Todos los que  queremos dedicarnos  a la profesión de periodista nos hemos planteado alguna vez si merece la pena tanto esfuerzo para un trabajo mal remunerado y en unas condiciones tan negativas para la gran mayoría. ¿Está el periodismo en declive? ¿Volverá la profesión a ser lo que un día fue?

Esas  preguntas se encuentran a pie de calle en cada Facultad de Periodismo de todo el país. En estos momentos ser periodista es muy complicado. Ana Pardo de Vera, Directora Corporativa y de Relaciones Institucionales de Público.es, en la conferencia ofrecida el  pasado 5 de marzo en la Facultad de Comunicación UCLM, afirmó que “hemos sufrido grandes cambios políticos en el mundo. La aparición de las redes sociales como auge informativo ha provocado que la gente crea cada vez menos en los medios de comunicación”.

En el pasado la prensa tenía un prestigio que paulatinamente ha ido perdiendo con el paso de los años. Recuerdo a mi abuelo decir “como no va a ser verdad si aparece en los periódicos o lo dice la radio”. Ahora, sin embargo, la situación ha cambiado. Dependiendo del medio la gente coge la información con pinzas. Así es el pensar de la gran mayoría de población. Como se aprecia en la mayoría de encuestas acerca de la prensa. Por ejemplo, el estudio Oxford-reuters de  2015 sobre credibilidad.  Dos escenarios diferentes.

Las personas que nos estamos formando para en un futuro dedicarnos a este mundo debemos tener la destreza de transmitir a la sociedad que no hay ninguna herramienta posible de información comparable al periodismo.

Para Susana González Reyna, profesora de la Facultad de Ciencias Sociales en la Universidad de México (UNAM) y experta en comunicación, afirmó en una entrevista concedida a La Vanguardia  que “el nuevo paradigma del periodismo coexiste con las redes sociales digitales que no son necesariamente periodismo; pero sí son importantes fuentes de información que no se pueden subestimar. Ahí están. A veces ganan incluso en difundir, aunque no necesariamente en hacer periodismo, porque no hacen periodismo, difunden información”.

Haríamos bien en darnos cuenta hasta dónde podemos tomarnos como fuente de información todo lo que aparece en las redes sociales. Es por ello un gran inconveniente a la hora de informar. La gente se deja llevar por las redes sociales. Trump y Bolsonaro alcanzaron la presidencia de sus respectivos países gracias a la redes.

Una investigación conjunta de The New York Times y The Observer reveló que en 2014 la compañía Cambridge Analytica se hizo con una base de datos de pretendido uso académico y la explotó sin permiso para elaborar estrategias electorales durante las elecciones intermedias de Estados Unidos. Se trata de uno de los mayores hurtos de información de la historia de Facebook. Dos años después, Cambridge Analytica, que todavía estaba en posesión de ese ingente material, dio servicio a la candidatura presidencial del republicano Trump, que ganó las elecciones de noviembre de 2016.

De este caso se puede sacar una pequeña reflexión; sin periodismo no hay democracia. Ese escándalo se destapó gracias a una gran investigación de compañeros periodistas de Estados Unidos. Por lo tanto para que tengamos periodismo de calidad para los próximos años, los ciudadanos deben comprometerse en ayudar al periodismo. Los medios de comunicación necesitan financiación más allá de la publicidad.

Debemos luchar para defender los derechos del periodismo. Una buena idea sería crear un código deontológico para la profesión. Ana Pardo ya lo sugirió a lo largo de toda conferencia.  Esto podría solucionar una gran cantidad de problemas a diario puesto que el peor enemigo del periodista es el propio periodista vendido. El buen periodismo nunca debe subyugarse a los negocios.

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Javier Jimenez

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