El Dr. Alejandro de Haro Honrubia, profesor Titular de Antropología Social de la UCLM y profesor tutor de Ética II en el Grado de Filosofía de la UNED, propone identificar en la obra de Ortega elementos valiosos en el campo pedagógico para una universidad del siglo XXI.

 

El 9 de octubre de 1930, invitado por la agrupación estudiantil Federación Universitaria Escolar, Ortega pronunció una conferencia en el Paraninfo de la Universidad Central de Madrid con el título de «Sobre la reforma universitaria». Al parecer, y según él mismo refiere, las defectuosas condiciones acústicas del recinto le impidieron desarrollarla en su integridad. Pocos días después comenzó Ortega la publicación en El Sol de «las notas que sobre este grave asunto llevaba […] al púlpito del Paraninfo». La serie, titulada «La misión de la Universidad», estuvo compuesta por siete entregas, la última de las cuales vio la luz el 9 de noviembre. En diciembre Ortega recogió los artículos en Misión de la Universidad (1930), y les antepuso una dedicatoria y el capítulo «Temple para la reforma», que es el comienzo de la alocución que quedó interrumpida el 9 de octubre.

En esta ponencia se abordará la propuesta educativa de Ortega en su trabajo, «Misión de la Universidad» (1930), su reflexión sobre aquello en que, según el filósofo, debe consistir la enseñanza (el principio de la economía en la enseñanza), así como las relaciones entre la enseñanza de las profesiones, la cultura y la ciencia. La enseñanza superior debe consistir primordialmente en enseñanza de la cultura o transmisión a la nueva generación del sistema de ideas sobre el mundo y el “hombre” que llegó a madurez en la anterior. Por eso es ineludible crear de nuevo en la Universidad la enseñanza de la cultura o sistema de las ideas vivas que el tiempo posee. Esa es la tarea universitaria radical que la dotaría de autenticidad. Eso tiene que ser, antes y más que ninguna otra cosa, la Universidad. Con esto, dirá el filósofo, tenemos que la enseñanza universitaria nos aparece integrada por estas tres funciones: Transmisión de la cultura. Enseñanza de las profesiones. Investigación científica y educación de nuevos hombres de ciencia.

Toda esta propuesta se traduce en el campo pedagógico, en el afán de globalidad, en la importancia de implementar en el campo educativo una visión humanística (racionalidad cultural) transversal a cada especialidad, con el objetivo de completar la formación más especializada (racionalidad instrumental) que ofrece a cada estudiante la Universidad, y así evitar, desde una cultural integral, la que el filósofo denomina como la “barbarie del especialismo” o también del profesionalismo, como uno de los grandes males que afectan a la universidad, pero también a la Sociedad.

Se trata finalmente de poder identificar en la obra de Ortega elementos valiosos en el campo pedagógico para una universidad del siglo XXI.

 

Alejandro de Haro Honrubia

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