Hace años que la ciencia sienta las bases de la vida en un compuesto químico llamado H2O. Este resulta de una combinación de dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno que comúnmente se da a conocer como agua. Con dicho ingrediente y un poco de suerte apareció la vida tal y como la conocemos en la Tierra. El “brebaje mágico” se encarga de disolver los minerales que nutren a las plantas y que sirven de alimento para los distintos seres vivos. El proceso es más que conocido, pero con la llegada del hombre y su imparable evolución, parece que ya no hay lugar para recordar de dónde venimos, dando como resultado un enorme deterioro natural.

En las últimas décadas la exploración espacial no ha cesado en su empeño por encontrar esta fórmula de vida en otros planetas. Marte, al parecer, fue un planeta muy similar al nuestro y hace pocos días la NASA anunció la evidencia de agua en la Luna. ¿Por qué la raza humana vive empeñada en mirar más allá, mientras se muere el mundo en el que existimos?

Este pensamiento evolutivo y conquistador está acabando con grandes joyas como las ubicadas en el en el sureste español. La Laguna de Alboraj y El Saladar de Cordovilla, localizados en Tobarra (Albacete), mueren poco a poco fruto de la despreocupación y la poca concienciación medioambiental que caracteriza nuestra época.

Cambio en el nivel del agua de la Laguna de Alboraj| Foto: Instituto Nacional de Geografía

La Laguna de Alboraj es un humedal de origen kárstico, formado por la erosión del agua en rocas calizas y que es alimentado por un pequeño acuífero sensible a las sequías. Está declarada como Microreserva, y junto con los saladares de Cordovilla y Agramón, como Lugar de Interés Comunitario (LIC) y Zona de Especial Conservación (ZEC).

El biólogo Juan Francisco Núñez, graduado por la Universidad de Alicante, da importancia a estos espacios por su riqueza natural. Además Núñez recuerda que estos hábitats son únicos en el mundo debido a que son el único lugar en el que crece una planta en peligro de extinción llamada helianthemun polygonoides. Esta especie tan solo ha sido avistada en estas zonas y por ello se les dio el título mencionado con el fin de proteger su existencia. La planta destaca por su fortaleza, ya que solo crece en terrenos muy salinos con bajo porcentaje en materia orgánica.

Pues bien, desde hace dos décadas la laguna y alrededores viven sus peores días a consecuencia de dos factores muy claros: el no funcionamiento de la depuradora local y la presumible agricultura intensiva que allí se practica.  Entorno a estos dos vectores circulan multitud de problemas que atañen a la población y que tienen como consecuencia el abandono de estas joyas de la naturaleza española. Una laguna que rebosaba de turistas y aficionados a la pesca en el siglo pasado, se encuentra actualmente vacía de vida.

Deterioro natural

La zona del humedal se caracteriza por sufrir graves sequías durante el año que ya han puesto en peligro al paraje en alguna ocasión. Pero no fue hasta principios del actual milenio cuándo la zona fue declarada microreserva por el proyecto europeo Red Natura 2000. Por aquel entonces Rafael López era miembro del Consejo Provincial de Pesca y además siempre ha sido el activista por excelencia de la laguna. El pescador confiesa que con la llegada de esta distinción creía que se mejoraría el área, pero tristemente ha tenido que ver como la realidad ha sido bien distinta.

Desde la localidad siempre ha existido el bulo que achaca el deterioro de este espacio natural al mal funcionamiento de la depuradora de la población. Investigando acerca del tema y comprobando la geografía del lugar parece imposible que los residuos fecales se filtren en estas aguas. Bien es cierto que el sistema de trato de vertidos es nulo, ya que ni siquiera existe depuradora y en su lugar hay unas fosas sépticas que no funcionan. La bomba no es capaz de achicar el agua a las balsas, por lo que los residuos son conducidos por canales a través del aliviadero.

Bomba de la fosa séptica de Tobarra| Foto: César S.

Según el biólogo es posible que llegue algo de suciedad al paraje debido al terreno kárstico del lugar, pero ve difícil que el nefasto estado del agua de la laguna resida en este problema. Por ello surgió otra posibilidad que acabó siendo la más lógica. El manantial se encuentra encajado en una finca de propiedad privada que dificulta el mantenimiento. Con la declaración de microreserva los cinco metros a partir del nivel del agua, en ese momento, y el camino de entrada comenzaron a ser públicos y se supo del cultivo intensivo que allí se realiza.

El señor López es una auténtica enciclopedia de este lugar y cuenta con emoción lo feliz que ha sido en la laguna. En el año 1968 se inició en el mundo de la pesca y comenta la gran afición que rodeaba al paraje por su comodidad a la hora de realizar la actividad. Barbos, carpas y Black-Bass se podían encontrar en abundancia años atrás. López reconoce que mientras él ha tenido constancia no se ha realizado ningún estudio del agua que explique la inexistencia de vida. Por ello el biólogo trata de explicar la siguiente teoría: “Debido al color turbio y el mal olor de las aguas, es posible que se haya producido una eutrofización de agua. Esto quiere decir que se ha producido un aporte excesivo de nutrientes como nitrógeno y fósforo.”

Aunque no se ha hecho una investigación en profundidad, todo apunta a que las características del terreno han propiciado la filtración excesiva de los abonos usados en la finca. Este hecho habría provocado la proliferación de algas y microorganismos que consumen el oxígeno del agua impidiendo la vida en el espacio. Esto produce un aumento de la biomasa y un mayor aporte de materia orgánica, que en ausencia de oxígeno se descompone y libera sustancias como metano que dan al agua malos olores. Las condiciones de anoxia impiden el desarrollo de fauna acuática y limitan la vida del paraje a plantas capaces de sobrevivir en condiciones extremas. Este último factor también se da en este lugar y es que la laguna está rodeada por un cañizal que está declarado como invasor.

El biólogo Juan Francisco Núñez en la Laguna de Alboraj| Foto: César S.

Por si fuera poco, en 2011 el paisaje sufrió un “día negro”. López comenta que estaba en Murcia cuando recibió la siguiente llamada: “Rafa vente para Tobarra que han aparecido todos los peces de la laguna muertos.” El poco oxígeno pudo ser una consecuencia, pero el pescador no acaba de encontrar las palabras para explicar que ocurrió. Cuando llegó comprobó como todos los peces flotaban sin vida en las aguas donde de niño se enamoró de la pesca. Reconoce con rabia que nunca se buscaron culpables ni se hizo nada por evitar que ocurriera algo así. Desde entonces no se ha vuelto a divisar vida en el lugar.

El manantial consta de dos nacimientos diferentes y ambos están completamente taponados dando al espacio un olor y un tono bochornoso dentro de lo que debería ser el orgullo de la comarca. Entonces, ¿qué sentido tiene declarar este espacio microreserva? Esta es la pregunta que repite continuamente Rafael López porque asegura que el estado de la laguna era mejorable, pero que con esta distinción se ha empeorado aún más. Se explica de esta manera: “Antes los que amábamos a este sitio entrelazábamos esfuerzos por mantenerlo, pero desde que se supo de la planta en peligro, solo puede actuar el Gobierno”.

Finalmente, el activista expresa que esta joya ha sido arrebatada a todos los vecinos de Tobarra, por mantener una planta de la que ni siquiera se han llevado a cabo estudios ni iniciativas para darle valor. Por último deja en las manos de los jóvenes el futuro de la laguna, aunque sabe de la dificultad de la hazaña.

Agricultura y sociedad

Desde el principio de la charla el pescador dejó bastante claro que siempre se han movido bastantes intereses que han privado a la laguna de un buen aprovechamiento. En la década de los cincuenta la gente comenzó a ir a pasar allí las tardes dando popularidad al lugar, pero el dueño se encargó de destrozar los caminos de acceso a la finca. El propietario del paraje no quería pescadores y los llevó a un juicio que perdió por goleada. Su respuesta fue verter cantidades ingentes de detergente al agua provocando la extinción de los lucios en la zona.

No solo el dueño ha dado problemas, ya que en la última década otro propietario de la zona se ha encargado de fastidiar los accesos y hasta incluso ha vallado el camino principal. Tras dos juicios ganados por el Ayuntamiento de Tobarra, la valla sigue sin retirarse y resulta imposible acceder por la vía principal, que además es la única señalizada.

En cuanto a la depuradora que presumiblemente podría verter sus residuos en la laguna, también se han realizado varias denuncias por parte de agricultores. Juan Ruiz y Juan Ángel Valenciano son dos de los más afectados. Por un lado Ruiz ha perdido todo un terreno de olivar, debido a los vertidos de la depuradora. Y es que como ya se ha citado antes, los conductos de alivio de la estructura reparten los desechos por toda la zona. Tanto Valenciano como Ruiz han sufrido lastres irrecuperables en sus huertas, aparte de en piscinas y casas de campo.

Vertidos de la depuradora depositados en terrenos de cultivo| Foto: César S.

El biólogo Núñez también avisa de la posible existencia de enterococos fecales, toxina que podría encontrarse en aguas usadas para el riego de cultivos adyacentes. Este problema del vertido no depurado está siendo arreglado ,según comenta el Concejal de Urbanismo de Tobarra José Conrado. Se está llevando a cabo una red de tuberías que encauzan el agua para que no sea depositada en los distintos terrenos particulares. Por desgracia algunos agricultores parece que han usado esta medida a modo de declaración de guerra, ya que han ido rompiéndolos para inundar de vertidos terrenos ajenos.

Este último problema, según Conrado, está siendo investigado y se encuentran cerca de dar con el autor de los hechos. “Llevamos más de veinte años luchando contra el problema de la depuradora y cuando por fin disponemos de soluciones hay gente que trata de dar más problemas”, declara el concejal ante una situación que define como surrealista.

Posibles futuros

La depuradora en Tobarra siempre ha provocado gran tumulto entre sus vecinos. Pérdida de espacios naturales, agrícolas y sociales son la consecuencia de no llevar a cabo esta obra. Una construcción por la que se lleva luchando desde los años noventa y que se solventó a principios de milenio con unas fosas sépticas que no funcionan y que desparraman su contenido por los alrededores. Es necesario apuntar que el desarrollo de esta edificación depende de una subvención europea que la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha reparte según su criterio. Según confirma Conrado, la alcaldesa ha declarado que la Junta pretende incluir la depuradora en los presupuestos de 2021, aunque habrá que esperar a que esté sobre el papel.

Esperanza Martínez (Concejal de Medio Ambiente) y José Conrado (Concejal de Urbanismo) de Tobarra| Foto: César S.

El futuro de la Laguna de Alboraj es el más preocupante. Se ha preguntado por posibles soluciones y López solo confía en una. El activista cree que solo se puede recuperar la vida del paraje si se lleva a cabo una acción como la que tuvo lugar en el paso del río Segura por Murcia. Una extracción de los lodos mediante maquinaria que acabara con los cañizales y que dejara manar el agua naturalmente como acostumbraba. El problema lo presenta el pescador a continuación: “Por desgracia la Conferencia Hidrográfica del Segura nos abandonó hace tiempo a la parte albaceteña. No solo han olvidado a los agricultores que pierden agua cada año, sino que están dejando morir a la laguna.”

Para concluir, el biólogo interesado en el paraje tiene claro que perder la laguna sería un grave error para la biodiversidad de la zona. También dice que el lugar tiene un gran valor ecológico, ya que es difícil encontrar un humedal en esta zona de la Península y más aún por su condición salina.

El hombre lleva años mirando hacia arriba en busca de agua y vida ajena. Quizá el problema aquí abajo, con pérdidas como la de la Laguna de Alboraj, es tan vergonzoso que cuesta bajar la mirada y contemplar como muere la fuente que hace millones de años nos regaló la vida.

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Cesar Sanchez

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