En enero de 1844, Isabel II era nombrada reina de España. Con tan solo 14 años y declarada mayor de edad por las Cortes, se ve al frente de un país desolado por las guerras de independencia y carlista. España era saqueada por bandoleros y delincuentes y carecía de un cuerpo de seguridad pública estatal. Por todo ello, el gobierno de Luis González Bravo publica un Real Decreto en el que se ordena la creación de una fuerza especial, con el objetivo de proteger a los ciudadanos y sus propiedades.

Naciendo así, el cuerpo de la Guardia Civil. Hace ya 175 años en el que el país se vio en la necesidad de crear un cuerpo de seguridad estatal, pero, ¿cómo ha evolucionado la Benemérita desde entonces? ¿qué envergadura tiene? ¿Cuáles son sus especialidades más desconocidas?

Desfile militar del 12 de octubre, Toledo

En la actualidad, la Guardia Civil está formada por casi 80.000 hombres y mujeres. Cuenta con más de 2.000 instalaciones y 60.000 medios de trasporte entre vehículos, naves y aeronaves. Superando los 350.000 kilómetros recorridos al año entre mar, tierra y aire.

Bajo el lema de “el honor es mi principal divisa” el cuerpo de seguridad se ha desplegado de manera asombrosa durante toda su historia. Adoptando a la Virgen del Pilar como su patrona en 1913 y componiendo su himno en 1922, cada 12 de octubre celebra su aniversario. Con un evento que resuena en numerosas ciudades y municipios de España, se programan actividades en honor al trabajo de todas las personas que velan por la seguridad de la ciudadanía.

Sin embargo, existe cierto desconocimiento sobre las amplias funciones de la Guardia Civil. A pate de sus funciones más famosas, como tráfico o servicios de atención al ciudadano, el Cuerpo tiene numerosas especialidades que se han ido adaptando a todo tipo de terrenos y periodos históricos.

 

Desfile militar del 12 de octubre, Toledo

 

Los servicios más desconocidos de la Guardia Civil

La Guardia Civil se encarga de proteger a la ciudadanía en cualquier situación, sin excusas ni pretextos, ya sea por tierra, aire o agua. Por ello, es preciso mencionar el trabajo que realizan los operativos del GEAS (Grupos Especiales de Actividades Subacuáticas). Cualquier cosa que suceda en las aguas marítimas españolas o en las aguas continentales, está bajo su protección y responsabilidad.

Sus cometidos fundamentales son numerosos, pero lo que resultan más llamativos comprenden desde la búsqueda y recuperación de personas, pasando por la vigilancia y protección del patrimonio cultural sumergido y la protección antiterrorista. Curiosamente, su sede castellano-manchega se encuentra en Cuenca. Algunos de los efectivos que forman parte esta unidad nos cuentan una de sus anécdotas:

“Estábamos en la oficina, como cualquier día normal de trabajo. Nosotros solemos estar de guardia además de realizar controles rutinarios. Y entonces sonó el teléfono, a mi compañero y a mí nos llamaban por un aviso que habían recibido, tenían la sospecha de que las armas del atraco estaban allí”. Habían pasado semanas desde aquel 5 de octubre en el que Román, un efectivo de la Guardia Civil había sido herido de bala en el cuello y era trasladado inmediatamente al hospital Virgen de la Salud (Toledo). En un atraco a un supermercado que se torció, los tres asaltantes iniciaron un tiroteo contra la primera patrulla de la Guardia Civil que llegó al recibir un aviso de robo. La vida de Román, en un instante, cambiaba por completo y viviría el resto de su vida en una silla de ruedas, sufre una grave lesión medular.

“No lo pensamos dos veces, cogimos el coche patrulla y desmontamos un dispositivo con más de 20 agentes en uno de los pantanos de la provincia de Toledo. Con los equipos subacuáticos, una cuerda de plomos en una mano y un detector de metales en la otra, recorrimos metro a metro cada zona de ese pantano hasta que las encontramos”. Estas pruebas resultaban vitales en la investigación que se estaba llevando a cabo y fueron imprescindibles para sentenciar a los culpables.

“Lo hubiéramos hecho por cualquier civil, pero en este caso era un compañero al que teníamos que hacer justicia”

Exhibición del SECIR del 11 de octubre

A lo largo de su historia, la Guardia Civil ha contado con la ayuda de caballos y perros para realizar sus servicios… Pero no pasa desapercibido el momento en el que los canes del Cuerpo contaron con su propio departamento. Fue en 1982 cuando se fundó el Servicio Cinológico. Esta especialidad cuenta con una escuela en el que los perros son adiestrados y utilizados para trabajar en numerosos campos: búsqueda y detección de drogas, dinero falso y explosivos; o búsqueda y rescate de personas. Su agudo olfato y sus capacidades sociales, hacen de ellos unos perfectos y fieles compañeros. Para J.L. C., sus perros “significan todo”.

Él es responsable de: Tomy, Endy y Porter, tres de los diez perros que conforman el Grupo Cinológico de Toledo. Estos perros son divididos a su vez en dos especialidades: “seguridad y rescate y detectores de narcóticos”.

Los guías de perros de la Guardia Civil acompañan a sus canes, prácticamente, en todas las etapas de su vida, López afirma que “el adiestramiento del animal empieza cuando es cachorro y ha pasado el destete, a partir de los dos meses y medio o tres meses iniciamos su educación. Y es cuando cambia la boca, desarrollando su dentadura completa, cuando comenzamos con la fase específica de la especialidad en la que vamos a adiestrar a nuestro perro”. A partir de ese momento, el adiestramiento de los perros se basa en fomentar el instinto de caza y de presa. “Reforzamos lo que queremos que haga y lo que no queremos que haga, simplemente, no lo reforzamos”. De esta manera, López y los demás guías de la Guardia Civil se encargan de desarrollar plenamente aquellos instintos y aptitudes del perro que pueden serles útiles a la hora de trabajar. “Finalmente, asociamos los olores de caza y presa a sustancias, personas o cosas que queremos que detecten”.

“Nosotros, como guías, nunca finalizamos nuestra formación. A parte de la oposición para acceder a la Guardia Civil, para ser guía de perros, aparte de realizar un curso de entre cinco y seis meses de duración, debes pasar otra oposición para el que no se presentan muchas plazas.” E incluso, una vez nombrado guía de perros del Servicio Cinológico de la Guardia Civil y con años de experiencia a sus espaldas, López asegura no dejar de aprender cosas nuevas: “cada perro es distinto y cada día surgen nuevos retos” en el aprendizaje de estos animales.

Es tanto así, que ya se ha convertido en tradición que el destacamento del SECIR en Toledo, celebre cada año una exhibición en la Comandancia de la ciudad. Personas de todas las edades pueden disfrutar de un verdadero espectáculo de acrobacias y hazañas que demuestran la inteligencia y obediencia de estos animales. Eso sí, los que más disfrutan, gracias al carácter afable de guías y perros, son los más pequeños.

El ingreso de las mujeres en el cuerpo
Desfile militar del 12 de octubre, Toledo

Aunque no estuviera contemplado en la ley, las mujeres han participado de manera activa en la Guardia Civil desde los años 40. Su labor era muy limitada, pues solo realizaban registros y controles corporales a otras mujeres. Las llamadas “matronas” solían ser viudas o huérfanas de guardias civiles y no podían llevar emblemas ni armas en sus uniformes. No fue hasta febrero de 1988 donde un Decreto Ley contemplara el derecho de las mujeres a participar en el Cuerpo en igualdad de condiciones con los hombres.

La Guardia Civil ha evolucionado desde entonces y ahora más de 5.000 mujeres forman parte de ella. Sin embargo, según un estudio de Epdata, este número solo representa a un 7% de los efectivos y, este porcentaje se reduce de manera drástica cuando subimos en la escala de mandos de la Benemérita. Aunque las cosas estén cambiando y los últimos años nos den datos muy positivos, aún “queda mucho por hacer” declara la teniente I. J. S..

Con 23 años, ya formaba parte de las 31 mujeres tenientes que componen la Guardia Civil. Su profesora de informática en bachillerato un día le mostró su arrepentimiento por no haberse inscrito de joven en el Ejército del Aire e I.J.S., que ya destacaba por sus notas, comenzó a investigar sobre a qué quería dedicarse al terminar el instituto. “Yo sabía que quería hacer una carrera, pero una ingeniería, por ejemplo, no me convencía del todo porque yo también hacía mucho deporte, competía a nivel nacional en atletismo. Quería algo con más acción, más adrenalina, más movimiento” declara remontándose al año 2008.

“Yo busqué la opción de hacer una carrera, no quería ir ascendiendo desde guardia raso hasta mi posición. Así que he hecho cinco años de carrera, dos años comunes con el Ejército de Tierra en Zaragoza, y luego tres de especialización en Aranjuez. La formación que nos dan es doble: militar y civil. Salimos con una ingeniería y aparte nuestra carrera militar bajo el título de teniente”.

Jiménez y sus compañeros tuvieron que sufrir el estrés que supone una carrera universitaria y, además, llevar una disciplina militar. En la promoción de la teniente, más de 300 militares ocupaban las aulas y, de entre todos ellos, tan solo había 11 mujeres como Jiménez. Ella afirma haber visto y vivido discriminación de género en su formación, “sí que he visto discriminación conmigo o con el colectivo de compañeras en clase, aunque no de forma directa”. “Más que discriminación por ser mujer, por el hecho de ser un colectivo distinto. Cuantas más mujeres hay en una promoción, menos casos hay de discriminaciones machistas.”

Jiménez resalta las pruebas físicas, un caso que aún en la actualidad social sigue siendo polémico en España. “Es lógico que tenemos menos capacidades físicas que los hombres, eso es algo palpable. En la Academia es verdad que uno de los tópicos por el cual se nos discrimina más es el tema de las pruebas físicas: que se nos exija menos. Todo está medido según las capacidades de cada uno y se nos entrena para ser igual de válidos en el trabajo que desempeñamos. No se trata de facilitar a las mujeres el trabajo, es una comparación equitativa a las capacidades de cada género garantizando siempre la efectividad del trabajo. Aparte de justo es lógico, la discriminación positiva se hace para que exista una igualdad de oportunidades de acceso a ambos géneros.”

“No se trata de facilitar a las mujeres el trabajo, es una comparación equitativa garantizando siempre la efectividad del trabajo”

Mucho más que un cuerpo militar

La Guardia Civil es una gran familia. Y dentro de cada familia existen todo tipo de miembros, con capacidades diferentes y defectos contrarios. Con este reportaje se pretende demostrar que detrás de cada agente de la Guardia Civil hay una persona que sufre y vela por la seguridad de todos. Puede resultar fácil juzgar a un militar por sus servicios en tráfico cuando llega a casa una multa por exceso de velocidad, pero no lo es tanto cuando pone su vida en riesgo porque así se comprometió cuando aprobó su plaza en las oposiciones.

Agentes del GEAS, un guía canino o una teniente son vitales para que vivamos en una sociedad que funciona. La diversidad de servicios y avances que cada día la Benemérita realiza por los ciudadanos es fundamental para el desarrollo de nuestras actividades más cotidianas como conducir seguros, hacer la compra o salir a pasear. Por eso, es importante conocer su paso a través de la historia, para romper con los estereotipos existentes sobre los cuerpos de seguridad del Estado.

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Rocio Bravo

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