Mariano Manzanares Palarea es natural de Tobarra (Albacete). Desde su niñez comparte con su hermano Antonio un fuerte amor por el mundo animal. Esta afición les llevó a meterse de cabeza en el arte de la cetrería y este les otorgó la oportunidad de participar, junto a Félix Rodríguez de la Fuente, en el rodaje de ‘El hombre y la Tierra’. Actualmente el tobarreño es el encargo del Centro de Recuperación de Fauna de Albacete que él mismo levantó, aparte de hacer las veces de agente medioambiental. A continuación Manzanares cuenta varias de sus vivencias y su camino hasta ellas de la mano de las rapaces.

P: Llevas toda una vida dedicada a la protección y concienciación del mundo animal. ¿Desde cuándo recuerdas tener este amor por los animales?

R: Recuerdo que desde niño, con diez o doce años de edad, ya sentía una gran admiración por todo el mundo animal, aunque realmente lo que más me fascinaba era el mundo de las aves, sobre todo las rapaces. Con esa edad teníamos en casa cernícalos, gavilanes y halcones, animales con los que entre mi hermano y yo empezamos a trabajar con ellos en el tema de la cetrería. Esto se dio gracias a que cayó en nuestras manos el primer libro que se escribió de cetrería en España. Este estaba escrito por el doctor Félix Rodríguez de la Fuente y se llamaba ‘El arte de la cetrería’ y nos cambió la vida en el sentido de lo que haríamos en los años siguientes. Entonces desde esta corta edad empezó este amor y afición por las aves rapaces.

 P: Comentaste que tu casa de niño parecía un zoo, por lo que tenías diversas especies. ¿Cómo os hacíais con ellas y para que las usabais?

R: En mi casa del pueblo teníamos una cámara y un corral bastante grande. Algunos de los animales eran capturados por nosotros, pero la gran mayoría llegaban de mano de los vecinos que los veían y al no saber qué hacer decían: “vamos a llevárselo a los hijos de don Facundo que son a los que más que más le gustan los animales y más saben de esto”. Así creamos una especie de albergue de infinidad de animales, que en ocasiones llegaban heridos y tratábamos de cuidar y tratar con el mayor respeto posible.

P: ¿Tenías especial predilección por alguna especie? Segura que alguna significará algo especial para ti.

R: La verdad es que siempre tuve un cierto cariño y predilección por dos especies muy emblemáticas que son los halcones peregrinos y los azores. El peregrino es un rapaz usado en cetrería sobre todo para hacer altanería, es decir, alto vuelo. Son animales que suben volando a quinientos metros de altura y descienden en picado a más de 300km/h para capturar a sus presas. Todavía a mi edad me siguen poniendo la carne de gallina cuando hacen estos picados tan espectaculares. El azor en cambio, como decía el maestro Félix, es el “Príncipe del Bosque”, el “Pirata de la Espesura”, ya que su hábitat natural es el bosque frondoso. Es realmente impresionante ver como estos animales se desenvuelven entre el follaje y la maleza del bosque con una facilidad abismal. Son capaces de cazar presas mucho más grandes que él como liebres, pesando el azor tan solo un kilo. Yo en cambio me quedo con su mirada que puede “escurriñar” cualquier lugar del bosque.

 

Mariano Manzanares posa con una de sus rapaces| Foto: Mariano M.

 

P: Una vez llegó el momento de formarte en busca de un futuro, ¿elegiste algo relacionado con el mundo animal o por entonces tenías otras ideas de trabajo?

R: Cuando vine a Albacete mi vida cambió porque empecé a estudiar electrónica. A falta de unos meses para terminarlo me llamó Aurelio Pérez que era la mano derecha de Rodríguez de la Fuente y yo lo conocí junto con mi hermano en uno de los viajes a los aeropuertos de Barajas y Torrejón, que era donde estaban los cetreros de Félix, y allí entablamos amistad con una serie de especialistas de la cetrería. Aurelio me ofertó trabajar en los rodajes de televisión de ‘El hombre y la Tierra’, entonces se me abrieron los ojos y aunque fue un disgusto para mis padres, que querían que siguiese estudiando, acepté porque mi pasión no era la electrónica, pero sí los animales.

P: Al mencionar a Félix es necesario realizar un pequeño inciso. Mucha gente joven quizá no llega a entender lo que significó Rodríguez hace años y tú lo conociste muy bien. ¿Qué tenía el naturalista para lograr esa presencia y reputación, que de cierta forma le han hecho pasar a la historia?

R: Cito muchas veces al “maestro” por lo que dices, porque yo creo que mucha gente joven no lo conoce. Para mí fue un pionero en el mundo animal que metió en nuestras casas, a través de las televisiones, la vida animal y nos enganchó. Era el programa más famoso que se hacía entonces. Este hombre introdujo en nuestra vida a animales que conviven con nosotros todos los días y son desconocidos para la sociedad. Nos los presentó y nos mostró su vida, de esa manera nos enseñó a quererlos, a amarlos y a respetarlos. Félix decía que no se puede amar algo sin conocerlo. Su trabajo fue impresionante. El mejor programa de animales que se hizo en España y que se vendió en montones de países.

Este personaje tan fantástico fue una persona entrañable y al que debemos que hoy día sigamos queriendo a muchas especies que entonces eran calificadas por alimañas y que él consiguió, a través de multitud de vías, que se protegiesen. Muchos animales pasaron de casi extinguirse a ser queridos mediante el conocimiento del ecosistema. Pido a los jóvenes que si no conocen a Félix, que se nutran acerca de sus vivencias, ya que les aseguro que quedarán fascinados.

Mariano M. junto a Félix Rodríguez de la Fuente| Foto Mariano M.

 P: Durante estos años también trabajaste en aeropuertos con estos halcones. ¿Cómo se desarrolla esta práctica tan curiosa?

R: Al acabar el servicio militar en el año 1977 me fui a trabajar a los aeropuertos de Barajas y Torrejón. Esta también fue idea de Rodríguez de la Fuente y consistía en volar halcones en las pistas para ahuyentar a las aves de estos terrenos para evitar que se produjesen accidentes. Sobre todo había bandadas de sisones que echaban a volar con el ruido de los motores y eran absorbidos por las turbinas provocando graves accidentes. Puede parecer una tontería, pero yo vi con mis ojos como un avión tuvo que aterrizar de emergencia por impactar con un sisón que pesará alrededor de los ochocientos gramos y que abrió un agujero del tamaño de una persona en el impacto.

P: Finalmente en el año 1983 montaste el Centro de Recuperación de Fauna de Albacete. ¿Puedes resumir como nace esta idea y como la consigues sacar adelante?

R: Antes de la apertura del centro también pasé unos años haciendo espectáculos de rapaces en el Safari Park de Vergel (Alicante). Todo ello se dio tras la fatídica muerte de Félix y su equipo mientras rodaban las carreras de perros de trineo en Alaska. Ya en el año 1983 me comentaron el tema de crear un centro de recuperación en Albacete, ya que hasta el momento todas las especies protegidas heridas eran llevadas a la casa particular de mi hermano Antonio. Me llamó el por entonces conocido ICONA (Instituto para la Conservación de la Naturaleza) para ver si me interesaba montar el centro. En ese momento vi los cielos abiertos porque fue un sueño que siempre tuve. Recuperar y reintroducir animales era mi pasión y por ello acepté y diseñé las primeras instalaciones. Al principio fue difícil porque no había nada. El primer ladrillo lo puse yo y hasta que no levantamos algunos albergues fue un trabajo costoso, pero la Administración se volcó con el tema y ahora mismo es de los mejores centros que existen en España.

P: No tuvo que ser tarea fácil empezar de cero, pese a tu experiencia con animales. ¿Cómo fueron los inicios?¿Tuviste que volver a formarte?

R: Como te digo al principio fue muy costoso porque no teníamos suficientes medios para curar a los animales. Por aquel entonces el mayor centro se ubicaba en Toledo, concretamente en Sevilleja de la Jara y allí había un veterinario que era una eminencia en las rapaces. Al veterinario Juan Manuel Blanco debo que hoy día sepa bastante de veterinaria. Cada seis meses me iba allí y pasaba unos días aprendiendo a sacar sangre, poner clavos en las alas, curar fracturas y en general a cómo tratar a cada animal según sus condiciones. Teníamos contacto telefónico para resolver mis dudas, ya que yo recogía los animales y era el veterinario.

También di algunas charlas en el centro debido a que un día llevando a cabo el rescate de un búho real en Alpera (Albacete), un profesor me dijo que lo enseñara a los niños. Sin pensarlo lo saqué de la caja y expliqué a los niños cómo vivían estos animales. De esta manera se nos ocurrió dar una especie de charlas de rapaces y gustó tanto que fui por varios colegios de la provincia. Se corrió la voz y finalmente ya dábamos estas clases en el centro. El último año contabilizamos 7.500 visitas en el refugio  y llegó a punto en el que se saturaba el lugar y por ello hoy día contamos con cuatro monitores dedicados a la educación medioambiental.

P: La pandemia ha pillado con el pie cambiado a todo el mundo. ¿Ha afectado de algún modo a los centros de cuidado animal?

R: La verdad es que este año ha sido triste, no solo por los casi mil animales que entran al centro cada año, sino por la pandemia que nos acontece. A los animales no les ha afectado mucho, ya que por suerte ellos no padecen la enfermedad. El personal ha tomado todas las precauciones y gracias a Dios no ha habido contagios. Elaboramos un programa de turnos para evitar al máximo el contacto y esperemos que con las vacunas salgamos de esto para que el centro funcione con total normalidad. Lo único que hemos podido notar es no disponer de todo el personal que tenemos habitualmente.

Mariano admirando un águila durante el entrenamiento| Foto: Mariano M.

P: Hablábamos hace un momento de Félix Rodríguez de la Fuente, uno de los primeros en hablar del cambio climático en España. Llevas toda la vida en esto y personalmente, ¿cuáles crees que son los mayores peligros de este calentamiento global con respecto a la fauna?

R: Volviendo al “gran maestro”, al doctor Félix Rodríguez de la Fuente porque todos lo llamábamos así, ya que él era dentista aunque nunca ejerció. Todo el equipo que tenía de arreglar dientes lo usábamos nosotros en Barajas para arreglarle los picos a los halcones del aeropuerto. Este hombre fue un visionario que nos avisó del gran problema que suponía el calentamiento global, el plástico, etc. Parecía que nos decía cosas surrealistas que no iban a ocurrir nunca, pero hoy día vemos que tenemos el problema encima. Tenemos graves problemas de contaminación y él hace cuarenta años ya lo estaba diciendo y quizá él tenía las llaves para afrontar los graves problemas que tenemos hoy en la naturaleza. Nunca tendremos bastante para pagarle todo lo que hizo por el hombre y por la tierra. El mayor peligro somos nosotros.

P: Para acabar hablemos de futuro. ¿Contemplas nuevos objetivos para tu centro? ¿Qué mensaje quieres dar a los jóvenes?

R: El centro siempre está vivo y a la vanguardia actual. Ahora tenemos una unidad canina de detección de venenos y también tenemos una nueva máquina de rayos-x de última generación para hacer radiografías y mejorar el éxito de la recuperación de los animales. Poco a poco incorporamos gente y medios y pese a que haya recortes por suerte no los hemos sufrido. Digamos que para la Consejería de Agricultura es la joya de la corona y más ahora que también somos de desarrollo sostenible. Esperamos que con el paso de los años, aunque me queda poco para jubilarme, esto vaya a más y a mejor. De todas formas lo mejor sería que centros como este no existieran porque significaría que no hay especies en peligro y tenemos una fauna sana.

Mariano posa con los perros anti veneno y compañeros de la unidad| Foto. Mariano M.

A la gente quiero decirle que los animales no son nuestros. Los animales son un patrimonio del mundo que no podemos dejar desaparecer y para ello hay que cuidarlos y mimarlos. Si no tomamos medidas nuestros nietos y bisnietos verán muchos animales en fotos y criticarán que los dejáramos morir. Sería una auténtica pena.

The following two tabs change content below.

Cesar Sanchez

Latest posts by Cesar Sanchez (see all)

Leave a Response