Los días contados. Queda muy poco ya para que termine este año 2020 marcado por la crisis del coronavirus. Un año difícil, diferente y extraño para la economía, para los autónomos y para muchos sectores, entre ellos el de las flores, uno de los más castigados por esta pandemia.

El Estado de Alarma llegó en el peor momento del año para los establecimientos dedicados a la venta de flores y plantas en España. “Entre los meses de marzo y mayo, es decir, en pleno periodo primaveral, se concentra el 75% de la facturación”, aseguran desde AVA-ASAJA, la Asociación Valenciana de Agricultores.

Debido a la emergencia sanitaria de la COVID-19 se suspendieron multitud de eventos, tales como bodas, bautizos o fiestas religiosas. Las floristerías cerraron sus puertas y se quedaron con muchos encargos hechos para un mes de marzo con la agenda llena. “La semana de San José, que fue la primera del confinamiento, me quedé con 400 euros de flores dentro de la cámara. Además, durante el confinamiento me pillaron diferentes bodas y bautizos”, cuenta Montserrat Aubeso, florista de Amposta.

Las flores en la floristería / Foto: Marta Mora

La primera de las grandes celebraciones, que no se pudo conmemorar, fue San José, el Día del Padre. Una de las zonas más perjudicadas fue la Comunidad Valenciana. Tanto en Valencia ciudad como en otras localidades donde se celebran las Fallas se encontraron con un grave problema. “Me pilló con 1.400 ramos de claveles en la cámara y mucho género por trabajar. Tuve la suerte de que hablé con las once comisiones que llevamos y nos pusimos de acuerdo de que ellos cubrían el 50% con el IVA y el que quisiera que viniera a recogerlo. Al final, todas las comisiones me lo pagaron todo, pero los 1.400 ramos fueron a la basura. No pudimos hacer ni fallereras mayores, ni castillos, ni cosas para el día del padre, a mí me afectó sobre los 15.000 euros”, expresa Blas Bono, florista de Valencia.

La suspensión de estas fiestas tan arraigadas para los valencianos y que tanto mueve este sector, con las ofrendas florales, llegó demasiado tarde y las floristerías ya tenían todos los encargos hechos e incluso preparados. “Este daño que tanto afectó al sector de la floristería y, especialmente, a los comercios minoristas de flores, hubiera sido menor si la decisión de aplazar las Fallas se hubiera tomado con mayor antelación. En este caso no se hubiera producido esta inversión con un impacto económico de 5 millones de euros”, cuentan desde la Asociación Española de Floristas.

Viveros Horts / Foto: Marta Mora

La cancelación de los pedidos, ya no solo de las Fallas, provocó a los viveros valencianos unas pérdidas superiores a los 200 millones de euros. En las más de 1.800 hectáreas que hay en la Comunidad se cultivan más de 5.700 millones de docenas de flores y, aproximadamente, 52.800.000 plantas ornamentales. “Se trata de uno de los sectores más tecnificado que requiere una elevada mano de obra ya que tiene un especial manejo del producto”, afirman desde la Asociación Valenciana de Agricultores. Desde los viveros pidieron a las administraciones ayudas, ya que muchos de ellos se vieron seriamente perjudicados por la destrucción de multitud de plantas, además de la consecuente pérdida de ventas. Esta petición tuvo una respuesta positiva por parte de la Diputación Provincial de Valencia.

Con la finalidad de fomentar la cultura floral y ayudar al colectivo florista, la Diputación subvencionó con 60.000 euros una propuesta de la Asociación Española de Floristas de montar piezas ornamentales por distintos municipios de la provincia. Gracias a la campaña “Torna la Primavera”, se recompensó al sector de las pérdidas que tuvieron en Fallas.

La ayuda de Diputación se invirtió en la adquisición de las flores y plantas en los diferentes productores y cultivadores valencianos, así como en todos los materiales necesarios para la elaboración, por parte de los floristas, de estos rincones florales.

Rincones florales de Quartell / Foto: Marta Mora
Las flores pasan fronteras

La mayor parte de las flores que se compran en Europa proceden de Holanda, donde se concentran, en el mercado central de Aalsmeer, variedades producidas en diversas partes del mundo. De allí es donde se subastan a los distintos compradores.

Debido a la situación, hubo tiempos de poca flor a la venta. En Verdnatura, comercio al por mayor de flores y plantas, se vieron afectados por la escasez de flor. “Ya no solo por la cantidad de flor, porque todos los países del mundo, sobre todo los grandes productores de flores como Holanda, el norte de África, sitios como Kenia que también se produce mucho, Israel, todos estos lugares y también Sudamérica, principalmente Colombia y Ecuador, tuvieron que cerrar las plantaciones, entonces esto ha sido un efecto en cadena. Los productores tuvieron que desechar muchísima flor. Se tiraron toneladas y toneladas de flor a la basura porque no se le podía dar salida” afirma el responsable de comunicación de la empresa.

A la poca cantidad y variedad, se añadió la poca calidad. «Las plantas que luego producen la flor no se plantaron en su momento y entonces luego la flor ha sufrido una merma en la calidad bastante importante. Al tener la necesidad de cortar flor para venderla la calidad de esta era bastante baja. Hemos tenido muchos problemas con nuestros clientes debido a esto, pero ahora parece que se está corrigiendo un poco la tendencia”, añade.

En España, la exportación de flores y plantas ha disminuido este 2020 en relación a años anteriores debido al COVID-19. En el periodo que abarca desde enero a septiembre, la exportación en cuanto a plantas vivas ha sido de 10.770.570 euros, en lo que se refiere a flor cortada de 13.437.204 euros.

Comparando los datos que ofrece FEPEX en la siguiente tabla con los del año pasado, la disminución es bastante preocupante. Al finalizar el 2019 las ganancias por plantas fueron de 352.163.203 euros y de flores de 51.879.831 euros. Cifras mucho más elevadas que las que se estiman al finalizar este año marcado por la crisis sanitaria.

Exportaciones españolas de flores y plantas año 2020 / Fuente: FEPEX

En cuanto a las importaciones por países, en 2019 crecieron un 5%, este año, han vuelto a descender, aunque todavía no están publicados los datos. En los que se refiere a 2019 Países Bajos fue el líder en la importación, con 52.199.356 euros en plantas y 23.730.877 euros en flor. A este lo siguió Italia con 17.350.708 euros en plantas y 797.767 euros en flor. Como se puede ver, la Unión Europea es el mercado natural para la importación y exportación tanto de flores como de plantas.

Meses de poco movimiento

“Abril trae flores y mayo se lleva los honores”, dice así el dicho popular. Este año, ni una cosa, ni la otra. “Los meses de marzo y abril fueron duros, los peores de la pandemia. Nosotros que somos proveedores de las floristerías, al estas no poder abrir, nos vimos afectados”, afirman desde Verdnatura, una empresa mayorista que solo vende a profesionales.

La Semana Santa se quedó sin flores, los pasos sin salir a la calle adornados: “La cancelación de las fiestas de Semana Santa supuso una merma importante”, confirman desde la empresa.

En Catalunya, una festividad muy significativa, y con una flor propia, es la de San Jordi, que se quedó sin sus rosas rojas, aunque si hubo poblaciones que celebraron este día, pero no en su fecha, que es el 23 de abril, sino más tarde. “El día de San Jordi fue un día muy diferente y muy mal gestionado por parte del Ayuntamiento de Amposta. Primero dijeron que si se podía salir a vender y luego que no. Finalmente, las floristerías de aquí quedamos que no abriríamos porque ya habíamos acordado que se celebraría el 23 de julio. Esa fue la fecha que conmemoramos San Jordi. Las ventas se notaron mucho, no fue ni la mitad que años anteriores. Yo pedí una parte de la flor que normalmente pido para esta fiesta y gracias a Dios la vendí toda”, explica Montse.

Meses difíciles para el sector en lo que supone el contexto económico ya que todo estaba paralizado debido al confinamiento. “Más que perdidas, porque trabajamos con márgenes muy pequeños, los descensos de negocio de marzo y abril fueron en torno al 70% – 80% de disminución de volumen de negocio”, dice Paco, responsable de comunicación de Verdnatura.

Las ventas online sostienen a las floristerías

Hoy en día son muchas las floristerías que cuentan, además de la venta física en tienda, con venta online, incluso hay algunas que solo se dedican al reparto a domicilio. El Día de la Madre se salvó por este tipo de ventas: “Hemos notado una cosa muy interesante a nivel demográfico y es que todos los negocios que habían adoptado por una transformación digital pudieron trabajar la campaña de la madre, donde principalmente se vende planta, y fue una campaña muy buena dadas las circunstancias, porque el confinamiento no implicó que tú a tu madre no lo pudieses enviar una planta o un ramo”, manifiestan desde Verdnatura.

Un ramo listo para su entrega / Foto: Marta Mora

Agapanthus es una floristería de Málaga y que gracias a este servicio no han notado excesivamente esta crisis: “Al tener venta online de nuestra propia página web, servicio a domicilio y servicio Interflora hemos tenido bastante trabajo si bien, al no haber tenido otros eventos como bodas y primeras comuniones, por ese lado si ha bajado el trabajo. Uno se ha compensado con el otro y las ventas no han caído demasiado”, afirma María José, su dueña.

Interflora es una marca comercial que representa a una red de floristas internacionales. Su función es el reparto de flores a domicilio. A través de la página web, el comprador puede elegir el ramo y la floristería. El Jardín de Teresa también está inscrito a este servicio, su dueño, Blas Bono, afirma que: “gracias a las ventas online desde nuestra propia página y a las de Interflora nos hemos salvado”. Las ventas online han crecido durante este año en las floristerías, mientras que las físicas se han reducido debido a la cancelación de muchos eventos.

Campaña de Todos Los Santos

Cada año, llega el 1 de noviembre, Día de Todos los Santos, y los cementerios de toda España se llenan de flores para homenajear a los que ya no están. Una de las fechas claves para todo el sector vinculado con la flor ya que supone uno de los mayores ingresos. La campaña ha sido bastante buena dadas las circunstancias. Nos hemos quedado muy cerquita del año pasado en volumen de negocio”, afirman desde Verdnatura.

Cementerio de La Vilavella / Foto: Marta Mora

Para este día, no solo se hacen ramos naturales, sino también artificiales. Las ventas este año “se han notado en lo natural”, dice Blas, el cual afirma que: “Mucha gente se ha pasado al artificial. Esto sobre todo ha pasado en las capitales, en los pueblos no, porque yo también trabajo para mi pueblo y allí fue todo natural. En Valencia, el 40% de los clientes se pasó a flores artificiales”.

Tanto Montse como Blas coinciden en que el trabajo ha sido menor que el año pasado, pero que no se pueden quejar. “Yo pensaba que habría mucho menos trabajo este año, no me puedo quejar. Se ha hecho igual, pero la gente ha gastado menos”, concluye la florista de Amposta.

Por otro lado, Amado Mora, florista de la Vilavella, valora muy positivamente esta campaña: “Para mí ha sido como la de otros años, no he notado para nada la pandemia”. Durante los días de venta de flores y de entrega de ramos, los clientes acudieron a la floristería aplicando todos los protocolos de sanidad, con la distancia recomendada y formando largas colas en la calle para evitar contagios. “Como es una floristería pequeña, el protocolo que seguimos fue poner el despacho al cliente contra la puerta de la calle y atender a toda la gente fuera, así evitamos que nadie entrara dentro. Entregamos el ramo uno a uno y desinfectamos mucho”, afirma el dueño de Floristería Mora.

Ramo en el cementerio / Foto; Marta Mora

 

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Marta Mora

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