El inicio del mes de octubre ha traído consigo la apertura oficial de una nueva edición del programa universitario para Mayores “José Saramago”. Un curso que ha comenzado tras la celebración de una jornada de puertas abiertas en el salón de actos del edificio Cardenal Gil de Albornoz de Cuenca para dar a conocer al público esta interesante iniciativa. El acto fue presentado por la Vicerrectora de Cultura y Extensión Universitaria del centro, María Ángeles Zurilla, y la coordinadora del programa en el campus de Cuenca, Raquel Cervigón, y contó con la asistencia de parte de los alumnos matriculados en el programa.

Tras la bienvenida y la presentación del curso, dieron comienzo las conferencias inaugurales. El primer coloquio de la tarde fue impartido por Carmen Mota Utanda, profesora de urbanismo de la UCLM, arquitecta por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Madrid y doctora con Mención Internacional en Territorio, Infraestructuras y Medio Ambiente. La charla, titulada ‘Observatorio Urbano de Cuenca, recuperando la ciudad de barrio’, sirvió para conocer el proyecto de la Escuela Politécnica de contribuir a la mejora de los barrios de la localidad.

De izquierda a derecha: Miguel Ángel Tevar, Raquel Cervigón y Carmen Mota.
De izquierda a derecha: Miguel Ángel Tevar, Raquel Cervigón y Carmen Mota.

Miguel Ángel Valero Tevar, uno de los profesores del Programa “José Saramago” y director de la Excavación Arqueológica de Noheda, fue el segundo conferenciante. En su charla habló de las novedades arqueológicas en la Villa Romana de Noheda gracias la colaboración de los alumnos de este Programa. Tras finalizar el coloquio, los asistentes a la inauguración del curso fueron sorprendidos con la visita de algunos integrantes de la tuna universitaria, quienes les dedicaron diversas canciones e incluso bailaron con alguna de las matriculadas. El acto finalizó con una merienda en la cafetería de la universidad en compañía de la Vicerrectora y de la coordinadora del Programa.

Miembros de la tuna universitaria con una alumna del Programa "José Saramago" durante la Jornada de Puertas Abiertas
Miembros de la tuna universitaria con una alumna del Programa «José Saramago» durante la Jornada de Puertas Abiertas

Este programa de la Universidad de Castilla-La Mancha comenzó en el curso académico 1999/2000. Como señala Zurilla, «se trata de un programa extraordinariamente atractivo, dirigido a personas mayores de cincuenta años que lo único que quieren es aprender por aprender y dar vida a los años; estar ocupados, ejercitar la cabeza y expandir sus relaciones sociales».

Carmen Mota: «Con vosotros atendemos aspectos menos técnicos, ya que no aspiráis a un puesto de trabajo, solo aspiráis a aprender».

Para poder matricularse en este programa no se requiere ninguna titulación previa. Asimismo, una vez inscritos, ninguno de los alumnos tiene que someterse a ningún tipo de evaluación: no hay trabajos ni exámenes. En estas clases lo importante no es evaluar a los estudiantes, sino crear un espacio de aprendizaje e intercambio de ideas donde se forjan importantes lazos afectivos entre los compañeros y entre estos con los profesores. Como señala la Vicerrectora, los propios docentes se encuentran «encantados de atenderlos». Habla desde la experiencia, pues ella misma fue profesora unos años y reconoce haber disfrutado mucho impartiendo clase.

Carmen Mota añade que estos peculiares alumnos «han renovado el aire de las aulas». La arquitecta se muestra muy agradecida con ellos. «Con vosotros atendemos aspectos menos técnicos, ya que no aspiráis a un puesto de trabajo, solo aspiráis a aprender, lo que significa una concepción más pura y más privilegiada de la educación. Vosotros os sentís inmersos en la auténtica aventura del saber por el saber».

Ejemplos de vida y de inquietud

Para refrescar la memoria, como excusa para salir de casa y disfrutar de una tarde agradable, para pasar el tiempo con personas que compartan las mismas inquietudes… Las razones por las que estos alumnos deciden formar parte de este Programa Universitario son muy variadas. Mayores que consideran la universidad como propia y se sienten estrechamente vinculados a ella. En definitiva, personas que han convertido jubilación o prejubilación en un periodo vivo, activo y dinámico.

Julia, alumna del curso: «Vengo con una ilusión tremenda. No sabía que a estas alturas la vida me brindaría la ocasión de poder entrar en la universidad».

La universidad de mayores tiene en sus aulas casos como el de Julia, una alumna que ya lleva siete años en el programa y que no puede ocultar el gran entusiasmo que le produce formar parte de esta iniciativa. «Cuando llegué el primer año no me lo creía. ¡Qué emoción tenía! Ahora estoy encantada, vengo con una ilusión tremenda». Para Julia, la universidad fue un sueño frustrado que por fin se está haciendo realidad: «Yo lo que quiero es aprender y estudiar. Ese fue siempre mi deseo. No sabía que a estas alturas la vida me brindaría la ocasión de poder entrar en la universidad». Agradecida por esta oportunidad, Julia no duda en hablar de las asignaturas y de la gran satisfacción que le reportan. «Hay unas clases fenomenales. Esto es como un pequeño proyecto que llevamos cada una, porque si no lo tuviéramos… ¡el día a día sería un aburrimiento!»

Los alumnos del curso compartiendo una merienda con la Vicerrectora de Cultura
Los alumnos del curso compartiendo una merienda con la Vicerrectora de Cultura

Si bien hay personas que deciden acudir a la universidad para hacer realidad sus sueños, también hay otras que asisten por recomendación de alguien. Como muestra de ello está María Rosa, alumna que comienza su sexto año en la Saramago. Rosa, curiosamente motivada por el entusiasmo de Julia, decidió darle una oportunidad a las clases y, al igual que su amiga, quedó muy satisfecha con su decisión. Desde entonces asiste a la universidad «para que las neuronas se revitalicen un poco». Reconoce también lo mucho que disfruta del curso. «Nos gusta más estar con la gente que solas en casa. Y tenemos asignaturas muy agradables: aprendemos, recordamos y nos enteramos de muchas cosas».

También los hay críticos. Francisco acude de oyente a las asignaturas que más le interesan. «No me he apuntado al programa. Yo hace diez o doce años me matriculé, pero vine la primera semana y no me gustó. Después de esa semana no volví más». Quien sí acude encantada cada año es su mujer. «Se lo aconsejé a mi esposa y ella lleva aquí ya más de diez años. ¡Ya es de plantilla! Repite. Repite. Repite». Este año Francisco vuelve a dar una oportunidad al programa, pues, al acompañar a los ‘saramagos’ a una excursión al Museo Arqueológico de Madrid, le animaron a volver.

Entre los veteranos del ‘José Saramago’ se encuentra Joaquín. Ocho años de universidad le han servido para ampliar sus conocimientos y seguir en forma. «Me apunto porque así sigo ejercitando la cabeza y además hago deporte ya que vengo hasta aquí andando». Este alumno considera la iniciativa como una de las mejores maneras de pasar el tiempo. «Es una forma de envejecer viviendo: ¡de forma activa y no sentado en un sillón!»

Ilusión, entusiasmo, motivación, afán de superación… toda una serie de sentimientos que el programa ‘José Saramago’ reúne en unas clases donde sus atípicos alumnos demuestran año tras año que son todo un ejemplo de vida y de interés. Un curso donde, en palabras de Carmen Mota, se invita a «practicar el arte de envejecer, que no es otro que el de conservar la esperanza; conscientes de que en la juventud se aprende pero es en la madurez cuando de verdad se entiende».

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Nazaret Benito

Estudiante de Periodismo en la UCLM. Redactora en 'El Observador de Castilla La-Mancha'. Cargada de energía y ganas de aprender. De vez en cuando, me da por escribir...
Nazaret Benito

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