Parecía que público joven y poesía eran dos palabras que no iban a volver a conjugar. Dudo que los estudios de mercado vieran algún tipo valor añadido en la oxidada poesía para un target de entre 18, los veintes y los treintas. Pero parece que, de repente, la magia de lo que se ha venido a concebir como `poesía contemporánea’ o, mejor, ‘poesía de las redes’ ha roto las reglas del mercado.

Escandar Algeet, no de nombre artístico sino un legado de su padre sirio, o Carlos Salem son algunas de las caras que le ponen personalidad a este fenómeno. No sólo tienen en común que se les reconoce por los aderezos que decoran sus cabezas: el mítico gorro bohemio negro de Escandar y el pañuelo colocado a modo de pirata de Carlos; si no también porque ambos siguen una trayectoria similar.

Los portales de los blogs les abrieron acceso al público, así como los muros de Facebook y Twitter. Escandar comenzaba con su blog ‘Entre putos suspensivos’ y Carlos con ‘El huevo izquierdo del talento’. En las redes los ‘me gustas’ comenzaban a subir. Y entonces, el contenido empezaba a circular hasta llegar a su paradero final: el de nuevas editoriales que apuestan por contenidos alternativos. En el caso de Algeet y Salem una editorial que se creó en 2008, ‘Ya lo dijo Casimiro Parker’. Literalmente, se define como una editorial ‘autárquica’ en su web oficial: ‘da igual quien esté detrás de esta editorial porque al final lo único que quedará son los libros’.

Generación del 27

Cierto es que no son los primeros poetas que llegan a un público joven tan extendido. En la ‘Edad de Plata’ de la literatura española, los poemas de los que se les inmortalizaría más tarde como ‘Generación del 27’ también pasaban por manos de jóvenes. ¿Cómo hubiera sido un Lorca en la sociedad de la información? ¿Con qué tuits nos hubiera deleitado? Mientras que ellos nacían de un  encuentro organizado en honor a Góngora, son los versos de Benedetti son los que impulsaban a Carlos y a Escandar a adentrarse en el mundo de los versos.

 

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Escandar Algeet recitando en la gira ‘Ojalá joder’ (Cuenca) / Foto: Paula Martins Quinteiro

Curiosamente, sí hay algo que coincide entre las dos generaciones de poetas: un contexto político complicado. La ‘Generación del 27’ marcada por una dictadura, una posterior república y una guerra civil; y los poetas de ahora por una fuerte crisis económica y una generalizada corrupción. Ambas situaciones quedan reflejadas en las páginas.

Pero parece que hay un factor importante que marca una diferencia clave: la libertad de expresión. Mientras que Lorca fue asesinado por su homosexualidad; Escandar y Carlos tienen en su poder la posibilidad de dar rienda suelta a su escritura y rechazar cualquier tabú social. Se engendra otra revolución po(e)lítica. A través de un diálogo abierto sobre sexo, se pretende, en un plano más profundo, combatir con la palabra los engranajes de un sistema que, a ojos de estos poetas, obstaculizan la sociedad. Completamente distintos pero equiparables a esos que un día dictaminaron la muerte de Lorca.

Escandar acaba de sacar su cuarto libro, ‘Ojalá Joder’, con una fuerte carga reivindicativa. El primero que escribió ya va por su octava edición. Él y Salem cogen el coche y deciden hacer una gira de recitales para promocionarlo por 22 ciudades. El objetivo es costearse la gira con los libros vendidos, de momento lo están consiguiendo. Casualmente, el dardo apunta a una ciudad que fue cultivo de artistas contemporáneos, nuestra querida Cuenca. Al llegar al destino, nos encontramos con ellos. El día anterior han recitado en Valencia. Salem se pide un cubata, Escandar coca-cola. Y ahora, conozcamos sus plumas –o teclados- más de cerca.

El sexo

El bar donde se realiza el recital no tiene micro. Se ha organizado todo con muy poca antelación. Aun así la voz de Salem es muy grave y fuerte, su acento argentino la hace todavía más particular. En diversas ocasiones, cierra el libro y recita mirando los ojos del público. Habla del sexo abiertamente, considera que un vocabulario sin tapujos es ya en sí toda una revolución.

 

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Carlos Salem recitando en la gira ‘Ojalá joder’ (Cuenca) / Foto: Paula Martins Quinteiro

 

“Escribí un poema que se llama Cuando te como el coño, es un poema súper bucólico de amor, no voy a poner cuando te beso en la vulva […] el día que en un poema diga vagina o vulva me corto los huevos y me voy al cielo, porque nadie dice ‘me pica la vulva’ ”. ¿Eres un maleducado?, le preguntamos, “la mala educación es escribir un poema que sea mentira”. Después de 20 años ejerciendo como periodista y 40 fumando, ha decidido dejar ambas ¿casualidad? Echaba en falta la libertad de prensa, en lugar de la libertad de empresa y al periodista, en lugar del sistema establecido como periodismo. Decidió divorciarse, “fue un desamor mutuo”, declara.

«Cuando me lean, quiero que entiendan una frase que les nombra, no una baladita para mojar bragas»

En el recital hay 23 personas, parece que la poesía contemporánea todavía no ha colonizado las ciudades pequeñas, entre ellas sólo 4 son hombres. Salem habla de romper los vetos del sexo que, sobre todo, han achacado tan fuerte a la mujer. “Cuando me lean, quiero que entiendan una frase que les nombra, no una baladita para mojar bragas”.

Además, critica muy fuertemente las novelas que trabajan con unos estereotipos que, desde una óptica feminista, se alejan de la realidad. “El argumento de Las Sombras de Grey es el de una muchacha guapa, preparada, con carrera que firma un contrato con un señor que económicamente la va a mantener; el cual va a decidir cómo se viste, lo que ella piensa, cuando follan y de vez en cuando le da una hostia. Eso hace mucho tiempo en este país fue matrimonio”.

Reivindicación Social 

Escandar también toca repetidas veces el tema del sexo, el amor y el desamor. Pero Ojalá Joder es una bomba de reivindicación social y política. Quizá quiere trasladar la sinceridad que ha encontrado, como Salem, en el sexo a la esfera de la política. “La desnudez, nos asusta estar desnudos”, su voz siempre en tono dulce y bajo.

En su última entrega, Escandar habla de expectativas artificiales y de tristeza asumida. “El problema del capitalismo describe muy bien esa rueda. Nos condicionan toda la vida, quiero decir, nos la llenan de cosas que no necesitamos, que no son reales. Eso nos crea frustraciones en el día a día. Tenemos empleos que odiamos para comprar mierda que no necesitamos”, reflexiona.

 

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Carlos y Escandar juntos en el recital (Cuenca) / Foto: Paula Martins Quinteiro

Además cuestiona la competitividad constante, esa que quiebra tantas cabezas a la hora de buscar un empleo. “Cuesta mucho pedir ayuda, nos da vergüenza no valernos de nosotros mismos. Se ha condenado el necesitar de otras personas para hacer las cosas, el trabajo en equipo. Desde pequeños nos enseñan a no ayudar al compañero a resolver los problemas del examen, eso sería copiar. Tenemos que ser mejor que los demás. Yo solo quiero ser mejor que yo mismo”, nos explica.

«La revolución empieza en uno mismo, pero termina en muchos distintos»

El poeta afirma que nos avergonzamos de la realidad en la que vivimos porque somos “cómplices” y “testigos pasivos” de los problemas sociales actuales. “Me preocupa con quien voy a follar esta noche, de hecho me preocupa que sea eso lo que me preocupe”. Considera que escribiendo versos no va a cambiar el mundo, pero afirma que es de la única manera que sabe combatir. Ahora tiene un bar en Madrid, el ‘Aleatorio’ desde el cual incentiva los recitales de poesía. “La mayor parte de mi vida me la paso entre mi casa y el Aleatorio con las reglas que yo creo justas. Lo más parecido a la libertad que he podido crear”.

Al menos, una alternativa para poder dedicar tiempo a una vocación que no genera mucho dinero. “La revolución empieza en uno mismo, pero termina en muchos distintos”, alega. La gira comenzó en Madrid y después de un recorrido por diferentes ciudades el 1 de Noviembre volverá a poner punto y final otra vez en el ‘Aleatorio’. Repartiendo la energia de una filosofia que, como reza la termodinámica, ojalá se transforme. Pero cada cual espera sus ojalás. “El libro es muy contextual, ojalá pase de moda”, se despide Escandar.

 

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