Los muñecos que vuelan gracias a los hilos ahora se encuentran guardados en una maleta. Una maleta que antes viajaba de grandes ciudades a pequeños pueblos y al abrirse traían cantidades enormes de alegría. Esos títeres encerrados han visto como sus compañeros de vida debía cerrar festivales o actuaciones, porque un virus dañaba a sus queridos espectadores. Los titiriteros están en alerta roja por la falta de ingresos y el futuro tan incierto que les viene por delante.

Los títeres siempre han sido una profesión cultural damnificada por la pequeña cantidad de profesionales que se dedican a ella. Según los datos del Ministerio de Cultura y Deporte, en 2019 había 112.673 empresas culturales en España, de todas ellas solo el 32% se dedican a actividades de diseño, creación artística y de espectáculos. Ese 32% corresponde a 39.255 empresas que se dedican a esta actividad concreta como pueden ser actores, directores, escenógrafos o titiriteros.

Actuación en el Centro Cultural Aguirre por el «Sábado de títeres»/ A.Suárez

Sin embargo, dentro de esas empresas, el títere solo acogería a 207, según los datos de la Unión Internacional de la Marioneta (UNIMA). Los titiriteros representarían el 0,53% de los espectáculos que se desarrollan en el territorio nacional. Que sean unos profesionales con tan poca representación les afecta de primera mano.

“Yo casi nunca he recibido las ayudas nacionales, tampoco las subvenciones, ni las he pedido”, explica Miguel Ordoñez, organizador del festival que se realiza en Paredes de Navas (Palencia) y titiritero jubilado. Todos los años, y ahora todavía más debido a la pandemia, el Instituto Nacional de Artes Escénicas y Música (INAEM) ofrece una serie de subvenciones y ayudas para las empresas culturales. A pesar de que pueda parecer un beneficio, conseguir esas ayudas para los titiriteros es casi imposible.

Estas ayudas nacionales se consiguen a través de un concurso: “Quien más puntos tenga será el que consiga la ayuda monetaria”, según explica Juan Manuel Benito, integrante del grupo de títeres La Gotera De Lazotea (Jerez de la Frontera). Muchas de las empresas de títeres se forman por parejas, familiares o de manera individual dificultando conseguir los puntos suficientes.

Sin defensa de su ministerio

Desde el inicio de la nueva normalidad los profesionales de la cultura sintieron que su Ministerio no les protegía. Las medidas que tomaron, además de la económica, no ha contentado al sector. La disposición del aforo de ha dejado en manos de cada Comunidad Autónoma, por ejemplo: Barcelona al 50%, Madrid al 75% o 33% en Castilla y León.

“Hemos cuidado mucho que las normas se cumplan, sobre todo para que nadie pueda decir que la cultura no es segura”, explica Juan Manuel Benito, titiritero y organizador. La cultura se ha adaptado perfectamente a las medidas según Miguel Ordoñez, organizador del festival que se realiza en Paredes de Navas (Palencia). En esta edición se han encontrado con una gran acogida pero se ha realizado sobre todo en espacios abiertos.

Sin embargo, los titiriteros no comprenden por qué el aforo no se ha reducido en todos los espacios sociales. “Ahora mismo la cultura está al 30%, pero en las iglesias hay un aforo del 50%”, denuncian los integrantes del grupo teatral Chirimbamba. También, Juan Manuel Benito cuenta su experiencia en el festival realizado este verano. La policía incriminaba a espectadores no convivientes, pero familiares, que se encontraban viendo la actuación. Sin embargo, según explica el organizador, al lado del parque se encontraba una terraza con 10 personas no convivientes y sin mascarillas.

“Los pequeños siempre son los que pagan el pato”, crítica Ángel Suárez. Es la sensación que tienen muchos titiriteros o amantes del títere al recibir negativas por parte de instituciones tanto políticas como de la policía. A pesar de cumplir con todas las medidas reglamentarias para poder realizar los espectáculos, siempre temían poder crear un foco que dañara más la situación sanitaria. Los titiriteros exponen que uno de los motivos por lo que se han cancelado festivales es la falta de apoyo por parte de instituciones provocando una responsabilidad demasiado grande en los organizadores.

 

Títere de hilo/I.Suárez

 

Situación económica de los titiriteros por la pandemia

Las realidades económicas de las empresas de títeres son muy diferentes entre empresas. Por ejemplo, el grupo teatral Chirimbamba, formado por Carmen Torrico y Pedro Ignacio García, se acogen a darse de alta y de baja en la seguridad social dependiendo de la cantidad de contratos que les salgan al mes; en el otro lado, está La Gotera de Lazotea que son autónomos y dentro de la empresa contratan a técnicos de sonido.

La manera de gestión laboral de los diferentes grupos ha repercutido en los ingresos que han recibido tras el anuncio del Estado de Alarma el pasado marzo. Chirimbamba explica que ellos no han recibido ningún tipo de ayuda por parte del Estado, no han podido entrar en un ERTE, ni han recibido las subvenciones destinadas a los autónomos. Dejándoles en una situación complicada: “Perdimos todas las actuaciones hasta el 10 de julio, y hemos recuperado una actuación o dos”, añade Carmen Torrico.

En la otra cara, se encuentra el grupo de Jerez de la Frontera que, según Juan Manuel Benito, tanto él como sus compañeros recibieron ayudas, ya que pudieron acogerse a un ERTE. Recuerda que “ha sido una experiencia muy diferente a la vivida en 2008, que ahí no hubo amparo ninguno y el Gobierno no hizo nada”. En el verano  pudieron retomar la actividad gracias a que el ERTE se extendió en un 40%, favoreciendo que no se produjeran perdidas económicas. “La situación económica se ha salvado, bajo mínimos, pero se ha salvado”, puntualiza el titiritero.

Otra de las dificultades con las que se han encontrado los grupos es la cancelación de actuaciones. Tanto las programadas antes del confinamiento como los festivales de verano que aparecían en esta nueva normalidad. “Las actuaciones de verano nos han ayudado a retomar la actividad pero no ha sido suficiente”, expone Juan Manuel Benito. Además, según explica Pedro Ignacio García, del grupo Chirimbamba, “muchas de las actuaciones ya programas no se ha realizado”.

Festivales con medidas o cancelados

El Festival de TitiriCuenca, el festival de títeres de Binéfar, la 31º de la Fira de Titelles de Lleida o el teatro de Títeres de El Retiro, han visto como se atrasaban sus actuaciones debido a la situación pandémica. Finalmente, tras meses de espera, muchos de ellos han decidido cancelar el festival de este año hasta que mejore la situación.

Espectáculo de títeres realizado en el festival TitiriCuenca/ I.Suárez

Uno de los que han tenido que cancelar es TitiriCuenca, festival internacional de títeres que celebraba su 17 edición. El organizador del evento y el secretario de UNIMA Castilla-La Mancha, Ángel Suárez cree, “que se ha presionado en exceso, cumpliendo todos los requisitos sanitarios que se exigían, nos han obligado a cancelar a pesar de que la cultura se ha demostrado que es segura”. Según Suárez, las cancelaciones de actuaciones puntuales que organizan los Ayuntamientos que es lo que más daña porque son las que dan el sueldo a las empresas.

Además del festival, en Cuenca también se ha cancelado “Sábado de títeres”, que ya el en invierno pasado tuvieron que cancelar. Ahora, tras dos actuaciones, el Ayuntamiento canceló las actuaciones de títeres que cumplían con todas las medidas sanitarias. Incluso tenían un aforo menor al permitido: al 25 % cuando era hasta el 50%. “Tenemos que pensar siempre que los que peor lo pasan son los grupos pequeños, aunque cumplamos con todas las medidas de seguridad, debemos echarles una mano”, explica Ángel Suárez, también organizador de “Sábado de títeres”.

“Ya es motivo de celebración que vaya a realizarse”, expresa la directora del Festival Internacional de Títeres de Segovia (Titirimundi), Marián Palma. El festival, uno de los más importantes de España, tras ser retrasado de mayo a septiembre ha podido realizarse a pesar de “que ha sido más difícil que nunca”, explica la directora. Las funciones se han desarrollado con un público reducido, pasando de un aforo de 40.000 personas a 3.300. Además, tras celebrarse el 22 de septiembre, se cancelaron las actuaciones en la calle y se redujeron las funciones de 325 a 89.

Incluso los festivales con mayor ayuda económica han tenido que adaptarse a la nueva realidad. Juan Manuel Benito, titiritero de La Gotera de Lazotea, que celebró un festival de títeres en Jerez de la Frontera destaca, que la cultura nunca se ha quejado de que las medidas sean exigentes siempre y cuando se pueda disfrutar de ella.

Espectáculo de títeres de hilo en TitiriCuenca/ I.Suárez
Esperanza y familia

“Veo el panorama un poco turbio pero creo que los titiriteros van a seguir en la brecha, y lo hacen desde hace miles de años”, cuenta Miguel Ordoñez, titiritero jubilado. La realidad que expresan los profesionales es que les cuesta ver un final positivo, pero que va por días y confían poder volver a actuar con una sala llena. “Depende de cómo te levantes hay días que quiero avanzar con los proyectos y otro que pienso que nunca volveremos a la normalidad”, teme Juan Manuel Benito, titiritero del grupo La Gotera de Lazotea.

“Las actuaciones y festivales, que han funcionado, los organizamos los propios titiriteros, tenemos que ayudarnos entre nosotros. Somos una gran familia”, con estas palabras Miguel Ordoñez define su relación con la que ha sido su gran vocación, y el amor que siente hacía el títere y los compañeros. “Mis verdaderos amigos son personas que se dedican al títere y ahora con las restricciones no veo, pero es lo que nos une en cuerpo y alma”, argumenta también Juan Manuel Benito. Ángel Suárez muestra su apoyo a proteger la vida de quienes se dedican a este oficio y fomenta que la ayuda ya presupuestada en Ayuntamiento se dé a las compañías, o se realicen actuaciones online.

La cruda realidad es que la situación de los titiriteros nunca fue fácil, al ser una minoría. Pero, son profesionales con una vocación tan intensa que siempre va a ver luz al final del túnel. Piden que se les apoye para poder seguir desarrollando su trabajo y que se le de la importancia que merece al mundo del títere. En los Presupuestos Generales del Estado se va a aumentar el presupuesto en cultura de 1.148 millones de euros pasando de 953 millones de euros. Esta apuesta a la cultura debería ser un apoyo para crear proyectos con actuaciones que favorezcan un salario digno.

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Irene Suarez

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