Mantecados, pastas, tejas, pestiños, rosquillas, Huesos de Santo, Suspiros de Monja, yemas de San Leandro, son algunas de las delicias, cien por cien artesanales, que se elaboran en los conventos y monasterios españoles.

Son infinidades los dulces tradicionales de la gastronomía española, pero la repostería de convento es especial y diferente, es única. Son recetes que preparan las propias monjas y que no en todas las pastelerías se pueden encontrar, solo en algunos puntos de España, porque, aunque se conozca la preparación y los ingredientes, siempre hay algún secreto escondido detrás en estas recetas tan antiguas.

No obstante, cada una de las comunidades religiosas tiene una forma distinta de elaborar los dulces, así como una variedad diferente. En lo que sí coinciden todos es que son productos hechos a mano, sin industrializar, con ingredientes naturales y de primera calidad. Los dulces elaborados por las monjas son clásicos y muy antiguos. Es una tradición que se remonta al Siglo XV. Fue entonces cuando estas empezaron a hacer pasteles. Hoy en día estos dulces siguen deleitando cada esquina del paladar.

Un recorrido por España

Una escapada rural y una parada en el camino. Merece la pena acudir a los conventos y monasterios que hay repartidos por todo el territorio, no solo por visitar y descubrir nuevos lugares, sino también por probar estos maravillosos dulces, que, además, en cada uno son tienen un sabor especial.

Entre la repostería más conocida y los lugares más representativos están las yemas de Ávila, del Monasterio de Santa Teresa de Jesús; las yemas de San Leandro, del convento de San Leandro, en Sevilla; o los Dulces de la Concepción, del Convento de Santa Clara, en Alcázar de San Juan, Cáceres, entre otros muchos más y que vamos a descubrir.

Yemas de Ávila / Foto: Creative Commons
¿Qué tiene Palencia?

En la Provincia de Palencia hay hasta nueve monasterios diferentes. Cada uno cuenta con gran selección de productos artesanos, además de su especialidad, así lo explican en la página web de la Diócesis de Palencia. En el año 2016 nació una iniciativa por parte del obispo de esta comarca llamada “Dulzura en Clausura”. Este proyecto consta de tres objetivos:

  • “Dar a conocer la labor y el trabajo que de manera artesanal realizan las religiosas de vida contemplativa”.
  • “Para posibilitar adquirir estos productos que habitualmente se venden en los conventos y monasterios”.
  • “Facilitar a la comunidad religiosa incrementar las ventas de estos productos, ya que para muchas de estas comunidades este es su principal medio de subsistencia”.

Desde que se creó, se celebra cada año una muestra en la cual se ponen a la venta los dulces artesanales que elaboran las religiosas.  Este año, debido a la situación sanitaria provocada por la COVID-19, no se podrá realizar, pero desde los conventos siguen preparando pasteles para estas fechas tan especiales.

Dulces que saben ricos

Sor Mónica, la hermana superior del Monasterio de Nuestra Señora de Alconada, en Ampudia, explica cual es uno de sus dulces más selectos: “Los rosquitos de vino que hacemos son los más raros que se elaboran en Castilla y León. Nos enseñaron, de primera mano, hermanas del sur que los realizan, y nosotras los hacemos igualitos a los que nos enseñaron ellas. Ahora en navidades siempre son un éxito”.

Así pues, la hermana Mónica cuenta cuales son los ingredientes y los pasos que siguen para hacer este dulce: “Para poder elaborar los rosquitos solo necesitamos 5 ingredientes”.

  • Harina
  • Canela
  • Vino lanco
  • Aroma de Anís
  • Manteca de cerdo
Las monjas realizan los dulces / Foto: Mónica

Una receta típica de Andalucía, pero que las hermanas de Ampudia han llevado hasta su población. El proceso para elaborarlos es el siguiente: “Lo primero que se hace es hervir la manteca de cerdo. Por otro lado, a la harina la echamos la canela, añadimos el vino blanco, aquí lo hacemos con un Rivera del Duero, y, a continuación, ponemos el aroma de anís. Cuando la manteca ya está líquida, la juntamos con los otros ingredientes y removemos todo”, expresa la hermana superior.

Una vez todo bien removido, es momento de amasar, para Mónica “lo más difícil”. Ella es la que se encarga de mezclar los ingredientes y conseguir que la masa quede perfecta, pero luego hacen el trabajo en cadena: “Una vez amasado, yo hago la forma redonda, otra hermana el circulo del medio y la otra los pone en la bandeja”, cuenta.

Sor Anunciación, la hermana cisterciense, es la encargada de poner los rosquitos ordenados en la bandeja. Ella lleva toda la vida en el mismo monasterio, a pesar de ser mayor, trabaja como una más: “Somos una comunidad pequeña, pero muy unida que trabajamos y disfrutamos juntas. Estamos dispuestas a ayudarnos unas a las otras. Es una vida fraterna, de trabajo y oración”, dice.

Con la masa terminada y todas los rosquitos preparados, es momento de cocción: “Los ponemos al horno durante unos 25 minutos”, expresa la hermana. Y como buenos dulces artesanos “no tienen azúcar”, este lo añaden cuando ya están hechos: “En el horno es cuando se quema toda la grasa que hemos metido, al quemarse se queda impregnada en el papel, que no es el típico papel que se pone debajo para que no se pegue el dulce, son papeles especiales. Luego ya se mete el azúcar, que es el que coge el rosco cuando se emborriza, son naturales”, añade.

Sor Rosario es la experta en envolver cada uno de los rosquitos con su papel para luego montar las cajas que se ponen a la venta. Unos dulces que valen oro y que se puede adquirir en la tienda del propio monasterio. La hermana Mónica asegura que: “La gente que viene, repite”.

La tienda online

“Mujeres llamadas a Dios”, así es como se definen las monjas del Monasterio de Nuestra Señora de la Piedad. En la localidad palentina de Torremormojón se encuentra este sitio llamado al culto, a la oración con Dios. Fue fundado por un canónigo de la catedral de Palencia en 1521.

Las dominicas rezan cada día y entre sus labores está la repostería, un trabajo que realizan desde hace 34 años, porque antes se dedicaban a la costura: “La repostería artesana es el trabajo que desarrollamos en nuestra Comunidad. Desde el 1986 que fue cuando inauguramos el obrador nos dedicamos a la repostería, antes las hermanas hacían costura”, cuenta Sor Sara.

Para ellas el trabajo es uno de los dones: “Trabajamos en la misma dirección y lo hacemos en silencio y así aprovechamos para meditar o rezar”, dice la hermana. Este es un ingrediente extra en la repostería monacal de las Dominicas, las cuales hacen unos dulces que enamoran a los vecinos de la capital palentina y que ellas elaboran con todo el cariño: “Si hay buenas materias prima con las que trabajar, hay calidad. Nosotras siempre hemos buscado la máxima cualidad en la elaboración de todos los productos para que brillen por la calidad y la perfección.”, añade.

Pero no solo los vecinos y turistas que se acercan hasta el monasterio pueden comprar y probar estos dulces, cualquier persona que desee tener esta repostería en su mesa, la puede tener. Las monjas tienen su tienda online a la cual se puede acceder mediante la página web de la comunidad denominada la Repostería de las Monjas.

Algunos de los productos en la Tienda Online

Son infinidades los productos que hay a la venta y pueden ser tanto envasados, como de hojaldre, de chocolate, frescos, por encargo o incluso por temporadas, porque son muchas las festividades religiosas que tienen su propio dulce. Ahora en Navidad, el turrón, los mazapanes y los polvorones son los productos estrella. Además, cuentan con un apartado en el que explican detalladamente los ingredientes que contienen los dulces para los alérgicos.

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Marta Mora

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