En el último ‘Desafío Medieval’ llevado a cabo en Belmonte (Cuenca) se dieron cita más de 20 representantes de diferentes equipos europeos y americanos, que demostraron que la referencia  a la mujer como ‘sexo débil’ es sólo un mito

Las representantes de Ucrania (blanco) y Portugal (amarillo) en la liza // Foto: Rubén M. Checa
Las representantes de Polonia (blanco) y Portugal (amarillo) en la liza // Foto: Rubén M. Checa

El papel de la mujer en la Edad Media podría ser secundario, sobre todo si hablamos de la modalidad de combate, pero ahora las cosas cambian. Europa del este. Veinte años atrás. En este contexto nacía una modalidad deportiva caracterizada por revivir las formas de juego existentes en esta época. Hablamos de la lucha medieval. Pero no ha vuelto a resurgir como era exactamente en el medievo, sino que se presenta como una evolución de lo que se hacía en la Europa de los siglos XIV y XV.

Como cualquier disciplina que tenga que ver con dicho periodo histórico, en la lucha medieval hace falta que todas las armas, escudos o armaduras estén documentadas y aprobadas por los marshal, los jueces. Así está recogido en el reglamento de la Federación Internacional de Combate Medieval (IMCF por sus siglas en inglés).

De esta forma, aquí no hay caracterización de géneros. Cuando el pasado año 2014 por fin consiguió reconocimiento el papel de la mujer en esta modalidad de full contact, tanto ellas como ellos debían seguir los mismos requerimientos que exige la IMCF. Cascos de aproximadamente 1 centímetro de grosos compuesto por varios tipos de acero, espadas de 110 centímetros y peso de hasta 1,9 kilos entre otros, que sumando todos los requerimientos hace un peso aproximado de 30 kilos.

Representante Ucraniana antes de combatir // Foto: Rubén M. Checa
Representante Ucraniana antes de combatir // Foto: Rubén M. Checa

En el último torneo internacional de Combate Medieval, celebrado en Belmonte (Cuenca) entre el 10 y el 12 de octubre de 2015, Rusia, Ucrania, Polonia o Portugal fueron algunos de los equipos que apostaron por la mujer dentro de la categoría de duelos. Tres de ellos vieron recompensados el duro entrenamiento que durante año, de forma obligatoria, tienen que desarrollar para poder adentrarse en los 5 metros cuadrados de la liza (recinto donde se lleva a cabo el duelo) y competir defender la fuerza femenina en esta categoría deportiva de contacto.

Concentración, valor y destreza se unían en esa liza que, a pesar de los sonoros espadazos y las visuales caídas, se caracteriza en todo momento por el compañerismo y el respeto a la cultura y deportes medievales. A pesar de ser contrincantes y ambas deportistas luchan por llevarse una medalla a su casa, son “hermanas”, como se denominan todos los deportistas de esta disciplina medieval, con pequeños gestos de afecto compartiendo todo lo que pueden para no caer bajo los 20 grados centígrados presentes en la explanada del castillo de Belmonte.

Galina Kokhvakko (Rusia), Alexandra Duarte (Portugal) y Cherednichenko K. (Ucrania), son el claro ejemplo de cómo a través de la fuerza y el entrenamiento se puede llegar a ganar una medalla en estos torneos de combate medieval. Y también, el ejemplo a seguir de las nuevas mujeres que quieran probar suerte en esta modalidad deportiva. Victorias relatadas así por las ganadoras del oro y la plata.

La ganadora rusa
La ganadora rusa Galina Kokhvakko // Foto: Rubén M. Checa

Galina Kokhvakko, que se llevó el oro en la categoría de Espada Larga Femenina, siente que es una situación complicada con “mucho calor” cuando empuña la espada dentro de los 5 metros cuadrados de la liza, lo que “no supone un problema” para la rusa. Además piensa que no es difícil participar en este tipo de lucha porque “como mujeres solo necesitamos entrenamientos” y que es posible ser una buena mujer luchadora siempre y cuando “se realicen buenos entrenamientos”.

Galina Kokhvakko celebrando su victoria en Belmonte // Rubén M. Checa
Galina Kokhvakko celebrando su victoria en Belmonte // Rubén M. Checa

En este último torneo de Belmonte su lucha, su actuación, “no ha sido difícil” gracias a los entrenamientos que realiza entre torneos y por la experiencia acumulada anteriormente en otros torneos. Al mismo tiempo destaca a España como un país idóneo para practicar este deporte, que actualmente está en auge creándose diferentes equipos en zonas como Madrid, Cataluña o la propia Belmonte.

Alexandra Duarte con su medalla de plata // Foto: Rubén M. Checa
Alexandra Duarte con su medalla de plata // Foto: Rubén M. Checa

La portuguesa Alexandra Duarte recalca que “está muy bien” poder hacer lo mismo que los hombres, añadiendo que “la historia medieval estaba llena de hombres y la mujer tenía un papel inferior, ya que estos no estaban decididos a escribir sobre la mujer”. Después de tantos años “está muy bien poder demostrar que las mujeres y los hombres pueden hacer lo mismo en las mismas circunstancias”.

Al igual que Kokhvakko, sumergirse en la liza en las mismas circunstancias que los hombres “es difícil por el peso que tenemos que soportar” pero “si tu entrenas con tus armas y sobrevives, sabes que estás luchando contra una oponente de diferente peso y hay que tenerlo en cuenta para saber qué técnica usar, por eso puede ser complicado”.

Cuando se encuentra en mitad de una competición y empieza a estar cansada piensa que tiene que acabar y elegir la manera con la que derribar al oponente “y ver como no se pueda defender y qué hacer para poder sobrevivir y ganar”. En esta segunda ocasión que ha visitado el castillo de Belmonte, ha conseguido colgarse la medalla de plata.

Las dificultades que todas encuentran a la hora de ponerse las vestimentas medievales, los piques que pueden haber en la liza por conseguir ganar y los empujones y espadazos que se reparten entre ellas quedan de lado una vez consiguen salir de los 5 metros cuadrados. ¿La razón? Como destacan ambas, la lucha medieval se caracteriza, en este caso, por luchar contra hermana sea cual sea su nacionalidad.

Las representantes de Rusia y Ucrania compartiendo una botella de agua // Foto: Rubén M. Checa
Las representantes de Rusia y Ucrania compartiendo una botella de agua // Foto: Rubén M. Checa

 

 

The following two tabs change content below.

Rubén M. Checa

Periodista en proceso por la UCLM 4/4. También un año en UNIPG (Italia). Escribo sobre cultura, deporte, política y educación, aunque también disfruto de la televisión en eltelevisero.com Entre mis aficiones, la fotografía
Rubén M. Checa

Rubén M. Checa

Periodista en proceso por la UCLM 4/4. También un año en UNIPG (Italia). Escribo sobre cultura, deporte, política y educación, aunque también disfruto de la televisión en eltelevisero.com Entre mis aficiones, la fotografía

Leave a Response