Con el Día de la Ciencia a la vuelta de la esquina, las universidades de todo el país ultiman los flecos para realizar diversos actos de divulgación científica. No todas llevan sobre sus hombros la misma responsabilidad. Algunas comunidades autónomas intentan sobreponerse a la crisis sanitaria para doblegar sus malas cifras en conocimiento científico. Lo hacen con constancia, trabajo e ilusión para llegar a la mayor parte de su territorio geográfico.

“Un científico en su laboratorio no es solo un técnico: es también un niño colocado ante fenómenos naturales que le impresionan como un cuento de hadas”. Esa reflexión de Marie Curie define la curiosidad de los más pequeños por descubrir cosas que les impactan. Una ilusión que les lleva a indagar hasta tener las respuestas que desconocen. Un ejercicio de investigación que no siempre tiene por qué realizarse. Hay que trabajarlo. Si no se hace, esos niños no es que pierdan la curiosidad, sino que no sabrán explotarla. Y si no lo saben, es posible que no les guste lo que tienen delante y no lo estudien.

A día de hoy, es posible atisbar si unas competencias educativas gustan o no. Para ello hay que ver los resultados del informe del Programa para la Evaluación Integral de Alumnos, también conocido como ‘PISA’. Cada tres años se recogen los resultados de unos 600.000 estudiantes una vez han finalizado sus estudios de educación secundaria. Lo hacen con alumnos de 79 países diferentes. Esta estadística pretende obtener unas cifras que se puedan extrapolar a 32 millones de adolescentes de todo el mundo.

Históricamente, España suele dar la nota en este informe. Y no para bien, precisamente. De hecho, en el último que se publicó (diciembre 2019), obtuvo unos números por debajo de la media europea. Pero es que esta diferencia educativa no solo es visible con el resto del continente, también entre las propias comunidades autónomas. Mientras que Navarra o Castilla y León destacan en matemáticas y ciencia, Extremadura o Castilla-La Mancha son las regiones que peores notas sacan en estas asignaturas.

Que España obtenga malos resultados en ciencia durante la educación secundaria repercute en el futuro de sus estudiantes. Tanto en el suyo como en de las carreras universitarias que deciden hacer aquellos que continúan formándose. Según el informe de la Conferencia de Rectores de Universidades Españolas (CRUE) publicado en febrero de este año, entre 2013 y 2017, las matriculaciones de ciencias, tecnologías, ingenierías y matemáticas cayeron un 6,1%.

Para intentar impulsar la cultura científica, muchas universidades organizan lo que denominan la ‘Semana de la Ciencia’. Siempre se celebra en noviembre, en fechas cercanas al día 10, el Día de la Ciencia para la Paz y el Desarrollo. Durante varias jornadas se llevan a cabo actos para todos los públicos, con el fin de que perciban la ciencia con la importancia que tiene.

Cartel ‘IV Semana de la Ciencia’ de la UEX | CEDIDA UEX

Una de las universidades que lleva a cabo estos eventos es la de Extremadura. Este año celebra su ‘IV Semana de la Ciencia’ desde el 26 de octubre hasta el 9 de noviembre. Que dure más de siete días se debe al deseo de “llegar a más público y dar más opciones para presenciar los actos”, asegura Marta Fallola. Ella es la responsable del Servicio de Divulgación de Cultura Científica de la Universidad de Extremadura (UEX). Es el cuarto año que organizan este evento, con buenos datos en ediciones anteriores: “El año pasado hubo alrededor de 6.000 participantes”.

En esta ocasión no solo abordarán la ciencia, también la tecnología. La financiación la obtienen del gobierno autonómico, que usa el programa de cultura científica de los fondos europeos FEDER. Es una acción conjunta entre la universidad y la Fundación Extremeña para la Ciencia y la Tecnología y el Parque Científico y Tecnológico de Extremadura (FUNDECYT-PCTEX).

Uno de los objetivos, según Fallola, es que «no sea solo la ‘Semana de la Ciencia’ en la universidad”. Quieren que sea un “programa unificador” y que todos los centros educativos de la región “se animen a desarrollar sus actividades de divulgación científica”. También se destinan a asociaciones profesionales, museos y clubes de ciencia. A cualquiera que “proponga actividades de cultura científica”.

Para organizar un evento de tal envergadura, abren una convocatoria en primavera dedicada a investigadores de la universidad y a centros de primaria, secundaria y Formación Profesional (FP). Así, muchos colegios e institutos pueden solicitar que se impartan en sus instalaciones talleres y charlas. La razón por la que se dirigen a un público no universitario es porque, posteriormente, pueden decantarse por formarse en la rama científica y/o tecnológica.

En esta edición, en la que esperan “menos asistentes al ser online”, habrá más de 80 actividades. Desde conocer el mundo a través del microscopio, pasando por una gymkana científica y llegando a cómo sobrevivir al apocalipsis zombie. Debido al covid, toda la programación se podrá seguir virtualmente, lo que facilita que muchos usuarios puedan conectarse a la vez y tener mayor público.

Esta Unidad de Cultura Científica (UCC) organiza más eventos a lo largo del año, porque, dicen, “no podemos limitarnos a una acción”. Aseguran que deben tener “un programa variado en función del público objetivo, las modalidades y los formatos”. A finales de noviembre llevarán a cabo la ‘Feria de la Ciencia’, que será “totalmente interactiva y en tres dimensiones”. En fechas similares también celebrarán la ‘Noche Europea de los Investigadores’.

Investigadores durante uno de los actos de Pint of Science | CEDIDA UCLM

Cuentan con programas específicos para niños de primaria, con los que trabajan en campamentos científicos de verano. Para los centros de Educación Secundaria Obligatoria y FP, cuentan con financiación directa para que puedan realizar sus propios proyectos de divulgación. Las actividades se realizan en áreas amplias de la geografía extremeña “para intentar llegar también a zonas rurales”.

Junto a otras universidades españolas, la UCC de la UEX participa en el proyecto ‘Ciencia en los bares’ (Pint of Science). Los actos que se engloban en esta programación intentan divulgar en locales de hostelería, con un tono más desenfadado que en un salón de actos. También dicen apostar por el “periodismo científico a través de notas de prensa, con el objetivo de contribuir al fomento de la cultura científica, muy necesaria en esta sociedad donde hay bulos por todos lados”.

El objetivo principal de la Unidad de Cultura Científica extremeña es claro: “Acercar la ciencia de manera que, entre todos, podamos conseguir una sociedad más crítica y participativa, que pueda conocer cómo funciona y cómo se hace la ciencia”. También “para que la sociedad extremeña conozca a sus investigadores, valore lo que se hace aquí y se pueda fomentar las vocaciones científicas y tecnológicas entre los jóvenes”.

Recién aterrizados

Una Unidad de Cultura Científica que no lleva mucho tiempo activa es la de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM). Se creó a inicios de 2019 y, desde entonces, ha ido descubriendo cómo “muchos investigadores divulgaban ciencia por su cuenta, de forma altruista”. Es lo que afirma Román Escudero, una de las personas que está al frente de la UCC de la UCLM.

Pese al poco tiempo ‘en activo’ de la unidad, intentan dar visibilidad a los que ya divulgaban y que su trabajo “sea reconocido por la universidad, para que cualquier persona que lo desee pueda divulgar”, apunta Escudero. Es el “reto humilde” que se plantean. Ellos están ultimando su ‘Semana de la Ciencia’, que se celebrará del 2 al 15 de noviembre. Será la segunda edición que organizan.

En la primera, lo que hicieron fue “aprovechar el esfuerzo previo que ya hacían los investigadores”. Eso es lo que le sorprendió a Escudero, que había personas que “llevaban mucho tiempo haciendo divulgación por su cuenta, yendo a colegios e institutos de sus hijos o sobrinos a dar charlas de manera voluntaria”. A estos divulgadores consiguieron aglutinarlos bajo la primera semana científica de la UCLM, que contó con “unas 90 charlas”. Esta acción “dio una imagen divulgadora de la universidad”.

Este año la cosa cambia. A través de la Consejería de Educación, han propuesto a profesores e investigadores algo similar a lo que ya hace la UEX: impartir sus charlas de forma online. Así las pueden ofertar a todos los centros, adaptándolo a cualquier horario. Una forma diferente de hacerlo, pero razonable teniendo en cuenta la crisis sanitaria existente. Ahora, quien lo desee pinchará en un enlace y podrá acceder al evento. Desde la Unidad de Cultura Científica están seguros de que “cualquier cosa que pueda salir en estas circunstancias será bien recibido”.

Cartel de la ‘Semana de la Ciencia’ de la UCLM | CEDIDA UCLM

Aún están cerrando actos, pero aseguran que se tratarán “todas las áreas de conocimiento, con divulgadores que quieren hacer experimentos online para que haya cierta interacción con los alumnos, que serán de todas las edades”. No solo pretenden convencer a los jóvenes, también a los docentes que “no tienen en mente la cultura científica y que, si la descubren, les acabará gustando y decidirán que sea parte de su trabajo”.

La UCC castellanomanchega también convoca ayudas para algunos proyectos de divulgación que se realizan en diferentes áreas de conocimiento. “En la medida de lo posible” intentan sufragar los gastos para que los grupos de investigación puedan adquirir el material necesario o “para cubrir los gastos de desplazamiento a los colegios”. Mantienen la idea de “divulgar en las localidades pequeñas y no centrar todo en las capitales de provincia”.

Son diversos los eventos en los que participa esta Unidad de Cultura Científica, como la ‘Noche de los Investigadores’ y la ‘Ciencia en los bares’, al igual que la UEX. Pero en la UCLM van un paso más allá que la extremeña en cuanto a divulgar la ciencia a través del periodismo. Tienen un acuerdo con The Conversation, una plataforma de divulgación que publica artículos científicos con estilo periodístico. Expresan las ideas difíciles de trasladar mediante un lenguaje claro y accesible para todo el mundo. De alguna forma, ‘humanizan’ la ciencia.

Desde la UCC de la UCLM ayudan a los investigadores a adaptar sus textos. Utilizan metáforas, ejemplos y expresiones para que “a la gente le resulte más fácil de entender”. No para que conozcan al detalle el proyecto, sino con el objetivo de que “el lector entienda para qué sirve lo que están investigando”. Esto les interesa a los científicos, que pueden usar esta plataforma como trampolín para que sus trabajos aparezcan en cualquier medio no especializado.

Esta relación entre el periodismo y la ciencia es lo que reivindica Román Escudero. Para él, la labor del periodista científico es “muy importante”. “Hay muchos científicos que no saben cómo comunicar y nosotros (los periodistas) podemos aportarles mucho”, señala. Y sabe bien de lo que habla, ya que desde hace más de dos años presenta ‘Investiga que no es poco’, un programa radiofónico de periodismo científico que se emite en Castilla la Mancha Media (CMM). Por él, Escudero ha recibido el Premio Gutenberg y el Premio Boehringer Ingelheim, siendo finalista de los premios de periodismo Accenture y Transfiere.

Política y ciencia

¿Cómo abarca la política española la ciencia? Pues bien. En España, hay dos órganos gubernamentales que trabajan la cultura científica: el Ministerio de Ciencia e Innovación y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que depende del primero. El ministro que está al frente de todo esto es el ingeniero aeronáutico Pedro Duque. La misión del CSIC consiste en “el fomento, la coordinación, el desarrollo y la difusión de la investigación científica y tecnológica (…) con el fin de contribuir al avance del conocimiento y al desarrollo económico, social y cultural”, según el Art.4 de su Estatuto.

Del ministerio liderado por Duque también depende la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT), que “trabaja para reforzar el vínculo entre ciencia y sociedad mediante acciones que promuevan la ciencia abierta e inclusiva, la cultura y la educación científica”, indican en su web. Aunque exista esta fundación nacional, muchas autonomías cuentan con las suyas propias.

Todas estas instituciones trabajan para potenciar el I+D (investigación y desarrollo) y el I+D+I (investigación, desarrollo en innovación) nacional. Con ese objetivo, trazan lo que se denomina Estrategia Española de Ciencia y Tecnología y de Innovación. Estas estrategias tienen una duración de siete años, lo que hace que la actual, 2013-2020, ya está próxima a finalizar. Sus objetivos principales son: reconocimiento y promoción del talento y su empleabilidad, fomento de la investigación científica y técnica de excelencia, potenciar el liderazgo empresarial en I+D+I y la investigación orientada a los retos de la sociedad.

La siguiente estrategia comenzará el próximo año y se extenderá hasta 2027. Sus objetivos principales serán: afrontar las prioridades de nuestro entorno; fomentar la I+D+I y su transferencia; desarrollar, atraer y retener el talento; catalizar la innovación y el liderazgo empresarial. Para que se desarrollen y se consigan, el Ministerio de Ciencia e Innovación lleva a cabo una serie de Planes Estatales de Investigación Científica y Técnica y de Innovación, con una duración de tres años.

Resulta de vital importancia que los centros educativos transmitan a sus estudiantes el valor y la importancia de la ciencia. Empezando desde los más pequeños, que pueden ver esta rama como una posibilidad de futuro. Es una idea que las universidades deben reforzar. Así se podría mejorar el nivel científico del país. Pero para ello, los órganos gubernamentales también tienen que contribuir. Deben hacerlo si no quieren que sus investigadores abandonen el país por falta de apoyos. Es una responsabilidad común. Un trabajo de todos y para todos.

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Gonzalo Bachiller Peña

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