La caza y pesca es considerada por muchos como una acción necesaria en los medios naturales. No obstante, puede llegar a su fin. Este fin de semana, se han prohibido estas actividades en los Parques Nacionales de todo el país. Así como, la tala comercial dentro de estos lugares.

El año 2020 está suponiendo un antes y un después para el medioambiente. Desde el pasado 5 de diciembre deja de estar permitida la caza y pesca comercial y deportiva en los Parques Nacionales de España.  De igual manera, la tala de árboles para su posterior comercialización también se ha vetado.

En 2014, se concedió una moratoria de seis años para que siguieran realizando estas acciones, según lo acordado en la Ley de Parques Nacionales 30/2014. El único Parque Nacional que aún se pueden realizar estas prácticas es en el de la Sierra de Guadarrama.  Se estableció una ley propia donde entrará en vigor la prohibición en junio de 2023.

Golpe a la economía

En España se cazan sobre todo conejos, zorros, jabalíes, ciervos y aves. Según las evaluaciones, esta ley podría suponer un coste de 320 millones de euros. Esto se debe a que se consensuó indemnizar a los propietarios por negarse a cazar en sus terrenos.

Además, contratar especialistas o empresas para realizar el control de poblaciones supondrá un gasto añadido de dinero. Hasta ahora, eran los propios cazadores quienes realizan grandes inversiones de dinero para los controles de población.

Ignacio Valle, presidente de la Real Federación Española de Caza, expone su disconformidad con el Gobierno por “hacer oídos sordos a los que entendemos de medio rural”.  “Se ha dado la espalda, ya no solo al propio hábitat, sino también a la España Vaciada”.  Son muchos las zonas cercanas a estos parques que viven de la caza y como expone Ignacio Valle,  “me temo que con esta ley se va a intensificar la aparición de los pueblos fantasma”. De la misma manera, Ignacio aclara en un tono enfadado, “ya no solo se pierde la figura del cazador, sino que el bar donde comen los cazadores en temporada se va  a ver gravemente afectado. De igual modo, los hostales rurales, la panadería o la pequeña tienda donde compran cualquier alimento. Todos salen perdiendo con esta ley. No se lo merecen porque es un oficio que deja mucho dinero en el mundo rural”.

Descontrol de la naturaleza

Además, el Presidente de la RFEC ha explicado que la prohibición va a hacer que haya un “descontrol total de la fauna y la flora. Dañando así a ecosistemas cuya conservación es prioritaria”.  También, afecta indirectamente con daños irreparables al sector agrícola y ganadero.“Cualquier descuido nuestro puede arruinar toda la cosecha de un agricultor o el rebaño de un ganadero.  Por ello, es muy importante la figura del cazador. De esta manera, ayudamos también a que otras especies no desaparezcan. Así como mantenerlas en su hábitat, evitar la proliferación de especies invasoras.  Sin olvidarnos del incrementos de accidentes de tráfico provocados por la fauna. Se está perdiendo el oficio, y puede traer graves consecuencias para todos”, concluye Ignacio Valle.

Fotografía de un coto privado de caza- Noelia Ortega
Más despoblación en la España Vaciada

Mayoritariamente los Parques Nacionales se hallan en la llamada “España Vaciada”. En la última década, estos medios rurales, han perdido a miles de jóvenes que se han visto obligados a emigrar. Por tanto, la población de estas zonas es totalmente envejecida y con una tasa muy elevada de despoblación.

La pequeña población que se conserva en los escasos pueblos de la zona su sustento principal es el campo. La agricultura y ganadería son muy importantes para ellos. Además de la economía que se mueve a través de las cacerías.

Los habitantes de estos lugares tenían la esperanza de revitalizar el negocio de la hostelería y restauración local a través del turismo. Realmente no ha sido así ya que los Parques Nacionales no tienen tanta atracción para los turistas. La época alta de caza es cuando se impulsa el sector turístico en esta zona. Esto ocurre por el trasiego de cazadores a los pueblos colindantes.

Parque Nacional de Cabañeros

Retuerta del Bullaque es uno de los rincones más privilegiados del Parque Nacional de Cabañeros. Se encuentra en la provincia de Ciudad Real. Destaca por grandes dehesas, sierras y macizos que albergan una gran variedad de aves rapaces y mamíferos. Además, goza de un caudaloso río donde se encuentran ejemplares como la trucha. Siendo un gran atractivo para los amantes de la pesca.

El alcalde de la localidad, José Luis Gamero, se encuentra muy preocupado por la situación. “Hemos notado que especies como la cabra montesa o el jabalí común están aumentando su población. Esto podría suponer un grave problema si no se controlara. Somos un pueblo donde no llegamos ni a los mil habitantes. La mayoría de las familias del pueblo se mantienen gracias al aprovechamiento de la maravillosa ubicación que tenemos. Si nos lo quitan lo poco que tenemos, dentro de poco quedará nada de nosotros”, lamenta así José Luis Gamero. El edil también sugiere que se piense también en los pequeños pueblos que viven de los Parques Nacionales, porque las consecuencias de esta prohibición pueden ser realmente “devastadoras”.

Alternativas a la ley

Diferentes colectivos relacionados con el mundo de la caza, como la Real Federación Española de Caza o la Fundación Artemisan, enviaron al Gobierno varias alternativas. Ignacio Valle detalla que una de esas alternativas era hacer otra moratoria para estructurar de una manera más precisa la actividad cinegética de los Parques Naturales.

Asimismo, también se propuso hacer otra moratoria. Esta rige por una particularidad, solo permitir la moratoria en lugares concretos de los Parques Nacionales, donde la pesca y caza pertenezcan a una actividad generadora de riqueza y empleo.

Pescador / Fuente: Creative Commons
La otra visión

Carmen Gómez, voluntaria en la ONG Animanaturalis, lamenta que no se haya implementado antes. “Varios estudios han dado como resultado que la regulación de animales de caza no es una excusa para cazar. En casi todos los países de Europa es ilegal la caza como los Parques Nacionales de Italia o el cantón suizo. No hay un desequilibrio debido a los animales cinegéticos, la naturaleza se regula ella sola. La actividad del hombre en zonas naturales es lo que crea un verdadero desajuste”, aclara Carmen Gómez.

El colectivo ecologista aplaude la abolición de la pesca y la caza. “Innumerables especies por todo el mundo se han extinguido por esta causa. Esto yo creo que va a marcar un antes y un después en los cazadores. Es una práctica que cada año que pasa, más se reducen las licencias. Es un paso hacia la modernidad, y sobre todo, respeto al medio ambiente”, expone la voluntaria.

Desplome de las licencias de caza

En los últimos 15 años, la caza ha disminuido sus licencias un 61 %, según la Estadística Anual de Caza del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Cabe recordar, que el número de cazadores es siempre mayor al que reflejan los datos. Esto se debe a que la presencia de cazadores furtivos sigue estando muy presente.

En España, el 86% del territorio se considera de explotación cinegética.  Siendo así un atractivo para los cazadores de los países vecinos. Haciendo de este “deporte” un negocio.

Foto de unas escopetas / Fuente: Creative Commons
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Noelia Ortega Ortiz

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