El viejo mito de los perjuicios provocados por las radiaciones móviles siempre ha estado en el aire: ¿Qué hay de cierto en estas suposiciones?

“Pon el móvil en modo avión por la noche”. “No duermas cerca de él ni hables cuando se carga”. “La radiación de los móviles produce cáncer”. “Y cuidado con las antenas, que también son dañinas”. ¿Cuántas veces hemos oído frases de este tipo? Es frecuente y, quizás demasiado generalizado, un miedo infundado hacia las radiaciones electromagnéticas a las que estamos expuestos en nuestra vida diaria. El debate acerca de la verdadera amenaza que suponen estas radiaciones siempre ha contado con “escépticos” de las nuevas tecnologías y con argumentos científicos que apagan las alarmas en torno a su peligro real. No son pocos los casos de gente que ha comprado supuestos objetos antiradiaciones. E incluso ayer mismo, domingo 20 de octubre, conocimos la noticia de que un colegio en Salamanca ha quitado su WiFi en pos de la seguridad. Y es que, en esta época donde la sobrecarga de información provoca, paradójicamente, desinformación, es normal leer auténticas barbaridades acerca de este tema. ¿Qué hay de cierto, científicamente hablando, de la “amenaza” que suponen las radiaciones electromagnéticas”?

Para corroborar –Y desmentir- hechos, contamos con la ayuda de Alberto Nájera; licenciado en Física, Doctor en Neurociencias y profesor Contratado Doctor del  área de Radiología y Medicina Física en la Facultad de Medicina de Albacete. Además, en su faceta como investigador y divulgador, es coordinador del proyecto Unidad de Cultura Científica e Innovación de la UCLM. En su blog, Radiandando, habla largo y tendido acerca de la radiación, desmintiendo mitos y corroborando con argumentos las verdades científicas.

Saltan las alarmas

En cuanto a las polémicas que rodean a las radiaciones electromagnéticas, uno de los casos más sonados será el sucedido en 2011: La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer dependiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), incluyó los campos electrónicos de radiofrecuencia –Los emitidos por los móviles- en el grupo 2B, calificándolos como “posiblemente cancerígeno para los humanos”. Ocho años después, siguen sin encontrarse evidencias científicamente probadas que avalen el verdadero peligro de estas radiaciones. Se han realizado estudios epidemiológicos y toxicológicos, en múltiples condiciones, que para nada reafirman los riesgos sobre la salud de los campos electromagnéticos. Este es un tema que se ha puesto sobre la mesa en el BIOEM, el congreso internacional de más prestigio acerca de bioelectromagnetismo. Lennart Hardell es uno de los más firmes defensores de la relación entre las antenas y el cáncer. No obstante, los estudios científicos reconocidos no avalan estas suposiciones:

“Ni el estudio de cohortes danés que incluyó a más de 350.000 personas (Frei et al. (2011) a largo plazo, ni el del millón de mujeres de Reino Unido (Benson et al. 2013) en el marco del Cancer Research UK y el National Health Service (NHS) , demuestran riesgos mayores de cáncer por uso de teléfonos móviles. Este último concluye: “no hubo mayores riesgos de tumores del sistema nervioso central, lo que proporcionó poca evidencia de una asociación causal” – Alberto Nájera en Radiandando

Otra de las evidencias que invitan a mantener la calma es la que explica Alberto Nájera en cuanto a la exposición actual con respecto a la de los móviles de décadas anteriores: “La radiación que emiten los móviles es radiación electromagnética de radiofrecuencia y no ha cambiado demasiado en los últimos 20 años. Ha cambiado la intensidad y las frecuencias que se utilizan. A pesar del increíble desarrollo e implantación de la telefonía, no se ha producido un incremento alarmante de la exposición personal”. Así mismo, señala que los niveles de exposición han sido monitorizados para comprobar que están por debajo de aquellos que sabemos que son de seguridad. Por tanto, concluye que no hay evidencias de una relación con el cáncer, enfermedades ni efectos cognitivos o de desarrollo: “Otra cosa es que sometamos células o animales a condiciones de laboratorio, en esos casos, en condiciones extremas, sí hay evidencia de efectos, pero son las que se utilizan para fijar los límites de seguridad. Podemos estar, por tanto, tranquilos, de que a los niveles habituales no correremos ningún riesgo”.

Alberto habla de los estudios realizados en España, en el que los niveles medios se encuentran entre 10.000 y 100.000 veces por debajo de los límites de seguridad. Explica que en todos los estudios realizados en el mundo no se han superado los límites de exposición que fija la Comisión Internacional ICNIRP.

También existe cierta reticencia en grandes eventos como conciertos, ferias, festivales…En todos ellos, las compañías telefónicas suelen instalar antenas para garantizar una buena cobertura. La revista científica Environmental Research realizó estudios en la Feria de Albacete, en el que evaluaron las exposiciones tanto de las antenas como la de los móviles de los visitantes -Que se contabilizan en miles- Los niveles durante la Feria duplicaron los registrados una vez terminada. Sin embargo, siguen sin suponer un peligro.

“Incluso en situaciones extremas con más de 2.000.000 de teléfonos móviles y una situación de antenas de gran densidad, la exposición no era alarmante” – Alberto Nájera.

 

Pero, ¿Y el 5G?
La tecnología 5G llegará a toda España en 2020. Fuente: Radiandando.

Se trata de una pregunta cíclica. Saltaron los primeros escépticos con la implantación del 3G, y la llegada del 4G no fue para menos. Lamentablemente, y a pesar de que sus predecesoras no han supuesto ningún problema, parece que el 5G no está exento de controversia. Alberto Nájera apaga las alarmas producidas por esta nueva tecnología que, por cierto, llegará a todas las provincias españolas antes del 30 de junio de 2020: “Las frecuencias empleadas para el 5G serán similares a las que se utilizan actualmente y cambia mínimamente en cuanto a la inclusión de frecuencias por encima de los 6 gigahercios. El resto de frecuencias será similar a las que utilizamos habitualmente y en el caso de frecuencias más altas se ha comprobado que la capacidad de penetración en la piel se reduce a unos pocos milímetros cuando ahora estamos hablando de penetraciones de centímetros”.

De hecho, el profesor insiste en la utilidad del 5G: “La nueva tecnología 5G revolucionará las comunicaciones. Se incrementará la capacidad de las redes tanto desde el punto de vista del número de dispositivos como desde el punto de vista de la velocidad de transferencia”.

Aprovechando la desinformación

El aura conspiranoica que rodea los campos electromagnéticos ha llevado, por supuesto, a que muchos negocios quieran aprovecharse del desconocimiento y la desconfianza de la población. Pseudoprofesionales, expertos en vender miedo –No tan expertos en ciencia- se dedican a crear alarmismo y ganar dinero a costa de todo tipo de absurdos productos milagro que se ofertan en el mercado: Colchones antiwifi, ropa, pastillas, cactus, fundas para el móvil, pulseras, todo tipo de complementos…Frente a este problema, Alberto Nájera se muestra mucho más partidario de educar y formar cultural y científicamente a la gente que de tomar medidas contra quienes venden estos productos:

El mercado ofrece multitud de productos sin fundamento. Fuente: Radiandando.

“Solo podemos denunciar la inutilidad y lo absurdo de algunos de estos productos que están enriqueciendo, y mucho, a unos cuantos charlatanes que siguen alimentando el miedo a los campos electromagnéticos de radiofrecuencia, cuando la evidencia que cualquiera puede percibir es que en los 30 últimos años no estamos viviendo una epidemia de enfermedades y, si acaso, la esperanza de vida ha ido creciendo”.

Por ahora, solo podemos confiar en que las evidencias científicas se impongan a las pseudociencias que tratan de manera equívoca los efectos producidos por las radiaciones electromagnéticas. La realidad es que no existen evidencias científicas que avalen que la radiación a la que estamos expuestos –La cual está muy por debajo de los límites de seguridad- afecte a nuestra salud. Documentarnos es la mejor arma con la que contamos para combatir la desinformación.

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Alejandro Del Valle Jiménez

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