El periodismo es el arma más útil para luchar contra las injusticias sociales, y hoy en día, en lugar de utilizarlo para ese fin, se usa para entretener a las masas, manteniéndolas ajenas de muchos de los problemas que envuelven nuestra sociedad.

Según Rosa María Calaf en las Jornadas de Cooperación al desarrollo celebradas en el campus de Cuenca, “la ocultación de la verdad en este momento es una práctica generalizada, el periodismo está para visibilizar lo invisible”. Y es que, el objetivo del periodismo, no es otro que el de mantener a la población alerta ante el posible deterioro democrático de una sociedad. Pero esto no resulta rentable para las grandes empresas de comunicación, que ven a los ciudadanos como meros consumidores de información, y anteponen el beneficio económico al conocimiento íntegro y veraz de un acontecimiento.Uno de los grandes pilares del periodismo que podría acabar con esta “ceguera social”, es el reporterismo. A través de él, se pueden tratar temas que sirvan de base para la construcción de una sociedad mejor, en la que la labor del periodista es transmitir las palabras de aquellas voces que permanecen silenciadas. Pero lejos de esta función utópica del periodista, Rosa María Calaf alude al “periodismo ratonero”, expresión acuñada por Pepe Comas, en el que “el periodista está en la redacción, creyendo que porque está todo el día en internet puede hablar de todo, y no es así”, según ella “el reportero tiene que salir a la calle y hablar con las personas, hay que luchar para recuperar esa faceta del reporterismo”. Esto es difícil en una de las peores etapas por las que está pasando el oficio del periodismo, donde la importancia de saber realmente lo que sucede queda eclipsada por la espectacularidad de la noticia.

En ello coincidieron la mayoría de profesionales de la información que participaron en las Jornadas de Cooperación al desarrollo, entre las que destacó Mary Luz Avendaño, una joven periodista colombiana que no tuvo más remedio que exiliarse debido a las amenazas que recibió por ejercer el periodismo. Este es uno de los peligros que tiene la profesión en lugares como Latinoamérica, donde los periodistas prefieren no hablar sobre temas como la guerrilla, el narcotráfico o la corrupción por miedo a represalias. En Colombia cada vez son más los casos de periodistas secuestrados, torturados o asesinados por utilizar la palabra como arma contra la corrupción; sólo en el 2011 se registraron 118 periodistas amenazados, 2 exiliados, 1 periodista asesinado y un atentado contra un medio de comunicación. La situación de México es parecida, siendo “uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo” según Rosa Isela Pérez, una periodista mexicana exiliada por investigar el caso “campo algodonero” y sacar a la luz multitud de irregularidades en las investigaciones oficiales. Ella, como muchos otros compañeros de profesión, ha sido testigo del abuso y corrupción policial que hay en México, dónde las bandas criminales atemorizan a una población desprotegida por el poder político.

Por todo esto es importante la práctica de un buen periodismo que observe y denuncie las irregularidades del poder político. No solo en nuestro país, también es necesario dar cobertura a lo que ocurre fuera de nuestras fronteras, y más en aquellos lugares donde existe una situación de conflicto, es decir, una guerra. Ir como periodista a cubrir una guerra es algo duro y arriesgado para lo que no todo el mundo vale, hay que intentar mostrar la versión de los dos bandos y evitar la manipulación informativa, de ahí la importancia de conocer los antecedentes y causas de un conflicto. Cubrir una guerra desde la terraza de un hotel en cuanto se llega al país en conflicto es una actividad que poco a poco se está generalizando, ya que según Rosa María Calaf: “Consiste en estar presente, más que trabajar en contar”, y la cuestión, según ella “no es que haya llegado a tal sitio, sino que si sabe algo”. Los medios de comunicación actuales priman la espectacularización y rapidez de las imágenes antes que al conocimiento; es la llamada “cultura del boom”, en la que no se informa si no que se llama la atención del público a través del morbo. A todo esto se le suma la crisis económica, que afecta al número de enviados por los medios para cubrir las guerras; esto hace que cada vez sean más los periodistas que deciden convertirse en freelance, como Mayte Carrasco: “Ser freelance es compromiso y calidad. Calidad porque tenemos que ser mejores que los demás para que nos contraten, y compromiso porque como los medios no ponen corresponsales para cubrir las guerras son los freelance los que hacen que ese trabajo continúe”.

Por otro lado, Pilar Requena, corresponsal de TVE, es partidaria de un “periodismo preventivo”, ya que: “Las guerras se podrían evitar con información, informando antes de la guerra; pero nadie lo hace. Sólo acuden cuando ya ha estallado el conflicto. Lo que pasa después, y lo que pasa antes del conflicto es realmente lo importante, sólo así podremos conocer las consecuencias”.

Esta crisis en la que actualmente se ve envuelto el periodismo es problema de todos, no sólo de los periodistas. Un buen periodismo es la base de una democracia sana, y los ciudadanos deben de ser conscientes de ello. Son ellos los que tienen la oportunidad de elegir uno u otro medio de comunicación a la hora de ser informados, y ahora, con internet, la posibilidad de conocer lo que ocurre en el resto del mundo es mayor. Es necesario que los ciudadanos exijan a las empresas de comunicación un buen periodismo, más allá de los beneficios económicos y las censuras impuestas por algunos países.

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Profesor de la Facultad de Periodismo de la Universidad de Castilla-La Mancha, imparto las asignaturas de Periodismo Deportivo, Taller de Periodismo Especializado y Comunicación Institucional y Corporativa. Ahora interesado en immersive periodismo y realidad virtual.
Jose María Herranz de la Casa

Jose María Herranz de la Casa

Profesor de la Facultad de Periodismo de la Universidad de Castilla-La Mancha, imparto las asignaturas de Periodismo Deportivo, Taller de Periodismo Especializado y Comunicación Institucional y Corporativa. Ahora interesado en immersive periodismo y realidad virtual.

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