Ser homenajeado en tu ciudad natal es una de las mejores que le puede ocurrir a cualquier persona. El reconocimiento por parte de tus paisanos y la puesta en valor de diferentes instituciones hacen que toda una vida llena de trabajo cobre sentido más allá de lo económico. Esto es lo que sucede en la ciudad de Cuenca, una ciudad que destaca en el arte no gracias a numerosos artistas, sino al trabajo y a la calidad del mismo que han tenido a lo largo del tiempo aquellas mentes conquenses que no han cesado de crear. Los hay de muchos tipos: plásticos, músicos, arquitectos, escultores, literarios… y también diseñadores gráficos.

Hablar hoy día de diseño gráfico nos sitúa en la eficacia de las nuevas tecnologías. Pero más allá de esta idea, hay una historia, una semilla y una evolución. Aquí destaca el artista conquense José María Cruz Novillo, a quien desde el veintinueve de mayo en Cuenca se le rinde un homenaje particular a su dilatada y fructífera trayectoria. Una exposición que podrá observarse hasta el cuatro de noviembre después de haber sido ampliada. Situada en la Casa Zavala, se posiciona cerca de superar el particular récord de asistencia de todas las exposiciones de la ciudad de las Casas Colgadas. Con más de doce mil visitas, se espera que esta cifra sea superada en las próximas semanas, un máximo que fue marcado por otra exposición situada en el mismo lugar y dedicada a otro artista plástico español, Joaquín Sorolla.

En medio de la vorágine diaria del comisario de la exposición, nos atendió amablemente Pedro Mombiedro quien nos descubrió su parte más personal a través de la relación de amistad que tiene desde hace décadas con José María Cruz Novillo, Pepe para él. Pero, ¿Qué une a Cruz Novillo con esta ciudad? La respuesta a esta pregunta mantiene relación con el nacimiento del artista en esta ciudad, quien a pesar de verse obligado a vivir en otras partes de España por motivos familiares, fue aquí donde surgió en su interior la creatividad que todavía vuelca sobre nuestro país y a niveles internacionales. Con tan sólo dieciséis años ya diseño una tipografía que le ha acompañado a lo largo de su carrera. A pesar de ello, Cruz Novillo no ha perdido nunca su vinculación conquense. Reconocidos han sido sus trabajos para anunciar fiestas de la ciudad, como el cartel de la Semana Santa de Cuenca de mil novecientos noventa y nueve, el diseño de logotipos de alguna celebración de la misma o incluso dar nombre a la Escuela de Arte de la céntrica calle San Pedro. Salir a la calle y preguntar por él es tan grato como conocer su obra; perfectamente reconocible.

Por su parte, Miguel Ángel Valero, Concejal de Cultura y Patrimonio Histórico del Ayuntamiento conquense nos ha reconocido que Cruz Novillo es uno de los artistas vivos más señeros y que ha desarrollado su trabajo cultural en prácticamente todo el mundo. Su obra y su ciudad unidas en una exposición para el disfrute de todos los conquenses.

Hablar de Cuenca y Cruz Novillo es hablar de una relación que el tiempo se encargará de fosilizar. Pero, este diseñador ha creado tanto y para tan dispares empresas, que a día de hoy se podría decir que Cruz Novillo pertenece a ese patrimonio material de nuestro país. A diario vemos su trabajo en medios de comunicación, en billetes, en productos de diferente índole como cartelería, discografía, e incluso en las públicas; su mayor trampolín. Renfe, Cope, el Partido Socialista, El Mundo, Repsol, Correos… ¿Quién no conoce estos logotipos? Su autor, José María Cruz Novillo. El trabajo creativo del diseñador cuenta con dos grandes etapas diferenciadas entre sí: una primera con diseños rígidos y poco atrevidos, y otra donde apuesta por diseños más abstractos. Ambas etapas con sentido y eficientes: diseños sencillos, utilizando colores primarios y un altísimo grado de comunicación integrados en ellos. Posiblemente por este motivo la obra de Cruz Novillo ha tenido tanta repercusión y perdura a pesar de los años: porque funciona. En pocas ocasiones veremos en una obra de este artista trabajos difíciles de entender o diseños con colores más allá de los primarios: azul, amarillo y rojo. Pero ahondando en sus creaciones, para Cruz Novillo la matemática y el número áureo ha cobrado una importancia capital para asimilarlo. Ser un gran comunicador pasa por conocer lo que quieres comunicar, facilitar la transmisión de información de la mejor manera posible y facilitar la posterior comprensión. Estas tres cualidades son perfectamente legibles en las obras expuestas de José María Cruz Novillo, a quien podríamos otorgarle la cualidad de ser un gran comunicador.

Ser uno de los grandes referentes del diseño a niveles estratosféricos e ilustre artista conquense lo ha llevado a ser el protagonista de la exposición “60 años de arte y diseño”, enmarcada dentro del contexto de homenaje que rinde el Ayuntamiento de Cuenca en colaboración con la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha para revindicar la figura de un artista que no comprende de fronteras. Como ya fueron homenajeados artistas locales del nivel de Gustavo Torner, Pedro Mercedes. La principal idea que esconde los entresijos del Año Cruz Novillo es que la exposición no solo puede disfrutarse en un único lugar, el comisionado de la exposición tuvo el acierto de sacar la exposición a la calle. Si nos damos un paseo por la ciudad, podremos observar que gran parte de su obra está impresa en lonas y expuesta en farolas. Ganando esa visibilidad que no tendría si únicamente se ciñe a un determinado local para exponer la obra.

Como suele ocurrir en muchas ocasiones, para gran parte de la sociedad, este tipo de artistas suelen ser ocultados por el desconocimiento que gira en torno a ellos. En muchas ocasiones el cine se convierte en el perfecto narrador para contar historias, fruto de esta idea, a finales del pasado año, el productor Elías Querejeta trabaja para sacar a la luz el largometraje “El hombre que diseño España”, dedicado al artista conquense José María Cruz Novillo, quien durante muchos años ha ocupado la tarea de trabajar en los diseños que las diferentes generaciones españolas nos vamos encontrando día tras día allá por donde vamos. Uno de sus últimos encargos solicitados desde Cuenca fue la “C” del veinte aniversario de esta ciudad como Patrimonio de la Humanidad. Un diseño que hunde sus orígenes en las décadas de los años cuarenta y cincuenta del siglo pasado, cuando decide diseñar una tipografía de letra. Cuyas características principales de su diseño sobresalen de manera visible la cuadrícula, la perfecta medida y proporción. Un diseño que en resumidas palabras son tres líneas: dos más largas horizontales en la parte superior e inferior y una línea más pequeña vertical a la izquierda que une a estas dos anteriores. Un diseño mejorado en dos mil dieciséis incluyéndole diferentes colores a los que el artista plástico decide además relacionar con las diferentes notas musicales existentes. A lo visual ahora le incluye otra dimensión basada en la interacción, como se ha podido comprobar en la interpretación de sus obras.

Detalle de la exposición de la Casa Zavala

Un trabajo lleno de responsabilidad para él y para la empresa, que es quien finalmente distribuye su obra hasta llegar a los consumidores. Un trabajo que ha ido moldeándose al mismo tiempo que lo ha ido haciendo la sociedad de nuestro país, sus diseños, son un fiel reflejo de la sociedad de cada momento: conservador cuando ha tenido que serlo y progresista cuando se ha requerido. Actitud, atrevimiento y extremadamente comunicativo, son a grandes rasgos la obra de este artista conquense que a su edad no cesa en sus trabajos creativos.

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Miguel Delgado

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