Fondo de Cultura Económica, entre otras,que se integraron rápidamente en su sociedad y en su cultura. En esta Jornada se prestará especial atención, aunque no de forma exclusiva, a los juristas del exilio republicano español.

Mientras la cultura y la universidad españolas quedaban convertidas en un “erial” (en palabras de Gregorio Morán), algunos de los más destacados intelectuales españoles, y, en particular, en el ámbito del Derecho, ejercieron su magisterio entre los mexicanos. La semblanza de varios de ellos centrará la atención de esta Jornada, que se plasmará, posteriormente, en una monografía que publicará la editorial valenciana Tirant Lo Blanch. Felipe Sánchez Román, Demófilo de Buen, Niceto Alcalá-Zamora y Castillo, Javier Malagón Barceló, Wenceslao Roces, Luis Recaséns, Constancio Bernaldo de Quirós, Mariano Ruiz Funes, Fernando Arilla Bas, Francisco Javier Elola y Victoria Kent protagonizarán las sesiones de la tarde.

En la inauguración y en la clausura participarán representantes de las entidades organizadoras o colaboradoras del mundo universitario, político y diplomático. Junto a las autoridades de la UCLM (el rector, Miguel Ángel Collado, la vicerrectora de Internacionalización y Formación Permanente, Fátima Guadamillas, y el decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales, José Alberto Díaz-Palacios) estarán el presidente de las Cortes de Castilla-La Mancha (Jesús Fernández Vaquero), la embajadora de México (Roberta Lajous) y miembros de la ComisiónInterministerial para la conmemoración del exilio republicano español (en concreto, su presidenta, Cristina Latorre Sánchez, y su secretario académico, Jorge de Hoyos Puente).

Este acto es una buena ocasión para recordar que nuestro pasado traumático está marcado, entre otras cosas, por los miles de refugiados españoles que tuvieron que atravesar nuestras fronteras en 1939, huyendo de la brutal persecución de los vencedores de la Guerra Civil. Cerca de veinticinco mil de ellos recalaron en México, país al que se debe tributar una especial gratitud por su acogida. Mientras, nuestro presente no parece resultar tan generoso con los refugiados que huyen, en la actualidad, de guerras, de hambrunas o de tiranos. De ahí la necesidad de reconocer y divulgar esa laborde asilo, que afianza la intensa relación de España con México.

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