El Judo es un arte marcial japonés que fue creado por el Profesor Jigoro Kano a partir de la mejora y modernización del jiujitsu –método de lucha tradicional japonés-. En 1882 Kano funda una escuela llamada Kodokan situada en el templo budista Eishoji de Tokio en la que enseñaría un nuevo jujitsu: el judo. Esta palabra significa “el camino a la suavidad”, puesto que Ju se refiere a “la manera de ceder” o “suavidad” y do “principio” o “camino”. Es así porque en la práctica de esta rama de las artes marciales no se concibe la agresividad, sino que se utiliza la fuerza del contrario para proyectarla mediante una serie de técnicas e intentar causarle el mínimo daño.

Con la ayuda de Jorge Oliva, maestro judoka primer dan que en la actualidad enseña el arte marcial a niños de 4 años, conoceremos más sobre este deporte que fue declarado en 2012 por la UNESCO como uno de los mejores para niños de entre 4 y 12 años ya que permite una educación física completa, potenciando las habilidades psicomotrices y de relaciones con otras personas. Para Jorge Oliva, la diferencia del judo con otros artes marciales radica en su filosofía. Dicho deporte se asienta sobre 4 pilares básicos: la cortesía, el respeto, el autocontrol y la amistad. Estos valores se ven reflejados en la técnica de combate, puesto que la violencia está prohibida. En su lugar, se fomentan valores como la paciencia –se trata de un deporte que ayuda a canalizar los nervios- o el respeto a las jerarquías –el cinturón blanco respeta a cinturones mayores que él por el hecho de llevar más tiempo practicando judo-.

Para la práctica de este arte marcial se utiliza una vestimenta llamada judogi, se trata de un uniforme de color azul o blanco que está compuesto por: chaqueta, pantalón y obi o cinturón. “está constituido por un tela muy resistente puesto que realizamos muchos agarres sobre él”, explica Jorge. Existen distintos grados de judoca representados por el cinturón. En primer lugar se encuentra la escala kiu, que hace referencia a los principiantes y está compuesta por los cinturones: blanco –ingenuidad y pureza-; amarillo –descubrimiento-; naranja –ilusión-; verde –esperanza y fe-; azul –idealismo-; marrón –iniciación al conocimiento- y negro –experto-. Hay otra escala superior denominada dan reservada para los expertos y abarca desde el primer dan –cinturón negro- hasta el décimo dan –cinturón rojo-. “Cuando el maestro ve preparado al alumno, le examina mediante una serie de preguntas y demostraciones relacionadas con la técnica de combate como pueden ser las inmovilizaciones o las caídas”, afirma Jorge Oliva.

imagenrecortadaEl objetivo de la competición en judo es derribar al oponente, “se puntúa dependiendo de cómo haya sido la caída del rival”, dice Jorge Oliva. Existen varias vías para vencer: derribando al oponente sobre su espalda –tachi waza– , lo que provoca un ippon directo-; si el rival no cae totalmente sobre su espalda, el combate continúa en el suelo –newaza– con el fin de realizar luxaciones, estrangulamientos e inmovilizaciones; otra manera de ganar un combate es por puntos, que se consiguen por derribos al contrincante que no sean ippon directos, es decir, que no alcancen el tiempo suficiente para que el árbitro lo considere ippon. Por tanto, un ippon es la máxima puntuación que equivale a 10 puntos, con el que se gana el combate, un waza-ari es medio punto –con dos se consigue un ippon- y tiene un valor de 7 puntos en competición –se obtiene cuando no se ha llevado a la prefección la técnica utilizada aunque el rival caiga de espaldas- y un yuko es un punto menor que se consigue al derribar al oponente al tatami y que éste caiga de lado y equivale a 5 puntos. Se debe tener en cuenta las penalizaciones o sido, que son acumulables –si el judoca recibe 4 shidos en combate queda descalificado-. Los tiempos necesarios para conseguir un Yuko, waza-ari e ippon son de 10, 16 y 20 segundos respectivamente. “La duración del combate de judo es de 5 minutos de tiempo real de combate para la categoría senior tanto femenino como masculino. En el caso de la categoría junior el tiempo se reduce a 4 minutos”, explica el primer dan.

Judo femenino

“A mis clases asisten muchos más niños que niñas. Ahora estoy enseñando a 20 chicos y 4 chicas”, afirma Jorge Oliva. “Aunque recuerdo que cuando empecé en el Judo hace 18 años apenas había participación femenina en las clases. Esto se debe a que se asocia los deportes de lucha a la masculinidad por el uso de la fuerza, pero no se debe confundir al judo, que no es nada agresivo, con otro tipo de prácticas como el boxeo o la lucha libre”, añade el judoca. Sin embargo, no hay que olvidar que la participación femenina en Judo se encuentra en auge. Los últimos éxitos españoles en este ámbito están firmados por mujeres, como la medalla de plata de María Bernabéu en el último Mundial de Judo celebrado en Astaná en agosto del presente año o Cintia García, que logró el bronce en el Open de Lisboa en la categoría de -48 kg.

“En cuestiones de competición conviene separar a los judocas por peso y sexos puesto que la fuerza y los tiempos a esos niveles son distintos. Sin embargo, pienso que debería haber competiciones mixtas en categorías como alevín o cadete”, explica Jorge Oliva. Desde la Real Federación Española de Judo  se promociona la práctica del judo femenino a nivel nacional mediante jornadas en las que se compaginan charlas explicativas con ejercicios y talleres prácticos. También a través de redes sociales mediante el eslogan “nosotras también hacemos judo”.

 Un deporte para las personas ciegas

Según reconoce la Federación Española de Deportes para Ciegos, el judo es un deporte muy propicio para las personas con deficiencias visuales. Debido a las características de este arte marcial, las personas ciegas pueden practicarlo con adaptaciones mínimas y sin necesidad de introducir materiales especiales. Dos modificaciones son necesarias para adaptar este deporte a las personas con discapacidad visual: la primera, por motivos de seguridad, reside en el reglamento de esta modalidad y consiste en que la zona de peligro, es decir, el borde del tatami –terreno sobre el que se realiza el combate- goza de una tacto diferente para que el deportista con discapacidad pueda identificarlo fácilmente. La segunda modificación incumbe al inicio del combate, que comenzará con los dos deportistas agarrados. En caso de que se suelten, el árbitro pausará el combate con el fin de que los judocas vuelvan a cogerse.

La práctica del judo por parte de personas ciegas tiene su origen en las Paralimpiadas de Corea en 1988. Dicho evento obtuvo una participación de 37 judocas. Sin embargo, esta modalidad de arte marcial adaptada a personas con discapacidad va en aumento puesto que en las Paralimpiadas de Londres 2012 la participación ascendió hasta los 132 judocas con grandes éxitos españoles como la medalla de oro conseguida por Carmen Herrera en la categoría de hasta 70 kg o los bronces de María Mónica Merenciano y Marta Arce.

Hay que tener en cuenta que los jóvenes representan el 70% de todos los practicantes de este deporte de combate. Por tanto se trata de una disciplina de carácter lúdico que sirve para conseguir un equilibrio físico y mental de quien lo practica. Se combina la fuerza con la técnica y la estrategia y acciones explosivas con acciones que requieren resistencia por parte del participante. Se trata de un deporte que lo puede practicar cualquier persona pese a las limitaciones que pueda tener cada individuo.

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Jesus Gonzalez

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