El periodismo siempre se ha configurado como una vía para conocer el mundo que nos rodea. Resulta imprescindible realizar un periodismo de calidad, creando una ciudadanía informada y capaz de formar una opinión, la cual será uno de los pilares básicos de una buena democracia.

El periodismo siempre se ha configurado como una vía para conocer el mundo que nos rodea. Resulta imprescindible realizar un periodismo de calidad, creando una ciudadanía informada y capaz de formar una opinión, la cual será uno de los pilares básicos de una buena democracia. Sin embargo, el periodismo está pasando por una crisis, que se debe en gran medida al modelo empresarial. Algunos factores clave de la crisis periodística son simplemente económicos, ya que desplazar reporteros e investigar no es rentable, o de espacio, debido a la reducción de tiempo en crónicas y reportajes. Los avances tecnológicos también han contribuido a la crisis, pudiendo observar cómo las nuevas tecnologías, como el internet móvil, han hecho que el periodista pierda la capacidad de moverse, preguntar y estar alerta. Otra elemento de ésta crisis tiene que ver con aquellos sectores que pretenden ocultar información, mediante el control y la cesura, con el objetivo de dominar. Todos estos factores, junto con unas instituciones reguladoras deficientes, contribuyen a la pérdida de calidad en el producto periodístico y a la desinformación de la sociedad.

Durante las primeras jornadas de cooperación al desarrollo, celebras en la Universidad de Castilla-La Mancha, se habló de la importante labor del reporterismo en zonas de conflicto. Rosa María Calaf, experimentada reportera de RTVE, ratificó la importancia del trabajo del reportero diciendo que «en la calle es donde suceden las cosas» y que «hay que estar donde suceden las cosas». Calaf señaló, además, la necesidad de una buena formación por parte del informador, el cual «debe tener una responsabilidad y conciencia de defensa del buen periodismo». El papel de los medios de comunicación ha influido en la forma de trabajar del reportero. La espectacularización de los hechos, con intención de llamar la atención de la audiencia, ha hecho adquirir al periodista el papel de protagonista de la información. El informador se convierte, de esta manera, en lo que Calaf denominó «reportero quinta planta de El Corte Inglés», es decir, en un «elemento de desinformación que añade tensión y puede confundir al espectador». Sobre este aspecto debatieron en una mesa redonda Pilar Requena, corresponsal de TVE, la cual se presenta como una «periodista internacional a la que le ha tocado cubrir ciertos conflictos», frente a Mayte Carrasco, la cual se denominó «reportera de guerra freelance», ya que para cubrir ese tipo de conflictos hay que estar bien preparado. Sin embargo, ambas ponentes coincidieron en la necesidad del compromiso ético y la calidad en el trabajo del periodista, lo que Mayte confirmó diciendo que «no importa que estés en Almería o en Siria, lo importante es la historia que se cuenta».

En la actualidad, existen muchos países en los que no se reconoce la libertad de expresión. En éstos lugares, sumergidos en conflictos, existe la dificultad de llevar a cabo la libertad cuando se trata de informar. Los regímenes totalitarios utilizan el control y la censura como instrumento de represión. Malén Aznárez, presidenta de Reporteros Sin Fronteras España, aportó datos del informe de Reporteros Sin Fronteras, en los que se cuentan, en lo que llevamos de año, 77 informadores asesinados, siete más que el año pasado. En éstos países los secuestros, persecuciones y amenazas forman parte del día a día de los periodistas, además de la presión de poner en juego la vida de sus familias. En las jornadas de cooperación al desarrollo se contó con la aportación de Mª Luz Avendaño, periodista corresponsal de El Espectador de Medellín (Colombia), actualmente refugiada y protegida por Amnistía Internacional, y con Rosa Isela Pérez, Periodista Mexicana refugiada en España. Ambas periodistas se vieron obligadas a marchar al exilio, debido a las amenazas recibidas por el hecho de informar sobre la situación de sus respectivos países.

Desde el punto de vista académico, Mª Isabel Hernández, investigadora del Instituto de Desarrollo Social y Paz de Alicante, presentó un nuevo paradigma teórico denominado periodismo de paz. La ponente explicó que a pesar de la novedad de este modelo informativo, «otros informadores como Rosa María Calaf han llevado a cabo un periodismo preventivo similar». Este tipo de periodismo está «orientado a la paz y/o conflicto, de manera que haga a la sociedad pensar en la no violencia y produzca una toma de conciencia por parte del público. Los medios de comunicación se convierten en factores clave en contextos de conflicto y violencia, ya que influyen en la configuración de determinadas actitudes sobre cualquier conflicto. De esta manera, los medios se consideran armas de doble filo pudiendo actuar de forma negativa haciendo apología del odio, como la radio ruandesa Milles Collines, o pueden actuar a bien, mediante las prácticas mediáticas para la construcción de la paz. Las propuestas del periodismo de paz son la educación, la investigación y la práctica mediática, con el objetivo de concienciar a la audiencia y resolver los conflictos. Como explicó Pilar Requena, «hay guerras que se podrían evitar con información, el problema es que vamos a la guerra cuando estalla». Éste es el principal problema con el que se encuentra el periodismo de paz, que «la paz no es un valor noticia», así podemos ver en un informe del Measuring Peace in the Media, como en 2011 solo un 1,6% de las piezas periodísticas hablaban de paz.

El periodismo debe participar en los cambios sociales orientados a lograr una sociedad global más justa. Los profesionales de la información tienen una responsabilidad y un compromiso con la veracidad. Como decíamos antes, un periodismo de calidad será la base de una buena democracia. Sin embargo, «la crisis ha servido de excusa para hacer periodismo de peor calidad». Cuando más se necesita información, ésta es más sesgada. Pero la buena información es responsabilidad del periodista. Debemos adoptar la conciencia de defensa del buen periodismo, exigirlo y no conformarnos con cualquier cosa. En estos tiempos más que nunca, hay que luchar contra aquellos «depredadores de la libertad de prensa» que atentan contra los derechos humanos, impidiendo el desarrollo de sociedades libres mediante instrumentos de represión como el control y la censura. «Hay que elegir entre no hacer nada y ser libres».

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