Cada vez son más los españoles que renuncian a comer carne. Las corrientes vegetarianas, el cambio climático o la alerta de carcinogenicidad han cambiado la forma de llenar los carros de la compra en muchos hogares. Las empresas de alimentación han comenzado a comercializar alternativas que se parecen a la carne, pero ¿realmente se parece?

Los hábitos de consumo alimenticio se están transformando en los últimos años. La industria alimenticia se ha de amoldar a las nuevas tendencias de consumo, entre las que están creciendo las dietas cuyo fin es evitar la carne. En España ya hay 3,8 millones de personas veggies, es decir, veganas (no consumen alimentos de origen animal), vegetarianas (no consumen carne de origen animal) o flexitarianas (su dieta es vegetariana, pero consumen carne de vez en cuando).

Hamburguesa vegetal | Pixabay

La demanda de carne en España lleva cayendo seis años consecutivos según la Encuesta de Condiciones de Vida del INE. El consumo de ternera, toro o buey en España está por debajo de los vecinos europeos, naciones como Alemania, Francia, Holanda o los países nórdicos. El consumo se ha desplomado desde 2008, una tendencia que no ha sido revertida a pesar de la recuperación económica.

Ante esta tendencia, las alternativas a la carne buscan hacerse un lugar en el mercado. A mediados de 2019 desembarcaron en España las hamburguesas de Beyond Meat tras ser un éxito en Estados Unidos, así lo demuestra su estreno en la bolsa. La característica principal de su producto es que no están hechas de carne. Su color es el mismo y la textura es parecida, sin embargo, se trata de un sucedáneo vegetal. El sabor es menos salado y no suelta el jugo de una hamburguesa, pero por los demás aspectos se considera cercana a la carne.

La hamburguesa de Beyond Meat se vende en España a un precio aproximado de 26€/kg, un precio algo más elevado que al que se puede encontrar la de ternera. La empresa también produce salchichas y otros sucedáneos de carne. “¿Por qué necesitas animales para hacer carne?” reza la compañía en su página web.

Al aumento del estilo de vida veggie también han respondido grandes compañías de comida rápida como Burger King o McDonald’s. Estas multinacionales lanzaron hamburguesas elaboradas con productos 100% plant-based, aunque recibieron demandas de grupos de veganos acusándolas de prácticas engañosas. El motivo es que estos productos se cocinaban en las mismas planchas que las hamburguesas de carne, por tanto, no podía considerarse un alimento para veganos o vegetarianos. Burger King zanjó esta polémica declarando que la hamburguesa “ofrece a los amantes de la carne una fabulosa experiencia sin carne”, aclarando que estaba dirigida su público flexitariano.

Ante la llegada de estas carnes por medio de empresas estadounidenses surgieron imitadores. En España, grandes empresas dedicadas a la carne como Campofrío o El Pozo han añadido las hamburguesas vegetales a su catálogo, incluso grandes superficies como Mercadona comercializan las suyas de marca blanca.

No todas logran parecerse a la carne, existen disparidad de opiniones entre los consumidores en las cuales entra el gusto personal. Clara Durán lleva cuatro años siendo vegetariana y consume alimentos creados con productos vegetales. «Me gusta la carne, no he dejado de comerla por tenerle asco». «He probado varias hamburguesas vegetales que no saben a nada y otras que me recuerdan a la carne, todo depende de la marca».

Carne de hamburguesa envasada para la venta
¿Mayor sostenibilidad frente a la carne?

El consumo de carne debe disminuir para combatir la crisis climática según algunos estudios. The global impacts of food production, elaborado por científicos de Oxford, así lo indica: el sector de la alimentación es el responsable de un 25% de las emisiones anuales de gases de efecto invernadero.

La generación de productos de origen animal se encuentra detrás de ese porcentaje, entre los que destacan la ternera y el cordero. Tras el transporte, la industria de la carne es la que más gases de efecto invernadero provoca. La producción masiva de alimentos para los animales con lleva la deforestación de bosques para la producción de piensos, la pérdida de la diversidad y el agravio del uso de fertilizantes y plaguicidas para aumentar la producción. La carne es uno de los alimentos que más recursos necesita para ser producida. Un kilo de carne de ternera exige una cantidad de agua 15 veces mayor que un kilo de trigo y 100 más que para un kilo de zanahorias.

No solo hay que tener en cuenta su alimentación, los animales también producen deshechos. Fernando Suárez, Ingeniero Agrónomo, comenta que hay muchos factores que hacen que la ganadería intensiva sea contaminante: “el problema es que muchas veces los residuos de los animales no se gestionan bien. Se pueden utilizar como fertilizante en una época del año, pero se suelen usar durante todo el año y esas cantidades de nitrógeno en el suelo son muy contaminantes”.

Los efectos de la producción de carne en el medio ambiente están estudiados y demostrados, sin embargo, la producción de carne vegetal es un hecho reciente y no ocurre lo mismo. El responsable de la campaña de agricultura en Greenpeace, Luís Ferreirim, indica que «todavía no se conoce el impacto al tratarse de un fenómeno reciente». En la organización insisten en la importancia de reducir el consumo de carne animal.

La duda acerca de si son sanas

La sociedad cada vez tiene más en cuenta lo que come, por lo que aumenta el interés en lo que declaran los expertos en nutrición. Un claro ejemplo es que el consumo de carne roja en exceso fue declarado causa de aumento del riesgo de contraer cáncer, según la OMS, y desde entonces su consumo ha caído en España. La carrera del marketing para traer alternativas a la carne con una etiqueta verde por ahora está cumpliendo su cometido, hay un público que lo demanda, pero ¿qué dicen los expertos?

El diestista-nutricionista, Daniel Ursúa, indica que hay que fijarse en este tipo de alternativas. “El hecho de que sea vegetal no quiere decir que sea sana”. El experto apunta que “las hamburguesas de Beyond son ultraprocesados, no tienen nada que ver con las hamburguesas vegetales que puedes hacer de forma casera”. Comenta que este producto se dirige a personas que anteriormente habían probado la carne y buscan ese sabor.

Europa se lo pregunta: ¿una hamburguesa vegetal es una hamburguesa?

A mediados de 2019, algunos representantes del Parlamento Europeo lanzaron una propuesta: si un producto no contiene carne, no puede denominarse hamburguesa o salchicha. El Comité de Agricultura del Parlamento Europeo argumentaba que mezclar los nombres de los productos de origen animal con los de origen vegetal resultaba engañoso para el consumidor. Llamar “hamburguesa vegetariana” a estos alimentos da a entender que se adquiere un producto cárnico, pues hasta ahora siempre se había asociado la palabra “hamburguesa” a la carne. Los nombres que sugerían los parlamentarios para la hamburguesa eran “disco vegetariano” y “tubos vegetarianos” para las salchichas.

Existe un precedente en presentar propuestas de este tipo, en 2017. El Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas dictaminó que las denominaciones como “leche” o “queso” debían usarse solo para referirse a los productos animales. Las etiquetas como “queso vegetal” o “mantequilla vegana” fueron consideradas engañosas y, por tanto, no se podían comercializar alimentos con esos nombres. La propuesta fue llamar a esos productos “bebidas vegetales” sin usar la palabra “leche”, sin embargo, existen excepciones en las que sí puede utilizarse. En España se permite comercializar bebidas llamadas “leche de coco” o “leche de almendras”, pero el tofu o la soja no están en la lista de excepciones.

La propuesta de las hamburguesas se había debatido dentro de una reforma de la Política Agraria Común, en la cual se enfrentaban los intereses de los consumidores de alimentos veggies y la industria cárnica. En la Alianza Europea por los Alimentos Vegetales (entre los que se incluyen Ikea o Unilever) escribieron una carta a los miembros del Parlamento Europeo antes de tener lugar la votación. “Estos cambios obstaculizarían seriamente el desarrollo de alimentos innovadores de origen vegetal, que desempeñan un papel clave para permitir a los ciudadanos elegir alimentos más saludables y sostenibles”, decía en la carta. Por otro lado, Copa-Cogeca, la entidad que representa a las organizaciones agrarias europeas lanzó una pregunta en una carta abierta: “¿Cómo puede el lobby plant-based afirmar que no está engañando a los consumidores si necesitan denominaciones de carne para transmitir información sobre su propio producto?”.

Un año después de presentarse la propuesta, en octubre de 2020, el Parlamento Europeo ha votado y se ha resuelto finalmente el dilema. Una hamburguesa vegetal sí es una hamburguesa.

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Pablo Picazo Ocana

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