El Somormujo es la moneda social de Ciudad Real, una herramienta con la que se pretende crear un modelo económico democrático, local y participativo basado en recuperar las relaciones de cercanía en la economía y en fomentar los circuitos cortos de comercialización. Tal y como explicaron desde Educatopía, la asociación que promueve la moneda social, el Somormujo es una de las monedas sociales que ya existen en todo el mundo, como el puma sevillano o el copón, que durante una época existió en Cuenca.

Las monedas sociales son herramientas de intercambio de bienes y servicios que están tomando cada vez más protagonismo en España desde que empezó la crisis. Son monedas que funcionan de forma autónoma al euro, y en la mayoría de los casos vienen promovidas por la propia comunidad de ciudadanos que las usan. Pero, ¿por qué se plantea el uso de la moneda social? Y, ¿cómo funciona?

Éste fue el hilo conductor del encuentro organizado por Educatopía en la Biblioteca Pública del Estado de Ciudad Real en la mañana del sábado 15 de noviembre. Explicar qué es la moneda social, porqué se plantea y cómo funciona. El acto comenzó con la presentación de la primera moneda social de Ciudad Real, el somormujo. Felipe Jiménez y Elvira Sánchez, que presentaban el acto, explicaron que era el tercer encuentro mensual que llevan organizando desde el mes de agosto para poner en marcha un proyecto que responde “a una emergencia social” por la “falta de recursos” que sufre mucha gente.

La moneda surgió este verano a raíz de un encuentro social, ambiental y artísitco que se organizó en El Vicario” explicó Elvira Sánchez. “Aquel encuentro llevaba el nombre de Somormujo y por ello se eligió como nombre de la moneda que, además, “es el nombre de un ave típica de los humedales manchegos, al igual que el Puma, una de las monedas sociales de Sevilla, debe su nombre a la Plaza del Pumarejo” contó Elvira Sánchez en el encuentro. Los promotores explicaron que se pretende que el Somormujo sea“una moneda social que sirva de complemento al euro” en un principio, aunque“ se plantea la idea de que exista un proyecto alternativo que construya otro modelo de sociedad”, contaba Jiménez. “Ese es a grandes rasgos el fin de éste proyecto”.

Ese otro monedo social estaría enfocado hacia el empoderamiento social de las comunidades locales, y el modelo económico respondería a ese fin. Según explicaban los ponentes, la moneda social se caracteriza por tener una limitación territorial. Cada moneda se usa en un sólo territorio, que puede ser desde un pueblo entero o un barrio, pudiendo existir varias monedas en una sola ciudad distribuidas en los distintos barrios.

Otra de las características más llamativas es que el Somormujo no tiene un soporte físico. Aunque haya otras monedas con ésta filosofía que sí tengan un soporte físico, el Somormujo funciona con una cartilla en la que los usuarios apuntan el debe y el haber. Por ejemplo, Isabel, que fue una de las asistentes al evento, llevó una quincena de libros que intercambio por 29 somormujos. Los libros se los queda el banco de libros y los guarda hasta que otra persona vaya a comprarlos. Una vez hecha la transacción, Isabel pudo comprar ropa con somormujos en el mercadillo que se instaló en el salón de actos de la biblioteca y que sirvió para poner en práctica el uso del Somormujo.

Además, el uso de la moneda se basa en que una persona no acumule demasiadas unidades de la misma con el fin de que ésta se mueva sin parar entre los usuarios. Este concepto es clave, ya que la salubridad de cualquier economía depende de la cantidad de dinero que haya en circulación. Es el objetivo que pretenden alcanzar medidas redistributivas como el sueldo máximo

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Gonzalo nos enseña los movimientos con Somormujos que ha anotado en su cartilla

Para que exista una moneda social, es necesario que haya una comunidad de personas dispuestas a ofrecer y recibir bienes y servicios. Es un sistema que requiere de una participación ciudadana muy activa y la regulación de la moneda la llevan a cabo los propios usuarios, pudiendo haber algunos dinamizadores u organizadores, como es el caso de Educatopía en estos primeros pasos del Somormujo en Ciudad Real. La moneda social pone en contacto a esas personas y cohesiona a la comunidad que la usa. Por ello, existe un boletín de ofertas y demandas en el que las personas adscritas a ésta comunidad indican qué pueden ofrecer a los demás y qué necesitan. Los promotores se encargan de poner en contacto a éstas personas

Otra de las integrantes de Educatopía, Cristina, alentó a los asistentes al final de la presentación previa al taller, diciéndoles que “cuando te empiezas a involucrar y empiezas a dar pasos a otro tipo de vida distinta te das cuenta de que hay mucha gente que también está empezando”. “No somos tan raros, hay mucha gente que está tratando de construir una manera de vivir más sostenible, más humana, y recuperar los contactos personales y no estar tan vendidos al dinero y al poder”. Y recordó que en Valdepeñas hay otro grupo de personas que también están construyendo una experiencia parecida a la del Somormujo ciudadrealeño.

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Mi primera experiencia con el periodismo fue con la Revista Redacción del IES Campo de Caltrava. Después de eso, y del taller de radio de la Universidad Popular de Miguelturra no pude parar. Creé La cueva del río en 2010 con el objetivo de llegar a convertirla en un sueño hecho realidad. Aprendo esta profesión en la Facultad de Periodismo de Cuenca y en El CRisol de Ciudad Real. Tuve un romance con la música. Ahora somos muy buenos amigos.
David Sanroa

David Sanroa

Mi primera experiencia con el periodismo fue con la Revista Redacción del IES Campo de Caltrava. Después de eso, y del taller de radio de la Universidad Popular de Miguelturra no pude parar. Creé La cueva del río en 2010 con el objetivo de llegar a convertirla en un sueño hecho realidad. Aprendo esta profesión en la Facultad de Periodismo de Cuenca y en El CRisol de Ciudad Real. Tuve un romance con la música. Ahora somos muy buenos amigos.

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